«Tener buenas empresas es uno de los factores que ayuda a tener buenas sociedades»

2021-10-13T08:33:10+02:00octubre 13th, 2021|

Entrevista y fotografías de Alberto Pla

Jesús Conill (1952) es catedrático de Filosofía Moral y Política en la Universitat de Valencia y patrono fundador de la Fundación Étnor para la ética de los negocios y las organizaciones. Conill tiene una larga trayectoria académica y ha sido reconocido con el premio Lluís Guarner, que otorga la Generalitat Valenciana, por su “contribución en la construcción de una sociedad en la que la ética sea un elemento esencial».

Nos citamos una tarde para hablar de ética y moral en tiempos de pandemia en Russafa (València). Tratamos la importancia de la ética en los negocios, el tono que está adoptando la política, los novedosos conceptos que aparecen en clave de sostenibilidad y desarrollo e incluso la importancia de la intimidad —que lo trata en su último libro— para llegar a sentirnos nosotros mismos y encontrar una paz que, probablemente, cuesta encontrar con el ritmo de vida que llevamos.

PREGUNTA. ¿Vivimos un tiempo donde este tipo de filosofía es más importante que nunca?

RESPUESTA. A mi parecer la filosofía práctica, de lo que trata es de las actividades que interesan a las personas en la vida cotidiana. Las cuestiones que nos acucian: el sentido de la vida, la justicia, la injusticia y, por lo tanto, esto siempre ha sido siempre así. Pero en momentos de crisis pues se agudiza el interés y todo el mundo quiere hablar de esto. Otra cosa es que hable con la preparación requerida.

P. ¿Qué ha echado en falta en la política española en los últimos meses?

R. Cosas muy importantes. Primero competencia. También yo creo que hace falta más honestidad. Parece mentira pero habría que decirlo. Y también veracidad. Cuando también se va acostumbrando uno a que haya engaño continuo, posiciones no claras por falta de veracidad… cuando las noticias están muy manipuladas por los medios de comunicación o políticos… se echa en falta cosas muy serias. En segundo, lugar la atención directa a los ciudadanos. La política tiene que atender los problemas de los ciudadanos. No tiene que buscar beneficios propios o poner en marcha leyes que no interesan ni resuelven los problemas de los ciudadanos, sino que sirven para el apoyo o beneficio propio. Hay fallos muy graves que necesitamos revisar. Lo más perjudicial es no poderte fiar de aquellas personas que están gestionando la sociedad porque ellas son las que dan cohesión y confianza.

La política tiene que atender los problemas de los ciudadanos.

P. ¿Puede estar la política cada vez más polarizada? En las últimas elecciones de la Comunidad de Madrid, ¿cree que pudo haber un error por parte de la izquierda de sumarse a subir el tono del discurso frente a un discurso más racional?

 R. Creo que tiene que ver con los procedimientos de la búsqueda de la atención a los medios de comunicación. ¿Dónde pone el foco de atención los medios? Se atiende a aquello que es sensacionalista. Ahora ese sensacionalismo también se busca porque tiene una rentabilidad y termina siendo un circuito vicioso. Lo sensacionalista se busca más y tiene más audiencia, pero entonces baja la calidad. Y esa bajada de calidad hace que salgan perdiendo los ciudadanos, porque entonces de lo que se habla es lo que llama más la atención, pero no de lo que es más importante. Y eso es muy grave y tiene consecuencias.

De lo que se habla es lo que llama más la atención, pero no de lo que es más importante. Y eso es muy grave y tiene consecuencias.

P. Hay acciones que confirman el tono del discurso en la política. Mientras que Mariano Rajoy reflexionó en 2015 tras ser agredido por un joven restándole importancia, otros políticos que han recibido amenazas recientemente, han hecho varias declaraciones con un tono muy emocional lejos de restarle importancia.

R. Se juega de modo tendencial en un circuito que es perjudicial para todos y yo creo que está equivocado porque no responde a los intereses reales y profundos de los ciudadanos.

P. En relación a la pandemia ¿Hemos estado a la altura como sociedad o será cuando pase el tiempo cuando veremos lo que hemos hecho bien y mal?

