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Frenar el cambio climático es sinónimo de salvar (muchas) vidas

2020-10-24T12:34:48+02:00octubre 24th, 2020|

Por: María Palau. Fotografías: Alberto Pla y Vincent Tremeau.

Desde la más absoluta ignorancia, tendemos a simplificar el cambio climático a un ya redundante enunciado: como consecuencia de las emisiones de CO2 incrementan los gases de efecto invernadero (GEI) y el planeta se calienta. Hasta cierto punto esta afirmación es cierta. La temperatura media mundial aumentó 0,85°C entre 1880 y 2012, según el Quinto Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de la ONU (IPCC, por sus siglas en inglés). Pero, sería absurdo repetir lo que hace mucho tiempo que sabemos y que, desde la brillante burbuja de falsa sabiduría que nos envuelve a aquellos que nos hacemos llamar “países desarrollados”, nos empeñamos en pregonar como una verdad universal.

Hoy, Día Internacional contra el Cambio Climático, nosotros queremos ir un poquito más allá y recordar que, aunque es cierto que los efectos del calentamiento global pueden ser devastadores para el medio ambiente, las principales secuelas del cambio climático tienen nombres y apellidos. Nombres y apellidos de miles, incluso millones, de personas que ven como sus ingresos económicos desaparecen y se sumen en una pobreza casi irremediable.

Una joven de la comunidad de Gimbichu teje con paja un recipiente. Fotografía: Alberto Pla

Miles, incluso millones, de personas que son forzadas a abandonar sus hogares porque no tienen qué llevarse a la boca después de que una fuerte sequía arrasara con la cosecha anual o porque alguna multinacional (sí, de “países desarrollados”) decidió explotar las materias primas de la zona en la que vivían. Miles, incluso millones, de personas que observan asustadas como la pobreza y la hambruna derivan en un contexto de tensión y violencia que puede desencadenar un conflicto de mayores dimensiones.

Miles, millones, de personas cuyos nombres y apellidos se evaporaron con el cambio climático porque, para ellos, la consecuencia última fue la muerte.

Nombres y apellidos del cambio climático

Por si no se fían, les damos algunos nombres y apellidos. Abdul, Rahima y sus hijos, Arafat y el bebé Ayaz, sufrieron las amenazas del monzón en el campamento de refugiados rohingyas de Cox’s Bazar (Bangladesh) donde malvivían desde que en 2017 se vieron obligados a abandonar su casa en Buthidaung (Myanmar) y huir de la violencia.

Abul Kalam con sus hijos Mohammad Arafat y Mohammad Ayaz en el Campamento 1 Oeste, Kutupalong, Cox’s Bazar, Bangladesh. © ACNUR/Vincent Tremeau

El voluntario rohingya Mohammed Halim, habla con Nessar Ahmed en el campo 21, Teknaf, Bangladesh. © ACNUR / Vincent Tremeau.

Shalle Hassan Abdirahman y Barwako Noor Abdi son solo dos de las muchas personas que llegan al centro de recepción de ACNUR en Dollo Ado (Etiopía) desde Somalia; la sequía y las extorsiones del grupo yihadista Al-Shabbaab imposibilitan el cultivo de la tierra y el cuidado de los animales.

Hawali Oumar huyó de Nigeria con su familia después de que integrantes de Boko Haram asesinaran a su padre e incendiaran su vecindario; ahora debe enfrentarse a diario con las plantas invasoras que asedian el Lago Chad (Chad), fuente de alimentos para este pescador, así como con la desertificación, deforestación y sequía que amenazan la zona.

Unas mujeres secan ropa al sol en el altiplano etíope. Fotografía: Alberto Pla

Podríamos seguir, pero nos conformaremos con aportar algunos hechos que, muy probablemente, los medios de comunicación de los “países desarrollados” se afanaron en silenciar. Sin embargo, la Plataforma sobre Desplazamiento por Desastres (PDD) en su informe Una iniciativa liderada por los Estados con miras a brindar una mejor protección para las personas desplazadas a través de fronteras en el contexto de desastres y cambio climático dejó constancia de algunos de ellos. Entre enero y junio de 2019, se produjeron inundaciones en la cuenca del Amazonas y del Río de la Plata que provocaron 400.000 desplazamientos en Argentina, Bolivia, Brasil y Uruguay. En mayo de ese mismo año, más de 3,4 millones de personas abandonaron India y Bangladesh a causa del ciclón Fani. En marzo, el ciclón Idai desplazó a 617.000 personas en Mozambique, Malawi, Zimbaue y Madagascar. Entre enero y junio, 72.000 personas abandonaron Somalia por una sequía que afecta al país desde 2015.

Cifras para comprender la magnitud del problema del cambio climático

Por si todavía tienen alguna duda, les dejamos algunos datos que pueden ayudar a esclarecer las dimensiones del cambio climático. El Centro de Monitoreo de Desplazamiento Interno (IDMC) en el Informe mundial sobre desplazamiento interno 2019 cifra en 23,9 millones de desplazamientos internos relacionados con el clima. Entre ellos, 10 millones por inundaciones o 13 millones por tormentas.

Dos hermanos en el vertedero de Cobán donde muchas familias trabajan para subsitir. Fotografía: Alberto Pla

Según el estudio El costo humano de los desastres: una visión general de los últimos 20 años (2000-2019) de la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres, se registraron 7.348 grandes desastres que acabaron con 1,23 millones de vidas y afectaron a 4.200 millones de personas. En los últimos 20 años, los desastres derivados del clima, provocados en su mayoría por el cambio climático incrementaron sobremanera. De esos 7.348 desastres, 6.681 tenían alguna relación con el clima.

Manos Unidas aporta tres datos demoledores. El 85% de las personas que sufren pobreza extrema dependen de los ecosistemas en los que viven para alimentarse y sobrevivir. El cambio climático amenaza con destruir estos ecosistemas; tanto es así que, en 2018, los desastres climáticos y naturales condujeron a 29 millones personas a la inseguridad alimentaria. Y el último: cada día mueren 18.000 personas por causas relacionadas con la contaminación atmosférica. Poco más podemos añadir nosotros.

Iniciativas contra el cambio climático

Cerrar basurales para limpiar el aire

Durante cinco décadas, Estructural, el basurero a cielo abierto más grande de América Latina y el Caribe situado en Brasilia (Brasil), recibía más de 2.700 toneladas métricas de basura. Estos residuos nunca se separaron e incluso a menudo fueron quemados, provocando que una gran cantidad de gases tóxicos contaminaran el aire y el agua de los alrededores del vertedero. Como consecuencia, la salud de la población cercana empeoró, sobre todo de los 2.500 trabajadores informales que se sustentaban a base del dinero que conseguían revendiendo residuos del vertedero.

 

En 2018, como parte de un programa de la ONU, destinado a cerrar basurales para limpiar el aire en América Latina y el Caribe Estructural fue clausurado. Según los cálculos del programa, así se eliminará al menos el 70% de las 1,4 millones de toneladas métricas equivalentes de dióxido de carbono que el vertedero habría estado produciendo hasta 2050. Además, se evitará sumar nuevas víctimas a las 330.000 muertes prematuras que cada año suceden en América Latina como consecuencia de la mala calidad del aire.

Campamento 1 oeste, refugio ante el monzón

¿Recuerdan a Abdul, Rahima y sus hijos? Los refugiados rohingyas que tuvieron que abandonar el campo de Cox’s Bazar porque se vieron amenazados por el monzón. Ellos son una de las miles de familias rohingyas que han recibido la ayuda de ACNURpara combatir los destrozos provocados por las lluvias y los vientos monzónicos.

Los refugiados rohingyas que tuvieron que abandonar el campo de Cox’s Bazar porque se vieron amenazados por el monzón

Abul Kalam con sus hijos Mohammad Arafat y Mohammad Ayaz en el Campamento 1 Oeste, Kutupalong, Cox’s Bazar, Bangladesh. © ACNUR/Vincent Tremeau.

La Agencia de la ONU para los Refugiados reemplazó o reparó más de 91.000 alojamientos, construyó 27 kilómetros de caminos y calles, 78 kilómetros de drenaje, 59 kilómetros de estructuras de retención, 32 kilómetros de escalones y 4,4 kilómetros de puentes iluminados por farolas. También se encargó de abrir 33 centros de salud y 25 centros de nutrición, y entregó más de 88.000 kits de albergue premonzón a grupos de refugiados especialmente vulnerables.

Abdul, Rahima, Arafat y el bebé Ayaz viven ahora en el campamento 1 oeste de Kutupalong (Cox’s Bazar, Bagladesh). Al menos, han conseguido protegerse del monzón.

Quien más sufre el maltrato al planeta no eres tú

Manos Unidas iniciaba el pasado mes de febrero la campaña de concienciación Quien más sufre el maltrato al planeta no eres tú con el fin de denunciar las consecuencias que el deterioro medioambiental tiene sobre millones de personas. La crisis climática afecta a 821 millones de personas castigadas por el hambre o a más de 1.000 millones de personas que viven en la pobreza.

“El hambre y la pobreza son dos realidades muy relacionadas con los daños medioambientales”, criticaban desde la ONG, y señalaban el agotamiento de recursos, la destrucción de ecosistemas, las inundaciones y las sequías extremas, la desertización y la deforestación como las graves huellas del cambio climático.

Manifiesto por el la nueva Ley de Cambio Climático

Más de 400 personas del área de la investigación y la ciencia, junto a algunos de los principales grupos ecologistas como Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción, Greenpeace, o WWF, han firmado un manifiesto para exigir que la futura ley reconozca la existencia de un comité científico independiente que evalúe la futura política de cambio climático en España. “Más ciencia, urgencia y ambición en la Ley de Cambio Climático y Transición Energética”, reclaman.

Supervivencia infantil, cuando llegar a mañana es toda una incógnita

2020-10-23T12:22:25+02:00octubre 23rd, 2020|

«Aquí a muchos niños no les ponen nombre o los registran oficialmente hasta que tienen cuatro o cinco años, pues es muy común que mueran antes de ello»

«Les dejan un pequeño mechón de pelo en la parte delantera de la cabeza para que, si se muere, el ángel tenga por dónde cogerlos para llevarlos al cielo»

«A veces, cuando nacen gemelos, no les queda más remedio que dejar morir a uno de ellos, porque no pueden sacar adelante a los dos. Es entonces cuando se considera que la familia vuelve a estar equilibrada»

Por: Gerard Sánchez. Fotografías: Alberto Pla

Estas son dos frases que escuchamos en nuestro viaje a Etiopía en marzo de este año. Palabras desgarradoras, de esas que te hacen reflexionar. Expresiones que te hacen decir, de forma insconsciente, «¿cómo, en serio?», historias que te vienen a la mente cuando, después de un día viendo la alegría, la energía, la amplia sonrisa, de esos niños y niñas te vas a dormir y sigues viendo sus rostros, sus juegos, sus miradas curiosas hacia esas personas que han llegado de a saber dónde cargadas con cámaras, trípodes, micrófonos y hasta un dron que vuela sobre sus cabezas emitiendo un peculiar silbido.

