Día de la Mujer Africana: Cuatro voces de un colectivo y de un continente olvidado

2020-10-31T12:28:56+01:00julio 31st, 2020|

Por: Gerard Sánchez

Hoy, como cada 31 de Julio, se celebra el Día de la Mujer Africana, el cual continúa una serie de jornadas conmemorativas y reivindicativas como el Día de África (25 de mayo) o el Día Internacional de la Mujer Afrodescendiente (25 de julio) que nos llevan a hacer algo a lo que, desgraciadamente, estamos poco acostumbrados, como es girar nuestra mirada hacia ese continente africano que tenemos tan cerca, pero que también nos es tan desconocido.

Por eso hoy hemos querido hacer otra cosa que en sociedades como la nuestra también practicamos demasiado poco, como es la de dar la voz a esas personas llegadas de África y que tienen detrás todo tipo de historias de vida que desconocemos pese a convivir junto a ellas.

Hoy, “la voz de LAS sin voz” es la de cuatro mujeres africanas como son Ángela Nzambi, Fatin Sakri, Aminata Soucko y Mariam Konate.

Ángela Nzambi. Escritora, feminista y activista por los DDHH

Ángela Nzambi. Originaria de Guinea Ecuatorial, pero afincada en Valencia.

Ángela Nzambi, integrante de CESÁfrica, escritora, feminista y activista por los derechos humanos es originaria de Guinea Ecuatorial, pero está afincada en Valencia. Es autora de los libros «Ngulsi» (2012), «Biyaare» (2015) y «Mayimbo» (2019) y “Justo Bolekia Boleká” 2019, por el que recibió el Premio Nacional de Literaturas Africanas “Justo Bolekia Boleká” 2019. Ella destaca que, hoy, día 31 de Julio, como desde hace 55 años, “se celebra el Día de la Mujer Africana. El objetivo entre otros, de dar visibilidad y concienciar sobre el papel de la mujer en el continente africano. CESÁfrica se une a esos objetivos, reconociendo el papel fundamental de la mujer en las sociedades africanas, como pilar de las familias, las comunidades, los sectores primarios, los negocios de cercanía, las pequeñas y medianas empresas; su creciente presencia en el espacio público, las instituciones de representación social y política”.
Nzambi, alerta de que existen “muchos desafíos” todavía. Y se centra “en nuestro contexto y llamamos la atención sobre la mujer africana migrante y la que busca refugio. Hacemos una revisión del recorrido que realizan desde que salen de sus lugares de origen, las causas por las que migran, las vicisitudes en los países de tránsito y destino…”.

Precisamente, sobre estas causas de las migraciones, incide en las que tienen un carácter cultural como “la Mutilación Genital Femenina y los matrimonios tempranos”; pero también “los conflictos armados; los problemas medioambientales, principalmente en la zona del Sahel; y los efectos del Covid 19”.
En el tránsito, “ya hablamos de la situación de las mujeres en los campos de refugiados, tanto dentro como fuera del continente. Cabe mencionar el paso de las mujeres subsaharianas por los países de norte del continente, especialmente Libia, el trato vejatorio que reciben, tales como la violencia sexual y la esclavitud, debe ser abordado de forma vehemente en instancias panafricanas y defensoras de los Derechos Humanos”, incide Nzambi.
En los países de destino, finalmente, “igual que ya plantearon nuestras compañeras de AMAUV (Asociación de Mujeres Africanas Unidas de Valencia), destacamos la situación de las mujeres menores no acompañadas, las victimas de trata para la explotación sexual, las temporeras de la fresa, las empleadas del hogar y los cuidados. Asimismo, el racismo que sufren en el acceso a derechos, al empleo, la vivienda, las cuentas bancarias y más”. Por todo ello, reclama que “¡Es momento de actuar! ¡No al racismo! ¡Regularización ya!”.

Aminata Soucko y la lucha contra la mutilación femenina

Aminata Soucko, maliense, residente en Valencia.

