Por: Gerard Sánchez

Cuando se desata a escala planetaria una pandemia como la del covid-19, otras enfermedades, problemas y realidades pasan a un segundo plano, con los riesgos que esto comporta, especialmente para los que las sufren directamente. Si, además, estas enfermedades están entre aquellas que ya eran tildadas como de “olvidadas”, como la lepra, la situación se vuelve todavía más grave. La Fundación Fontilles lleva décadas luchando contra esta y otras enfermedades en diferentes lugares del mundo. En España, su sanatorio, ubicado en la Vall de Laguar (Alicante), es Centro Nacional de Referencia en lepra y también cuentan en este complejo sanatorio San Francisco de Borja con el Centro Geriátrico Borja y el Hospital Ferrís. La directora de recursos y comunicación de Fontilles, Yolanda Sanchis, nos explica cómo han afrontado esta pandemia en España y en otros lugares en los que actúan y destaca que a pesar de que en el complejo alicantino residen más de 100 personas que están entre los grupos de mayor riesgo de contagio y afectación del virus, de momento, no han tenido ningún positivo, aunque advierte que no hay que bajar la guardia. Mientras tanto, siguen trabajando para que enfermos de lepra en India, el país con mayor afectación de esta enfermedad, sigan recibiendo su medicación y para proporcionarles comida y otros recursos básicos. Y también tratan de mitigar la delicada situación en otros países y regiones como la selva amazónica brasileña o Mozambique.

“En España aumentamos los recursos destinados al Hospital Ferris y al centro geriátrico Borja. Desde el primer momento restringimos las zonas comunes, dejamos de hacer curso de formación, visitas escolares… y tratamos de reducir al mínimo el contacto con el exterior. No ha habido ningún caso y ha sido, en gran parte, gracias al esfuerzo humano y económico”, comenta Yolanda Sanchis. Ella comenta que “si antes las medidas higiénico-sanitarias ya eran altas, ahora lo son todavía más”. Y explica que el trabajo se intensifica al tener que repartir las comidas en cada habitación y tratar de ofrecer también servicios de ocio personalizados a cada persona. Entre ellos está el programa “música para despertar” que se basa en canciones que responden a los gustos de cada paciente y residente en el geriátrico.

La Fundación Fontilles cuenta con una gran experiencia en el tratamiento de todo tipo de enfermedades y precisamente eso, así como “el compromiso de nuestros profesionales y el hecho de tener un hospital al lado mismo del geriátrico son puntos fuertes en situaciones como la actual”, argumenta Yolanda.

Una de las trabajadoras en el sanatorio de Fontilles en la Vall de Laguar prepara la comida a los residentes que ahora se reparte habitación por habitación. Foto: Fundación Fontilles

No podemos desatender a otras personas, sino mueren por el covid puede que mueran de hambre”

La Fundación Fontilles cuenta con varios proyectos continuados de lucha contra la lepra y otras enfermedades olvidadas en India. Yolanda Sanchis relata que la situación allí, ahora mismo, es muy delicada. “Hay instalaciones sanitarias cerradas, disponibles solo para urgencias. Están en plena época de lluvias y todo esto puede ocasionar que enfermedades como la malaria, que mata a miles de personas y niños cada año, la lepra o la leishmaniasis queden desatendidas. Debemos seguir luchando para que no sea así porque sino habrá un rebrote de otras enfermedades que ya teníamos controladas. Nos preocupa el covid, es la prioridad, pero no podemos desatender a otras personas”, alerta. Además, añade que “suele tratarse de personas muy vulnerables, no solo por tener otras enfermedades y contar con las defensas bajas, sino porque sino se mueren del covid puede que ser mueran de hambre. Suelen vivir al día y ahora no reciben ingresos. Las mujeres que apoyamos con los proyectos de microcréditos que montaron puestos de venta ambulante —algunas de las cuales aparecen en el documental “Asha, historias de lepra y esperanza” producido por la Agencia Alberto Pla-Proyectos de Comunicación Social— ahora no tienen cómo ganarse la vida”. A esto hay que añadir que muchas de ellas no tiene frigorífico en sus casas o lugares adecuados para almacenar una comida que, por otra parte, tampoco tienen recursos para poder comprar de una forma más elevada de la habitual.

Yolanda Sanchis explica que los equipos sanitarios y los grupos comunitarios con que cuentan en India están desplazándose a las casas de las personas enfermas de lepra y otras enfermedades para asegurarse de que siguen recibiendo la medicación, de que se curan las úlceras. Además, se distribuyen alimentos y kits de higiene a familias vulnerables y se les explica cómo prevenir el covid-19 y cómo detectar sus síntomas de forma precoz. Precisamente, la detección precoz de la lepra es una de las actuaciones más importantes para luchar contra esta enfermedad, pero ahora mismo, con las medidas de confinamiento y distanciamiento social, es muy complicada llevarla a cabo.