En un país con la tasa de mortalidad al nacer y la infantil (antes de los cinco años) está entre las más altas del mundo, algunos de ellos han aumentado su esperanza de vida y su bienestar gracias al apoyo de la Comunidad Misionera San Pablo Apóstol. Ellas y ellos afrontan cada día desde la tranquilidad que da el saber que, al menos, una vez al día tendrán delante un plato de comida caliente. Pero, muchos otros, no solo en Etiopía, sino en muchos otros lugares de África, de Asia, de América Latina y también, sí, de Europa y de la «próspera» Norteamérica, no tienen esa suerte. No en vano, Unicef alerta de que 14.000 niñas y niños mueren cada día en el mundo antes de llegar a su quinto cumpleaños, la mayoría de ellos por causas que se pueden prevenir.

Mari Olcina, presidenta de MOSSolidaria ONGD, pesa a un niño con desnutrición severa en Muketuri, Etiopía. Fotografía: Alberto Pla

Unas cifras que, al año, suponen la muerte de 5,2 millones de niños que fallecen antes de poder soplar las velas de su tarta de quinto aniversario, suponiendo que, efectivamente, pudieran tener esa tarta y esas velas que soplar. Muchas más muertes infantiles, por causas que, repetimos, SE PUEDEN PREVENIR, de las que ocasionará el coronavirus en todo este trágico 2020 en el mundo.

Pero las muertes de niños y niñas, sobre todo si son pobres, si viven en países lejanos, si son de «los otros» no se consideran una pandemia, ni una lacra, ni llenan telediarios y largos, larguísimos, programas de debate o de actualidad. Sus muertes, en cambio, son en silencio, en ese mismo silencio e ignorancia en el que llegaron al mundo. Muchos de ellos y de ellas se van como vinieron, semidesnudos, sin casi nadie que los recuerde y, en muchas ocasiones, sin un documento de identidad que haya registrado su existencia. Ni siquiera, en algunos casos como sucede en Etiopía, con un nombre que ponerle en su modesta y diminuta tumba.

Una madre lleva en brazos a su hijo al programa de desnutridos en Muketuri (Etiopía). Fotografía: Alberto Pla

Una madre lleva en brazos a su hijo al programa de desnutridos en Muketuri (Etiopía). Fotografía: Alberto Pla

¿Quieren otro dato? 144 millones de niños menores de 5 años sufren desnutrición crónica en el mundo, limitando de manera irreversible su desarrollo físico e intelectual, y unos 47 millones más presentan desnutrición aguda, con riesgo para su vida. ¿Les suena eso de la cultura del esfuerzo? ¿de luchar por sus sueños? Eso, al igual que tantas frases vacías en las tazas del desayuno pueden estar muy bien, pueden motivar incluso a ciertas personas, y hasta pueden convertirse, en algunos casos, en realidad, pero esconden, ocultan, restan importancia, al hecho de que, por mucho que se esfuercen, por mucho que lo den todo para avanzar, muchas personas en el mundo parten, sencillamente, de una desigualdad tan grande, tan brutal, tan injusta, que poco pueden hacer para salir adelante, para prosperar, para tratar de salir de la fatalidad de su destino y ser capaces de ver más allá.

Es más, incluso la protagonistas de nuestro próximo documental, Genet, cuyo estreno está previsto para finales de diciembre, nos reconocía, al preguntarle por sus sueños de infancia: «yo no podía permitirme tener sueños, solo pensaba que mi vida sería como la de mi madre, como la de mi abuela, nada más». Afortundamente, todavía existen también personas, asociaciones, entidades, que conscientes de estas injusticias, de estas desigualdades, dan sus recursos, su tiempo, sus esfuerzos para tratar de cambiar estas realidades por muy lejanas que sean y por muy poco que estén presentes en nuestra actualidad mediática habitual.

Día Mundial de Acción para la Supervivencia Infantil

Por ellas y por ellos, hay que poner de relevancia jornadas como este Día Mundial de Acción para la Supervivencia Infantil que organiza Save the Children cada 23 de octubre. Una organización que alerta, precisamente, de que el África Subsahariana es el lugar con mayor índice de mortalidad en el mundo. Allí, uno de cada 12 niños muere antes de los cinco años de edad.

Pero, la mortalidad infantil, no se combate solo con platos de comida, sino también con iniciativas como la construcción de pozos de agua en zonas remotas, de lo cual también fuimos testigos. Unos pozos que hacen brotar, en medio de zonas totalmente áridas, campos de lechugas, de tomates y otras hortalizas y verdudas. Unos pozos que logran que las madres de estos niños y niñas, e incluso las propias niñas, no tengan que caminar varios kilómetros para acarrear agua para sus quehaceres diarios. Porque, como alertan también desde Unicef, 3 de cada 10 personas en el mundo no tienen acceso a agua potable y 2.400 millones carecen de servicios de saneamiento.

Una niña en un vertedero de Guatemala donde niñas y niños trabajan desde pequeños para sobrevivir. Fotografía: Alberto Pla.

Esta lacra de ver cómo una vida se escapa antes de nacer también se logra evitar con programas como el de nutrición infantil que lleva a cabo MOSSolidaria ONGD y que, incide, precisamente, en esas familias con gemelos que tantas dificultades tienen para salir adelante y que se enfrentan, en ocasiones, al estigma de ser consideradas, de algún modo, malditas o castigadas, precisamente, por haber alumbrado gemelos. Junto a Mari Olcina fuimos testigos de cómo algunos de estos niños y niñas llegan al programa en fases severas de desnutrición y comprobamos de primera mano las tablas en las que se veía la evolución en el peso, estatura y otros indicadores que, con tesón, con paciencia registran las voluntarias de este fundamental programa.

¿Quieren hacer algo para tratar de combatir la elevada mortalidad infantil en el mundo? Abran su nevera, su despensa, y párense a pensar qué sentirían si, al querer alimentarse cada día o, peor aún, al tratar de alimentar a sus hijos e hijas, estas estuvieran vacías como lo están en muchos hogares en España y en tantos otros lugares del mundo. Sean conscientes, no desperdicien alimentos, ayuden, en lo que puedan, que muchas veces es más de lo que creemos, a otras personas. Confíen y apoyen a organizaciones como las que hemos citado en este artículo, y tantas otras, exigan a sus gobierno implicaciones reales y compromisos efectivos que vayan mucho más allá de bonitas palabras y declaraciones de intenciones. Sean, en definitiva, más humanos, más empáticos.

Deribe reparte una ración a los niños y niñas de la comunidad de Gimbichu. Fotografía: Alberto Pla

 

 

Decidir el futuro de la cooperación valenciana

2020-10-21T12:44:27+02:00octubre 21st, 2020|

Por: María Palau

“La cooperación valenciana para los próximos años parte de un espíritu participativo y un amplio debate que permita afrontar los retos de futuro colectivamente a través de políticas de cooperación”, explicaba la consellera de Participació, Transparència, Cooperació i Qualitat Democràtica, Rosa Pérez Garijo. En el marco de la presentación del proceso de elaboración del V Pla Director de la Cooperació Valenciana 2021-2024, Garijo remarcaba la importancia de llevar a cabo un proceso participativo que incluya a los diferentes actores sociales, las instituciones públicas y la ciudadanía.

xelo angulo pla director

Garijo reconoce que aunque la pandemia, que coincidió con el inicio del proceso de elaboración del plan director en marzo, ha supuesto importantes barreras y dificultades en el trabajo, también “nos reforzó en nuestra convicción de la necesidad de la cooperación”. Así, los objetivos continúan “muy claros”: aprovechar y potenciar las capacidades generadas por los agentes de cooperación, consolidar las líneas de trabajo en cooperación internacional en los diferentes territorios y proteger y dar a conocer los rasgos y posibilidades de la cooperación valenciana.

Compromiso «irrenunciable y solidario» de la cooperación valenciana contra la pandemia

Xelo Angulo, directora general de Cooperació, reconocía que “el nuevo Pla Director tiene que reflejar el compromiso irrenunciable y solidario de la cooperación valenciana con la lucha contra la pandemia y reforzar las capacidades de los agentes para movilizar nuevas alianzas y el compromiso de la ciudadanía con la solidaridad global”.

Rosa Pérez Garijo y Xelo Angulo presentaron también el estudio Diagnóstico de Capacidades de la Cooperación Valenciana, un análisis de los proyectos de cooperación al desarrollo cofinanciados por la Generalitat Valenciana entre 2016 y 2019. Para Garijo, el informe representa “el punto de partida para abordar la redacción de las políticas de cooperación para los próximos años”. Es el “inicio del debate para construir el próximo plan director”, añadía el jefe del Servei d’Anàlisi, Estudis, Promoció i Seguiment de la Direcció General de Cooperació, Manuel García.

Grupos focales a través de webinars para elaborar el V Pla Director de la Cooperació Valenciana 2021-2024,

Para continuar con el proceso de elaboración del V Pla Director de la Cooperació Valenciana 2021-2024, a partir del 3 de noviembre y hasta el 14 de diciembre, se organizarán una serie de grupos focales a través de webinars, para ofrecer una visión global y participada en diferentes áreas temáticas. Así, tanto asociaciones y organizaciones del tercer sector, como la ciudadanía, podrán tomar partido en la elaboración del plan director que regirá los próximos cinco años de la cooperación valenciana.

Se debatirá sobre educación para la ciudadanía global, crítica y movilizada; retos de futuro en los instrumentos de la cooperación valenciana; acción humanitaria; derechos de la infancia; seguimiento y evaluación, gestión de conocimientos para generar aprendizajes; cooperación sindical para el desarrollo sostenible; cooperación al desarrollo desde el ámbito local; o cooperación universitaria al desarrollo”. Es una oportunidad para “conseguir que este plan sea el que todas queremos; con una visión distinta y transformadora”, concluía Cristina Ramón Lupiáñez, miembro de la Junta Directiva de la Coordinadora Valenciana de ONGD.

MICRO | Estefanía Navarrete. Directora operativa del grupo GAMA de la Policía Local de València

2020-10-20T09:38:32+02:00octubre 20th, 2020|

En este MICRO conversamos con Estefanía Navarrete, comisaria, responsable de la segunda unidad de distrito y directora operativa del grupo GAMA (Grupo de Atención a los Malos Tratos) de la Policía Local de València. El grupo GAMA actúa en la protección de víctimas de violencia machista: ofrece orientación y seguimiento personalizado, controla el cumplimiento de las órdenes de alejamiento, y, sobre todo, acompaña a la víctima durante el proceso proporcionándoles el apoyo necesario para que “ella salga finalmente”.

