Amref salud África lucha contra la mutilación genital femenina en Etiopía a pesar de que el país está en conflicto

2022-02-05T09:09:29+01:00febrero 5th, 2022|

Amref Salud África lucha contra la mutilación en Etiopía, uno de los lugares con mayor incidencia en el mundo. A pesar de que el país se encuentra inmerso en un conflicto armado, el proyecto sigue en marcha.

En el Día Internacional de Tolerancia Cero contra la Mutilación Genital Femenina, Amref Salud África hace un llamamiento para aumentar y acelerar la inversión contra la mutilación.

mutilación femenina

La mutilación genital femenina es causa y consecuencia de una gran desigualdad de género. Es una forma de violencia contra la mujer que supone una violación de los Derechos Humanos y ocasiona problemas de salud física y mental.

3 millones de niñas están en peligro de sufrir la mutilación genital femenina cada año y más de 200 millones de mujeres y niñas han sido objeto de la mutilación en todo el mundo (Fondo de Población de las Naciones Unidas).

La emergencia de COVID-19 ha tenido un gran impacto sobre la mutilación exponiendo más a mujeres, niñas y adolescentes debido a la dificultad de tener acceso a las redes de protección de la mujer y la infancia y al impacto económico de la pandemia. Según el Fondo de Población de las Naciones Unidas si los esfuerzos globales no aumentan significativamente, más niñas en el 2030 estarán en riesgo de las que lo están en la actualidad. Es vital aumentar y acelerar la inversión contra la mutilación.

La lucha contra la mutilación genital femenina en Etiopía

En Etiopía, el 98% de las mujeres denunciaron haber sufrido mutilación genital femenina. Para contribuir a la erradicación de esta práctica, Amref Salud África ha puesto en marcha el proyecto “Poner fin a la mutilación genital femenina en Afar” con la financiación de la Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo (AECID) en la Región de Afar, Etiopía.

El objetivo del proyecto es proteger a 9.878 niñas menores de 5 años. A pesar de que el país se encuentra inmerso en un conflicto armado, el proyecto permanece abierto.

Amref Salud África trabaja con organizaciones de la sociedad civil como la Liga de Mujeres Contra la Mutilación, grupos de vigilancia comunitaria, el consejo de ancianos, clubes escolares de salud o líderes religiosos para cambiar los comportamientos de las comunidades, lograr el rechazo de la práctica y actuar como red de alerta y protección identificando posibles víctimas. También con las instituciones locales como la policía, entidades jurídicas y centros de salud para fortalecer las unidades de asesoramiento y el apoyo psicosocial a las niñas y adolescentes en riesgo de sufrir mutilación o que ya la hayan sufrido.

Paralelamente, la organización también trabaja con autoridades políticas locales, regionales y nacionales. Y presiona para que las autoridades políticas y fuerzas de seguridad, rindan cuentas en el cumplimiento de sus obligaciones de protección y aplicación de la ley.

Los logros y la voz de quienes protagonizan el cambio

mutilación genital femenina

Hawa Ali, residente en Doho de la región Awash Fentale, víctima de mutilación y madre de 4 niñas y 2 niños:“Desde el principio pensé que debería ser mi principal responsabilidad proteger a mis hijas de los daños, dolores y sufrimientos por los que he pasado. Por eso decidí convertirme en un modelo a seguir y evité que mis hijas fueran mutiladas. Las mujeres hemos sufrido mucho durante el parto y las relaciones sexuales. Después de haber experimentado todo esto, decidí impedir con determinación que mis hijas o cualquiera de las niñas de nuestra zona fuesen sometidas a esta práctica.”

Fatuma Aytele, residente de la región de Amibara, Afar, nos cuenta su traumática experiencia como superviviente de la mutilación.

Me tumbaron y me mutilaron los genitales… Mi hermana se recuperó rápidamente, pero yo no. Estuve enferma durante meses. Incluso tuve que pedir ventilación por boca debido al dolor despiadado. Estuve una semana sin orinar… Después de una semana conseguí orinar gracias a la ventilación manual… Mis padres estaban aterrorizados pero les daba miedo llevarme a un  hospital. Estaba muy enferma y me quedé en casa postrada en cama durante tres  meses.”

La práctica es muy dolorosa, se realiza sin personal sanitario cualificado, ni las condiciones higiénicas necesarias. Las niñas padecen un fuerte dolor, no hay anestesia y a corto plazo se exponen a hemorragias importantes. Fatuma no recibió tratamiento médico o psicológico después de sufrir la mutilación, hoy se cuenta con estos servicios en la zona gracias al proyecto. Fatuma forma parte de una red de activistas que visitan los hogares sensibilizando a las familias e informando a las autoridades sobre posibles víctimas.

Aba Kiya Taddesse, residente de la región Awash Fentale y Oficial de Salud del Centro de Salud nos explica la verdadera razón de la práctica de la mutilación:

“Según la percepción de las comunidades, la mujer no mutilada es como un hombre.… La razón principal para mutilar los órganos femeninos es la de reducir el deseo sexual de las mujeres. No hay otra intención tras la mutilación más allá de esta.”

Por eso Amref  Salud África trabaja para lograr los cambios culturales que acaben con la mutilación y es vital contar con el apoyo de actores clave como los líderes religiosos.

mutilación genital femenina

Usman Mohammed, líder religioso en Afar nos cuenta cómo él, junto al resto de sus compañeros líderes, están intentando convencer a sus comunidades para acabar con la mutilación. Desgraciadamente, Usman no pudo impedir la muerte de su hija a causa de la mutilación, entonces no era consciente de los numerosos daños que perpetúa la ablación:

“En su octavo día después del nacimiento, mi hija fue mutilada. Se puso enferma y murió. Desde entonces, he estado pensando en hacer algo para acabar con esta práctica.”