Otra mujer africana residente en España, desde hace más de 10 años, es Aminata Soucko. Originaria de Mali, es la presidenta de la Asociación DJO Aminata. Una entidad centrada en la prevención de la mutilación genital femenina (MGF) y en el acompañamiento a las víctimas de forma multidisciplinar, precisen o no reconstrucción del clítoris. “La finalidad no solo es recuperar la función sexual, negada por el hecho de nacer mujer, sino reconstituir a través de ella y de la educación en valores de género, auto identidad de estas mujeres, y un adecuado estado de salud, así como su poder de decisión y de elección en el resto de áreas de su vida. Es un llamamiento a la libertad que pretende generar un estado de autosuficiencia, bienestar y felicidad”, destaca.
Preguntada por la importancia de este Día de la Mujer Africana, explica que “todos los días que se dediquen a visibilizar a cualquier persona o colectivo que se ha sentido ignorado o dejado de lado, es importante. En este caso es la suma de ser mujer, y ser africana. Crecer bajo ciertas creencias, costumbres, bajo las sombras de ciertos roles que te son impuestos y que sigues arrastrando en el proceso migratorio y que se transforman, pero sigues sufriendo en el país a donde llegas, es complicado”.

La campesina Derribe trabaja en el campo con el apoyo de la Misión San Pablo Apostol y la colaboración de MOSSolidaria en Etiopía. Fotografía: Alberto Pla

Para ella “es importante este día para visibilizar nuestras historias, para compartirlas. Yo estoy más involucrada en el tema de la mutilación femenina, compartir mi historia, que otras mujeres quieran contar la suya, es tan importante…es tan importante hacernos escuchar, servir y crear una red de apoyo tanto para las mujeres que se encuentran por primera vez con estas nuevas ideas, como las que han convivido con ellas tanto tiempo… asegurar que sus voces, nuestras voces, se escuche porque nuestra voz importa”.
Por todo ello aprovecha para “animaros a todos y a todas que investiguéis un poco más sobre la mutilación genital femenina, que preguntéis a amigas que creéis que la han sufrido y nos preguntéis a nosotras porque el primer paso para acabar con la mutilación genital femenina es el conocimiento porque lo que no se conoce no se puede combatir”.

El Covid-19, una forma de sentir más empatía por los que sufren

En relación a los aprendizajes sacados de la pandemia derivada del Covid-19 indica que “si podemos sacar algo positivo de estos meses de encierro es la reflexión, los periodos en los que la gente se ha sentado y ha tenido planteamientos más allá de sus anteriores preocupaciones diarias, donde ha estado más receptivo a la escucha y a la comprensión. Antes de que se pierda todo aquello, somos muy de memoria a corto plazo, mandar los mensajes necesarios para que la gente conozca ciertas historias, sienta más empatía por quien ha sufrido pérdidas o historias complicadas, atípicas, diferentes, historias que nadie tendría porque vivir”.

Una joven de la comunidad de Gimbichu teje con paja un recipiente. Fotografía: Alberto Pla ío

“En el contrapunto, lo que han tenido que vivir en otros lugares, como han tenido que vivir la pandemia en ciertos países, donde la necesidad de salir a buscarte la vida cada día para poder sobrevivir, es básico… cómo ha tenido que afectar a esas rutas migratorias… o las dificultades laborales, de vivienda, burocráticas, cuando llegamos aquí… han tenido que multiplicar las dificultades de muchas personas”, agrega Aminata Soucko.

Mujer, negra y española, una cuestión todavía no resuelta

Ella, en relación a la reflexión de la sociedad española hacia las mujeres africanas, sobre todo a las que conviven en ella pero también en relación a la cooperación internacional, explica: “Yo personalmente no pierdo mi identidad. Dentro de mí, sigo siendo la negrita africana Aminata Soucko, una visión de mi misma cuando era una niña, pero con ilusiones mucho más grandes. Nuestras realidades son muy distintas por el contexto en el que hemos crecido, pero podemos compartir aspiraciones y sueños, ideas”.