Por: Gerard Sánchez / María Palau | Fotografías: Alberto Pla

“Desde 2004, en el Grupo Gama hemos protegido a más de 10.000 mujeres en la ciudad de València”

Estefanía Navarrete Grupo GAMMA Policía Local de València. MICRO. Fotografía Alberto Pla

Actualmente, en la ciudad de València se contabilizan 1.200 mujeres bajo protección policial. La protección de 600 mujeres víctimas de violencia machista está en manos del grupo GAMA. Pero, estas cifras son tan solo “la punta del iceberg”. Otras muchas mujeres, con rostros, voces, historias y problemáticas dispares y análogas al mismo tiempo, gritan en silencio mientras esperan poder alejarse de sus maltratadores. “Las mujeres víctimas de violencia de género tardan una media de 8 años en denunciar la violencia en sus domicilios”, alerta Navarrete. Las cifras asustan: “Un porcentaje de un 20-30% de mujeres se atreven a dar el paso; pero hay un 70-80% que viven en sus domicilios con su agresor”.

«Las mujeres víctimas de violencia de género tardan una media de 8 años en denunciar la violencia en sus domicilios».

Por ello, desde el grupo GAMA deciden formarse para luchar de “forma especializada” contra esta pandemia que lleva años amenazándonos. Esta unidad de la Policía Local de Valencia se conforma en 2003 —un año antes de aprobarse la ley de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género– a partir de la iniciativa de algunas mujeres policías que comprendieron la importancia de ofrecer a las víctimas de violencia de género un “tratamiento especializado”. Su directora cuenta cómo identificaron la necesidad de “darles un trato más directo, más cercano, más familiar; que no tuvieran que estar con todos los demás servicios policiales”.

Desde entonces ha recibido diferentes distinciones, premios y reconocimientos, como el concedido en 2008 por La Generalitat Valenciana, el premio Isabel Ferrer que se concede con motivo del Día de la Mujer Trabajadora, por ser la primera patrulla especializada en atender a mujeres víctimas de violencia de género. Pero, sin lugar a dudas, el mayor premio es ser conscientes de que cada día, cada hora, cada minuto, ayudan a combatir una de las mayores lacras de la sociedad como es la violencia machista.

El trabajo del grupo GAMA

El objetivo del grupo GAMA es siempre el mismo: “Esta persona necesita salir, y necesita salir de una forma estructurada”. Este matiz es fundamental a la hora de abordar la violencia de género, pues, como explica Estefanía Navarrete, “para salir no solamente necesita que el agresor no vuelva a agredirla, sino que también necesita apoyo económico, una estructura familiar, apoyo psicosocial o una protección social más directa. No podemos darla esa protección policial estrictamente”.

Las necesidades de cada mujer constituyen un caso particular diferente del anterior. Por ello, la policía construye un perfil criminológico de la víctima para poder trabajar de manera específica con cada una. La directora cuenta en su equipo con “una psicóloga y un trabajador social que valoran la situación general de esa mujer y la tratamos de forma individual”.

“Hacemos llamadas, visitas de seguimiento, de acompañamiento, gestión de recursos, etc. Si tienen un trabajo precario intentamos encauzarlas hacia una formación profesional”, explica Navarrete al hablar del funcionamiento del grupo.

Incremento de la violencia machista durante la pandemia

El estado de alarma paralizó durante un tiempo nuestras vidas; sin embargo, la violencia machista no cesó. Por desgracia, incluso incrementó durante los meses de confinamiento. Cuando comenzó la desescalada, el Ministerio de Igualdad, publicó los datos referentes a las llamadas al 016 y entonces saltaron todas las alarmas. Entre el 14 de marzo y el 31 de mayo, el 016 atendió 20.732 llamadas, un 41,1% más que las 14.662 recibidas durante el mismo periodo del año anterior.

Estefanía Navarrete Grupo GAMMA Policía Local de València. MICRO. Fotografía Alberto Pla

Aunque Navarrete puntualiza que la cuarentena tuvo su parte positiva al impedir que los agresores incumplieran sus órdenes de alejamiento, reconoce que “la situación del estado de alarma en el tema de la violencia de género ha afectado muchísimo a las víctimas”. Señala un “caso dramático” que se repitió en diversas ocasiones: mujeres, con dos o tres hijos a su cargo, que perdieron sus trabajos precarios y, como consecuencia, sus ingresos desaparecieron por completo.

«La situación del estado de alarma en el tema de la violencia de género ha afectado muchísimo a las víctimas… pensábamos que cuando acabara la cuarentena iba a pegar un repunte en las denuncias y es lo que pasó».

“El tema de seguridad está aflorando ahora”, explica la directo del grupo GAMA. El confinamiento obligó a las víctimas de violencia machista a encerrarse con sus maltratadores en un mismo espacio durante veinticuatro horas. Desde la Policía Local de València, eran conscientes de que “cuando acabara la cuarentena iba a pegar un repunte en las denuncias y es lo que pasó”.

La violencia de género es el segundo delito más habitual cometido en la ciudad de València, después de los delitos contra la seguridad del tráfico. “Eso nos da el perfil estructural de la violencia de género y la necesidad de destinar medios policiales y sociales para acabar con esto”, reivindica Navarrete. De hecho, desde el inicio de la pandemia, las denuncias por violencia machista han pasado de ocupar un 30% de las denuncias de la ciudad, a suponer un 40% del total.

Mucho trabajo por delante

Para Estefanía Navarrete, la policía es “un fiel reflejo de la sociedad a la que servimos”. Y ese reflejo evidencia el machismo imperante. “También lo somos ahí: en la deficitaria figura de la mujer en situaciones de poder o de autoridad. En ello, quizás, es más agravado porque la policía se ha vinculado al tema del ejercicio de la autoridad. Ejercicio de la autoridad y mujer durante muchos años han ido muy separados”.

La directora del grupo GAMA es optimista respecto al futuro y cree que estamos avanzando, aunque se lamenta al hablar de el famoso techo de cristal que impide a las mujeres acceder a puesto de mayor responsabilidad y reconocimiento. Es crítica: “Yo veo a muchas mujeres super válidas que lo harían muy bien, pero aún seguimos viviendo en una sociedad en la que la ética del cuidado está en manos de las mujeres”.

Estefanía Navarrete Grupo GAMMA Policía Local de València. MICRO. Fotografía Alberto Pla

Estefanía Navarrete Grupo GAMMA Policía Local de València. MICRO. Fotografía Alberto Pla

“Yo veo a muchas mujeres super válidas que lo harían muy bien, pero aún seguimos viviendo en una sociedad en la que la ética del cuidado está en manos de las mujeres”.

El fallo en la lucha contra la violencia machista está en una falta de especialización de la policía, pero también de la sociedad en su conjunto. Según la comisaria, se necesita una mayor prevención escolar y sensibilización en el tejido social.  La educación es necesaria para consolidar una “visión de delito público” que nos permita combatir la violencia de género de manera conjunta; pues, hoy en día, tan solo un 3% de las denuncias por violencia machistas son efectuadas por una persona diferente a la víctima.

Hay que luchar contra esa “masculinidad hegemónica” y comprender que estar con alguien no significa estar encima de alguien o sobre alguien. Pero, sobre todo, debemos aprender que “el que agrede a una mujer no sólo la agrede a ella, agrede a todas las mujeres”.

Aprender a ser más humanos

El confinamiento se presentó para la unidad de Navarrete como una oportunidad para acercarse al tejido social. En cierto modo, se convirtieron en “el apoyo psicológico de la ciudadanía”, y optaron por repartir diplomas entre los menores o tramitar donaciones entre personas, o hacia los hospitales. “Yo creo que hemos hecho una labor humanitaria muy importante cuando todo el mundo estaba en sus casas cumpliendo”, admite orgullosa.

«Espero que la ciudadanía hayamos aprendido por lo menos que al final todos y todas dependemos los unos de los otros”

“Espero que la ciudadanía hayamos aprendido por lo menos que al final todos y todas dependemos los unos de los otros”, destaca como uno de las lecciones más importantes que ha traído consigo la pandemia. Una lección que recuerda a una de las frases de la célebre Mafalda, luchadora incansable por una humanidad mejor y cuyo creador, Quino, nos dejó el pasado 30 de septiembre: «¿Pensaron alguna vez que si no fuera por todos nadie sería nada?«.

Estefanía Navarrete reconoce la inestimable labor y la necesidad de destinar “muchísimo dinero a los héroes” del ámbito de la salud y la educación. Desde su experiencia personal, ensalza una mayor humanización del trabajo. Ella misma admite haber traspasado el ámbito puramente profesional con sus compañeros y haberse “vivido como personas”.

El hambre que no vemos en occidente

2020-10-16T09:39:20+02:00octubre 16th, 2020|

Por: Mari Olcina

El 16 de octubre es el Día Mundial de la Alimentación, proclamado en 1973 por Naciones Unidas, finalidad, concienciar a las gentes del problema alimentario mundial y promover la solidaridad en la lucha contra el HAMBRE.

Hasta la llegada del Covid-19 en marzo del 2020, la población española generalmente, no se preocupaba demasiado de lo que es ir a dormir sin haber probado bocado en todo el día. La cuestión de pasar hambre quedaba más hacia abajo, por el África subsahariana, allí se concentraba la mayor parte de personas que no lograban obtener ni 2 € al día para alimentar a sus familias.

El 16 de octubre es el día mundial de la alimentación, proclamado en 1973 por Naciones Unidas, finalidad, concienciar a las gentes del problema alimentario mundial y promover la solidaridad en la lucha contra el HAMBRE.

Las colas en los bancos de alimentos como el de MOSSolidaria en Cullera son cada vez más numerosas. Foto: Mari Olcina

Pues bien, la pandemia nos ha mostrado la parte más vulnerable de occidente que, aun estando los supermercados llenos de alimentos, miles de personas no pueden comer ni una sola vez al día, no tienen acceso a alimentarse, ni mucho menos, procurarse una alimentación suficiente, variada y equilibrada.

El pasado 12 de marzo, justo dos días antes de que empezar el confinamiento en España, un equipo de la agencia Alberto Pla. Proyectos de Comunicación Social y un equipo de MOSSolidaria ONGD, volvíamos de rodar un documental en Etiopía. Uno de esos países, donde el último informe de la ONU lo cataloga como estado de inseguridad alimentaria, según el “Informe Mundial Sobre Crisis Alimentarias 2019” que elaboran conjuntamente la UE, la FAO, y el recientemente ganador del premio Nobel de la Paz; el Programa Mundial de Alimentos.

Mari Olcina en la comunidad de Gimbichu, Etiopía, en el programa de desnutridos que desarrolla con la Comunidad Misionera Juan Pablo Apóstol – MCSPA. Fotografía: Alberto Pla.

Las peores crisis alimentarias se viven en Yemen, República Democrática del Congo, Afganistán, Siria, Sudán, Sudán del Sur, norte de Nigeria y Etiopía. 820 millones de personas pasan hambre en el mundo en pleno siglo XXI.

