Día de la Mujer Africana: Cuatro voces de un colectivo y de un continente olvidado

2020-10-31T12:28:56+01:00julio 31st, 2020|

Por: Gerard Sánchez

Hoy, como cada 31 de Julio, se celebra el Día de la Mujer Africana, el cual continúa una serie de jornadas conmemorativas y reivindicativas como el Día de África (25 de mayo) o el Día Internacional de la Mujer Afrodescendiente (25 de julio) que nos llevan a hacer algo a lo que, desgraciadamente, estamos poco acostumbrados, como es girar nuestra mirada hacia ese continente africano que tenemos tan cerca, pero que también nos es tan desconocido.

Por eso hoy hemos querido hacer otra cosa que en sociedades como la nuestra también practicamos demasiado poco, como es la de dar la voz a esas personas llegadas de África y que tienen detrás todo tipo de historias de vida que desconocemos pese a convivir junto a ellas.

Hoy, “la voz de LAS sin voz” es la de cuatro mujeres africanas como son Ángela Nzambi, Fatin Sakri, Aminata Soucko y Mariam Konate.

Ángela Nzambi. Escritora, feminista y activista por los DDHH

Ángela Nzambi. Originaria de Guinea Ecuatorial, pero afincada en Valencia.

Ángela Nzambi, integrante de CESÁfrica, escritora, feminista y activista por los derechos humanos es originaria de Guinea Ecuatorial, pero está afincada en Valencia. Es autora de los libros «Ngulsi» (2012), «Biyaare» (2015) y «Mayimbo» (2019) y “Justo Bolekia Boleká” 2019, por el que recibió el Premio Nacional de Literaturas Africanas “Justo Bolekia Boleká” 2019. Ella destaca que, hoy, día 31 de Julio, como desde hace 55 años, “se celebra el Día de la Mujer Africana. El objetivo entre otros, de dar visibilidad y concienciar sobre el papel de la mujer en el continente africano. CESÁfrica se une a esos objetivos, reconociendo el papel fundamental de la mujer en las sociedades africanas, como pilar de las familias, las comunidades, los sectores primarios, los negocios de cercanía, las pequeñas y medianas empresas; su creciente presencia en el espacio público, las instituciones de representación social y política”.
Nzambi, alerta de que existen “muchos desafíos” todavía. Y se centra “en nuestro contexto y llamamos la atención sobre la mujer africana migrante y la que busca refugio. Hacemos una revisión del recorrido que realizan desde que salen de sus lugares de origen, las causas por las que migran, las vicisitudes en los países de tránsito y destino…”.

Precisamente, sobre estas causas de las migraciones, incide en las que tienen un carácter cultural como “la Mutilación Genital Femenina y los matrimonios tempranos”; pero también “los conflictos armados; los problemas medioambientales, principalmente en la zona del Sahel; y los efectos del Covid 19”.
En el tránsito, “ya hablamos de la situación de las mujeres en los campos de refugiados, tanto dentro como fuera del continente. Cabe mencionar el paso de las mujeres subsaharianas por los países de norte del continente, especialmente Libia, el trato vejatorio que reciben, tales como la violencia sexual y la esclavitud, debe ser abordado de forma vehemente en instancias panafricanas y defensoras de los Derechos Humanos”, incide Nzambi.
En los países de destino, finalmente, “igual que ya plantearon nuestras compañeras de AMAUV (Asociación de Mujeres Africanas Unidas de Valencia), destacamos la situación de las mujeres menores no acompañadas, las victimas de trata para la explotación sexual, las temporeras de la fresa, las empleadas del hogar y los cuidados. Asimismo, el racismo que sufren en el acceso a derechos, al empleo, la vivienda, las cuentas bancarias y más”. Por todo ello, reclama que “¡Es momento de actuar! ¡No al racismo! ¡Regularización ya!”.

Aminata Soucko y la lucha contra la mutilación femenina

Aminata Soucko, maliense, residente en Valencia.

Otra mujer africana residente en España, desde hace más de 10 años, es Aminata Soucko. Originaria de Mali, es la presidenta de la Asociación DJO Aminata. Una entidad centrada en la prevención de la mutilación genital femenina (MGF) y en el acompañamiento a las víctimas de forma multidisciplinar, precisen o no reconstrucción del clítoris. “La finalidad no solo es recuperar la función sexual, negada por el hecho de nacer mujer, sino reconstituir a través de ella y de la educación en valores de género, auto identidad de estas mujeres, y un adecuado estado de salud, así como su poder de decisión y de elección en el resto de áreas de su vida. Es un llamamiento a la libertad que pretende generar un estado de autosuficiencia, bienestar y felicidad”, destaca.
Preguntada por la importancia de este Día de la Mujer Africana, explica que “todos los días que se dediquen a visibilizar a cualquier persona o colectivo que se ha sentido ignorado o dejado de lado, es importante. En este caso es la suma de ser mujer, y ser africana. Crecer bajo ciertas creencias, costumbres, bajo las sombras de ciertos roles que te son impuestos y que sigues arrastrando en el proceso migratorio y que se transforman, pero sigues sufriendo en el país a donde llegas, es complicado”.