Varias personas acuden a buscar comida en India. Foto: Fundación Fontilles

“Nos preocupa mucho el riesgo de contagio de los indígenas en la Amazonía”

Otro lugar en el que la Fundación Fontilles centra ahora mismo sus esfuerzos en en la Amazonía, concretamente, en la región de Manaos, una de las más afectadas por el covid-19 en Brasil y donde viven dos millones de personas. “Allí se está viviendo una gran catástrofe y nos preocupa especialmente el riesgo de contagio de los indígenas. Son una población muy vulnerable a todo tipo de enfermedades que vengan de fuera y tienen gran carencia de atención sanitaria, pues suelen vivir en zonas donde solo se puede acceder en barca. Nos han llegado varias peticiones para desarrollar un proyecto especial para protegerles. Ya teníamos uno para detectar y prevenir la lepra, pero vamos a transformarlo en prevenir el covid-19 y darles cobertura y atención sanitaria”. Además, ella alerta de que en la región amazónica, aprovechando el confinamiento, se están agravando otros problemas como la deforestación, pues hay quien aprovecha para incrementarla.

Nuestros centros médicos en Mozambique están contribuyendo a luchar contra el covid-19”

La Fundación Fontilles, en colaboración con la Fundación Probitas, lleva a cabo proyectos de lucha contra la malaria y de salud materno infantil en Mozambique. Yolanda Sanchis relata que los centros sanitarios que han construido allí “están contribuyendo ahora en luchar contra el covid-19. Teneos que atender la emergencia del coronavirus y poner en valor que el trabajo que ya se había hecho ahora sirve para que estos lugares tengan medios y centros adecuados para enfrentarse a esta emergencia, por eso debemos seguir con nuestro trabajo habitual, reforzando las medidas de seguridad, y luchando para fortalecer los sistemas de salud”.

Varias personas con telas mosquiteras en Mozambique para prevenir la malaria. Foto: Fundación Fontilles

Es complicado explicarle a una persona con alzheimer que no puede salir de su habitación”

Volviendo a España, Yolanda Sanchis pone en valor la responsabilidad y la comprensión con la que están asumiendo esta situación las personas mayores que atienden en el sanatorio. Aún así, allí la media de edad supera los 72 años y se dan todo tipo de circunstancias. “Es complicado explicarle a una persona con alzheimer que no puede salir de su habitación. Es difícil manejar este tipo de situaciones y por ello quiero destacar el esfuerzo que está haciendo todo el personal. Tampoco les pueden calmar como antes acariciándoles o teniendo un trato más cercano con ellos”. Por otra parte, Sanchis asegura que los residentes están sobrellevando bastante bien la situación y les hacen ver que se sienten bien atendido: “Abilio, por ejemplo, nos dice que si estuviera solo en una casa estaría mucho peor, no se sentiría atendido, tendría miedo de salir y también nos dice que de todo esto saldar algo bueno y que hay que ser positivos”.

La gente está predispuesta a ser solidaria, pero se avecinan periodos de incertidumbre”

El pasado martes la Fundación Fontilles, así como muchas otras entidades en todo el mundo, participaron en el Giving Tuesday, una jornada de petición de donaciones y recursos global. Ella asevera que la ciudadanía “está teniendo una buena respuesta ante una crisis como esta. Hacen donativos y ponen que es para el covid-19, parece que están entendiendo las necesidades que se generan en lugares como India, Brasil o Mozambique. Pero a medio y largo plazo no sabemos cómo reaccionarán. La gente está predispuesta a ser solidaria, pero se avecinan tiempos de incertidumbre. Hasta ahora hemos tenido pocas bajas de donantes, pero desconocemos lo que pasará en el futuro. En el sanatorio la necesidad de recursos se ha disparado también, aunque valoramos muy positivamente, sobre todo, la respuesta de la ciudadanía y del sector empresarial de la zona, que se han volcado con nuestras necesidades. No obstante, tanto aquí como en la cooperación internacional tememos que la situación se prolongue y esto haga bajar la solidaridad. Falta ver si seremos más solidarios solo con el vecino de balcón o iremos más allá, pero lo que está claro es que con todo esto el mundo se ha hecho más pequeño y se ha evidenciado que lo que pasa a miles de kilómetros al final llega aquí también. La salud es algo fundamental a nivel mundial”, sentencia Sanchis.

El Dr. Rao junto a dos asha (trabajadoras del sistema de salud indio) que participan con Fontilles en prevenir la lepra para llegar a zonas remotas en India. Foto: Alberto Pla

«Si algo nos ha demostrado esta crisis es la importancia en la cooperación con los sistemas de salud pública de otros países»

Preguntada, precisamente por cómo evitar que decaiga esta solidaridad, responde: “En la crisis de 2008 hubo una importante reducción en la cooperación internacional. Esperemos que no pase lo mismo, dicen que esta crisis va a ser peor, pero si algo nos ha demostrado es la importancia en la cooperación con los sistemas de salud pública de otros países. Esperamos que este descenso no ocurra porque sería una catástrofe humana y sanitaria. No podemos dejar a tantas personas atrás. En cuanto a donativos privados, entendemos que la situación de muchas personas es difícil, eso va a ser inevitable, pero sí que pedimos que el que pueda siga contribuyendo porque es importante y se necesita mucho. Que se despierte esta solidaridad que hemos visto en estas semanas, que cuando superemos la crisis y se vuelva a cierta normalidad se entienda la lección de que hay que cooperar entre todos y que todos estamos en el mismo barco”.