Tras haber asistido a nuestras sesiones de sensibilización, Usman afirma: “Ahora sabemos que la mutilación es perjudicial. Nos han dado una buena formación y hemos acordado detener la práctica. Cuando llegué a casa después de asistir a una de las charlas mi hija dio a luz a una niña. Yo les prohibí que cortasen a la recién nacida. Como la mutilación es perjudicial, los líderes religiosos de nuestra Sharia hemos acordado ponerle fin.”

Gracias a la movilización social, campañas de sensibilización comunitarias y sesiones de diálogos grupales organizadas por Amref Salud África, los líderes religiosos han pasado a ser defensores de los derechos de las niñas.

Contra la mutilación genital femenina #NiñasSinMiedo

En Amref llevan más de 10 años luchando contra la mutilación genital femenina en el continente africano. En Kenia la organización cuenta con un centro llamado “A Nice Place”, un refugio y centro de formación para niñas y adolescentes rechazadas por sus familias por negarse a la mutilación. Además, la organización cuenta con una de las activistas más influyentes del mundo contra la mutilación genital femenina, Nice Nailantei Leng’ete y ha logrado que 5 comunidades de Kenia rechacen la práctica: Masais, Samburu, Borana, Rendille y Gabra.

Con motivo del 6 de febrero “Día Internacional de Tolerancia Cero Contra la Mutilación Genital Femenina” Amref Salud África lanza una campaña para sensibilizar sobre la mutilación y elevar las voces de todas las niñas y mujeres que han sufrido o están en peligro de sufrir la mutilación. La organización busca conseguir firmas que permitan impulsar políticas y aumentar la financiación de los programas contra la mutilación en foros internacionales.

www.amref.es/mutilaciongenitalfemenina/firmas

 

¿Cuál sería la fotografía que represente la pobreza?

2022-01-13T17:30:39+01:00octubre 17th, 2021|

Fotografías y texto de Alberto Pla

Hoy es el Día Mundial contra la pobreza. Pienso en todas las imágenes que he sacado en aquellos países o territorios que luchan por su desarrollo: Guatemala, Haití, Mozambique, los campamentos de refugiados saharauis… ¿Cuál sería la fotografía que represente la pobreza? Quizá, la de una niña etíope muy joven vendiendo en un mercadito africano en la calle, o la de varios niños dominicanos en un semáforo limpiando cristales o la imagen de una madre sin capacidad de lactar a un bebé apurando las gotas de leche para que no muera de desnutrición. Hay muchas y todas evidencia la falta de humanidad que continúa imperando en una sociedad que sigue sin solucionar el problema de la pobreza en el mundo.

Niñas trabajando en un mercado en Muketuri-Etiopía. Foto: Alberto Pla.

Cuesta creer que todavía existen más de 700 millones de personas en el mundo que viven en situación de extrema pobreza. Esto significa que de 7.000.000 millones de personas hay una de cada diez que no tiene acceso a la salud o a la educación. Ni si quiera beber agua potable. Significa que en un mundo donde alrededor del 25% de los alimentos se desperdician en nuestra cocina y hay quienes no tiene productos frescos, malviven y sobreviven, —quien tiene la suerte de recibirla— de la ayuda internacional.

Los almacenes del Programa Mundial de Alimentos en los campamentos saharauis vacíos de comida fresca. Fotografía: Alberto Pla

Los almacenes del Programa Mundial de Alimentos en los campamentos saharauis vacíos de comida fresca. Fotografía: Alberto Pla

 

África, la gran castigada.

La gran mayoría de personas afectadas por la pobreza se localizan en África donde se concentra el 13 % de la pobreza mundial. De hecho, la mayor parte del continente se encuentra en estado de pobreza extrema y precariedad y los constantes conflictos armados agravan una situación ya de por si insostenible.

Según el IDH, un indicador elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) conocido como Índice de desarrollo humano, los diez países más pobres son africanos: Eritrea, Mozambique, Burkina Faso, Sierra Leona, Malí, Burundi, Sudán del Sur, Chad, República Centroafricana y Níger. Solo en Etiopía, otro de los países con menor IDH —también africano—, unos 126 000 niños y niñas etíopes sufren desnutrición grave, y se estima que ese número aumentará debido a las consecuencias del cambio climático y el conflicto armado que continúa en el norte del país. Según UNICEF, se calcula que 3,4 millones de etíopes requerirán ayuda alimentaria en los próximos tres meses y que seis millones de niños y niñas corren peligro de desnutrición.

La nutricionista de la ONGD MOSsolidaria Mari Olcina pesa a un niño con desnutrición severa en Muketuri, Etiopía. Fotografía: Alberto Pla

En Etiopía se podría encontrar la imagen que represente la pobreza, aunque es imposible escoger solo una en un territorio. En un país de una belleza y patrimonio sorprendente la falta de recursos se ceba con todo y con todos y se agudiza en aquellos niños y niñas que tienen síndrome down, retraso mental, alguna malformación o, simplemente, nacen con un hermano gemelo. En este caso las madres deben escoger qué bebé es el más fuerte para lactar porque no tienen leche para ambos. Y es habitual ver a niños con un mechón en el pelo por si un ángel viene a llevárselos. La tasa de mortalidad en niños y niñas es altísima y, de hecho, no les ponen ni nombre hasta los cuatro o cinco años porque si van a morir, para qué.