Una mujer durante la ceremonia del café en Muketuri. Fotografía: Alberto Pla

“También estoy muy contenta de ver a mi hija feliz yendo al colegio porque ella también podrá tomar sus propias decisiones y tener la libertad de poder elegir su propio camino. Aun así, me preocupa que a pesar de ser española, cargue con la discriminación y el estigma por el hecho de ser negra. Es increíble que a día de hoy y a pesar de la interculturalidad, sigamos pensando que una persona nacida española no puede ser negra y que esto todavía siga marcando una diferencia a la hora de relacionarnos. Se podría decir que ella como española africana, descendiente de una mujer maliense, está creciendo con una falta de sentimiento de pertenencia. Esta creciendo en una especie de limbo, vive entre dos tierras. Aquí se siente extraña por su color de piel, allí por las ideas que ha absorbido estos años su cerebro”, asevera.
“Pero bueno, al fin y al cabo la mujer africana por naturaleza, es una mujer de esperanza, aunque vea que hay dificultades, siempre tiene esperanza de que mañana las cosas saldrán bien”, augura.

La mutilación femenina afecta a mujeres incluso después de haber emigrado

Aminata Soucko destaca que el trabajo de la Asociación DJO Aminata consiste, fundamentalmente, en “ayudar a las pacientes de Mutilación Genital Femenina en el respecto de informar y acompañar a las posibles pacientes, contándoles mi experiencia en el mismo tratamiento, con el fin de que llegado su momento, se encuentren totalmente relajadas y preparadas tanto anímicamente como personalmente. Es importante transmitirles los beneficios y mejoras entre su estado actual y los cambios posteriores a la reconstrucción del clítoris. Mi experiencia laboral en el ámbito de la población inmigrante y mi trayectoria personal, además del conocimiento amplio de lenguas autóctonas como el bambara, el mandinga, el djoula y mi dominio del francés, puedo contribuir ampliamente a estos fines y objetivos”.
Por ello resalta que su conocimiento de la Mutilación Genital Femenina y su experiencia con mujeres que han elegido afrontar una cirugía reconstructiva en Valencia. “Me gustaría llevar a cabo un entendimiento de MGF para aumentar la conciencia y dejar en claro que este es un problema que afecta a las mujeres incluso después de haber emigrado de su país de origen. De hecho, se estima que hay 3 millones de niñas en riesgo de sufrir MGF cada año”. Su iniciativa, por tanto, se centra también en organizar eventos para educar y crear un equipo de defensores anti-MGF.

Fatine Sakri y la reivindicación por la diversidad y contra el estereotipo africano

La filóloga marroquí Fatine Sakri Peres.

Fatine Sakri Peres, nació en Rabat, Marruecos, y es licenciada en Filología hispánica en la universidad Mohammed V de Rabat y Máster en Género y Políticas de Igualdad por la Universidad de Valencia. Además, es activista del colectivo Mujeres Con Voz Valencia y la unión de asociaciones Marroquíes Casa Marruecos.

Preguntada por la importancia de este Día de la Mujer Africana asegura que es útil «para visibilizar la diversidad que presenta el continente africano. para romper con el estereotipo del único modelo africano. Somos mas de 1 320 000 000 con diferentes culturas, identidades, religiones, y mas de 2000 lenguas habladas, pero desgraciadamente hay personas que hablan de África como si fuera un solo país; todavía recuerdo cuando invite a una compañera del master a mi país y me dijo: he llevado chaqueta conmigo, porque me dijeron que en África hace calor de día y frío de noche.

También veo de una parte que es una oportunidad para reivindicar nuestros derechos como africanxs y denunciar el racismo y las desigualdades que vivimos, porque al final vemos como se vulneran los derechos a las mismas personas que venimos de ex colonias, y por ello llamamos a la necesidad de acabar con la colonialidad.
 De otra parte, terminar con la idea, que vinimos a aprovechar de las ayudas y quitar puestos de trabajos, porque no es cierto. Hay que dejar claro que vinimos aquí a crear puestos de trabajo y levantar el país, seamos medicxs, obrerxs, profesorxs, vendedores ambulantes, profesionales de hogar, temporerxs etc
».

Fatine Sakri durante una charla.