El Covid-19 nos devuelve a la realidad del hambre en occidente

El Covid-19 nos devuelve a la realidad del hambre que se padece en occidente, que va unido a la pobreza extrema, a la más grave vulnerabilidad del ser humano, a los miles de niños y niñas que durante el confinamiento no podían comer ni un plato de caliente al día, porque ya no iban al comedor del colegio y eso es lo que nos debe preocupar y sensibilizar, sin prejuzgar.

El 16 de octubre es el día mundial de la alimentación, proclamado en 1973 por Naciones Unidas, finalidad, concienciar a las gentes del problema alimentario mundial y promover la solidaridad en la lucha contra el HAMBRE.

Personas haciendo cola ante el banco de alimentos de MOSSolidaria en Cullera. Foto: Mari Olcina

En España existen 9.950.000 personas en riesgo de pobreza, de las cuales se estima que 1.500.000 necesitan ayuda para alimentarse a consecuencia de esta crisis económica que sufrimos.

«Para paliar en lo posible esa hambre seca, sorda y casi invisible, las ONGs, asociaciones y personas solidarias nos pusimos en marcha, conociendo los estragos que el hambre produce, especialmente en los más vulnerables como son los niños y niñas».

La dura realidad del confinamiento y la vulnerabilidad de las familias en riesgo de exclusión social y de pobreza extrema nos ha llevado a contemplar la cara del hambre a nuestro alrededor, algunos y algunas de nuestras vecinas no podían acudir a su trabajo precario y mucho menos salir a comprar alimentos al supermercado, la mayoría de estas familias son las que más niños y niñas tienen y muchas de ellas son familias monoparentales, otras han venido a España buscado una vida mejor, más trabajo, más libertad, más vida en una palabra, pero la economía se ha parado en seco y ya no hay trabajo ni medio de vida digno para ganarse el pan de cada día.

El 16 de octubre es el día mundial de la alimentación, proclamado en 1973 por Naciones Unidas, finalidad, concienciar a las gentes del problema alimentario mundial y promover la solidaridad en la lucha contra el HAMBRE.

 

Plan estratégico de MOSSolidaria ONGD contra el hambre

MOSSolidaria ONGD, sita en Cullera, el mismo día 13 de marzo desarrolló un plan estratégico para atender nutricionalmente a los y las niñas de dichas familias durante el confinamiento, se repartieron más de 2000 menús solidarios y a continuación pusimos en marcha el banco de alimentos, donde hasta hoy, Día Mundial de la Alimentación, venimos  atendido a más de 60 unidades familiares y el número de  familias crece cada semana, donde hemos atendido a 1060 personas con la entrega de más de 7000Kg de alimentos procedentes de donaciones de entidades como: asociaciones falleras, supermercado Consum, almacén de frutas Eco Ribera, verduras Matevi, Aguilar, NAYDA ,  Banco de Alimentos Valencia, panadería Mar y Mar, socios y simpatizantes de MOSSolidaria ONGD y nuestro más sincero agradecimiento al equipo de voluntarias y voluntarios.

El 16 de octubre es el día mundial de la alimentación, proclamado en 1973 por Naciones Unidas, finalidad, concienciar a las gentes del problema alimentario mundial y promover la solidaridad en la lucha contra el HAMBRE.

Algunas personas en el interior del banco de alimentos de MOSSolidaria en Cullera. Foto: Mari Olcina

Las familias que acuden a los bancos de alimentos, como el de MOSSolidaria ONGD en Cullera, tienen muy bajos ingresos o cero ingresos, son ante todo personas como los demás y se sienten frustrados y frustradas por no poder ser autosuficientes, el encuentro también ayuda a que expresen sus sentimientos, algunas situaciones son tremendamente extremas, familias numerosas con niños y niñas pequeños, indigentes,  personas inmigrantes que se encuentran indocumentados y sin poder trabajar y que no disponen de recurso alguno por lo que sienten vergüenza. Pensemos por un momento, ¿cómo nos sentiríamos si estuviéramos en su lugar?, ¿si no tuviéramos nada en el frigorífico, ni un euro en la cartera?

Ponernos en el lugar del otro en tiempos difíciles

Ponernos en el lugar del otro nos ayuda a comprender la difícil situación que están viviendo y que no saben cuando va a terminar, nos ayuda a comprender esa lágrima que resbala por alguna mejilla al recibir unos cuantos alimentos, ese agradecimiento silencioso con el alma rota y la mirada fija, buscando la esperanza de un mundo mejor.

El 16 de octubre es el día mundial de la alimentación, proclamado en 1973 por Naciones Unidas, finalidad, concienciar a las gentes del problema alimentario mundial y promover la solidaridad en la lucha contra el HAMBRE.

Hoy es el día Mundial de la Alimentación y gracias a las ONGs, Bancos de Alimentos, Asociaciones de Vecinos, Comisiones Falleras, Socios, Simpatizantes, Donaciones, Voluntarias y Voluntarios, miles de personas podrán alimentarse, al menos con una comida al día, lo mismo se repite en todo el mundo, las llamadas “Colas del Hambre” las encontramos por toda Europa, ahora sabemos que, un día podemos encontrarnos en su misma situación, que el futuro no nos esta asegurado nadie y que las ONGs y la solidaridad estarán ahí, para darnos su apoyo incondicional.

En nombre de las familias asistidas gracias a todas las personas solidarias que alargáis la mesa y compartís vuestro pan.

Mari Olcina:

Graduada en Nutrición Humana y Dietética

Máster en DDHH, Paz y Desarrollo Sostenible

Máster en Ética y Democracia

Doctoranda en Medicina, Salud pública, Higiene y Sanidad Ambiental

Presidenta y fundadora MOSSolidaria ONGD

Colaboradora-voluntaria MCSPA

El 16 de octubre es el día mundial de la alimentación, proclamado en 1973 por Naciones Unidas, finalidad, concienciar a las gentes del problema alimentario mundial y promover la solidaridad en la lucha contra el HAMBRE.

Mari Olcina entrega alimentos a una persona en Cullera.

Día Internacional de la Mujer Rural: Mujeres rurales, voces silenciadas

2020-10-15T15:37:48+02:00octubre 15th, 2020|

Por: María Palau. Fotos: Alberto Pla

Sandra Justiniano trabaja en una diminuta planta de procesamiento de extracto y pulpa de asaí y majo junto a otras 24 mujeres indígenas de la comunidad amazónica de Buen Retiro (Bolivia); forma parte de una iniciativa de la ONU Mujeres. La vida de Janete Dantas y de centenares de mujeres brasileñas que trabajan en el sector de la agricultura familiar, ha experimentado un importante cambio desde que decidieron documentar la cantidad de productos que venden o intercambian en unos sencillos cuadernos de cuatro columnas; ahora sus maridos valoran su producción en incluso han podido beneficiarse de algunas políticas públicas.

Kamso Bame, viuda, madre de 12 criaturas y propietaria de una pequeña parcela de tierra, se unió a la cooperativa de mujeres impulsada por Naciones Unidas en la aldea de Wabi Burkitu (Etiopía). Émilie Atchaka es campesina y, después de ver como su marido perdía el trabajo, creó el  Círculo de Autopromoción para un Desarrollo Duradero de Benín, el equivalente a un banco de mujeres con intereses bajos.

15 de octubre, Día Internacional de la Mujer Rural

Sandra, Janete, Kamso y Émilie forman parte de esa cuarta parte de la población mundial que corresponde a las mujeres de zonas rurales. Las mujeres rurales desempeñan un papel fundamental en la agricultura, la seguridad alimentaria y la nutrición -producen más de la mitad de los alimentos del mundo-; así como la gestión de la tierra y los recursos naturales y las empresas rurales. Empobrecidas, olvidadas, infrarrepresentadas, silenciadas, la conmemoración, cada 15 de octubre, del Día Internacional de la Mujer Rural les permite reivindicar su incansable trabajo y “crear consciencia sobre sus luchas, sus necesidades y su papel fundamental y clave en nuestra sociedad”.

Una mujer con su hijo a cuestas en Muketuri, Etiopía. Fotografía: Alberto Pla

Más allá de su contribución a la economía rural con sus trabajos como agricultoras, asalariadas y empresarias, las mujeres rurales se ocupan, como norma general, de la totalidad del trabajo reproductivo y las tareas del hogar; son las encargadas de la recogida de leña y la búsqueda de agua y combustible; llevan a cabo la preparación de alimentos o el descascaramiento de cereales; o se responsabilizan en exclusiva del cuidado de menores y enfermos del núcleo familiar.

Sin embargo, estas tareas no son remuneradas en absoluto, incrementando así los índices de pobreza y la brecha económica entre hombre y mujeres, sobre todo, en el caso de los países en vías de desarrollo. Las mujeres del mundo rural son fuertemente golpeadas por un mal endémico: la desigualdad. Existen restricciones de género que limitan sus posibilidades de dedicarse a actividades económicas remuneradas como consecuencia de la discriminación y las convenciones sociales. Además, sufren un menosprecio constante en el acceso a la educación, la atención sanitaria, los bienes inmuebles o los servicios financieros.

La campesina Derribe trabaja en el campo con el apoyo de la Misión San Pablo Apostol y la colaboración de MOSSolidaria en Etiopía. Fotografía: Alberto Pla

Las mujeres rurales, más vulnerables ante la covid-19

La covid-19 ha aumentado exponencialmente la vulnerabilidad de las mujeres rurales. Sumado a las dificultades de acceso a servicios básicos como la educación, la pandemia ha reducido (todavía más) las posibilidades recibir una atención sanitaria de calidad, medicamentos esenciales y vacunas. El material higiénico para la menstruación o la asistencia durante el embarazo y el parto son derechos de los que las mujeres rurales se ven privadas sin apenas posibilidad de réplica.

El coronavirus incrementó las consecuencias del aislamiento que sufren muchas de estas mujeres, así como la difusión de información errónea o el desconocimiento del funcionamiento de tecnologías. Además, la carga del trabajo doméstico y de los cuidados se agudizó debido a las restricciones de movilidad y la interrupción de las cadenas de suministros.

Los derechos de las mujeres rurales a la posesión de tierra y recursos mermaron con la expansión del virus. Las normas machistas que impiden a las mujeres convertirse en propietarias de la tierra afectaron a las viudas de covid-19, que se enfrentan al riesgo de ser desheredadas.

Por todo ello, este año el Día Internacional de la Mujer Rural se celebra bajo el grito de “Construir la resiliencia de las mujeres rurales a raíz del covid-19”, para reconocer su pugna contra la pandemia en primera línea, al pie del cañón, exponiendo sus escasos derechos reconocidos e incluso arriesgando la vida.

