Periodistas asesinados. Cuando la pluma se vuelve amenaza

2022-08-26T12:26:08+02:00agosto 26th, 2022|

Por: Gerard S. Ferrando

Convertirse en periodista es, para la mayoría de personas, un asunto vocacional. Una profesión elegida entre tantas otras por diversos motivos, pero que en no pocos casos es, precisamente, para tratar de sacar a la luz asuntos turbios, para informar de lo que sucede en lugares remotos, pero también en tu propia comunidad. Periodismo es, como dijo un sabio de la profesión, «contar aquello que alguien no quiere que cuentes, todo lo demás es comunicación». El problema es que ese «alguien» en ocasiones puede ser demasiado poderoso o demasiado violento, o ambas cosas.

Ese «alguien» al que le incomoda verse en un titular o que se le hagan ciertas preguntas puede tomar todo tipo de represalias que van desde las amenazas a tu persona, o a tu medio de comunicación, a otras más drásticas que pasan por el secuestro, la extorsión o el asesinato.

Ejemplos no faltan a lo largo de la historia. Pero este 2022, marcado por la Guerra en Ucrania, por la crisis mundial post pandemia y por la inestabilidad en diversas regiones del planeta, está siendo especialmente dramático para ejercer el periodismo.

Récord de periodistas asesinados en México en este 2022

El periodista mexicano Fredid Román.

El periodista mexicano Fredid Román.

En México, por poner un ejemplo, ya han sido asesinados 15 periodistas en lo que va de año, lo que da una media de dos al mes y supone un nuevo récord histórico en el que continúa siendo el país más peligroso del mundo para ejercer esta profesión. El último de ellos se llamaba Fredid Román y fue asesinado el pasado lunes, día 22 de agosto, en el interior de su coche, a balazos, en el centro de Chilpancingo, la capital del Estado de Guerrero. Una muerte brutal y a bocajarro, que se produjo a las puertas de su casa, lugar donde precisamente editaba el semanario «La Realidad».

A sus 60 años, Román era un periodista experimentado. Sus compañeros lo tildaban de «muy alegre» y nunca había recibido amenazas previas. A pesar de que los asesinos, que iban en moto, se marcharon rápidamente y todavía no hay detenidos, el primer comunicado difundido por la Fiscalía de Guerrero se apresuraba a afimar que este hecho podría estar relacionado con otro, como fue el asesinato, también a bocajarro, de su propio hijo. Una forma de actuar que aleja, por tanto, toda relación entre su profesión de periodista y su asesinato.

Esta es una práctica común por parte de las autoridades mexicanas que se niegan así a certificar que los periodistas y, por tanto la libertad de prensa, son perseguidos y enjuiciados impunemente en este país norteamericano cada segundo que pasa. Es más, incluso el gobierno del presidente López Obrador ha acusado a la oposición, que ha denunciado ya estos crímenes hacia los periodistas y su consecuente impunidad, de llevar a cabo una campaña para dañar su imagen.

35 periodistas asesinados en el mundo en solo 3 meses

 los periodistas españoles David Beriáin y Roberto Fraile

Los periodistas españoles David Beriáin y Roberto Fraile, asesinados en 2021 en Burkina Faso.

El año 2022 arrancó de forma trágica para los periodistas no solo en México, sino en todo el mundo. De este modo, durante los tres primeros meses del año fueron asesinados treinta y ocho periodistas en 15 países, según denunciaba la oenegé Campaña Emblema de Prensa. Por aquel entonces, la guerra en Ucrania, que se inició a finales de febrero, ya se había cobrado la vida de 9 periodistas, a los que había que añadir los heridos y detenidos en uno y otro bando. Unas cifras que se han ido incrementando en los meses posteriores de este conflicto que, lejos de acabar, amenaza con extenderse hacia otras regiones y países, con lo que esto puede suponer no solo para los periodistas, sino para la población mundial.

La citada oenegé también llevaba a cabo un llamamiento a la ONU para que adopte una convención internacional que refuerce la protección de los periodistas con mecanismos de investigación y enjuiciamiento. Pues, como sucede con el caso de Fredid Román en México, la impunidad o el enjuiciamiento de tan solo «los pistoleros» y no de los que dieron realmente la orden de disparar, es una tónica común en todo el mundo, especialmente en aquellos lugares con régimens autoritarios y donde la democracia y las libertades brillan por su ausencia.

2021. Más periodistas presos, pero menos asesinados

Estos datos y acontecimientos del primer semestre de 2022 llevan a pensar que la cifra de periodistas asesinados volverá a repuntar a final de año, después de un 2021 en el que el Balance Anual publicado por Reporteros Sin Fronteras (RSF) indicaba que, con 46 periodistas asesinados, 2021 había registrado el dato más bajo en los últimos 20 años. Entre los países más peligrosos se situaban de nuevo México, con 7 periodistas asesinados en 2021, seguido de Afganistán, con 6.