R. Yo creo que la sociedad no puede entenderse en bloques, no es homogénea. Las respuestas han sido diferentes. Ha habido grupos de personas: personas concretas, empresas, asociaciones, instituciones de diverso género, las fuerzas de seguridad que han reaccionado con solidaridad… En este tema ha habido un cambio muy significativo de nuestras épocas anteriores a ahora. Y esto es verdad y está calando. Aquí en València ha habido un grupo de empresas y empresarios que se han unido incluso bajo el lema “esto no tiene que parar” desde el primer momento. También es verdad que hay otra parte, grupos políticos y empresas, que han aprovechado las circunstancias para su propio beneficio. Incluso lo estamos viendo en el día a día, y se busca despedir a trabajadores o utilizar el teletrabajo para dar un peor servicio y eso pasa, no solo en las empresas comerciales, sino también en la administración pública. Hay entidades en la administración pública que no prestan servicios directos, si no que son telemáticos. Si en la universidad, empresas, medios de comunicación… se hace un ejercicio de atención directa también tendrían que atender presencialmente las instituciones públicas.

Si en la universidad, empresas, medios de comunicación… se hace un ejercicio de atención directa también tendrían que atender presencialmente las instituciones públicas.

Jesús Conill - Fotografía: Alberto Pla

Jesús Conill – Fotografía: Alberto Pla

PREGUNTA. Es también patrono fundador de la Fundación Etnor. ¿En qué se caracteriza y cuáles son sus líneas de acción principales?

RESPUESTA. La Fundación Etnor es una especie de acto de gracia por parte de muchas personas que con toda buena voluntad hace 30 años empezaron un seminario. Hay que agradecérselo a personas extraordinarias como Emilio Tortosa y Adela Cortina que tuvieron esa iniciativa y pusieron en marcha algo que en aquel momento parecía raro. Las empresas tenían que tomarse en serio los principios, los valores, el impulso de lo que hemos llamado ética. Que no es más que la defensa de nuestros grandes valores: la justicia, la solidaridad, etc. ¿Y por qué? Porque tener buenas empresas es uno de los factores que ayuda a tener buenas sociedades. Luego con el tiempo ha venido algún Premio Nobel y parece que tienen más razón pero hace 30 años ya se gestó esta idea. Hemos tratado temas sobre el dinero negro, sobre la economía sumergida… temas que son candentes, que son problemáticos y los diversos sectores tienen que hablar entre si para ver como se puede solventar con flexibilidad. Y esto es lo que tiene la ética, que a diferencia del derecho no es directamente coercitivo, sino que da mayor flexibilidad para que todos los elementos que entran en una situación sean tenidos en cuenta.

Tener buenas empresas es uno de los factores que ayuda a tener buenas sociedades.

P. Acerca de tener un buen tejido empresarial es algo que también Juan Roig (Presidente Ejecutivo de Mercadona) ha comentado mucho.

R. Si tienes un buen empresario que es ejemplar en su negocio… tendrá sus defectos —nadie es perfecto— pero eso es lo bueno de la ética. Pero si hay un sentido meliorista, a mejor, que hay un ímpetu. Eso da una fuerza a la sociedad desde todas las partes del tejido social.

P. ¿Hemos avanzado en la ética de los negocios en los último tiempos?

Hace 30 años se decía que esto es como el aceite y el agua, que no se puede mezclar. Claro, ahora nadie se atreve a decirlo. Entonces sí se decía pero ahora decirlo suena a incultura y a no estar informado. Las propias Naciones Unidas lo ha dicho, desde los ODM (Objetivos del Milenio) y ahora los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible). Las empresas que no quieran hacerlo antes podían perder cuotas de mercado pero ahora no podrán subsistir. Ahora el consumidor tiene mucha importancia, es un ciudadano activo. A nosotros nos gusta hablar de ciudadanía económica. Normalmente pensamos en la ciudadanía en un sentido político o social pero no, el ejercicio de la ciudadanía tiene que hacerse en un sentido económico. El ciudadano tiene que elegir con criterio que valores quiere respaldar porque con su compra o no compra está respaldando una cosa u otra. Y en eso la función de Etnor ha sido significativa.

El ciudadano tiene que elegir con criterio que valores quiere respaldar porque con su compra o no compra está respaldando una cosa u otra.

P. En abril de 2021 se le concedió el Premio Lluís Guarner en su edición 2020 por «su contribución en la construcción de una sociedad en la que la ética sea un elemento esencial» y que otorga el Patronato Lluís Guarner de la Generalidad Valenciana. ¿Qué supone para usted este reconocimiento?