La campesina Derribe posa en Muketuri, Etiopía. Fotografía: Alberto Pla

 

Ellas son protagonistas de la lucha contra el cambio climático

Las mujeres y niñas pobres y de zonas rurales se encuentran más indefensas ante los efectos del cambio climático. Su dependencia hacia los recursos naturales para sobrevivir es mayor que la de los hombres. Así pues, con frecuencia son víctimas de la pérdida de ingresos y de cosechas, en ocasiones única fuente de alimento o sustento económico. Consecuentemente, los precios de los productos alimenticios incrementan, y la población pobre es asediada por infinidad de dificultades para conseguir comida. En África, el cambio climático amenaza la viabilidad de la agricultura de subsistencia, y, por tanto, la supervivencia de millones de personas en los ámbitos rurales, compuestas por un 75% de mujeres.

Los desastres naturales también pueden acarrear consecuencias nefastas para las mujeres rurales, incrementando las desigualdades ya existentes. La situación empeora ante la falta de acceso a recursos tecnológicos, conocimientos e insumos productivos para hacer frente a estos desastres medioambientales.

Al mismo tiempo, las mujeres rurales se alzan como depositarias de conocimientos tradicionales, aportando valiosas lecciones en la gestión de recursos naturales la agricultura y la silvicultura, sectores de gran relevancia en la lucha contra los efectos del cambio climático. En esta línea, el lema elegido para la celebración del Día Internacional de la Mujer el año pasado fue “Mujeres y niñas rurales, creadoras de resiliencia climática”.

 

En las zonas rurales de Tanzania, el 85% de las mujeres trabajan en el sector de la agricultura. Son, al mismo tiempo, las principales víctimas y las protagonistas de las respuestas contra el cambio climático. El proyecto Voces Verdes, de Mujeres por África, ofreció formación en liderazgo y cambio climático a cinco agricultoras, cinco líderes sociales y cinco periodistas tanzanas. Actualmente, las dos primeras están desarrollando iniciativas o proyectos verdes en colaboración con sus socios locales. Las periodistas dan cobertura y difusión a los proyectos de sus compañeras.

ONG por el desarrollo de la mujer rural

Acceso a la educación

El proyecto Niñas de Malawi, impulsado por la Fundación Mujeres por África, junto a la Fundación Esteban G. Vigili, se centra en la escolarización secundaria de niñas y jóvenes de los poblados de Chaommbwa y Mbambande, una zona rural próxima a Lilongwe, la capital del país. Las niñas que forman parte reciben también una manutención y asistencia sanitaria, a las que, en otras circunstancias, no tendrían acceso.

Empoderamiento

F.U.E.R.T.E.S, Femmes Unies Ensemble dans la Recherche, la Technologie, l’Environment et la Science, es un proyecto de colaboración entre diferentes instituciones académicas africanas y Mujeres por África que pretende impulsar el ámbito agrícola en Senegal  a partir del emprendimiento, el empoderamiento femenino y la innovación. Los objetivos son establecer sinergias entre agricultura, sanidad y educación, capacitar a las mujeres en el sector agrícola y en la investigación, reforzar las competencias académicas y de liderazgo de las mujeres rurales, contribuir a la prosperidad de las pequeñas agricultoras del país y visibilizar a las científicas africanas para que sus trabajos amplíen su impacto internacional.

ONGAWA y Fumdec llevan a cabo un programa de empoderamiento a mujeres y jóvenes en Microcuenca de La Camaleona (Nicaragua). Totalmente aisladas y ausente en el tejido organizativo, el objetivo era conseguir que las mujeres participaran en las decisiones políticas y promover oportunidades económicas basadas en la gestión sostenible de recursos naturales.

La campesina Derribe sacando agua de un pozo que ha construido la Misión Solidaria San Pablo Apóstol en Etiopía. Fotografía: Alberto Pla

Acceso al agua

Sobre las mujeres y niñas de comunidades como las de Zirai, Lugulu y Kolemawe en el norte de Tanzania recae la responsabilidad de conseguir agua para todos los miembros de la familia, aunque esto suponga caminar varios kilómetros hasta encontrarla, sin poder renunciar siquiera al resto de tareas domésticas. Como consecuencia, muchas niñas se ven obligadas a abandonar la escuela. Para evitar una mayor vulnerabilidad, ONGAWA promueve un proyecto que cumple el derecho de acceso al agua, al saneamiento y a la higiene de 5.194 mujeres, entre las que se encuentran 2.318 niñas.

Desarrollo económico

Financiado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y el British Council y en colaboración con Mujeres por África, la iniciativa Unidas y Poderosas tiene como prioridad reducir la vulnerabilidad de la población rural. Concretamente, busca contribuir a la inserción social y el empoderamiento socioeconómico de las mujeres de la Región Oriental de Marruecos a través del trabajo con pequeñas cooperativas de sectores como la agricultura, pesca marítima, artesanía y cocina.

Pueden seguir este día en redes sociales con los hastag: #mujerrural, #mujeresconderechos, #mujeresrurales

La valentía de ser enfermera en el año 2020 (y siempre)

2020-10-09T09:13:34+02:00octubre 9th, 2020|

Por: María Palau. Fotografías: María Palau y Alberto Pla

2020. El año en el que una pandemia nos paralizó y derribó el mundo que conocíamos. El año de la covid-19. 2020. El año en el que una explosión en el puerto de Beirut arrasó la capital libanesa, dejando más de 200 muertes, casi 7.000 heridos y numerosos desaparecidos. 2020. El año en el que un incendio devastó el campo de refugiados de Moria, sesgando los sueños de miles de personas que esperaban cruzar las puertas de occidente. 2020. Y también el año en que profesiones como la enfermería han evidenciado ser indispensables en todo momento y en cualquier lugar del mundo, especialmente, en aquellos más desfavorecidos.

La OMS declaró por primera vez este 2020 como el año oficial para el reconocimiento de la labor que realizan enfermeras y enfermeros de todo el mundo, coincidiendo con los dos siglos del nacimiento de Florence Nightingale (1820-1910). Considerada como una de las pioneras de la enfermería profesional moderna, fue creadora del primer modelo conceptual de enfermería, trabajó por convertir a la enfermería en una profesión respetable y viajó a la guerra de Crimea para poner en práctica sus conocimientos y ayudar a salvar vidas.

Banksy, el cotizado artista que nunca ha desvelado quién es, donó su última obra a un hospital inglés y en ella aparece una enfermera, manejada por un niño, como una superheroína.

Banksy, el cotizado artista que nunca ha desvelado quién es, donó su última obra a un hospital inglés y en ella aparece una enfermera, manejada por un niño, como una superheroína.

Una conferencia para poner en valor el trabajo de la enfermería

Para poner en valor el trabajo pasado y presente en el campo de la enfermería y recordar a los políticos y la sociedad la urgencia de fortalecer y blindar el sistema sanitario, se celebró la conferencia «Enfermería y catástrofes naturales. ¿Cómo ayudar?» enmarcada en el ciclo Actualidad organizado por el Museu de les Ciències.

Esta pandemia es “nuestra oportunidad de demostrarle al mundo lo que somos capaces de hacer en este tipo de situaciones”, comenzaba su intervención la ponente principal Mª José Rodríguez Navarro, supervisora enfermera de quirófano del Hospital Universitario La Fe. Presentada por Ana Arbona, supervisora de quirófanos del IVO y cooperante de la ONG Surg for all, advirtió que en 2030 se estima una falta de 6 millones de profesionales sanitarios en el mundo distribuidos de manera muy desigual.

Presentada por Ana Arbona, supervisora de quirófanos del IVO y cooperante de la ONG Surg for all

La conferencia ««Enfermería y catástrofes naturales. ¿Cómo ayudar?» estuvo presentada por Ana Arbona, supervisora de quirófanos del IVO y cooperante de la ONG Surg for all.

El año internacional de la enfermería coincide con el fin de la campaña Nursing now (2018-2020). El proyecto, que nace en 2016 a partir de la presentación en el Parlamento británico del informe Triple impact of nursing, fija tres objetivos sostenibles derivados del incremento en las inversiones en personal sanitario: mejorar la salud, promover la igualdad de género y fortalecer la economía.

Ébola, Sierra Leona (2015)

Mª José Rodríguez es también cooperante en la ONGD Intervención, Ayuda y Emergencia (IAE), dedicada principalmente a la localización y el rescate de víctimas en desastres con perros entrenados. Asimismo, también trabajan para ofrecer una asistencia sanitaria en países que carecen de ella, ayuda humanitaria y cooperación al desarrollo.

Como enfermera de IAE, Rodríguez viajó en 2015 a Lunsar (Sierra Leona) para poner en marcha el hospital San Juan de Dios. En el contexto de la epidemia de ébola que asolaba al país, el hospital más grande había sido cerrado como consecuencia de la muerte de un gran número de sanitarios, entre los que se encontraba su director.

Los voluntarios de IAE reabrieron el centro sanitario clausurado y centraron su actuación en tres aspectos: la atención en consultas externas a pacientes con enfermedades diferentes al ébola, el seguimiento de las familias en cuarentena de las aldeas cercanas y la protección. Esta última, centrada en equipos médicos especializados y en la realización de triajes, fue fundamental para contener el virus.

La supervisora de quirófano del IVO cuenta las dificultades de muchas personas para pagar un tratamiento médico, “o incluso una simple radiografía”. Como cooperantes, “debemos ser conscientes de esta situación”. Recuerda, además, como muchos niños enfermos “llegaban ya muy pasados”. “Las mujeres en Sierra Leona tienen cuatro o cinco hijos de media, y no podían dejar de cuidar al resto para traer al niño enfermo al hospital”, lamenta.

Terremoto de Haití (2010-2011)

Poco más de 40 horas después del terremoto de Haití de 2010, los voluntarios de IAE ya habían aterrizado en el país y habían desplegado su equipo de localización y rescate. “A mí la vocación no me la va a quitar nadie, si suena el teléfono por un terremoto yo volveré a ir”, sentencia la enfermera al rememorar la que, para ella, fuera la experiencia de cooperación más impactante hasta la fecha.

«A mí la vocación no me la va a quitar nadie, si suena el teléfono por un terremoto yo volveré a ir». María José Rodríguez, enfermera y cooperante de IAE.

En marzo de 2010, algunos miembros del equipo regresaron al país para realizar una segunda intervención. Esta vez centrada en el reparto de alimentos y agua potable para las personas que se encontraban en unos campamentos provisionales, que a día de hoy todavía no han desaparecido.

Dos niños juegan con un surtidor de agua en Haití. Fotografía: Alberto Pla

Dos niños juegan con un surtidor de agua en Haití. Fotografía: Alberto Pla

Para Mª José Rodríguez, la estancia entre junio y julio fue “la más complicada con diferencia”. Encargados entonces de proporcionar atención sanitaria a las personas que malvivían en los campos temporales, construyeron un “consultorio médico que se volaba con el viento”. Durante mes y medio, intentaron introducir medicamentos en el país. Aunque finalmente lo consiguieron, “la burocracia y la proliferación del mercado negro” dificultaron la operación.