Una niña ayuda a dar de comer a su hermano en el comedor que mantiene la Misión San Pablo Apóstol en Gimbichu, Eitopía. Fotografía: Alberto Pla

 

Un bebé en Etiopía con síndrome de Down atendido por MOSsolidaria en las instalaciones de MCSPA, Muketuri.

Un bebé en Etiopía con síndrome de Down atendido por MOSsolidaria en las instalaciones de MCSPA, Muketuri. Fotografía: Alberto Pla

 

El virus COVID-19 agudiza la brecha

La pandemia ha ensanchado más la brecha entre los países más ricos y los más pobres y a la vista está quien se ha vacunado con premura y quien todavía espera una vacuna. Por otro lado, la emisión de gases de efecto invernadero, la emergencia climática con el aumento de intensos huracanes (como la temporada en 2020 en el Atlántico) cuyas consecuencias se observan en incendios devastadores que han calcinado enormes extensiones en Australia, el Pantanal brasileño, Siberia oriental en la Federación de Rusia y la costa oeste de los Estados Unidos. Consecuencias que solo hacen que empeorar la biodiversidad, la perdida de especies y los territorios, especialmente a aquellas 700 millones de personas donde todavía no tienen acceso a agua potable con un denominador común: menos lluvias, menos ríos, más enfermedades, más hambre…

Una niña en un vertedero de Guatemala donde niñas y niños trabajan desde pequeños para sobrevivir. Fotografía: Alberto Pla.

El informe del IDH propone un pacto urgente de la población con la naturaleza, la misma que se ha revelado contra nosotros a través de un virus que se mide, oficialmente, en casi cinco millones de personas fallecidas con más de 230 millones de casos confirmados a día de hoy. Un planeta que ha infravalorado el medio ambiente sistemáticamente sobreponiendo el crecimiento económico y agravando el crecimiento de los países más pobres. Un virus que ha evidenciado la necesidad de cuidar el medio en el que vivimos todos del que nadie (norte y sur) está más protegido ante emergencias sanitarias o climáticas.

Una niña en Alta Verapaz (Guatemala) estudia con una vela al no disponer de energía eléctrica. Fotografía: Alberto Pla

Sería imposible escoger solo una fotografía para mostrar la pobreza pero es evidente que, en un mundo global e hiperconectado, todos tenemos el compromiso moral de hacer desaparecer estas imágenes inmorales, vergonzosas y que pueden y deben evitarse.

Covid-19 en África: ¿mito o realidad?

2021-05-25T12:19:41+02:00mayo 25th, 2021|

El continente africano parece estar conteniendo el Covid-19 por el momento, pero las autoridades sanitarias y científicas advierten que la rápida expansión del coronavirus en la India demuestra el gran impacto que puede producir un virus cuando no existen recursos para su contención. En el Día de África, que se celebra el 25 de mayo, Fundación Recover y Amref Salud África se unen para desmontar los mitos que rodean al Covid-19 en la región y manifestar la necesidad de acelerar la vacunación en el continente africano por el bienestar y la salud global.

“Nos encontramos ante una de las desigualdades más flagrantes y peligrosas para la salud pública global de nuestro tiempo”, advierten ambas entidades, adheridas a la declaración de la Organización Mundial de la Salud para lograr la equidad de vacunación #VaccinEquity.  “Las organizaciones suscritas hacemos un llamamiento a los líderes mundiales, nacionales y locales para que aceleren la implementación equitativa de vacunas en todos los países, empezando por los trabajadores de la salud y los más vulnerables al Covid-19”.

Tres años para lograr la inmunidad de grupo en África

De seguir con el ritmo de vacunación actual, se tardaría tres años en lograr la inmunidad de grupo en el continente africano. El Dr. Githinji Gitahi, Director General Global de Amref, uno de los principales expertos en salud pública del continente africano, explica las principales dificultades. «La primera razón es la falta de disponibilidad de vacunas. A pesar del compromiso de la Alianza GAVI y COVAX (una cooperación de entidades públicas y privadas cuyo objetivo es mejorar el acceso a la inmunización en 92 países de bajos ingresos de los cuales 27 se encuentran en África Subsahariana), las aproximadamente 29,1 millones de dosis de la vacuna Covid-19 liberadas al continente africano hasta ahora, son insuficientes para una población de 1.300 millones de personas.”

«La segunda razón es económica. Vacunar a una sola persona toma alrededor de $15, por lo que supone casi la mitad del gasto anual en atención sanitaria per cápita en un país de bajos o medianos ingresos: es necesario que se eliminen las patentes. La tercera razón radica en la vacilación de vacunación de un gran sector de la población contra las vacunas de las que no conocen lo suficiente. Creo que la aceptación de la vacuna es directamente proporcional al nivel de confianza que la gente siente hacia su gobierno.”

La directora de Fundación Recover Chus de la Fuente, apunta que la falta de recursos de diagnóstico impide que se conozcan los casos positivos reales y asegura que el control del virus sin materiales de contención es inviable. Además, el personal sanitario es escaso en la región subsahariana, por lo que considera “prioritario ahora más que nunca mantener a todos ellos en activo”. Para poder asumir este nuevo desafío, que se suma al de otras enfermedades, como el VIH, el sarampión o la malaria, “debemos poner en práctica algo que nos ha dejado claro este virus: para acabar con una pandemia global hay que trabajar juntos”.

Amref Salud África trabaja en la campaña «actúa rápido para frenar el virus».