Al reflexionar sobre la afectación del Covid-19, Fatine se muestra muy clara y, desde su posición como mujer africana e inmigrante asevera que «somos de las personas más afectadas». Y agrega: «Yo, en la tercera semana de estado de alarma, me echaron del trabajo, porque es ilegal pasar a una persona con contrato de practicas a ERTE, pero en ningún momento han visto ilegal hacerme trabajar 9 horas al día, sabiendo que tengo un contrato de practicas de 4 horas. Y todo con el mismo salario que aparece en el contrato de 4h. 
Esto pasa, porque no hay una ley que nos protege y ellos se aprovechan y comercializan con nuestra necesidad. Sin embargo, existe una ley que vulnera nuestros derechos y es la ley de extranjería, así que decimos «Sí a la derogación de la ley extranjería».

Finalmente, reflexiona sobre la necesidad de «acabar con el estereotipo del único modelo de mujer africana, una mujer sumisa y que no tiene libre elección y por esto necesita que otras mujeres hablen a por ella. Somos mujeres con mucho que aportar, y no necesitamos que nadie hable por nosotras o que nos de voz, simplemente, que nos dejan hablar en primera persona.
 Porque lo que hacen con este planteamiento del único modelo, es homogeneizar ese pluralismo que presentamos las diferentes mujeres africanas y de esta manera invisibilizar la existencia de otros modelos de mujer».

Mariam Konaté. La Unión de las mujeres africanas

Varias integrantes de la Asociación de Mujeres Africanas Unidas en Valencia, presidida por Mariam Konaté Sawadogo.

La unión y la solidaridad mutua son fundamentales siempre, pero más aún cuando se migra a otro país. Lo sabe bien la presidenta de la Asociación de Mujeres Africanas Unidas en Valencia, Mariam Konaté Sawadogo (Burkina Faso). Ella asevera que «el día de la mujer africana es importante porque representa el progreso de la independencia de las mujeres africanas.
Una jornada que en este 2020, marcado por el Covid-19, cobra mayor relevancia porque «las mujeres se han visto afectadas mentalmente por vivir con un hombre sin trabajo en casa, no es fácil. También se han visto afectadas físicamente por el cuidado de los niños que no han podido ir a la escuela y también por la preparación de la comida. Además, hay muy pocos hombres hombres africanos que apoyan en casa», lamenta. Ella destaca que «están también afectadas económicamente porque con la covid 19 muchos hombre perdieron su trabajo». Preguntada por a reflexión que debería hacer la sociedad española en relación con las mujeres africanas, asevera que debería «facilitar su integración permitiendolas una formación adecuada y un trabajo que las conveniera».

El olvido: La pandemia más recurrente en África y cómo combatirla

2020-05-25T17:50:03+02:00mayo 25th, 2020|

Por: Gerard Sánchez | Fotografías: Alberto Pla

África, nuestro continente más cercano y, a la vez, el más desconocido. El “sur”, la puerta de atrás para las grandes potencias occidentales, el continente de la pobreza, el hambre, las dictaduras, pero también de los grandes mamíferos salvajes, de las tribus, los desiertos y las sabanas, de la solidaridad y la entereza ante la adversidad. Resulta casi imposible hablar de África sin que nuestra mente se llene de todo tipo de estereotipos positivos y negativos. Pero este vasto territorio es mucho más que todo eso. Hoy, cuando se conmemora el Día de África y también el inicio de la Semana de África, queremos darle voz a algunas de esas personas que llevan años cambiando su propia percepción, y la de muchos otros, sobre este continente y así lo vamos a hacer con este reportaje y con otros que iremos publicando a lo largo de estos días. Mujeres y hombres que centran gran parte de sus esfuerzos y de sus proyectos de vida en transformar todo tipo de realidades, pero también en cambiar el modo en que se piensa, se siente y se visualiza África y sus múltiples realidades cotidianas.

CESÁfrica, un primer aniversario marcado por el Covid-19

Precisamente, para cambiar la imagen que se tiene de África y también de las personas que viven o que llegan desde este continente nació hace ahora una año la Coordinadora de Entidades de Solidaridad con África – CESÁfrica. Su principal meta, como nos indica una de sus integrantes, la escritora y activista de origen guineano, Ángela Nzambi, es “contribuir con la búsqueda de soluciones a las dificultades con las que se encuentran las personas migrantes de origen africano en la Comunidad Valenciana en particular, y en España en general, con el fin de que éstas logren su plena inclusión”.