En septiembre del año siguiente, realizaron la que sería su cuarta intervención en Haití: la construcción de un orfanato para acoger a menores que habían quedado huérfanos tras el terremoto. Un total de 38 niños y niñas recibían como mínimo una comida al día, optaban a atención psicológica y eran apartados de la posibilidad de convertirse en esclavos o víctimas de abusos sexuales.

Una situación devastadora en Haití que la Agencia Alberto Pla-Proyectos de Comunicación Social documentó con el proyecto El Corazón de Haití. Entre finales del mes de septiembre y noviembre de 2013, Alberto Pla documentó la labor que realiza la organización TECHO en Haití, que involucra alrededor de 200 voluntarios repartidos en varios proyectos educativos, sanitarios y agrícolas, entre otros. Un trabajo que posteriormente se mostró a la sociedad española con una emotiva exposición que recorrió varias ciudades de España.  E incluso llegó a exhibirse en Londres.

Fístula obstétrica, Liberia (2013-2019)

En colaboración con Mujeres por África, Mª José Rodríguez formó parte del proyecto Stop fístula como miembro de IAE. Así, colaboró en la formación de matronas y parteras en Monrovia (Liberia), y asistió el parto de múltiples jóvenes menores de 20 años, madres primerizas en su mayoría, expuestas al riesgo de sufrir una fístula obstétrica.

Dicha fístula obstétrica aparece como consecuencia de los partos detenidos y obstruidos que carecen de cualquier tipo de atención médica. Otra causa habitual son las agresiones sexuales. Rodríguez se refirió a las mujeres que padecen esta dolencia como “las verdaderas supervivientes”, pues, en algunos casos, “la madre podía pasarse hasta tres días dando a luz y era muy probable que muriera durante el parto”.

Entre 2 y 3,5 millones de mujeres conviven con una fístula obstétrica, según datos de las Naciones Unidas. Cada año se registran alrededor de 50.000 a 100.000 nuevos casos. La mayoría de estos en países africanos, donde a la enfermedad se le suma un componente de rechazo y repudio.

Documentales de nuestra agencia relacionados con la enfermería

En la Agencia Alberto Pla-Proyectos de Comunicación Social llevamos 10 años documentando todo tipo de realidades y problemáticas en diversos países del mundo. A lo largo de nuestra trayectoria hemos producido varios documentales y trabajdos audiovisuales donde las enfermeras tenían un papel determinante y clave para mejorar la vida no solo de personas afectadas por diferentes enfermedades, sino también de la población en general.

Entre ellos se encuentra, por ejemplo, la película documental «142 pulsaciones» producido para la Asociación CONI y cuya protagonista es Kimberly, una joven guatemalteca que logró estudiar enfermería gracias a su esfuerzo y determinación, así como al apoyo de CONI. Esta película documental, de 30 minutos de duración, ya se puede visualizar completo en Youtube.

Asha. Historias de lepra y esperanza. Una película documental con las enfermeras indias como protagonistas

Otro proyecto apasionante es el que llevamos a cabo con la Fundación Fontilles en India en 2019 con la grabación y posterior emisión y difusión de la película documental «Asha. Historias de lepra y esperanza». Un trabajo que pone en valor la lucha contra el estigma, la pobreza y la enfermedad de las personas y especialmente las mujeres que sufren lepra. En la cinta, las enfermeras, conocidas allí como «ashas» tienen un papel muy importante, como lo tienen en esas comunidades, sobre todo las más rurales, donde muchas otras personas, sencillamente, no llegan.

Este documental se estrenó el pasado 29 de enero en Ruzafa Studio y se ha exhibido ya en diferentes lugares. Actualmente se encuentra ahora en el círculo de festivales, donde ya ha recibido tres nominaciones, entre ellas una internacional en México, por lo que todavía no se puede ver de forma online. Os dejamos el tráiler.

 

Próximamente, el estreno de nuestro documental en Etiopía

Por otra parte, en marzo de este año, justo unos días antes de que se declarara el estado de alarma en España y se desatara la pandemia de Covid-19 en todo el mundo, un equipo de la Agencia Alberto-Pla, conformado por Alberto Pla, Yolanda Rodríguez y Gerard Sánchez se desplazaron a Etiopía, junto a la ONG MOSSOlidaria de Mari Olcina para visibilizar la necesaria labor que lleva a cabo esta y también la Comunidad Misionera San Pablo Apóstol (MCSPA) tanto para promover la educación y la sustentabilidad de muchos niños y niñas y de sus familias, como para luchar por contribuir a la mejoría de su alimentación y de su desarrollo con la construcción de pozos de agua en pequeñas aldeas aisladas. Un documental que está previsto que vea la luz a finales de diciembre de este año.

Mari Olcina, directora de la ONGD MOSSolidaria pesa a un bebé en la comunidad de Gimbichu, Etiopía. Fotografía: Alberto Pla.

 

La juventud mediterránea en tiempos de Covid-19 o cómo afrontar la pandemia si perteneces a la generación precarizada

2020-10-07T07:49:44+02:00octubre 7th, 2020|

Reportaje y fotografías de María Palau

La covid-19 ha incrementado sobremanera las dificultades de acceso a los recursos. Un empleo digno, una vivienda digna, un sueldo digno -en definitiva, una forma de vida digna- son metas casi utópicas para la juventud del siglo XXI. La pandemia ha multiplicado descomunalmente las incertidumbres propias de los más jóvenes y ha desatado un temor incontrolable: ¿qué será de mí en el futuro?

“Yo quisiera poner en valor el trabajo de los jóvenes para superar esta pandemia”, afirmaba la concejala de Educación, Acción Cultural, Juventud y Cooperación al Desarrollo y Migración del Ayuntamiento de Valencia, Maite Ibáñez, al comenzar su intervención. Este fue, precisamente, el objetivo fundamental de la primera mesa redonda del ciclo de debates de Mostra Viva del Mediterrani: «La juventud mediterránea en tiempos de Covid-19».

El acto, moderado por la responsable de proyectos de la Fundación ACM, Marine Fournier, tenía lugar el lunes, día 5 de octubre, en el Aula Magna del Centre Cultural La Nau de la Universitat de València. La propia Maite Ibáñez, concejala de Educación, Acción Cultural, Juventud y Cooperación al Desarrollo y Migración, Ana Domínguez, presidenta del Consell Jove de la Ciutat de València, Ismaene Lekhlifi, educadora y miembro del Circulo de Orán de la Fundación ACM, y Angelique Solomonides, miembro del Consejo Consultivo de la Fundación ACM, analizaron cómo la pandemia ha afectado a las generaciones más jóvenes.

El acto de la Mostra Viva estuvo moderado por la responsable de proyectos de la Fundación ACM, Marine Fournier

El acto de la Mostra Viva estuvo moderado por la responsable de proyectos de la Fundación ACM, Marine Fournier. Foto: María Palau.

Vicent Garcés, presidente de la Fundación ACM y presidente honorífico de Mostra Viva, resumía la esencia del acto con el lema de esta 8ª edición, Emergència Mediterrània, ciutadania en resistència. Y añadía: “Si los jóvenes no tienen esa capacidad de resistencia, ¿quién la va a tener?”.

Maite Ibáñez: “Los jóvenes son fundamentales para la recuperación”

La concejala de Juventud defendió tres pilares básicos para trabajar con las nuevas generaciones: inclusión, igualdad y empoderamiento. En ese sentido, destacó: «es fundamental fomentar la participación de los jóvenes y adaptarse a sus necesidades concretas, pues forman un colectivo heterogéneo de personas entre 13 y 30 años».

Desde la concejalía de Educación y Juventud han trabajado para continuar dando respuestas a estas necesidades durante la pandemia. Ibáñez enumera algunos de los proyectos en marcha: “hemos comprado 100 ordenadores para las familias más vulnerables; impulsamos el programa Cultura Jove; adaptamos el curso de Estiu Jove; subvencionamos a numerosas asociaciones juveniles; nos unimos a ATENEA para apoyar a jóvenes mujeres cineastas, etc.”.

«Los jóvenes son fundamentales para la recuperación. Para superar esta crisis, debemos construir espacios de creación intercultural donde se fomente el aprendizaje, colaborar entre nosotros y fortalecer el tejido asociativo”. Maite Ibáñez, concejala de Educación, Acción Cultural, Juventud y Cooperación al Desarrollo y Migración del Ayuntamiento de Valencia.

Los jóvenes conviven con una mochila cargada a hombros. La precariedad es hoy una constante de esta generación. A esta gran problemática, según explica la concejala, se le suman las dificultades en la emancipación, la búsqueda de empleo o vivienda. Además, la era post-covid ha aumentado el peso de esa mochila: “la superación de la brecha digital, la inseguridad ante la primera incursión en el mundo laboral o el incremento de la necesidad de apoyo psicológico”, argumenta.

Maite Ibáñez, concejala de Educación, Acción Cultural, Juventud y Cooperación al Desarrollo y Migración durante un momento de su intervención.

Maite Ibáñez, concejala de Educación, Acción Cultural, Juventud y Cooperación al Desarrollo y Migración durante un momento de su intervención. Foto: María Palau.

Maite Ibáñez es consciente de la sensación de desprotección ante un futuro incierto, y por ello, se muestra convencida de que “los jóvenes son fundamentales para la recuperación”. Para superar esta crisis, debemos “construir espacios de creación intercultural donde se fomente el aprendizaje, colaborar entre nosotros y fortalecer el tejido asociativo”.

Ana Domínguez: “Sabemos cuáles fueron nuestros errores en la anterior crisis; no los repitamos”

Los jóvenes del Mediterráneo pertenecen a una generación que, en menos de diez años, ha sido víctima directa de dos grandes crisis. En la actualidad, «joven» y «precario» son dos palabras que van de la mano. No obstante, la presidenta del Consell Jove de la Ciutat de València, Ana Domínguez, lanza un mensaje: “Es necesario un cambio de enfoque”.

Los jóvenes han estado sometido a todo tipo de condiciones de estrés durante estos meses.

Los jóvenes han estado sometido a todo tipo de condiciones de estrés durante estos meses.

“Sabemos cuáles fueron nuestros errores en la anterior crisis; no los repitamos”. Domínguez aboga por incluir a los jóvenes y los sectores más vulnerables en la respuesta a esta nueva crisis económica (también social) y por crear trabajos estables y de calidad.

«Uno de cada cuatro jóvenes en España se encuentra en riesgo de pobreza”. Ana Domínguez, presidenta del Consell Jove de la Ciutat de València.

Durante la pandemia, la juventud ha sido uno de los sectores más afectados por la depresión y la ansiedad. “1 de cada 4 jóvenes en España se encuentra en riesgo de pobreza”, completa Ana Domínguez consciente de los efectos psicológicos provocados por esa pertenencia a la generación precarizada.