En África no hay apenas casos en comparación con Europa. Falso

  • Sistema de identificación de contagios deficitario: los resultados oficiales no son el reflejo del impacto real de la pandemia.
  • Escasez de test de diagnóstico: en España se han realizado hasta el 29 de abril 47 millones de pruebas. En toda África 44 millones.
  • Seroprevalencia: en algunas zonas de Etiopía, el 38% de los test son positivos. Para hacernos una idea, en España la ratio está en torno al 5%. Se hacen menos test, pero, cuando se hacen, arrojan una cantidad muy elevada de contagios positivos.
  • Sistemas sanitarios deficientes: en países como Camerún, la media es de 2 médicos por cada 10.000 habitantes, en España 250. Según la OMS, en todo el continente hay menos de 5.000 camas de UCI. Sólo en España, 4.404.

El COVID-19 afecta menos a las personas negras. Falso

  • No hay estudios fiables: La mayor incidencia en EEUU la tiene la población afroamericana.
  • Más contagios, menos muertes: África representa el 17% de la población mundial, pero solo un 3,5% de las muertes por Covid-19 comunicadas ¿Por qué? Debido a la baja edad media de la población.

La Fundación Recover trabaja para frenar el Covid-19 en África.

El clima africano no favorece la propagación del virus. Sin demostrar

  • Los estudios de laboratorio del SARS-CoV-2, el virus que causa el COVID-19, han arrojado algunas pruebas de que el virus sobrevive más tiempo en condiciones frías, secas y de baja radiación ultravioleta. Sin embargo, estos estudios no han indicado una influencia significativa en las tasas de transmisión en condiciones del mundo real.

Las vacunas acabarán con el Covid 19. Verdadero pero ¿Cuándo llegará la inmunidad de grupo a África?

  • Las vacunas son la solución: pero se trata de un problema global, si no se logra inmunidad a nivel mundial se aumenta la posibilidad de nuevas cepas
  • Guerra por las vacunas: los países ricos acaparan las vacunas. Dosis recibidas por cada 100 habitantes: España 39,5. EEUU 75,3. Camerún 0,041.
  • Logística: estos países requieren recursos para el reparto y la distribución de las dosis por todo su territorio (vehículos, frigoríficos, formación del personal sanitario, etc.). Esto significa que, en muchos de los países más empobrecidos, la mayoría de las dosis se distribuyen en los grandes centros urbanos

Miedo a las vacunas: al igual que en España, existe recelo entre la población africana a vacunarse debido a las noticias falsas que se propagan.

La ayuda continúa en: No dejes correr el tiempo, juntos contra el covid-19 y también en Actúa rápido para frenar el virus.

Estreno mundial del documental «Quiero ser como Genet»

2021-04-08T11:54:53+02:00abril 8th, 2021|

El 12 de marzo de 2020, justo dos días antes de que se decretara el confinamiento domiciliario en España, regresamos de Etiopía donde habíamos ido a grabar un documental para la ONG MOSSolidaria y para la Comunidad Misionera de San Pablo Apóstol en Muketuri. Un viaje que afrontamos con gran ilusión sin saber que, después de él, el mundo cambiaría tanto. Allí nos encontramos con mujeres fuertes y resilientes, con personas que, a pesar de las muchas adversidades que sufren día a día, logran salir adelante y  mantener la ilusión, la esperanza, la pasión y la alegría de vivir. Siempre con esa sonrisa etíope que nos cautivó y de la que ya hablamos entonces en nuestra web.

Etiopía fue algo así como nuestra «pérdida de la inocencia» y, aunque no lo sabíamos entonces, en aquel vuelo de regreso a Europa dejábamos atrás un tiempo en el que el contacto humano, cercano, estrecho, tan propio de África y de sus culturas, pasaría a formar parte del pasado para dar paso a otro marcado por las mascarillas, los saludos desde la distancia, o con los codos, y los besos al aire.

«Quiero ser como Genet» una historia de superación con las mujeres etíopes como protagonistas

En pleno confinamiento, desde nuestras respectivas casas, empezamos el proceso de postproducción y montaje de un documental en el que las mujeres son las grandes protagonistas. «Quiero ser como Genet» se centra en la historia de superación ante la adversidad de esta joven etíope, pero también en los relatos de otras que, como ella, han logrado aprovechar las escasas oportunidades que la vida les ofrecía.

Mujeres que, con su fortaleza y tesón, así como con otros apoyos, entre ellos el que proporciona la educación y una alimentación adecuada, consiguen progresar y luchar por sus sueños, por los de sus seres queridos y por los de su país, como así dan testimonio también en el documental la presidenta de MOSSolidaria, Mari Olcina, y la responsable de la Comunidad Misionera de San Pablo Apóstol en Muketuri, Lourdes Larruy.

Lourdes Larruy abraza a Genet, la protagonista del documental que rodamos en Etiopía para la Misión San Pablo Apóstol y MOSSolidaria. Fotografía: Alberto Pla

Ahora, un año después, estrenamos de forma oficial el documental en un acto, con aforo limitado y previa reserva de asistencia, que tendrá lugar el próximo 15 de abril, a las 18 horas, en Ruzafa Studio. Un estreno mundial que también podrá seguirse de manera online por streaming. Además, la película documental permanecerá, a partir de entonces, en abierto por Youtube para que todas las personas que lo deseen puedan verla, compartirla y comentarla.

El equipo de la Agencia Alberto Pla-Proyectos de Comunicación Social, os animamos, por tanto, a acompañarnos en este gran estreno ya sea de forma presencial u online y os damos las gracias por vuestro apoyo.

 

 

 

Día de la Mujer Africana: Cuatro voces de un colectivo y de un continente olvidado

2020-10-31T12:28:56+01:00julio 31st, 2020|

Por: Gerard Sánchez

Hoy, como cada 31 de Julio, se celebra el Día de la Mujer Africana, el cual continúa una serie de jornadas conmemorativas y reivindicativas como el Día de África (25 de mayo) o el Día Internacional de la Mujer Afrodescendiente (25 de julio) que nos llevan a hacer algo a lo que, desgraciadamente, estamos poco acostumbrados, como es girar nuestra mirada hacia ese continente africano que tenemos tan cerca, pero que también nos es tan desconocido.

