Dos asociaciones nicaragüenses obtienen el premio Ignacio Ellacuría

2022-01-13T17:30:46+01:00octubre 16th, 2021|

El Gobierno Vasco ha concedido «ex aequo» el Premio Ignacio Ellacuría de cooperación para el desarrollo 2021 a las asociaciones Articulación Feminista de Nicaragua y la Asociación Madres de Abril.

Las dos son entidades nicaragüenses que luchan por los derechos de las mujeres y a favor de la búsqueda de la paz en el país centroamericano.

Ignacio Ellacuría, asesinado en El Salvador en 1989

el salvador

Un momento del rodaje en la UCA del documental «El Jardín de las rosas».

Un premio que lleva el nombre del filósofo, escritor y teólogo español, Ignacio Ellacuría, quién además, era rector de la universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA) de El Salvador cuando fue vilmente asesinado, de madrugada y mientras dormía, por los militares salvadoreños, en 1989, junto a otros jesuitas españoles y salvadoreños, así como junto a la mujer que los atendía, Alba, y su hija, Celina. Son los conocidos como «mártires de la UCA».

El rector de la UCA, asesinado en 1989, Ignacio Ellacuría.

Un suceso que relatamos en la Agencia Alberto Pla-Proyectos de Comunicación Social, en el documental «El Jardín de las Rosas» que fue estrenado en 2021, en el Festival de Cine y Derechos Humanos, Humans Fest de Valencia, organizado por la Fundación por la Justicia, y que actualmente está de gira por festivales nacionales e internacionales.

Iñigo Urkullu entregará el premio el 26 de octubre

El lehendakari vasco, Iñigo Urkullu, será el encargado de entregar este premio en un acto que tendrá lugar el próximo 26 de octubre en Lehendakaritza.

El Premio Ignacio Ellacuría de cooperación para el desarrollo se creó en 2008. Su objetivo es visibilizar el papel de las organizaciones y personas que, desde Euskadi o sus países de origen, estén desarrollando acciones significativas a favor de la igualdad y la justicia entre los pueblos. Entre sus ganadores anteriores se encuentran personas como Anna Ferrer, presidenta de la Fundación Vicente Ferrer en la India; el Periodista freelance, Mikel Ayestarán o la activista de los derechos de las mujeres y líder indígena guatemalteca, Lolita Chávez Ixcaquic.

El Gobierno Vasco ha explicado que el movimiento de mujeres nicaragüenses «siempre ha denunciado las condiciones de desigualdad y las injusticias que atraviesan las mujeres en el país centroamericano y está en primera línea en la difícil coyuntura actual del país».

El Supremo ratifica la condena a Inocente Montano a una semana del estreno de nuestro documental «El jardín de las rosas»

2021-02-03T18:21:39+01:00febrero 3rd, 2021|

Por: Gerard Sánchez. Fotografías. Alberto Pla

«La justicia es lenta, pero llega». Esta es una de las frases que nos dice uno de los protagonistas de nuestra nueva película documental «El Jardín de las rosas«, que se estrenará el 11 de febrero, a las 18 horas en la SGAE y online vía Streaming, en el marco del Festival de Cine y Derechos Humanos Humans Fest de Valencia.

Un documental que toma como hilo conductor los asesinatos de los «mártires de la UCA», entre ellos cinco jesuitas españoles, para reflexionar acerca de la violencia estructural de un país como El Salvador y también sobre cómo es posible salir de ella reforzando elementos como la justicia y la educación.

Alberto Pla conversa con Rodolfo Cardenal Chamorro. Director del Centro Monseñor Romero de la UCA, durante el rodaje de la película documental «El jardín de las rosas».

Precisamente, y a una semana y un día del estreno de nuestro documental, este miércoles, día 3 de febrero, el tribunal Supremo ha confirmado la condena impuesta por la Audiencia Nacional al exviceministro de Seguridad Pública de El Salvador Inocente Orlando Montano por el asesinato de cinco jesuitas españoles, entre ellos el sacerdote Ignacio Ellacuría, cometidos la noche del 15 al 16 de noviembre de 1989 en la universidad Centroamericana José Simeón Cañas. La Sala confirma que fueron asesinatos de carácter terrorista por los que le impone penas de 26 años, 8 meses y un día de reclusión mayor por cada uno de los delitos. El límite de cumplimiento será de 30 años de prisión. Unos crímenes en los que también fue asesinado otro jesuita así como la mujer que los cuidaba y su hija, en un intento de no dejar testigos de lo ocurrido. Si bien no se le pudo condenar por estos tres últimos asesinatos al no haber concedido EEUU su extradición por esos crímenes, sino solo por los españoles.