R. Lo primero que siento es agradecimiento y es también un honor. Personalmente me sirve de estímulo para seguir en marcha. Y que tenga un significado humanista, —porque es un premio al sentido humanista—, cuando las humanidades a veces no se valoran en lo que de verdad valen. Las humanidades nos hacen vivir con sentido, nos ayudan a tener conciencia del sentido plural, diverso, enriquecedor y , por lo tanto, dar calidad de vida. La calidad de vida no solo lo dan los instrumentos, también tiene que ver con el sentido más humano.

P. Es autor de los libros Ética Hermenéutica (Tecnos) y El poder de la mentira. Nietzsche y la política de la transvaloración (Tecnos). ¿Qué destacaría de ambos? ¿Está trabajando en algún proyecto otro ahora mismo?

R. La figura de Nietzsche ha sido por unos muy denostada y por otros casi convertida en un panfleto. A mí me gusta —y me ha gustado estudiar a Nietzsche— porque me parece que es representativo de una sensibilidad, incluso de ciertos momentos de furores juveniles. Y creo que eso se puede encauzar hacia aspectos de nuestra vida que son necesarios para vivir con libertad radical. Porque Nietzsche lo que defiende en último término es que el ser humano tiene que vivir desde el fondo último de su ser. Desde lo que es más radical en su vida, desde aquellos valores más profundos. Por eso, él criticó la devaluación de los valores. Eso era el nihilismo. Nietzsche puede ayudarnos —si se me permite la expresión— a no ser borregos. Y eso es lo que he intentado mostrar en mi última etapa con mi último libro sobre la intimidad. No hay libertad si no cultivamos la intimidad. Tenemos que parar y reflexionar para ser tú mismo. Estudiemos bien la intimidad y relacionemos bien todos los saberes para ver si este fondo último de la realidad de nuestra intimidad, si lo cultiváramos, no seríamos más capaces de ser libres.

Jesús Conill - Fotografía: Alberto Pla

Jesús Conill – Fotografía: Alberto Pla

 

PREGUNTA: Usted es marido de otra gran filósofa como es Adela Cortina ¿se habla algo en su casa que no sea de filosofía o aplican lo de en casa del herrero cuchillo de palo?

RESPUESTA: Con lo que estoy muy de acuerdo es que Adela es una gran filósofa y, además, es un honor para mí compartir la vida desde hace muchos años con ella. En casa hablamos de lo divino, de lo humano… se habla de todo y discutimos. Y, precisamente, del debate y de la reflexión sincera y veraz sale la iluminación mutua para poder llevar adelante nuestras tareas personales y profesionales. Es una gracia haber podido compartir la vida con ella.

 

MUSOL marca el camino hacia el turismo sostenible en Mallorca

2021-03-22T11:52:12+01:00marzo 18th, 2021|

Texto y fotografías de Alberto Pla

La sostenibilidad se abre paso entre las raíces y la tradición. Dos conceptos que pueden resistirse a los cambios por el arraigo y el miedo al futuro pero que, sin embargo, están obligados a encontrarse.

La Fundación MUSOL es consciente de la importancia de encontrar un equilibrio entre turismo, medio ambiente y sostenibilidad. Por ello, dirige dos proyectos piloto en Mallorca financiados por la Unión Europea en el municipio costero de Ses Salines y en el de interior de Montuiri. Al mismo tiempo, otros proyectos, y todos bajo el paraguas de SusTowns, se desarrollan en otras áreas a orillas del Mediterráneo con el mismo objetivo: marcar las líneas de un turismo sostenible, lejos de la estacionalidad y las aglomeraciones que aclaman el sol y la playa.

Nuestro equipo ha podido entrevistar a los actores protagonistas que viven del turismo y para el turismo: pescadores, empresarios hoteleros, propietarios de negocios de alimentación o deportivos… y todos, sin excepción, afirman que el turismo tal y como lo conocíamos antes de la covid-19 debe transformarse para ser más respetuoso con el medio ambiente. Pero la transformación ya es una realidad.