Por eso hoy hemos querido hacer otra cosa que en sociedades como la nuestra también practicamos demasiado poco, como es la de dar la voz a esas personas llegadas de África y que tienen detrás todo tipo de historias de vida que desconocemos pese a convivir junto a ellas.

Hoy, “la voz de LAS sin voz” es la de cuatro mujeres africanas como son Ángela Nzambi, Fatin Sakri, Aminata Soucko y Mariam Konate.

Ángela Nzambi. Escritora, feminista y activista por los DDHH

Ángela Nzambi. Originaria de Guinea Ecuatorial, pero afincada en Valencia.

Ángela Nzambi, integrante de CESÁfrica, escritora, feminista y activista por los derechos humanos es originaria de Guinea Ecuatorial, pero está afincada en Valencia. Es autora de los libros «Ngulsi» (2012), «Biyaare» (2015) y «Mayimbo» (2019) y “Justo Bolekia Boleká” 2019, por el que recibió el Premio Nacional de Literaturas Africanas “Justo Bolekia Boleká” 2019. Ella destaca que, hoy, día 31 de Julio, como desde hace 55 años, “se celebra el Día de la Mujer Africana. El objetivo entre otros, de dar visibilidad y concienciar sobre el papel de la mujer en el continente africano. CESÁfrica se une a esos objetivos, reconociendo el papel fundamental de la mujer en las sociedades africanas, como pilar de las familias, las comunidades, los sectores primarios, los negocios de cercanía, las pequeñas y medianas empresas; su creciente presencia en el espacio público, las instituciones de representación social y política”.
Nzambi, alerta de que existen “muchos desafíos” todavía. Y se centra “en nuestro contexto y llamamos la atención sobre la mujer africana migrante y la que busca refugio. Hacemos una revisión del recorrido que realizan desde que salen de sus lugares de origen, las causas por las que migran, las vicisitudes en los países de tránsito y destino…”.

Precisamente, sobre estas causas de las migraciones, incide en las que tienen un carácter cultural como “la Mutilación Genital Femenina y los matrimonios tempranos”; pero también “los conflictos armados; los problemas medioambientales, principalmente en la zona del Sahel; y los efectos del Covid 19”.
En el tránsito, “ya hablamos de la situación de las mujeres en los campos de refugiados, tanto dentro como fuera del continente. Cabe mencionar el paso de las mujeres subsaharianas por los países de norte del continente, especialmente Libia, el trato vejatorio que reciben, tales como la violencia sexual y la esclavitud, debe ser abordado de forma vehemente en instancias panafricanas y defensoras de los Derechos Humanos”, incide Nzambi.
En los países de destino, finalmente, “igual que ya plantearon nuestras compañeras de AMAUV (Asociación de Mujeres Africanas Unidas de Valencia), destacamos la situación de las mujeres menores no acompañadas, las victimas de trata para la explotación sexual, las temporeras de la fresa, las empleadas del hogar y los cuidados. Asimismo, el racismo que sufren en el acceso a derechos, al empleo, la vivienda, las cuentas bancarias y más”. Por todo ello, reclama que “¡Es momento de actuar! ¡No al racismo! ¡Regularización ya!”.

Aminata Soucko y la lucha contra la mutilación femenina

Aminata Soucko, maliense, residente en Valencia.

Otra mujer africana residente en España, desde hace más de 10 años, es Aminata Soucko. Originaria de Mali, es la presidenta de la Asociación DJO Aminata. Una entidad centrada en la prevención de la mutilación genital femenina (MGF) y en el acompañamiento a las víctimas de forma multidisciplinar, precisen o no reconstrucción del clítoris. “La finalidad no solo es recuperar la función sexual, negada por el hecho de nacer mujer, sino reconstituir a través de ella y de la educación en valores de género, auto identidad de estas mujeres, y un adecuado estado de salud, así como su poder de decisión y de elección en el resto de áreas de su vida. Es un llamamiento a la libertad que pretende generar un estado de autosuficiencia, bienestar y felicidad”, destaca.
Preguntada por la importancia de este Día de la Mujer Africana, explica que “todos los días que se dediquen a visibilizar a cualquier persona o colectivo que se ha sentido ignorado o dejado de lado, es importante. En este caso es la suma de ser mujer, y ser africana. Crecer bajo ciertas creencias, costumbres, bajo las sombras de ciertos roles que te son impuestos y que sigues arrastrando en el proceso migratorio y que se transforman, pero sigues sufriendo en el país a donde llegas, es complicado”.

La campesina Derribe trabaja en el campo con el apoyo de la Misión San Pablo Apostol y la colaboración de MOSSolidaria en Etiopía. Fotografía: Alberto Pla

Para ella “es importante este día para visibilizar nuestras historias, para compartirlas. Yo estoy más involucrada en el tema de la mutilación femenina, compartir mi historia, que otras mujeres quieran contar la suya, es tan importante…es tan importante hacernos escuchar, servir y crear una red de apoyo tanto para las mujeres que se encuentran por primera vez con estas nuevas ideas, como las que han convivido con ellas tanto tiempo… asegurar que sus voces, nuestras voces, se escuche porque nuestra voz importa”.
Por todo ello aprovecha para “animaros a todos y a todas que investiguéis un poco más sobre la mutilación genital femenina, que preguntéis a amigas que creéis que la han sufrido y nos preguntéis a nosotras porque el primer paso para acabar con la mutilación genital femenina es el conocimiento porque lo que no se conoce no se puede combatir”.