Los asesinatos de los jesuitas son considerados de carácter terrorista y crimen de Estado

El tribunal considera acreditado que los miembros componentes del Alto Mando de las Fuerzas Armadas salvadoreñas, como núcleo decisor colegiado, entre los que se encontraba el acusado, al ver amenazada su situación de poder y de control ante la ofensiva desarrolla en noviembre de 1989 por el FLMN, decidieron ejecutar a Ignacio Ellacuría, la persona que de forma más intensa y efectiva impulsaba, desarrollaba e intentaba llevar a las dos partes en conflicto a la paz, a través del diálogo y la negociación.

Preparación de la entrevista al Guía del museo de la Revolución de Morazán, en El Salvador.

Para ello, siguiendo un plan preconcebido, dieron la orden directa, personal y ejecutiva al Coronel Director de la Escuela Militar, de ejecutar al jesuita,” sin dejar testigos vivos de ello, para lo que le facilitaron los medios necesarios que asegurasen el buen fin de la operación, al poner a su disposición, y bajo su mando, al Comando del Batallón Atlacatl desplazado a San Salvador, por orden del mismo Alto Mando, a través del Jefe de Estado Mayor, a fin de efectuar tales ejecuciones. Conociendo que Ignacio Ellacuría no se encontraba solo en la Residencia de la Universidad, dieron la orden directa de ejecutar a cuantos estuvieran presentes en citada residencia el día de los hechos, a fin de no dejar testigos”.

Para la Sala el relato de hechos probados es sumamente descriptivo de lo que ocurrió y supone “un auténtico “relato de terror” y del horror que tuvieron que vivir las víctimas de este crimen de Estado”.

La sala recuerda que las víctimas asesinadas. no eran parte del conflicto armado, no se estaban enfrentando a quienes ordenaron el crimen y por ello no existe causa que permita justificar la agresión mortal a la vida de estas 8 personas, cometiendo un crimen “que fue más allá de la gravedad y consecuencias del atentado contra la vida de las víctimas. No se adivina qué tipo de fuerza, pudo producirse en virtud de la cual el acusado obrase violentado por la misma”.

El tribunal avala la tipificación de los hechos como asesinato (art 406 del CP) en concurso con delito de terrorismo (art 174 bis b) al encuadrar la conducta desplegada por el Alto Mando como un acto terrorista, “En efecto, se utiliza por el Alto mando el aparato del Estado para llevar a cabo una auténtica ejecución civil de ciudadanos para crear una apariencia ante la sociedad de que actuaban contra el Estado, cuando lo que se perpetró es un auténtico asesinato con modalidad amparada en el “terrorismo de Estado” para alterar en realidad la convivencia social y llevar a cabo “crímenes de Estado” que conceptualmente no se diferencia del terrorismo realizado por grupos organizados”.

Asegurar el crimen y evitar cualquier opción de defensa que pudieran llevar a cabo los asesinados

Un momento del rodaje de la película documental «El jardín de las rosas» en El Salvador.

Para la Sala, la lectura de los hechos probados evidencia la concurrencia de que se trató de un acto alevoso tendente a asegurar el crimen y a evitar cualquier opción de defensa que pudieran llevar a cabo los asesinados, “ desde el momento en que el acusado, como miembro del núcleo decisorio, residenciado en el Alto Mando de las Fuerzas Armadas, participó en la decisión de ordenar al Coronel Director de la Escuela Militar acudir de madrugada a la Residencia de la UCA, en donde vivían las víctimas, a fin de “proceder contra ellas” es decir: ejecutar tanto a Ignacio Ellacuría como a quienes se encontrasen en el lugar, sin importar de quienes se tratase, a fin de que no hubiera testigos de los hechos, y lo hace dotando al citado Coronel de un Comando compuesto por unos cuarenta soldados, pertenecientes a un Batallón de élite de las Fuerzas Armadas, entrenados por el ejército de los Estados Unidos de América, fuertemente armados y equipados, sin que las víctimas tuviesen ninguna capacidad de defensa, pues se encontraban durmiendo, fueron llevadas a un patio y allí, tras ordenarlas ponerse tumbados boca abajo, se les descerrajaron disparos, de fusiles de asalto AK-47 y M-16, en la cabeza“.

