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La Palma necesita una gran colada de solidaridad

Por: Gerard S. Ferrando

La colada de lava del volcán de La Palma llegó en la madrugada de este martes, día 28 de septiembre, al mar, llevándose así por delante más viviendas, plantaciones e infraestructuras de todo tipo, entre ellas, la última carretera de comunicación que quedaba en la zona. Un volcán que está arrasando, literalmente, con el modo de vida de miles de personas y cuyas consecuencias, ya de por sí graves, a lo largo de los próximos meses y años todavía se desconocen.

Tras diez días de erupciones casi ininterrumpidas, acompañadas también de movimientos sísmicos, ni el más ilustre de los expertos es capaz de predecir cuando parará el volcán de expulsar gases, cenizas y lavas, ni tampoco si, una vez que esto suceda, será de forma permanente, o se reactivará en días, meses o años.

Por tanto, la vida de los habitantes de La Palma ya no volverá a ser la misma, muchos de ellos están viviendo ahora en casas de familiares, en pabellones deportivos… tras tener que abandonar, en no pocos casos, su hogar, su vida, sus ilusiones, el fruto de sus esfuerzos y trabajo, prácticamente, con lo puesto. Incluso la ya famosa casa que simbolizaba la «resistencia» y que había sobrevivido en medio de dos grandes coladas, ha quedado arrasada también tras las sucesivas erupciones. El mismo destino que sufrió otro símbolo como era la iglesia de Todoque. Su imagen desmoronándose es la viva imagen de la desesperación y la angustia que sufren los palmeros ahora mismo.

World Central Kitchen y el viaje express del chef José Andrés

Una de las primeras personas en dejar todo aquello que estaba haciendo y dirigirse a La Palma para ayudar a sus habitantes fue el chef José Andrés. Él viajó desde Estados Unidos, junto con parte de su equipo de la ONG World Central Kitchen para repartir comidas y alimentos entre los más necesitados. Una labor que viene realizando desde hace años en todo tipo de catástrofes y urgencias humanitarias, como hizo recientemente tras el último terremoto de Haití o en diversos lugares del mundo, entre ellos España, con la pandemia de la Covid-19.

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El chef José Andrés ha repartido comida este viernes entre los afectados por el volcán de La Palma. Su ONG, World Central Kitchen (WCK), además de atender a los migrantes haitianos en Texas, ayuda ahora a los palmeros que han perdido sus viviendas o se han visto desplazados por la lava del volcán.

«No hay que olvidarse de La Palma«, pedía José Andrés en una entrevista a Más Vale Tarde, de laSexta. «Vamos a tener que apoyarla los próximos meses porque necesitarán nuestro cariño y nuestro apoyo».

https://twitter.com/chefjoseandres/status/1443010715166523402?s=20

La ayuda a La Palma, canalizada desde diferentes puntos de España

La solidaridad hacia La Palma llegaba, sucesivamente, desde diversos lugares, instituciones públicas, empresas privadas, asociaciones de personas… en esta línea bancos como La Caixa o BBVA lanzaban campañas entre sus clientes y empleados para conseguir fondos. O empresas como Tupperware España se ofrecían a destinar un euro de la venta de algunos de sus productos de manera solidaria a La Palma.

Una mujer retira ceniza de una calle en la isla de La Palma.

Cómo no, ongs, asociaciones y fundaciones de todo tipo han lanzado ya campañas de solidaridad con La Palma. Así lo ha hecho, por ejemplo, Cáritas que ha abierto una cuenta solidaria.

Por su parte, el gobierno de España ya aprobado un primer plan inmediato de ayudas y ha declarado, cómo no podía ser de otra forma, la Palma como zona catastrófica. Mientras que ayuntamientos de diferentes puntos de España, como el de Vila-real, en Castellón, trataban de coordinar la ayuda hacia la isla.

Llamadas de socorro y solidaridad

Las y los palmeros, que tantas veces han tenido que socorrer a personas llegadas del mar, en pateras, a migrantes, refugiados que, como ellos ahora, tuvieron que dejarlo todo atrás sabiendo que no iban a volver, ahora necesitan de la solidaridad nacional e internacional para poder salir adelante. Y esta, afortunadamente, está llegando, aunque siempre se va a necesitar más.

Desde los primeros momentos se abrieron varias cuentas de solidaridad con los vecinos de la isla. Así como puntos de recogida de enseres y productos de primera necesidad.

Una vez más, los españoles hemos demostrado que somos un pueblo solidario, pero debemos serlo no solo con nuestros convencinos, sino también con aquellas personas, vivan donde vivan, sean de dónde sean, que necesitan nuestra ayuda ya sea por guerras, desastres naturales o por las desigualdades que el propio sistema en el que vivimos genera. Y por ello, la cooperación internacional y su refuerzo, más aún en épocas de crisis, resulta fundamental e imprescindible.

El volcán visto desde el Roque de Los Muchachos.

 

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