Dos de estos periodistas asesinados en 2021, dos eran españoles. Se trataba del reportero navarro David Beriain (Artajona, 44 años), director de la productora 93 Metros, y del cámara Roberto Fraile, de (Baracaldo, 47 años). Ambos fueron asesinados, de manera simultánea, en Burkina Faso, donde rodaban un documental sobre la caza furtiva.

En 2021, pese a que se redujo la cifra de periodistas asesinados, sí que se incrementaron las agresiones hacia ellos, registrando una cifra récord de periodistas presos o retenidos contra su voluntad en el mundo. De este modo, a mediados de diciembre de 2021, RSF cifraba en 488 el número de periodistas y colaboradores de medios entre rejas por ejercer su profesión, «lo que supone un aumento del 20% en un año», destacaban.

Descargar el balance completo de RSF 2021 en pdf.

Precariedad en la profesión, la tónica dominante, también en las guerras

Un balance que RSF publica a inicios de año y que volverá a ser desgarrador cuando se vuelva a difundir, en enero de 2023. Mientras tanto, miles de periodistas seguirán arriesgando su vida en todo el mundo. Y lo harán, en muchos casos, por vocación, por la convicción de que su trabajo aporta un granito de arena en pro de la verdad en el mundo, de la justicia, de la libertad. Y lo harán, también en muchos casos en situaciones de precariedad y con escasos derechos o garantías.

Una muestra de ello es que, como también indica RSF en un reciente informe, casi la mitad de los reporteros sobre el terreno (48.7%) son freelance y, de estos, el 16% colabora con varios medios a la vez, sin formar parte de su plantilla. Por si fuera poco, como también relata el informe «cerca del 50% de los periodistas afirman haber sufrido presiones o limitaciones para informar. Esta inseguridad se agrava si se tiene en cuenta que casi un 30% de los profesionales no cuenta con seguro o equipos de protección a pesar de encontrarse realizando una cobertura bélica».

Además, el 16% no obtiene más de 50€ de remuneración por pieza. Por lo que respecta a los reporteros contratados por cuenta ajena, casi la mitad percibe un salario inferior a los 2.000€ y un 7% no alcanza el salario mínimo interprofesional, actualmente fijado en 1.000€.

Descargar el informe sobre la situación de la prensa española en Ucrania.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La aceptación de la muerte

2020-04-01T20:50:12+02:00abril 1st, 2020|

Por: Gerard Sánchez

La muerte es una parte de la vida, ha sido así siempre, aunque no es menos verdad que nos hemos habituado a considerarla un tabú, a no hablar de ella, salvo cuando nos golpea de cerca. Y, aún en esas circunstancias, la solemos afrontar, al menos en occidente, como un momento de máximo dolor que ha de vivirse desde el silencio, con llantos afligidos, ropajes oscuros y gestos lentos como acompasados constantemente por una marcha fúnebre que, aunque no suene, permanece en nuestras mentes y guía nuestros pasos, actos y comportamientos en esos trágicos momentos. Tal vez por todo ello, en estos días de Covid-19 en que pasamos tantas horas en casa, rodeados de mensajes en que se nos habla de cifras de muertes, de personas contagiadas y de peligros por el mero hecho de salir a la calle a hacer la compra, sentimos la muerte y sus consecuencias, más cerca que nunca. Y también tal vez por ello, por nuestra tradicional forma de afrontar la muerte, en estos tiempos nos llama todavía más la atención ver cómo en otros lugares del mundo viven el momento de la muerte y del entierro con elementos más propios de una fiesta como serían los bailes o las bebidas. Y de ahí que los vídeos de personas bailando al tiempo que portan un ataúd se hayan convertido en virales en Internet y en las redes sociales e incluso hayan sido objeto de todo tipo de memes o burlas.

Pero, ¿de dónde proceden estos bailes fúnebres y cuáles son sus propósitos? Se trata de unas ceremonias que se llevan a cabo en Ghana (África Occidental), de hecho, las funerarias compiten por este tipo de servicio mediante el cual se trata de celebrar, precisamente, la vida de la persona que acaba de fallecer, lo que conlleva, además, que las familias gasten grandes cantidades de dinero en cada uno de estos funerales. Los porteadores ensayan y llevan a cabo todo tipo de coreografías al tiempo que portan el ataúd. Y la ceremonia se acompaña de comida y bebida. Es más, los ataúdes se personalizan según los gustos o modo de vida del fallecido, de este modo, puede ser una avioneta si era piloto, puede representar algún objeto musical… o puede estar confeccionado con vivos colores y con todo tipo de decoraciones, algo que, por cierto, pudimos observar en nuestro reciente viaje a Etiopía. Allí las funerarias exhibían sus coloridos y personalizados ataúdes en la calle. Un país donde, por cierto, la muerte es asumida desde los primeros años de vida, tanto es así que la tasa de mortalidad infantil es superior al 40%. Muchos niños no son registrados hasta superar los cinco o seis años e incluso a muchos de ellos no se les pone nombre hasta pasados varios años de vida. Lo que sí se les deja es un mechón de pelo en la cabeza que, según nos indicaron, es para que si el niño o la niña muere los ángeles tengan de dónde cogerlo.