El Covid-19, una forma de sentir más empatía por los que sufren

En relación a los aprendizajes sacados de la pandemia derivada del Covid-19 indica que “si podemos sacar algo positivo de estos meses de encierro es la reflexión, los periodos en los que la gente se ha sentado y ha tenido planteamientos más allá de sus anteriores preocupaciones diarias, donde ha estado más receptivo a la escucha y a la comprensión. Antes de que se pierda todo aquello, somos muy de memoria a corto plazo, mandar los mensajes necesarios para que la gente conozca ciertas historias, sienta más empatía por quien ha sufrido pérdidas o historias complicadas, atípicas, diferentes, historias que nadie tendría porque vivir”.

Una joven de la comunidad de Gimbichu teje con paja un recipiente. Fotografía: Alberto Pla ío

“En el contrapunto, lo que han tenido que vivir en otros lugares, como han tenido que vivir la pandemia en ciertos países, donde la necesidad de salir a buscarte la vida cada día para poder sobrevivir, es básico… cómo ha tenido que afectar a esas rutas migratorias… o las dificultades laborales, de vivienda, burocráticas, cuando llegamos aquí… han tenido que multiplicar las dificultades de muchas personas”, agrega Aminata Soucko.

Mujer, negra y española, una cuestión todavía no resuelta

Ella, en relación a la reflexión de la sociedad española hacia las mujeres africanas, sobre todo a las que conviven en ella pero también en relación a la cooperación internacional, explica: “Yo personalmente no pierdo mi identidad. Dentro de mí, sigo siendo la negrita africana Aminata Soucko, una visión de mi misma cuando era una niña, pero con ilusiones mucho más grandes. Nuestras realidades son muy distintas por el contexto en el que hemos crecido, pero podemos compartir aspiraciones y sueños, ideas”.

Una mujer durante la ceremonia del café en Muketuri. Fotografía: Alberto Pla

“También estoy muy contenta de ver a mi hija feliz yendo al colegio porque ella también podrá tomar sus propias decisiones y tener la libertad de poder elegir su propio camino. Aun así, me preocupa que a pesar de ser española, cargue con la discriminación y el estigma por el hecho de ser negra. Es increíble que a día de hoy y a pesar de la interculturalidad, sigamos pensando que una persona nacida española no puede ser negra y que esto todavía siga marcando una diferencia a la hora de relacionarnos. Se podría decir que ella como española africana, descendiente de una mujer maliense, está creciendo con una falta de sentimiento de pertenencia. Esta creciendo en una especie de limbo, vive entre dos tierras. Aquí se siente extraña por su color de piel, allí por las ideas que ha absorbido estos años su cerebro”, asevera.
“Pero bueno, al fin y al cabo la mujer africana por naturaleza, es una mujer de esperanza, aunque vea que hay dificultades, siempre tiene esperanza de que mañana las cosas saldrán bien”, augura.

La mutilación femenina afecta a mujeres incluso después de haber emigrado

Aminata Soucko destaca que el trabajo de la Asociación DJO Aminata consiste, fundamentalmente, en “ayudar a las pacientes de Mutilación Genital Femenina en el respecto de informar y acompañar a las posibles pacientes, contándoles mi experiencia en el mismo tratamiento, con el fin de que llegado su momento, se encuentren totalmente relajadas y preparadas tanto anímicamente como personalmente. Es importante transmitirles los beneficios y mejoras entre su estado actual y los cambios posteriores a la reconstrucción del clítoris. Mi experiencia laboral en el ámbito de la población inmigrante y mi trayectoria personal, además del conocimiento amplio de lenguas autóctonas como el bambara, el mandinga, el djoula y mi dominio del francés, puedo contribuir ampliamente a estos fines y objetivos”.
Por ello resalta que su conocimiento de la Mutilación Genital Femenina y su experiencia con mujeres que han elegido afrontar una cirugía reconstructiva en Valencia. “Me gustaría llevar a cabo un entendimiento de MGF para aumentar la conciencia y dejar en claro que este es un problema que afecta a las mujeres incluso después de haber emigrado de su país de origen. De hecho, se estima que hay 3 millones de niñas en riesgo de sufrir MGF cada año”. Su iniciativa, por tanto, se centra también en organizar eventos para educar y crear un equipo de defensores anti-MGF.

Fatine Sakri y la reivindicación por la diversidad y contra el estereotipo africano

La filóloga marroquí Fatine Sakri Peres.

Fatine Sakri Peres, nació en Rabat, Marruecos, y es licenciada en Filología hispánica en la universidad Mohammed V de Rabat y Máster en Género y Políticas de Igualdad por la Universidad de Valencia. Además, es activista del colectivo Mujeres Con Voz Valencia y la unión de asociaciones Marroquíes Casa Marruecos.

Preguntada por la importancia de este Día de la Mujer Africana asegura que es útil «para visibilizar la diversidad que presenta el continente africano. para romper con el estereotipo del único modelo africano. Somos mas de 1 320 000 000 con diferentes culturas, identidades, religiones, y mas de 2000 lenguas habladas, pero desgraciadamente hay personas que hablan de África como si fuera un solo país; todavía recuerdo cuando invite a una compañera del master a mi país y me dijo: he llevado chaqueta conmigo, porque me dijeron que en África hace calor de día y frío de noche.