Jaime, patrón de la embarcación Marcos, atracando en el puerto tras una jornada faenando en la costa de Ses Salines. Fotografía: Alberto Pla

Jaime, patrón de la embarcación Marcos, atracando en el puerto tras una jornada faenando en la costa de Ses Salines. Fotografía: Alberto Pla

 

Marcos y Antonio. “La pesca es mucho más respetuosa con el mar y así debe ser”

Estos hermanos de familia marinera recuerdan de niños ver a los antiguos pescadores arrojar la bebida al mar que consumían y afirman “a día de hoy es impensable lanzar nada por la borda. Hoy en día todas las embarcaciones cuentan con una basura para arrojarla al contenedor nada más llegar a puerto. Es habitual ver a los marineros con la bolsa de basura tras atracar en el puerto”. La pesca, a pesar de ser un negocio privilegiado durante la pandemia por haber podido salir a faenar, es ardua e incierta. Marcos afirmaba “de la misma forma que los agricultores pueden recibir ayudas tras una mala cosecha, los marineros no contamos con tantas ayudas. Hay veces que sales al mar y vuelves con muy poco pescado en la bodega”. Sin embargo, a pesar de que Marcos es consciente de que muchas jornadas terminan sin beneficios está a favor de pescar en determinados meses para ayudar a regenerar las especies respetando las normas y utilizando métodos de pesca respetuosos con el entorno marino y, finaliza, “detrás de nosotros vendrán otros pescadores y necesitarán un entorno marino saludable para poder hacerlo”.

Toni, de la embarcación Marcos, descarga varios meros en el puerto de Ses Salines. Fotografía: Alberto Pla

Toni, de la embarcación Marcos, descarga varios meros en el puerto de Ses Salines. Fotografía: Alberto Pla

Mati. “Mi pescado es del puerto de Ses Salines”

La propietaria del gastrobar Flor D’atmetler apuesta por el producto local. “Comprar productos de cercanía es una manera de ayudar a los empresarios locales y, además, aquí los tenemos de la mejor calidad” afirma. Mati dirige un restaurante en la Colonia de Sant Jordi y pone en valor el municipio como destino turístico, no solo en verano, sino durante todo el año “el potencial de este área es enorme, tenemos que tender a un turismo anual y no solo estacional”.

Mati, propietaria del gastrobar de Flor D'atmetler (en Colonia Sant Jordi, Ses Salines) posa sonriente en la cocina. Fotografía: Alberto Pla

Mati, propietaria del gastrobar de Flor D’atmetler (en Colonia Sant Jordi, Ses Salines) posa sonriente en la cocina. Fotografía: Alberto Pla

Margarita Cerdá. “La piscina más grande de Mallorca en un entorno privilegiado”

Lo primero que llama la atención al acceder al exterior de las instalaciones de Web Best Center es la piscina de medidas olímpicas. Una piscina gigante a escasos metros de un enclave único como las salinas de la colonia de Sant Jordi. Margarita, socia junto a Matthew del centro deportivo, nos habla del entorno privilegiado para los deportistas de élite europeos, “ahora (en marzo) puede parecer que haga frío pero para cualquier deportista del norte de Europa esto es un privilegio. Claro que cuentan con piscinas y gimnasios en sus países pero aquí pueden tener unas instalaciones de primer nivel y al aire libre. Esto solo lo tenemos aquí”. Desde deportistas nacionales como Mireia Belmonte hasta internacionales de primer nivel han nadado en sus instalaciones y a día de hoy atraen a equipos de todo el mundo generando un turismo distinto, saludable y alejado del típico “sol y playa”.

Margarita Cerdá, socia propietaria de Best Centre Sports, posa frente a la piscina; la más grande de toda Mallorca. Fotografía: Alberto Pla

Margarita Cerdá, socia propietaria de Best Centre Sports, posa frente a la piscina; la más grande de toda Mallorca. Fotografía: Alberto Pla

Cata Moncardas. “Quiero que los clientes se sientan como en casa”

Aunque Can Moio no es la típica casa de diseño mallorquín, encuentras entre sus muros lo mejor de Montuiri. Antes de ser un lugar de referencia para el descanso, fue su casa –y sigue siéndola- hoy reconvertida en un pequeño hotel con cinco habitaciones y espacio para 12 huéspedes. Cata afirma sin titubear, “quiero que los clientes se sientan como en casa y, de hecho, así me lo expresan cuando se van”. Can Moio ha sido rediseñada para albergar cómodas instalaciones de diseño en un entorno rural. Los materiales han sido cuidadosamente seleccionados para respetar el edificio –protegido- y ser lo más respetuosos con el medio ambiente. Cata cuida todos los detalles pensando en la sostenibilidad desde primera hora de la mañana, “el desayuno lo compramos en locales de la zona, producto de primera calidad y de cercanía”. Y piensa en su futuro orgullosa también de sus hijos, “mi hija es farmacéutica y mi otra hija estudia periodismo, pienso en su futuro y en dejar un mundo más sostenible para las nuevas generaciones”.