La orden que se da desde el Alto mando al que pertenecía el recurrente tuvo por fin asegurar la ejecución de Ignacio Ellacuría y quienes estuvieran con él, así como evitar testigos presenciales de los hechos, lo que motivó el volumen de víctimas que se derivó de la decisión de acabar con la vida de Ellacuría.

Matanzas masivas durante la larga guerra civil

Estas y otras matanzas fueron algo habitual durante la larga guerra civil que asoló a El Salvador entre 1980 y 1992. Matanzas como la del Mozote, en la que se asesinó a todo un pueblo, niños y niñas incluídos, en la misma estrategia de «tierra quemada» y de no dejar testigos aplicada por el ejército salvadoreño, bajo el amparo de EEUU. Matanzas que también se reflejan en nuestro documental «El jardín de las rosas», con testimonios como el de su única superviviente, Rufina Amaya. Recordamos que este documental se estrenará el próximo 11 de febrero, a las 18 horas, en el Humans Fest de Valencia y de podrá ver por streaming. Pronto comunicaremos el link para poder visualizar esta película documental dirigida por Alberto Pla.

Entrevista al presidente de la Fundación por la Justicia, José María Tomás i Tío, para la película documental «El jardín de las rosas».

 

 

 

Fin de una larga espera. 133 años de condena para Inocente Montano por el asesinato de los jesuitas en El Salvador

2020-09-12T19:46:17+02:00septiembre 12th, 2020|

Por: Gerard Sánchez | Fotos: Alberto Pla

Fotografía de portada | Lugar de descanso de los jesuitas en la capilla de la UCA. Fotografía: Alberto Pla

Dicen que la justicia es lenta pero inexorable y, en última instancia, efectiva. Eso es lo que a uno se le viene por la cabeza al conocer la histórica sentencia, de 133 años y tres meses de prisión, emitida este 11 de septiembre de 2020 por la Audiencia Nacional española contra Inocente Montano. Este ex coronel y exviceministro de Seguridad Pública de El Salvador cumplirá así condena por los terribles y cobardes asesinatos a cinco jesuitas españoles en El Salvador en 1989: Ignacio Ellacuría, Ignacio Martín Baró, Segundo Montes Mozo, Armando López Quintana y Juan Ramón Moreno Pardo.

Unos crímenes que tuvieron lugar en plena guerra civil en este pequeño país centroamericano y que se perpetraron a sangre fría, de forma premeditada y mientras dormían en sus habitaciones ubicadas en la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA). Un acto de violencia desorbitada, uno más en una contienda marcada por las masacres como la de El Mozote, donde el ejército salvadoreño exterminó a una población completa de unas 1.000 personas. Una matanza que, no hay que olvidar, también se llevó por delante la vida de otras dos inocentes, como eran la mujer encargada de la limpieza de las habitaciones y su hija, que fueron también ejecutadas con el objetivo de no dejar testigos y dentro de la estrategia de «tierra arrasada» tan utilizada entonces por el ejército salvadoreño, apoyado, todo sea dicho, por el estadounidense.

Tumbas de los asesinados en El Mozote. Fotografía: Alberto Pla

De hecho, la sentencia también le considera culpable de los asesinatos de Julia Elba Ramos, y de su hija de 15 años, Celina Mariceth Ramos, si bien no puede condenarle por estos hechos al no haber sido extraditado a España por Estados Unidos por esos crímenes, sino tan solo por los asesinatos de los jesuitas españoles.

Inocente Montano solo cumplirá un máximo de 30 años en prisión

Estos 133 años de cárcel impuestos a Inocente Montano por la Audiencia Nacional se dividen en 26 años, 8 meses y un día de reclusión mayor», si bien el límite máximo de condena no excederá los 30 años, cosa que no hubiera ocurrido si la sentencia hubiera sido a la prisión permanente revisable. No obstante, la ya elevada edad del condenado hace pensar que podría pasar el resto de sus días en la cárcel.