También veo de una parte que es una oportunidad para reivindicar nuestros derechos como africanxs y denunciar el racismo y las desigualdades que vivimos, porque al final vemos como se vulneran los derechos a las mismas personas que venimos de ex colonias, y por ello llamamos a la necesidad de acabar con la colonialidad.
 De otra parte, terminar con la idea, que vinimos a aprovechar de las ayudas y quitar puestos de trabajos, porque no es cierto. Hay que dejar claro que vinimos aquí a crear puestos de trabajo y levantar el país, seamos medicxs, obrerxs, profesorxs, vendedores ambulantes, profesionales de hogar, temporerxs etc
».

Fatine Sakri durante una charla.

Al reflexionar sobre la afectación del Covid-19, Fatine se muestra muy clara y, desde su posición como mujer africana e inmigrante asevera que «somos de las personas más afectadas». Y agrega: «Yo, en la tercera semana de estado de alarma, me echaron del trabajo, porque es ilegal pasar a una persona con contrato de practicas a ERTE, pero en ningún momento han visto ilegal hacerme trabajar 9 horas al día, sabiendo que tengo un contrato de practicas de 4 horas. Y todo con el mismo salario que aparece en el contrato de 4h. 
Esto pasa, porque no hay una ley que nos protege y ellos se aprovechan y comercializan con nuestra necesidad. Sin embargo, existe una ley que vulnera nuestros derechos y es la ley de extranjería, así que decimos «Sí a la derogación de la ley extranjería».

Finalmente, reflexiona sobre la necesidad de «acabar con el estereotipo del único modelo de mujer africana, una mujer sumisa y que no tiene libre elección y por esto necesita que otras mujeres hablen a por ella. Somos mujeres con mucho que aportar, y no necesitamos que nadie hable por nosotras o que nos de voz, simplemente, que nos dejan hablar en primera persona.
 Porque lo que hacen con este planteamiento del único modelo, es homogeneizar ese pluralismo que presentamos las diferentes mujeres africanas y de esta manera invisibilizar la existencia de otros modelos de mujer».

Mariam Konaté. La Unión de las mujeres africanas

Varias integrantes de la Asociación de Mujeres Africanas Unidas en Valencia, presidida por Mariam Konaté Sawadogo.

La unión y la solidaridad mutua son fundamentales siempre, pero más aún cuando se migra a otro país. Lo sabe bien la presidenta de la Asociación de Mujeres Africanas Unidas en Valencia, Mariam Konaté Sawadogo (Burkina Faso). Ella asevera que «el día de la mujer africana es importante porque representa el progreso de la independencia de las mujeres africanas.
Una jornada que en este 2020, marcado por el Covid-19, cobra mayor relevancia porque «las mujeres se han visto afectadas mentalmente por vivir con un hombre sin trabajo en casa, no es fácil. También se han visto afectadas físicamente por el cuidado de los niños que no han podido ir a la escuela y también por la preparación de la comida. Además, hay muy pocos hombres hombres africanos que apoyan en casa», lamenta. Ella destaca que «están también afectadas económicamente porque con la covid 19 muchos hombre perdieron su trabajo». Preguntada por a reflexión que debería hacer la sociedad española en relación con las mujeres africanas, asevera que debería «facilitar su integración permitiendolas una formación adecuada y un trabajo que las conveniera».

Amref Health Africa: una labor esencial para frenar el virus en el continente

2020-05-29T18:51:38+02:00mayo 29th, 2020|

Por: Gerard Sánchez

En plena conmemoración de la Semana de África y del Día de África que fue el pasado lunes y sobre el cual elaboramos un completo reportaje en nuestra web, nos acercamos ahora a la extraordinaria labor que realiza cada día Amref Health Africa, la mayor organización internacional sanitaria de origen y gestión completamente africanos. En ella trabajan, más de 1.000 profesionales y el 97% de ellos son africanos. Precisamente, su nombre AMREF corresponde a las siglas en inglés de African Medical and Research Foundation (Fundación Africana para la Medicina y la Investigación).

Según indica el director global Amref Health Africa, el keniano Githinji Gitahi: “Un buen sistema sanitario es igualitario y resiliente. Es multi-sectorial, no solo acoge a la sanidad, también la educación, la agricultura, el saneamiento”. Él destaca que “la sanidad no solo debe ser universal, también debe ser accesible” y pone como ejemplo de un caso paradigmático en que no es así un país tan desarrollado, pero tan afectado por el virus y las muertes, como Estados Unidos.

Githinji Gitahi

Githinji Gitahi en Oviedo en 2018, cuando acudió a recoger el Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional, por la que fue galardonada Amref.

Por eso aboga, más bien, por un sistema sanitario de cobertura global: “La seguridad sanitaria global y la cobertura sanitaria universal son dos caras de la misma moneda. Si una persona tiene una enfermedad, todo el mundo puede estar expuesto a ella.” Afirma, y añade “nadie está a salvo si una persona no está a salvo”.

«Si una persona tiene una enfermedad, todo el mundo puede estar expuesto a ella». Githinji Gitahi

Y lanza una reflexión: “Necesitamos revisar nuestro concepto de solidaridad global. El multilateralismo no es sencillamente un mecanismo de ayuda o filantropía, sino la prerrogativa que asegura que todos estamos a salvo, por lo que la economía global se mantiene también a salvo”. Él prevé dificultades, pero trata de ser optimista: “Al principio el sistema sanitario estará muy debilitado, porque ha estado bajo mucha presión, pero la voluntad de invertir en él será más fuerte que antes”, augura.