Una niña ayuda a su hermano pequeño en el comedor que mantiene la Misión San Pablo Apóstol en Gimbichu con el apoyo de la ONGD MOSSolidaria. Fotografía: Alberto Pla.

Tradiciones funerarias clásicas africanas

Para encontrar el verdadero sentido de esta forma de afrontar la muerte hay que bucear más en las peculiaridades de varias culturas tradicionales africanas. En muchas de ellas, la muerte está considerada como un rito de transición, a los muertos se los sigue considerando parte de la familia, lo cual tiene que ver también con las ideas de reencarnación.

De hecho, en diversos lugares de África se celebran rituales funerarios que distan mucho de los que estamos acostumbrados en Europa. Como señala Jaques Barou en su artículo La idea de la muertey los ritos funerarios en el África subsahariana. Permanencia y transformaciones”: «Suele ocurrir, sobre todo entre los mossi de Burkina Faso, que un pariente de la persona fallecida, de preferencia una mujer, vista las ropas del muerto e imite sus ademanes y su manera de hablar. Los hijos del difunto lo llaman ‘padre’ y sus esposas, ‘marido’. Entre los diola del Senegal, el muerto debe presidir sus propios funerales: vestido con su ropa más hermosa, sentado en su sillón acostumbrado y atado a él, la mano en alto como si saludara a la muchedumbre, se le lleva en andas a hombros hasta el lugar de su inhumación, mientras los músicos y danzantes tocan y evolucionan muy animados en torno al cortejo, desafiando así la dimensión trágica de la muerte y terminando de dar una coloración épica y triunfal al cortejo funerario».

Ataudes en la calle en Addis Abeba, capital de Etiopía. Fotografía de Mari Olcina.

Vivir la muerte como una festividad

Pero el concepto de vivir la muerte como algo digno de ser celebrado, con bebida, comida, con bailes o con otros ritos no es propio solo de África. En varios lugares de América, como Cuba o México, también es algo bastante común. Muy conocida es la festividad del Día de los Muertos en México, donde los cementerios se llenan de música, bebida y comida para honrar el día en que los espíritus de los muertos se encuentran con los vivos.

En Asia también se llevan a cabo tradiciones relacionadas con la muerte que nos resultarían muy impactantes. Una de ellas se realiza en la región Tana Toraja en Indonesia. Allí la persona fallecida, previamente momificada, se exhibe en el hogar durante varios meses. Se le ofrecen todo tipo de atenciones y también se canta y se baila a su alrededor.

Más sorprendente aún podría resultar la ceremonia que se realiza en varias zonas de Madagascar donde, cada cinco años, aproximadamente, se desentierra a los muertos, se les envuelve con ropas nuevas, se lleva a cabo una procesión, se baila con ellos y, finalmente, se los sienta en la mesa para comer con toda la familia.

La importancia de poder despedirse

Estos son algunos ejemplos en que la muerte, lejos de ser vista como una tragedia y con gran tristeza, se asume como una parte de la vida, como un rito de paso esencial y como una forma de recordar a los que ya no están entre nosotros.

No obstante, en gran parte de las culturas, el contar con la presencia del cuerpo del fallecido, el poder estar cerca de él y ofrecerle respetos sea en forma de llantos o con bailes, música, comida y bebidas, resulta esencial. Una posibilidad que ahora, con la crisis provocada por el Covid-19, no resulta posible. Los muertos en estos tiempos de confinamiento se marchan en solitario, sin que sus familiares y seres queridos puedan estar cerca de ellos. Y eso sí que resulta una tragedia difícil de gestionar en cualquier parte del mundo. Pero en cada uno de nosotros está la misión de mantenerlos en su memoria, de hacer que sean honrados y recordados como merecen.

Cabe recordar, a modo de reflexión final, unas palabras pronunciadas por una persona africana y que aparecen también en el citado artículo de Barou :

“¡Sepan que se muere dos veces! La primera vez, cuando se deja de respirar; la segunda vez, cuando ya nadie piensa en uno. Me acuerdo de un enano de mi aldea que había plantado un árbol destinado a llegar a ser muy viejo. Decía: – Mucho tiempo después de mi muerte, las gentes verán este árbol y dirán: “El enano fue quien plantó este árbol”.

Ir a Arriba