Un espacio cívico fuerte es la base de una democracia”, advierte. Y la estabilidad de esta base se encuentra en escuchar la voz de los jóvenes, educar ciudadanos alfabetizados digitalmente y mantener un contacto activo con quiénes serán las generaciones del futuro.

A los retos propios de la juventud, añade un (en realidad no tan nuevo) obstáculo: la crisis climática que exige un inmediato cambio de prioridades y estilos de vida.

Ismaene Lekhlifi y Angelique Solomonides, miedos y aprendizajes tras pandemia

La mesa redonda también contó con las intervenciones online de Angelique Solomonides y Ismaene Lekhlifi. La primera destacó el incremento de la incerteza, el temor y el estrés en los países del Mediterráneo en conflicto.

Aunque se mostró positiva ante el futuro y afirmó que “tenemos el poder de encontrar soluciones”, reconoció el miedo que ha surgido en los más jóvenes ante la pandemia. Su equilibrio mental se ha visto afectado como consecuencia de los confinamientos y la desaparición de las relaciones sociales con su círculo de amigos.

Los jóvenes también han mostrado su lado más solidario y comprometido durante esta pandemia.

Los jóvenes también han mostrado su lado más solidario y comprometido durante esta pandemia.

Por su parte, Lekhfili quiso remarcar “que la pandemia nos ha descolocado, pero nos ha descubierto muchas cosas”. Identificó cuatro aspectos negativos como consecuencia de la covid-19: la falta de información, la pérdida de ingresos o incluso del trabajo, el abandono experimentado por los estudiantes y la desaparición de las ayudas a niños y mujeres víctimas de violencia.

Sin embargo, el virus también nos ha aportado aspectos positivos: “hemos encontrado una nueva forma de solidaridad mutua, se ha producido un acercamiento entre pueblos y han aparecido nuevas profesiones gracias a las tecnologías”.

Día Mundial de la Prevención del Embarazo No Planificado; cuando el derecho a decir que no desaparece

2020-09-26T12:14:11+02:00septiembre 26th, 2020|

Por: María Palau. Fotografías: Alberto Pla

Esther Mutheu es una joven de 24 años de Nairobi. Estudiante de Gestión de Negocios, tuvo un hijo con 21 años, mientras estaba en la universidad. Gracias al apoyo de su familia pudo continuar sus estudios, a diferencia de muchas estudiantes de su país, que dejan su educación para cuidar a sus hijos, con todo lo que ello conlleva para su desarrollo personal y económico.

la keniata Esther Mutheu. Foto: Patricia Martisa.

Agradecida por la fuerza que le dio su entorno, decidió convertirse en educadora par y sensibilizar a jóvenes de su barrio sobre salud sexual y planificación familiar. Amref Salud África saca a la luz la historia de Esther en este 26 de septiembre, fecha en que se celebra en varios países, desde 2003, el Día Mundial de Prevención del Embarazo no Planificado en Adolescentes.

El caso de Esther no es, ni mucho menos, algo aislado. de hecho, cada año, unas 13.000 adolescentes abandonan sus estudios al quedarse embarazadas en Kenia. Unos datos que han sido publicados en el informe Sauti Sasa!, «suena ahora» en swahili, realizado por un grupo de investigación de la plataforma Youth Act, perteneciente a Amref Salud África.

Según el estudio, 948 adolescentes se quedan embarazas diariamente en el país. En 2018, los centros de salud informaron de más de 500.000 embarazos de chicas entre 10 y 19 años. Unas cifras que no paran de aumentar, pues el año anterior,el Ministerio de Salud había reportado 378.397 embarazos de niñas y adolescentes.

Kenia, a la cabeza en embarazos adolescentes

Kenia ocupa el tercer puesto en el ranking de países con un mayor índice de embarazos adolescentes, con 82 casos por cada 1.000 nacimientos. Desde Youth Act, advierten que la elevada tasa de embarazos en jóvenes no solo repercute en su educación, se trata también de un problema de salud global. La OMS, sitúa las complicaciones durante el parto y el embarazo como la principal causa de muerte en jóvenes de entre 15 y 19 años.

“Es imperativo y urgente que los y las adolescentes africanos tengan acceso a una salud sexual de calidad, sin importar su origen social, su nivel de educación o si viven en una zona remota».

Los matrimonios forzosos con hombres mayores, el desconocimiento sobre métodos anticonceptivos y la falta de acceso a una eficiente salud sexual tienen como consecuencia los numerosos casos de embarazos tempranos.

“Es imperativo y urgente que los y las adolescentes africanos tengan acceso a una salud sexual de calidad, sin importar su origen social, su nivel de educación o si viven en una zona remota. La educación sexual no solo contempla los métodos anticonceptivos; también inculca valores como el respeto, la tolerancia o la auto-aceptación”, concluyen en el informe.

Falta de educación sexual y derechos de salud sexual y reproductiva

Para la mayoría de las personas que participaron en este estudio, “la integración de la educación sexual en el plan de estudios ya no puede ser un tema de negociación”; sin embargo, la realidad keniata dista mucho de los deseos de sus jóvenes. Aunque existe una presión sobre el sistema educativo para ofrecer una educación sexual más completa, todavía persiste una fuerte “brecha en la propiedad y difusión de la educación sexual”, controlada por un entorno familiar y unos líderes religiosos con visiones más conservadoras, que, en algunos casos, incluso se opone a la utilización de preservativos.

Las y los jóvenes se encuentran con numerosas carencias informativas a la hora de tomar decisiones sobre sus vidas sexuales. “Los embarazos de adolescentes podrían prevenirse si se difundiera y compartiera la correcta información. Necesitamos ejemplos concretos y referentes”, compartía una de las personas encuestadas.

Es cierto que existe un mayor acceso a la información y anticonceptivos en algunas zonas del país; pero las zonas rurales observan con desconocimiento los pequeños avances conseguidos en materia de educación sexual.

«Tendemos a centrar la educación sexual en las mujeres y nos olvidamos de enseñar correctamente a los hombres. Ellos son premiados cuando participan en actividades sexuales».

Por otra parte, las jóvenes admitieron sentirse incómodas, o incluso juzgadas, por el personal sanitario si alguna vez trataron de acceder a los escasos servicios de salud sexual y reproductiva. “Esto se debe a que vivimos en una sociedad que se encoge ante la idea de que los adolescentes descubran su sexualidad”, denuncian en Sauti Sasa!. Los propios jóvenes reclaman centros juveniles bien equipados con un personal que pueda adaptarse a sus necesidades y servicios gratuitos de salud sexual y reproductiva en estos centros.

Una bebé cuelga de los hombros de su hermana en la comunidad de Muketuri en Etiopía. Fotografía: Alberto Pla

Y recuerdan una puntualización que se suele pasar por alto: “Tendemos a centrar la educación sexual en las mujeres y nos olvidamos de enseñar correctamente a los hombres. Ellos son premiados cuando participan en actividades sexuales. Necesitamos educar a los hombres igual que a las mujeres. Necesitamos acabar con una cultura que esconde las responsabilidades masculinas”.

Matrimonio infantil como principal causa de embarazo entre adolescentes

“Debemos abandonar prácticas culturales perjudiciales como la mutilación genital femenina, los matrimonios infantiles o las padaung para reducir los embarazos en adolescentes en algunas regiones del país”, denuncian.

En Kenia, son comunes formas de violencia machista como la violación. A menudo, la víctima es señalada y criminalizada, se le avergüenza públicamente enterrando su cabeza en la arena; por el contrario, los agresores no son castigados. “En la mayoría de casos de violencia sexual contra adolescentes, los violadores son sus propios padres, tutores o profesores”.

“Un matrimonio de un hombre de 40 años y una niña de 10 no es normal. Debemos mostrarles que hay una visión más amplia y que pueden soñar con una vida más allá de casarse y quedarse embarazadas».

El estudio de Youth Act calcula que 1 de cada 3 chicas menos de 18 años han experimentado alguna forma de violencia sexual en Kenia; y un 68% de las niñas en edad de escolarización admiten tener relaciones sexuales bajo coacción. “Son cifras inaceptables que demuestran que la violencia de género es endémica y global”, critican desde Amref.

Una señora del poblado de Gimbichu con su bebé a la espalda: Fotografía Alberto Pla

Según el KDHS (Kenyan Demografic and Helath Survey, 2014), el matrimonio infantil es una de las principales causas de embarazo en adolescentes. “Un matrimonio de un hombre de 40 años y una niña de 10 no es normal. Debemos mostrarles que hay una visión más amplia y que pueden soñar con una vida más allá de casarse y quedarse embarazadas”, reconoce una de las participantes.

La sociedad patriarcal continúa prosperando con poca o ninguna prioridad para la educación de las niñas. Así, “se contribuye a la prolongación de las normas que consideran que una niña está lista para el matrimonio en la pubertad”. En este contexto, las adolescentes no pueden negociar por un sexo seguro y, consiguientemente, se producen los numerosos embarazos.

Pobreza y falta de oportunidades económicas

La pobreza es uno de los mayores desafíos de Kenia, con el 36,1% de la población viviendo por debajo del umbral de la pobreza. La falta de oportunidades de mejora económica somete a muchas niñas a matrimonios forzosos y sexo no consentido como medio de subsistencia.

La encuesta PMA 2020 (Performance Monitoring and Accountability 2020) afirma que la pobreza aumenta el riesgo de embarazo en adolescentes. Las niñas nacidas en hogares pobres tienen un 26% más de probabilidad de comenzar a tener hijos que aquellas de hogares más ricos, con un 10%.

Niñas trabajando en un mercado en Muketuri-Etiopía. Foto: Alberto Pla.

En ocasiones, las adolescentes incluso tienen relaciones sexuales para poder comprar productos de higiene menstrual debido a su elevado precio en el mercado de Kenia, según denuncia el estudio Salud menstrual en Kenia: análisis del panorama del país. En este sentido, una de las encuestadas planteaba la solución obvia que, sin embargo, no se cumple: “debemos mantener a las niñas en las escuelas y cubrir sus necesidades básico como los ‘kits de dignidad’”.

En una familia de entre 5 y 10 miembros, las personas a menudo tienen que compartir habitación. La privacidad desparece y no es raro identificar casos de violación en estos casos, por parte de alguno de los integrantes varones del núcleo familiar hacia alguna de las niñas.

Falta de un ambiente propicio para la mitigación de la violencia sexual y de género

En Kenia, existe una falta de información sobre cuándo y cómo denunciar violaciones y violencias de género. Las niñas desconocen cuáles son las opciones para acusar a sus maltratadores. Puesto que la mayoría de los violadores son personas cercanas a las jóvenes, “se llega a acuerdos extrajudiciales para evitar causar una mayor vergüenza para las familias”.