CESÁfrica tenía previsto celebrar su primer aniversario, el cual iba a servir también como su presentación ante la sociedad valenciana en estas fechas, pero la crisis del Covid-19 lo ha hecho imposible. No obstante, y en el marco de su estrategia de promoción de la interculturalidad, a lo largo de la semana van a ofrecer, a través de su página de Facebook, reseñas de personajes ilustres de origen africano, así como libros, imágenes, películas, músicos-as y cantantes y también reflexiones de las propias personas integrantes de CesÁfrica, muchas de las cuales son también africanas. Como explican desde CESÁfrica: “Entendemos la cultura y el arte como espacios comunes, que favorecen el diálogo, reconocimiento, solidaridad y cooperación”.

Ángela Nzambi explica que una de las prioridades de CESÁfrica en estos momentos, especialmente a raíz del Covid-19, es atender y tratar de solucionar la situación de las personas que viven en diferentes asentamientos chabolistas en la ciudad de Valencia o en sus alrededores. Ella recuerda, además, que desde 2014 se viene conmemorando el Día de África en Valencia con diferentes actos púbicos, los cuales han servido para visualizar a las asociaciones y organizaciones africanas y a aquellas que trabajan en este continente, así como para integrar a la población africana con la valenciana, de una forma conjunta. Este año no podrá ser y por ello han propuesto una serie de actividades online como las que comentábamos anteriormente.

Angela Nzambi, a la derecha, en una reunión de CESÁfrica. Foto: CESÁfrica

CESÁfrica también trabaja en cuestiones de orientación, acompañamiento y derivación de los recursos, así como en ofrecer servicios de traducción y mediación, en promover el asociacionismo, la interculturalidad y el codesarollo y en denunciar las injusticias y violaciones de derechos humanos. Como argumenta Nzambi: “Somos una especie de correa de transmisión entre las personas migrantes africanas, las entidades sociales de todo tipo y también la administración”.

Para ella este tipo de iniciativas, así como las actividades que se suelen dar en el día de África sirven para “Dejar de ser un porcentaje, reconocer que somos un aporte cultural, aparte de nuestros aportes sociales, económicos… lo que no se suele mostrar son nuestros aspectos comunes. Estos son espacios para hacer puestas en común y darnos cuenta de que la cuestión etnica está demasiado exacerbada. Es más lo que nos une que lo que nos separa. La cuestión racial no es más que una convención de unos cuantos que fueron catalongado a la gente porque al sistema la interesan los catálogos, los límites y fronteras, no podemos evitar que somos fruto de ese sistema”.

Una de las reuniones de la Coordinadora de Entidades de Solidaridad con África (CESÁfrica) en Valencia.

Nzambi espera, además, que toda esta crisis nos sirva para “darnos cuenta de nuestra vulnerabilidad. Qué es lo prioritario y hacia dónde dirigir los recursos. Hay que reflexionar aunque no sé si el sistema va a ceder o querer reflexionar. Lo más probable es que quieran seguir con sus dinámicas de siempre”, alerta. “El Covid-19 ha destapado muchas miserias, estaban detrás de muros, murallas… No sé si tendríamos que darle las gracias por destapar muchas miserias y carencias en tantos países”. No obstante, ella avisa también de que “la concepción de la plantación, de la colonia, sigue ahí y se ve en propuestas como la de probar una vacuna contra el virus en África”.

«El Covid-19 ha destapado muchas miserias que estaban detrás de muros, murallas… la concepción de la plantación, de la colonia, sigue ahí». Angela Nzambi, integrante de CESÁfrica.

Nzambi y CESÁfrica son conscientes de que el discurso del odio, del miedo, puede proliferar en estos tiempos, pero también confían en que otras voces, como la plataforma valenciana de ONGD que ya hizo un llamamiento al respecto la semana pasada, los contrarresten. Ella pide una cooperación “que beneficia a ambas partes” para que se de “una solidaridad efectiva”. Por último, preguntada por el hipotético futuro en que fueran los europeos los que solicitaran migrar o solicitar refugio en África, ella quiere pensar que no se repetirían escenas de cierre de fronteras y levantamiento de muros: “Uno de los valores que caracterizan al continente es la solidaridad, los lazos sociales. Es más, si llegara ese momento tal vez sería una forma de demostrar que se pueden cambiar las cosas y que se pueden hacer de otra manera”, sentencia.