Inocente Montano durante su comparencia. Fotografía: UCA

El condenado pertenecía a ‘la Tandona’, la promoción de la Academia Militar de Oficiales del Ejército Salvadoreño del año 1966, que fue la clase más grande, poderosa y cohesiva del Ejército. La sentencia resuelve que la decisión de acabar con la vida de Ellacuría y el resto de jesuitas fue adoptada por ese grupo de oficiales de La Tandona. El excoronel fue extraditado por Estados Unidos en 2017 y desde entonces ha estado en prisión a la espera de la celebración de este juicio.

La Sala incluye en la condena las costas de la acusación popular ejercida por la Asociación Pro-Derechos Humanos de España y la Asociación de Antiguos Alumnos del Colegio San José de la Compañía de Jesús de Valencia.

partida sigue abierta en El Salvador, como también sigue abierta en España, y las víctimas de ambos países hermanos, tarde o temprano la ganarán. Ese es el mensaje que hoy traslada esta Sentencia a todas las víctimas salvadoreñas y españolas todavía olvidadas», y zanjaban «Todas las víctimas son iguales y todos los jueces deben ampararlas y, de la misma forma, todos los responsables políticos deben impulsar cambios legislativos que terminen con esta continua tortura del silencio, del olvido y de la impunidad.

El presidente de la Fundación por la Justicia se muestra «feliz y emocionado»

José María Tomás y Tío. Fotografía: Alberto Pla

Las reacciones en relación a esta histórica sentencia empezaron a producirse nada más conocerse la misma. En este sentido, el juez José María Tomás, presidente también de la Fundación por la Justicia, una entidad que lleva muchos años acudiendo a El Salvador para llevar a cabo los juicios de justicia restaurativa a raíz de su larga guerra civil, indicaba a nuestra agencia que está «muy feliz y emocionado» con esta resolución. Eso sí, matizaba también que «no paro de pensar y sentir con las víctimas de este juicio, pero además con todas las víctimas que quedan por reparar».

Por su parte, José Ramón Juaniz, juez e integrante del Tribunal Internacional para la justicia restaurativa en El Salvador indicaba que «la partida sigue abierta en El Salvador, como también sigue abierta en España, y las víctimas de ambos países hermanos, tarde o temprano la ganarán. Ese es el mensaje que traslada esta Sentencia a todas las víctimas salvadoreñas y españolas todavía olvidadas», y zanjaba «Todas las víctimas son iguales y todos los jueces deben ampararlas y, de la misma forma, todos los responsables políticos deben impulsar cambios legislativos que terminen con esta continua tortura del silencio, del olvido y de la impunidad».

Más cauta con esta sentencia era Ascensión Ruiz, cooperante valenciana por más de 30 años en El Salvador y que estaba, precisamente, en San Salvador el día de esta masacre y temió también por su vida. Ella decía que «algo es menos que nada», y se preguntaba «¿cuántos más tomaron aquella decisión y quedaron impunes?».

Ascensión Ruiz – Fotografía: Alberto Pla

Mientras tanto, desde la Asociación Pro-Derechos Humanos de España (APDHE), una de las asociacioens que ha actuado como acusación en este caso, comunicaban en su cuenta de Twitter la sentencia: «Condenado a 133 años, 4 meses y 5 días de prisión a Inocente Montano como responsable de los asesinatos de los cinco jesuitas españoles en 1989 en el #ElSalvador». Y agregaban que «se hace justicia tras más de 30 años de lucha incesante». 

Próximo documental sobre el asesinato de los jesuitas y la violencia estructural en El Salvador

Los albornoces de los jesuitas asesinatos el día de su muerte se conservan todavía en la UCA. Fotografía: Alberto Pla

El equipo de la Agencia Alberto Pla-Proyectos de Comunicación Social ha seguido muy de cerca la evolución de este juicio y también las consecuencias que todavía hoy tiene la violencia estructural en El Salvador. Unos trabajos que ya documentamos con la elaboración, para la ONG CESAL, de la exposición Somos Salvador, que lleva varios años recorriendo España y que ganó el Premio Manuel Castillo de la Universidad de Valencia en 2018. Además, estamos elaborando un documental sobre el asesinato de los jesuitas y sobre la violencia en este país centroamericano que pronto verá la luz.

 

 

Ir a Arriba