Cata Moncardas, de Can Moio, posa en el salón interior de la casa hotel. Fotografía: Alberto Pla

Cata Moncardas, de Can Moio, posa en el salón interior de la casa hotel. Fotografía: Alberto Pla

Joana Beltrán “Se trata de conectar con el entorno ofreciendo algo más que un paseo en bici”

Joana está enamorada de Montuiri y es consciente, como sus vecinos, del potencial del municipio para el turismo, “como municipio tenemos la suerte de no haber hecho hasta el momento una hoja de ruta y esto es precisamente lo que está haciendo “SusTowns”. Conocer de dónde venimos y saber a dónde vamos nos ayudará a atraer el turismo que queremos”. Joana es CEO de Arrivo Cycling, una empresa cuyo principal atractivo es dar a conocer los senderos del área en bicicleta de la mano de profesionales del turismo. Sin embargo, confiesa que “a través de SusTowns he podido conocer otros proyectos que aquí se realizan para poder ofrecer algo más a nuestros clientes. No se trata solo de dar un paseo en bici, también a los clientes les gusta hacer una parada y degustar una cata de aceites o un almuerzo con productos saludables y de aquí. Tenemos muchas posibilidades y mucho potencial”.

Joana, Cata, Mati, Marcos o Antonio son algunas de las caras visibles con las que nos hemos encontrado en este viaje y aunque golpeados por la crisis turística como consecuencia de la pandemia, son conscientes de que el nuevo turismo debe ser, sobre todo, sostenible. Tienen la esencia, la tradición y la pasión y en breve, gracias a SusTowns con Fundación MUSOL, trazarán un plan de acción para dirigirse hacia el mejor camino, hacia el futuro que ellos mismos diseñen.

Joana Maria Beltran, CEO de arrivocycling.com, frente al municipio de Montuïri en segundo plano. Fotografía: Alberto Pla

Joana María Beltrán, experta en turismo, frente al municipio de Montuïri en segundo plano. Fotografía: Alberto Pla

Mallorca bebe de sus orígenes para virar hacia un turismo sostenible

2020-11-24T11:46:13+01:00noviembre 24th, 2020|

Por: Gerard Sánchez | Fotografías por: Alberto Pla.

Hace justo una semana desembarcábamos en Mallorca para llevar a cabo la grabación de una serie de videos relacionados con el turismo sostenible para la Fundación Musol y el proyecto «Enhancing SUStainable tourism attraction in small fascinating med TOWNS – SuSTowns», cofinanciado por FEDER y del que forman parte varias regiones y países europeos. «Sostenible, sostenibilidad«, son conceptos que siempre hemos tenido ahí pero a los que, seguramente, no les hemos prestado la atención que merecían no solo en el turismo sino en diversas facetas de nuestras vidas.

Esta pandemia, que nos ha obligado, en cierta medida, a parar un poco y reflexionar, nos pilló a varios integrantes de nuestra agencia hace casi nueve meses en Etiopía. Allí, observando cómo, en medio de una aridez total, la excavación de humildes pozos por parte de la Comunidad Misionera San Pablo Apóstol servía para cultivar todo tipo de hortalizas, comprobando cómo la solidaridad internacional hace posible que cientos de niños tengan una educación digna, al menos, una comida diaria completa, presenciando los efectos que una nutrición adecuada puede tener en los más pequeños, aprendimos que la sostenibilidad es esencial en todo momento y en cualquier situación.

La sostenibilidad y la autosuficiencia en una isla como Mallorca

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Pedro Font, el propietario de Disfoma Aceite, cosecha de forma manual y tradicional uno de sus olivos. Fotografía: Alberto Pla.

Ahora, en Mallorca, una isla eminentemente turística, pero también agrícola y con grandes riquezas naturales, patrimoniales y gastronómicas que, en demasiadas ocasiones, pasan desapercibidas o quedan en un segundo o tercer plano, debido al acaparador turismo de sol y playa, hemos vuelto a toparnos de frente con esos conceptos de sostenibilidad. De ello nos hablaron, por ejemplo, en Disfoma Aceite, una empresa familiar que trata de poner en valor algo tan mediterraneo y tan esecial para nuestras vidas como es el aceite de oliva. Su propietario, Pedro Font, nos decía, mientras compartía un almuerzo con sus hijos y sus nietos, que «la mayor satisfacción es vivir de lo que recogemos».