MOSSolidaria nos habla de la fuerza y la solidaridad africanas

Una de las personas que más se ha acercado en los últimos años al continente africano es Mari Olcina. Licenciada en nutrición, es la presidenta de la ONGD MOSSolidaria, la cual mantiene abiertos varios proyectos nutricionales en lugares como el Sahara occidental o Etiopía. Ella nos habla de esta solidaridad a la que se refería Nzambi. “A las gentes de África se las dotó de una fuerza y resistencia que ningún otro ser en la tierra posee, pero también de una bondad y sencillez que hace de la población africana el ejemplo de una sociedad evolucionada, hospitalaria y tremendamente solidaria”.
Las personas de otros continentes que llegan a África se sienten tan acogidas y seguras, que les cuesta volver a sus respectivos países, llenos de prisas y desasosiego y cuando lo hacen, se llevan un trozo de África y a sus gentes prendidas en el alma”, una reflexión de Mari Olcina que el equipo de la Agencia Alberto Pla aprendimos, junto a ella, cuando estuvimos en Etiopía, tan solo unos días antes de que se decretara el estado de alarma en España. “De la enorme fuerza que África ejerce a todo el que la visita se han escrito hermosísimos relatos, libros fantásticos y reales, películas y documentales únicos que describen emociones y sentimientos junto a la grandeza inmensa de África y sus gentes y que nos transportan al mundo ideal, en el que a todos y todas nos gustaría vivir”, reflexiona Olcina.

«Esto expresa un deseo, la posibilidad de que en un tiempo no muy lejano la magnífica África despierte y nos muestre su grandeza». Mari Olcina: Presidenta de MOSSolidaria»

Mari Olcina atiende a un niño del programa de los desnutridos en Muketuri, Etiopía. Fotografía: Alberto Pla

Finalmente, agrega que “esto no es más que una redacción, un cuento si queréis, que expresa un deseo y la posibilidad de que en un tiempo no muy lejano la magnifica África despierte y nos muestre su grandeza y magnificencia, sus gentes son fuertes, sencillas y hospitalarias, sus riquezas inmensas y su belleza profunda y emocionante hasta hacernos sentir que el origen de la vida, la razón de la existencia y la esperanza comienzan y termina en África”.

MCSPA y el agradecimiento a la vida en África

Una gran conocedora de África y especialmente de Etiopía y Kenia es Lourdes Larruy. Responsable de la Comunidad Misionera san Pablo Apóstol (MCSPA) en Muketuri (Etiopía), lleva 20 años viviendo en África y 13 en Muketuri. Aún así, asevera que a aquellos que viven en el continente y que proceden de otros lugares “no nos deja de sorprender la naturalidad de la espiritualidad de sus gentes y su gran agradecimiento a la vida. A pesar de que no podemos hablar de África como una sola identidad y cultura, creo que su profunda conexión con la naturaleza y, en muchos casos su arraigo en costumbres ancestrales no “contaminadas” por el materialismo, les caracteriza, para bien y para mal”.

Larruy destaca esa importancia de valorar las pequeñas cosas o más bien las “cosas básicas y esenciales”, de las que tanto se ha hablado con esta pandemia, pero que en África ya estaban ahí: “En constante contacto con el sufrimiento y la dureza de la vida, en constante lucha por sobrevivir, muchos africanos han conservado la capacidad de celebrar los regalos de la naturaleza: la cosecha, la lluvia.. Y, también, los momentos rituales de la vida: bodas, nacimientos, funerales…”.

Lourdes Larruy abraza a Genet, la protagonista del documental que rodamos en Etiopía para la Misión San Pablo Aposto. Fotografía: Alberto Pla

En el campo hombres y mujeres viven a merced de sus animales y cosechas, manteniendo vivas sus creencias en la protección que les ofrecen sus antepasados y también una especie de conexión con todo el género humano que les hace ser agradecidos con la vida, traiga lo que traiga consigo”, argumenta.