La campesina Derribe trabaja en el campo con el apoyo de la Misión San Pablo Apostol y la colaboración de MOSSolidaria en Etiopía. Fotografía: Alberto Pla

Para ella “es importante este día para visibilizar nuestras historias, para compartirlas. Yo estoy más involucrada en el tema de la mutilación femenina, compartir mi historia, que otras mujeres quieran contar la suya, es tan importante…es tan importante hacernos escuchar, servir y crear una red de apoyo tanto para las mujeres que se encuentran por primera vez con estas nuevas ideas, como las que han convivido con ellas tanto tiempo… asegurar que sus voces, nuestras voces, se escuche porque nuestra voz importa”.
Por todo ello aprovecha para “animaros a todos y a todas que investiguéis un poco más sobre la mutilación genital femenina, que preguntéis a amigas que creéis que la han sufrido y nos preguntéis a nosotras porque el primer paso para acabar con la mutilación genital femenina es el conocimiento porque lo que no se conoce no se puede combatir”.

El Covid-19, una forma de sentir más empatía por los que sufren

En relación a los aprendizajes sacados de la pandemia derivada del Covid-19 indica que “si podemos sacar algo positivo de estos meses de encierro es la reflexión, los periodos en los que la gente se ha sentado y ha tenido planteamientos más allá de sus anteriores preocupaciones diarias, donde ha estado más receptivo a la escucha y a la comprensión. Antes de que se pierda todo aquello, somos muy de memoria a corto plazo, mandar los mensajes necesarios para que la gente conozca ciertas historias, sienta más empatía por quien ha sufrido pérdidas o historias complicadas, atípicas, diferentes, historias que nadie tendría porque vivir”.

Una joven de la comunidad de Gimbichu teje con paja un recipiente. Fotografía: Alberto Pla ío

“En el contrapunto, lo que han tenido que vivir en otros lugares, como han tenido que vivir la pandemia en ciertos países, donde la necesidad de salir a buscarte la vida cada día para poder sobrevivir, es básico… cómo ha tenido que afectar a esas rutas migratorias… o las dificultades laborales, de vivienda, burocráticas, cuando llegamos aquí… han tenido que multiplicar las dificultades de muchas personas”, agrega Aminata Soucko.

Mujer, negra y española, una cuestión todavía no resuelta

Ella, en relación a la reflexión de la sociedad española hacia las mujeres africanas, sobre todo a las que conviven en ella pero también en relación a la cooperación internacional, explica: “Yo personalmente no pierdo mi identidad. Dentro de mí, sigo siendo la negrita africana Aminata Soucko, una visión de mi misma cuando era una niña, pero con ilusiones mucho más grandes. Nuestras realidades son muy distintas por el contexto en el que hemos crecido, pero podemos compartir aspiraciones y sueños, ideas”.

Una mujer durante la ceremonia del café en Muketuri. Fotografía: Alberto Pla

“También estoy muy contenta de ver a mi hija feliz yendo al colegio porque ella también podrá tomar sus propias decisiones y tener la libertad de poder elegir su propio camino. Aun así, me preocupa que a pesar de ser española, cargue con la discriminación y el estigma por el hecho de ser negra. Es increíble que a día de hoy y a pesar de la interculturalidad, sigamos pensando que una persona nacida española no puede ser negra y que esto todavía siga marcando una diferencia a la hora de relacionarnos. Se podría decir que ella como española africana, descendiente de una mujer maliense, está creciendo con una falta de sentimiento de pertenencia. Esta creciendo en una especie de limbo, vive entre dos tierras. Aquí se siente extraña por su color de piel, allí por las ideas que ha absorbido estos años su cerebro”, asevera.
“Pero bueno, al fin y al cabo la mujer africana por naturaleza, es una mujer de esperanza, aunque vea que hay dificultades, siempre tiene esperanza de que mañana las cosas saldrán bien”, augura.

La mutilación femenina afecta a mujeres incluso después de haber emigrado

Aminata Soucko destaca que el trabajo de la Asociación DJO Aminata consiste, fundamentalmente, en “ayudar a las pacientes de Mutilación Genital Femenina en el respecto de informar y acompañar a las posibles pacientes, contándoles mi experiencia en el mismo tratamiento, con el fin de que llegado su momento, se encuentren totalmente relajadas y preparadas tanto anímicamente como personalmente. Es importante transmitirles los beneficios y mejoras entre su estado actual y los cambios posteriores a la reconstrucción del clítoris. Mi experiencia laboral en el ámbito de la población inmigrante y mi trayectoria personal, además del conocimiento amplio de lenguas autóctonas como el bambara, el mandinga, el djoula y mi dominio del francés, puedo contribuir ampliamente a estos fines y objetivos”.
Por ello resalta que su conocimiento de la Mutilación Genital Femenina y su experiencia con mujeres que han elegido afrontar una cirugía reconstructiva en Valencia. “Me gustaría llevar a cabo un entendimiento de MGF para aumentar la conciencia y dejar en claro que este es un problema que afecta a las mujeres incluso después de haber emigrado de su país de origen. De hecho, se estima que hay 3 millones de niñas en riesgo de sufrir MGF cada año”. Su iniciativa, por tanto, se centra también en organizar eventos para educar y crear un equipo de defensores anti-MGF.