Las jóvenes que aportaron sus testimonios para la investigación de Youth Act exigieron la actuación de la clase política para apoyar el fin de los embarazos en adolescentes, no solo a través de proyectos de ley, sino también defendiendo su implementación en las comunidades que representan.

El gobierno de Kenia aprobó hace más de una década una serie de políticas para proteger el derecho de una niña embarazada a continuar con su educación. En 2015, desarrolló una Política Nacional de Salud Reproductiva para Adolescentes (ASRH, por sus siglas en inglés) con el objetivo de mejorar la salud sexual y reproductiva de los adolescentes en el país, y contribuir a la plena realización de los adolescentes en beneficio del desarrollo nacional.

Las políticas están ahí; la realidad también. Y, a pesar de estas medidas (ineficaces y prácticamente inexistentes) cada año 13.000 niñas se ven obligadas a renunciar a sus estudios tras quedarse embarazadas.

Una mujer posa con su hijo en una casa de adobe en el poblado de Gimbichu-Etiopía. Foto: Alberto Pla.

MICRO | Joan Peris. Director general de Farmamundi

2020-09-25T13:22:44+02:00septiembre 25th, 2020|

Para celebrar el Día Mundial del Farmacéutico, que se conmemora este 25 de septiembre, publicamos una entrevista al director general de Farmamundi y responsable del Área Logística, Joan Peris Lluch. Miembro de Farmamundi desde 2016, tiene experiencia en cooperación internacional para el desarrollo, acción humanitaria, desarrollo organizacional y estrategia. Una ONGD que, como él mismo explica, nació en Valencia a inicios de los años 90 y actualmente cuenta con sede permamente en 7 países y son «el primer distribuidor de medicamentos sin ánimo de lucro y con un fin humanitario en España». Farmamundi, además, está teniendo un papel clave a la hora de luchar contra la pandemia del coronavirus en España y en el mundo. Desde su sede logística principal, ubicada en Paterna, distribuyen todo tipo de kits sanitarios y fármacos allá donde más se necesitan.

Por: Gerard Sánchez / María Palau | Fotografías: Alberto Pla

«Apostamos realmente por que la salud sea un derecho universal, para todas las personas, transversalmente, independientemente del país o contexto donde nazcan, de la religión, de la cultura, del género»

Farmamundi es una ONG de Desarrollo que, como el propio Peris explica, se dedica “a trabajar por la salud y el derecho a la salud; por sensibilizar, concienciar y transformar realidades y conciencias”. Así mismo, desde su enfoque más educativo, también trata de mostrar las enormes diferencias en el acceso a la salud entre nuestro contexto y otros países.

“Nos hace diferentes del resto de las ONG el hecho de ser un distribuidor de medicamentos, y somos el primer distribuidor de medicamentos sin ánimo de lucro y con un fin humanitario en España”, reconoce su director. Peris explica que cuentan con un área logística humanitaria, ubicada en el Parque Tecnológico de Paterna. Una gran nave que cuenta con un almacén de 700m2 y 10 personas que lo gestionan.

Desde su nacimiento en Valencia en 1993, como “un grupo de farmacéuticos que consideró importante poner en marcha una asociación que pudiera llevar medicamentos a aquellas personas que más los necesitaban de forma solidaria”, Farmamundi ha desarrollado más de 350 proyectos de cooperación para el desarrollo y acción humanitaria y 150 intervenciones de emergencia, más de 6.000 envíos de ayuda humanitaria que benefician a más de 16 millones de personas; ha repartido más de 2.300 toneladas de medicamentos y material sanitario y ha realizado mejoras en más de 200 hospitales y centros de salud. Después de 27 años de actuación, cuenta con sede internacional permanente en 7 países (Ecuador, El Salvador, Guatemala, Malí, Nicaragua, Perú y República Democrática del Congo).

Adaptarse frente a la covid-19

Con el decreto del estado de alarma en marzo y las restricciones consiguientes, en Farmamundi se vieron obligados a reaccionar: “Cuando toda esta pandemia eclosionó rápidamente nos pusimos a orientar todo el esfuerzo de nuestra área logística para dar servicio a las entidades humanitarias que lo estaban necesitando en nuestro contexto”.

Cambiaron el foco y comenzaron a adquirir y distribuir equipos de protección individual. “Hablamos de mascarillas, tanto quirúrgicas como FP2 o FP3 en algunos casos, geles hidroalcohólicos, guantes de nitrilo, pantallas, termómetros sin contacto…”, enumera Joan Peris.

Joan Peris atiende al periodista de la Agencia, Gerad Sánchez, durante la entrevista para MICRO. Fotografía: Alberto Pla

Destaca la necesidad de “colaborar mucho más estrechamente con las entidades humanitarias para identificar sus necesidades en tiempo real”. En este sentido, fueron escogidos por Cruz Roja como suministrador principal para la campaña Cruz Roja RESPONDE frente al coronavirus. “Hemos dado asistencia a más de un millón y medio de personas en nuestro país”.

“También hemos aportado nuestro granito de arena a través de las más de veinte distribuidoras farmacéuticas de España que suministran habitualmente a las farmacias”, añaden. Así, los materiales conseguidos en mercados internacionales como China o Turquía eran ofrecidos a estas distribuidoras o, en algunos casos, suministrados directamente.

Pandemia global, respuesta global

“Esta pandemia ha sacudido los cimientos, los valores, las prioridades de nuestra sociedad, cobrando una especial relevancia el ámbito de la salud”. El director de Farmamundi es claro: “Siendo una pandemia global, no podemos pensar en soluciones locales, serían erróneas. Es una pandemia global que se ha de manejar y abordar de una forma global”.

Para Joan Peris, la covid-19 ha demostrado la interrelación de un mundo globalizado. “Somos un mundo amplio, pero al final es un mundo interconectado donde todo tiene una causa y un efecto interconectado”, continua; “estamos en un mismo entorno o ámbito, en el sentido en que todo lo que pase en un lado, afecta en el otro. Somos mismas partes de un solo organismo”.

Por todo esto, aboga “más que nunca” por la solidaridad internacional para plantar frente al virus de forma colectiva y “darle una respuesta contundente y efectiva”.

La solución: Más prevención

“La prevención es mucho más eficiente que la intervención una vez está desatado el problema”, repite en diversas ocasiones Joan Peris durante la entrevista. “Nuestro enfoque en muchas de las intervenciones que hacemos en tantos países es desde la prevención”, y, en esta ocasión, remarca que dicha prevención pasa por el refuerzo de la atención primaria.

Lanza un mensaje de alerta a la población y nos insta a ser prudentes o “todo el esfuerzo que se ha hecho en nuestras propias familias, todo este confinamiento que hemos vivido durante casi tres meses, puede no haber servido de nada”. De forma más concreta, recuerda la importancia de cumplir todas las medidas que recomiendan las autoridades sanitarias para prevenir la enfermedad: mantener la distancia social, repetir constantemente el lavado de manos, utilizar la mascarilla…

Detalle de la entrevista para MICRO que realiza Gerad Sánchez, durante la entrevista para MICRO. Fotografía: Alberto Pla

Hasta no tener una vacuna adecuada y tener controlada realmente la pandemia, no es el momento de relajarnos”. Precisamente para lograr la vacuna, Peris defiende la importancia de una “colaboración multidisciplinar, donde científicos, laboratorios, empresas y gobiernos de todo el mundo deben colaborar más allá de intereses individuales y económicos”. “Esto es un interés común”, recuerda.

Los campos refugiados ante la crisis sanitaria

“Yo destacaría como muy grave la situación de personas en situación de refugio que viven y desarrollan su vida en campos de refugiados”, denuncia Peris para referirse a los grandes olvidados por el foco mediático. Enumera las condiciones de vida “totalmente insalubres” en las que viven las personas refugiadas: no hay acceso a agua potable ni a sistemas de saneamiento adecuados, cuando llueve se producen inundaciones y las aguas negras se mezclan con las aguas de lluvia, etc.; además “las condiciones de hacinamiento y alimentarias son muy deficientes”.

Una situación que se ha visto claramente ahora tras el incendio de Moria, en la isla griega de Lesbos y las consecuencias que está teniendo para unas personas refugiadas que ya vivían una situación muy precaria.

“Si nosotros en un contexto como España, hemos tenido que lidiar con esta pandemia a duras penas y con muchas dificultades, ¿cómo será lidiar cuando no tienes ni agua potable, ni una alimentación saludable, ni alimentos con una periodicidad adecuada, ni con la cadena de frío adecuada?”, lamenta el director de Farmamundi.

Para no caer en la facilidad de generalizar, señala algunos casos concretos: Gaza, Siria, el Líbano, Sudán del Sur, Uganda, Kenia, Yemen, el Kurdistán iraquí, Nicaragua o Malí, entre muchos otros ejemplos.

Y aporta una reflexión de alerta final: “Cada vez más, situaciones humanitarias y personas en situación de vulnerabilidad se dan dentro de nuestras fronteras, no necesariamente en países en vías de desarrollo. Por ejemplo, las personas que viven sin hogar, jóvenes en riesgo, o personas que llegan a nuestras costas en pateras, y que requieren de una asistencia o de una serie de materiales y productos de primera necesidad”.

Joan Peris atiende al periodista de la Agencia, Gerad Sánchez, durante la entrevista para MICRO. Fotografía: Alberto Pla

Aprendizajes durante la pandemia

Preguntado sobre aquello que han aprendido durante esta pandemia, Joan Peris reconoce “la importancia de colaborar, de apoyarnos unos a otros para ser en conjunto una sociedad más solidaria y más justa, donde todas las personas puedan tener acceso a un derecho tan fundamental como es el de la salud”.

Desde Farmamundi, han aprendido “cuán vulnerables somos todas las sociedades, incluso aquellas que pensamos que tenemos un sistema de salud fuerte, sólido y capaz”. Para ello, se deben “redoblar esfuerzos para asegurar que existan todas las condiciones mínimas necesarias para tener un sistema de salud garantista que llegue a todas las personas, incluso en momentos de extrema necesidad como una pandemia que ha azotado transversalmente a todos los sectores”.

Joan Peris atiende al periodista de la Agencia, Gerad Sánchez, durante la entrevista para MICRO. Fotografía: Alberto Pla

En palabras del director de Farmamundi, la solución se encuentra en la inversión y la dedicación de recursos públicos y privados para “fortalecer y robustecer el sistema público y gratuito de salud”.

Antes de concluir la entrevista, Joan Peris no quiere perder la oportunidad de “reconocer la gran labor que todo el sector farmacéutico ha desarrollado en esta crisis que hemos vivido, estando al pie del cañón y de cada oficina de farmacia”. Y, afirma haber “constatado el gran equipo de profesionales que conforma Farmamundi y que dan vida y sentido, hacen realidad esta gran misión que llevamos día a día. Me anima a seguir trabajando por este cambio y transformación social hacia una nueva realidad más justa, más saludable y más adecuada para todas las personas”.

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