Y ahí, en frases sencillas y reales como esta radica gran parte de lo que es la «sostenibilidad». Font nos confesaba que, precisamente, empezaron a producir aceite, para consumo propio, porque vieron que su finca ya podía darles casi todo lo que necesitaban para alimentarse, pero les faltaba, precisamente, el aceite. Una autosuficiencia que para una isla como esta resulta fundamental y de la que también nos hablaban, días después, los integrantes de la Asociación Pla XXI desde otra finca, en este caso de viñedos.

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Las panaderías son esenciales en Mallorca y de ellas salen productos como las famosas ensaimadas. Fotografía: Alberto Pla

Productos de la tierra como el aceite y el vino resultan esenciales en una isla donde el mar, cómo no, es protagonista, no solo para el turismo sino también para la supervivencia de sus habitantes. Productos como el trigo, base de las afamadas ensaimadas y que panaderías autóctonas como la Panadería Pons, en la Colonia de Sant Jordi, cultivan y procesan ellos mismos para ofrecer productos sostenibles y de primera calidad.

Mallorca es mar, claro que sí, pero también es tierra, es historia, con sus milenarios talaiots, que nos hacen retroceder hasta las historias de los primeros habitantes que se aventuraron a ocupar esta isla que luego tan atractiva ha sido para todo tipo de culturas como íberos, fenicios, romanos… una mezcolanza de sabidurías de las que la isla, y sus habitantes, se ha ido nutriendo a lo largo de los siglos y que constituye su esencia actual, como lo son fiestas tan populares y autóctonas como el baile de los Cossiers, presente en diversas localidades de la isla como Montuiri o Inca.

El mar como fuente de riqueza y sostenibilidad

El turismo en Mallorca ha estado siempre relacionado con el mar, con la costa, lo que, al igual que en tantos otros lugares de España, ha llevado a una urbanización desenfrenada y a unas masificaciones por temporadas que poco tienen que ver con el concepto de una isla apta para relajarse y desconectar. Pero, precisamente, el proyecto «Sustowns» incide en conceptos como la desmasificación, la desestacionalización y el descubrimiento de nuevos lugares como los pueblos de interior de Mallorca, su gastronomía, sus costumbres, fiestas y su modo de vida alejado del bullicio y el estrés.

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Navegamos a bordo de un pequeño barco que practica la pesca sostenible en Mallorca. Fotografía: Alberto Pla.

No obstante, el mar y su explotación no tiene por qué estar reñido con la sostenibilidad. Así lo aprendimos cuando salimos a navegar a bordo de un pequeño barco de pesca que sigue utilizando artes tradicionales, selectivas y sostenibles, para llevar a cabo sus capturas y tratar de ganarse la vida sin poner en riesgo la riqueza marina y, por tanto, su propio modo de vida. Esa pesca tradicional, a pequeña escala, suficiente para abastecer a la población local e incluso a los locales de gastronomía y turismo es la base desde la que debería generarse todo el concepto de sostenibilidad y turismo sostenible. Como lo son también esas pequeñas producciones familiares como Disfoma Aceite o asociaciones como Pla XXI que reunen a personas de diferentes ámbitos, pero con una pasión y un objetivo común, el de reflecionar sobre qué es lo mejor para su isla y para sus habitantes.

Y ahí, disfrutando de un formidable atardecer desde un campo de viñedos nos despedimos de esta isla con un «hasta pronto» y con la sensación de que para aprender sobre sostenibilidad tal vez no haya que mirar tanto hacia el futuro sino pararse a pensar y reflexionar sobre cómo se actuaba en el pasado, desde aquellos primitivos habitantes de los talaiots, hasta las diferentes culturas que han pasado por aquí y han aportado sus saberes, su forma de ser, su carácter.

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Varios integrantes de la Asociación Pla XXI conversan en una finca de viñedos en Mallorca. Fotografía: Alberto Pla

Pronto os contaremos todo esto y mucho más con los vídeos que grabamos en este viaje, nuestra primera salida fuera de la Comunidad Valenciana desde el confinamiento. Un viaje que realizamos a bordo de una compañía valenciana como Baleària que también apuesta por la sostenibilidad y que es pionera mundial en el uso del gas natural en sus barcos.

 

 

 

 

 

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