Fatine Sakri y la reivindicación por la diversidad y contra el estereotipo africano

La filóloga marroquí Fatine Sakri Peres.

Fatine Sakri Peres, nació en Rabat, Marruecos, y es licenciada en Filología hispánica en la universidad Mohammed V de Rabat y Máster en Género y Políticas de Igualdad por la Universidad de Valencia. Además, es activista del colectivo Mujeres Con Voz Valencia y la unión de asociaciones Marroquíes Casa Marruecos.

Preguntada por la importancia de este Día de la Mujer Africana asegura que es útil «para visibilizar la diversidad que presenta el continente africano. para romper con el estereotipo del único modelo africano. Somos mas de 1 320 000 000 con diferentes culturas, identidades, religiones, y mas de 2000 lenguas habladas, pero desgraciadamente hay personas que hablan de África como si fuera un solo país; todavía recuerdo cuando invite a una compañera del master a mi país y me dijo: he llevado chaqueta conmigo, porque me dijeron que en África hace calor de día y frío de noche.

También veo de una parte que es una oportunidad para reivindicar nuestros derechos como africanxs y denunciar el racismo y las desigualdades que vivimos, porque al final vemos como se vulneran los derechos a las mismas personas que venimos de ex colonias, y por ello llamamos a la necesidad de acabar con la colonialidad.
 De otra parte, terminar con la idea, que vinimos a aprovechar de las ayudas y quitar puestos de trabajos, porque no es cierto. Hay que dejar claro que vinimos aquí a crear puestos de trabajo y levantar el país, seamos medicxs, obrerxs, profesorxs, vendedores ambulantes, profesionales de hogar, temporerxs etc
».

Fatine Sakri durante una charla.

Al reflexionar sobre la afectación del Covid-19, Fatine se muestra muy clara y, desde su posición como mujer africana e inmigrante asevera que «somos de las personas más afectadas». Y agrega: «Yo, en la tercera semana de estado de alarma, me echaron del trabajo, porque es ilegal pasar a una persona con contrato de practicas a ERTE, pero en ningún momento han visto ilegal hacerme trabajar 9 horas al día, sabiendo que tengo un contrato de practicas de 4 horas. Y todo con el mismo salario que aparece en el contrato de 4h. 
Esto pasa, porque no hay una ley que nos protege y ellos se aprovechan y comercializan con nuestra necesidad. Sin embargo, existe una ley que vulnera nuestros derechos y es la ley de extranjería, así que decimos «Sí a la derogación de la ley extranjería».

Finalmente, reflexiona sobre la necesidad de «acabar con el estereotipo del único modelo de mujer africana, una mujer sumisa y que no tiene libre elección y por esto necesita que otras mujeres hablen a por ella. Somos mujeres con mucho que aportar, y no necesitamos que nadie hable por nosotras o que nos de voz, simplemente, que nos dejan hablar en primera persona.
 Porque lo que hacen con este planteamiento del único modelo, es homogeneizar ese pluralismo que presentamos las diferentes mujeres africanas y de esta manera invisibilizar la existencia de otros modelos de mujer».

Mariam Konaté. La Unión de las mujeres africanas

Varias integrantes de la Asociación de Mujeres Africanas Unidas en Valencia, presidida por Mariam Konaté Sawadogo.

La unión y la solidaridad mutua son fundamentales siempre, pero más aún cuando se migra a otro país. Lo sabe bien la presidenta de la Asociación de Mujeres Africanas Unidas en Valencia, Mariam Konaté Sawadogo (Burkina Faso). Ella asevera que «el día de la mujer africana es importante porque representa el progreso de la independencia de las mujeres africanas.
Una jornada que en este 2020, marcado por el Covid-19, cobra mayor relevancia porque «las mujeres se han visto afectadas mentalmente por vivir con un hombre sin trabajo en casa, no es fácil. También se han visto afectadas físicamente por el cuidado de los niños que no han podido ir a la escuela y también por la preparación de la comida. Además, hay muy pocos hombres hombres africanos que apoyan en casa», lamenta. Ella destaca que «están también afectadas económicamente porque con la covid 19 muchos hombre perdieron su trabajo». Preguntada por a reflexión que debería hacer la sociedad española en relación con las mujeres africanas, asevera que debería «facilitar su integración permitiendolas una formación adecuada y un trabajo que las conveniera».