«Precisamente ellos, se preocupan por nosotros, ellos, que su sufrimiento permanente llega a niveles angustiantes. Pero a pesar de su situación de precariedad les duele el sufrimiento de gente lejana”. Lourdes Larruy: Responsable de MCSPA en Muketuri.

Sobre cómo están viviendo esta pandemia y este Día de África, Larruy confiesa que “en estos últimos días a todo poblado que vamos la gente se alegra de que estemos bien y nos dicen cuánto han rezado por nuestras familias y conocidos, ya que han oído cuánto está afectando la pandemia en nuestros países. Precisamente ellos, se preocupan por nosotros, ellos, que su sufrimiento permanente llega a niveles angustiantes. Pero a pesar de su situación de precariedad les duele el sufrimiento de gente lejana”.

Ella explica que “en esta época del año es cuando excavamos pozos y las familias que ahora tendrán agua cerca de su casa nos quieren agradecer con sus mejores manjares y celebramos, juntos, que, aunque continuarán cargando bidones de agua a la espalda, será unos pocos metros, no los interminables kilómetros de antes.. Sus muestras de agradecimiento a Dios siempre me impactan”. Y concluye: “Para la Comunidad Misionera de San Pablo Apóstol, en palabras de nuestro fundador el Padre Paco Andreo, ‘África es la niña de nuestros ojos’, y estamos agradecidos de la acogida de los africanos, y de poder, junto a ellos luchar por un mundo más justo”.

Volunteermap. El voluntariado que cambia vidas

Cada vez son más las personas que deciden llevar a cabo todo tipo de voluntariado en África y en otros lugares del mundo. En esta línea nació Volunteermap, una organización que fue fundada por la valenciana Carol Di Girolamo, la cual también es su presidenta. Ella nos relata que “África es el continente que aún vive bajo la colonización, en pleno siglo XXI siguen siendo objeto del abastecimiento de los ejes que mueven al sistema capitalista y es la cara más visible de la injusticia social en el mundo”. Ella matiza que “resumir a África en esta frase sería ignorar a lo que de verdad predomina en ella, porque en las experiencias que hemos tenido la gran suerte de vivir, hemos podido ver y saber qué es humanidad, gratitud, esencia,vida, alegría, amor”. Para Di Girolamo “África es esa mano que se extiende ante la tuya cuando llegas y te dice `eres bienvenido’, es esa cena que se comparte aunque no alcance para todos, es la sonrisa que ilumina todo, a pesar de todo”.

Desde Volunteermap quieren huir del “asistencialismo”, por ello Di Girolamo explica que “el trabajo consiste en generar un impacto real en los viajes de voluntariado, en trabajar conjuntamente para mejorar no sólo la realidad allí, sino también aquí en Europa donde hace falta tanta conciencia y donde con nuestros actos también están impactando en los países del sur”. Ella explica que es “muy importante” “abrirse a entender la vida desde otra óptica y verla bajo sus “Gafas”, sin intentar imponer nuestra visión, compartir conocimiento y fluir en el camino”.

«Debemos abrirnos a entender la vida desde otra óptica y verla bajo sus gafas, sin intentar imponer nuestra visión, compartir conocimiento y fluir en el camino”. Carol Di Girolamo: Presidenta y fundadora de Volunteermap

La presidenta de Volunteermap, Carol Di Girolamo en África. Fotografía: Volunteermap

Durante esta pandemia, en algunos lugares se han visto afectados, y lo podemos saber sobre todo por nuestros contactos locales en Uganda, Ghana y Senegal que son nuestra fuente de información más directa, en la paralización de su economía y es que en un lugar donde se vive al día, donde el mañana es un concepto que por lo general no existe en el pensamiento colectivo, porque no hay tiempo para eso. Cuando tu tiempo y energía deben invertirse en la supervivencia diaria, la perspectiva de la vida es otra. Malaria, Ébola, Sida, Cólera, son nombres de muchas de sus pandemias y esto no es nuevo para ellos, allí no pueden quedarse en casa, no tienen neveras ni ayudas, nadie les va a llevar una compra para pasar la semana”, argumenta.

Volunteermap lleva a cabo proyectos de voluntariado en varios países africanos.

Di Girolamo también destaca la solidaridad mutua y la cooperación bilateral: “Allí se ayudan entre sí porque saben que sin comunidad no hay supervivencia y es justamente este el mensaje que nace de la más cruda realidad en todo el mundo, sobreviven las especies que cooperan y no las que luchan entre sí”.

Por todo esto –concluye– queremos finalizar diciendo que cooperar es algo bilateral y sanador que impacta en África e impacta aquí, y nos ha enseñado que la humildad y la predisposición de aprender es lo que mantiene vivo el espíritu de Volunteermap”.

ONE DAY YES. Una ONG pequeña pero con una familia muy grande

Otra valenciana, la periodista Ana Mansergas es la fundadora, junto a la también periodista valenciana Begoña Machancoses, de la asociación ONE DAY YES, que nació “con el objetivo de garantizar la educación y alimentación de los niños y niñas que componen la escuela Twashukuru, en la isla de Lamu (Kenia)  para que se consolide, se haga autosuficiente y genere empleo local en la comunidad. Mansergas nos cuenta que “en la isla de Lamu, por suerte, el COVID está bastante controlado , de momento y por suerte no hay detectado ningún caso”. Aún así, explica que “Lamu vive un confinamiento parcial ya que los restaurantes y espacios públicos han cerrado o se han adaptado a la nueva situación. Además, este confinamiento se ha juntado con Ramadán, y es que durante el mes de Ramadán  Lamu  se transforma puesto que la mayor parte de su población es musulmana”.

Algunos alimentos repartidos por One Day Yes en la isla de Lamu (Kenia) durante la pandemia del Covid-19.

Este año, además, se une la ausencia de turistas que son una fuente de ingresos importante para la isla y una realidad difícil de encajar para muchas familias. La pobreza y la falta de acceso a los alimentos es una realidad más dura que nunca y que va creciendo porque hay muchas familias que se han quedado sin trabajo. La isla está paralizada”, lamenta.
Mansergas indica que “desde nuestra organización One Day Yes hemos intentado adaptarnos a la nueva realidad y, aunque por medidas de seguridad estatales la escuela Twashukuru se ha visto obligada a cerrar sus puertas, desde España hemos seguido garantizando la nutrición a los niños y niñas y sus familias”.

Por ello, agrega, “cada martes hemos realizado el reparto de lotes de comida para garantizar la seguridad alimentaria que proveemos a cada uno de los niños y niñas de Twashkuru con las aportaciones de los socios y socias y con la financiación del Ajuntament de València. Además de la nutrición hemos repartido desinfectantes, jabones y mascarillas confeccionadas por una artesana y costurera local, Mama Elizabeth, para apoyar la economía local que tanto se empieza a resentir”.

«El Covid-19 nos puede infectar a todas y todos por igual, pero no nos afecta a todas y todos por igual. Hoy más que nunca los países y personas en situación de extrema pobreza necesitan no ser abandonados ni olvidados». Ana Mansergas: Fundadora de One Day Yes

Mansergas espera “seguir en esta línea, manteniendo los puestos de trabajo del personal local con los que mantenemos a unas 15 familias  y a las familias de los 50 niños y niñas que vienen cada día a nuestro proyecto. Además de seguir con el proyecto de comedor social. Ahora, más que nunca, necesitamos la ayuda y el apoyo de nuestros socios y socias y de quienes se quieran unir y apostar y apoyar por proyectos familiares y locales. … porque no olvidemos que el COVID nos puede infectar a todas y todos por igual, pero no nos afecta a todas y todos por igual. Hoy más que nunca los países y personas en situación de extrema pobreza necesitan no ser abandonados ni olvidados y que organizaciones como la nuestra siga desarrollando el trabajo que hacemos en terreno desde hace cinco años”.

Una de las receptoras de los lotes de comida de ONE DAY YES en Lamu, junto a su hijo.

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