Adaptación del programa Fliying Doctors

Uno de los programas más populares e importantes de Amref es el de Flying Doctors, con él llevan médicos y material sanitario en avionetas a los lugares más remotos del continente. Un programa que no solo ha continuado durante la pandemia, sino que se ha reinventado y transformado para hacer llegar a lugares tan aislados como la región de Mandera, en el noreste de Kenia, respiradores para tratar a los pacientes, así como equipos de protección personal, máscaras, batas, guantes, ni tampoco con desinfectantes. Uno de estos envíos fue llevado a cabo por el piloto Eric Njoroge Kabuba quien también trasladó desde allí, a la capital, Nairobi, 33 muestras de sangre de pacientes sospechosos de COVID-19: “Llevar volando las muestras de sangre a Nairobi fue una experiencia única en mi vida”, dice Eric. “Tuvimos que tomar precauciones adicionales para asegurarnos de que estuvieran debidamente almacenadas y la tripulación de vuelo no estuviese expuesta a ningún peligro”.

Eric Ngoronje, piloto de los Flying Doctors.

Las muestras de sangre se analizaron al día siguiente y cuatro se confirmaron positivas de COVID-19. Tras ello, el condado de Mandera fue notificado de inmediato, lo que permitió a los trabajadores de salud empezar a tratar a esos pacientes y hacer un seguimiento de sus contactos para aislarlos.
En esta línea, AMREF Flying Doctors, el proveedor líder de servicios de ambulancia aérea en África, ha adquirido dos cámaras de aislamiento portátiles para usar como respuesta a la pandemia de COVID-19. Muchos países de África Subsahariana tienen zonas rurales de difícil acceso. Así pues, conforme aumentan los casos, existe la creciente necesidad de transferir pacientes con COVID-19 en ambulancia-avioneta entre zonas remotas y hospitales en las ciudades.

AMREF Flying Doctors, el proveedor líder de servicios de ambulancia aérea en África, ha adquirido dos cámaras de aislamiento portátiles para usar como respuesta a la pandemia de COVID-19.

Trabajo de prevención con jóvenes africanos

Una labor muy importante ante virus con tanta virulencia y tan silenciosos en sus primeras fases como el Covid-19 es la prevención. Por ello, desde Amref Health Africa llevan a cabo todo tipo de acciones con los jóvenes. No en vano, y según la Unión Africana, el 75% de los habitantes del continente tiene menos de 35 años. Hay que tener en cuenta que aunque parece que el virus no les afecta tanto como a los mayores, sí pueden ser trasmisores de la enfermedad siendo asintomáticos.

Según la Unión Africana, el 75% de los habitantes del continente tiene menos de 35 años.

Amref plantea una serie de actuaciones para cambiar los comportamientos de los jóvenes y aplanar la curva del virus. Estas se basan en mensajes en medios de comunicación, en redes sociales, pero también en encuestas, y estudios sobre cómo los jóvenes perciben los riesgos asociados al Covid-19. Así como incidencia en gobiernos para que asignen recursos a los trabajadores sanitarios africanos, muchos de ellos jóvenes, para que cuenten con los equipos de protección adecuados. Y también para que se haga una revisión general en la protección de la juventud mediante oportunidades de empleo digitales, subsidios para suministros básicos como luz, agua o Internet y garantizando el abastecimiento de alimentos en situaciones de confinamiento.

El olvido: La pandemia más recurrente en África y cómo combatirla

2020-05-25T17:50:03+02:00mayo 25th, 2020|

Por: Gerard Sánchez | Fotografías: Alberto Pla

África, nuestro continente más cercano y, a la vez, el más desconocido. El “sur”, la puerta de atrás para las grandes potencias occidentales, el continente de la pobreza, el hambre, las dictaduras, pero también de los grandes mamíferos salvajes, de las tribus, los desiertos y las sabanas, de la solidaridad y la entereza ante la adversidad. Resulta casi imposible hablar de África sin que nuestra mente se llene de todo tipo de estereotipos positivos y negativos. Pero este vasto territorio es mucho más que todo eso. Hoy, cuando se conmemora el Día de África y también el inicio de la Semana de África, queremos darle voz a algunas de esas personas que llevan años cambiando su propia percepción, y la de muchos otros, sobre este continente y así lo vamos a hacer con este reportaje y con otros que iremos publicando a lo largo de estos días. Mujeres y hombres que centran gran parte de sus esfuerzos y de sus proyectos de vida en transformar todo tipo de realidades, pero también en cambiar el modo en que se piensa, se siente y se visualiza África y sus múltiples realidades cotidianas.

CESÁfrica, un primer aniversario marcado por el Covid-19

Precisamente, para cambiar la imagen que se tiene de África y también de las personas que viven o que llegan desde este continente nació hace ahora una año la Coordinadora de Entidades de Solidaridad con África – CESÁfrica. Su principal meta, como nos indica una de sus integrantes, la escritora y activista de origen guineano, Ángela Nzambi, es “contribuir con la búsqueda de soluciones a las dificultades con las que se encuentran las personas migrantes de origen africano en la Comunidad Valenciana en particular, y en España en general, con el fin de que éstas logren su plena inclusión”.

CESÁfrica tenía previsto celebrar su primer aniversario, el cual iba a servir también como su presentación ante la sociedad valenciana en estas fechas, pero la crisis del Covid-19 lo ha hecho imposible. No obstante, y en el marco de su estrategia de promoción de la interculturalidad, a lo largo de la semana van a ofrecer, a través de su página de Facebook, reseñas de personajes ilustres de origen africano, así como libros, imágenes, películas, músicos-as y cantantes y también reflexiones de las propias personas integrantes de CesÁfrica, muchas de las cuales son también africanas. Como explican desde CESÁfrica: “Entendemos la cultura y el arte como espacios comunes, que favorecen el diálogo, reconocimiento, solidaridad y cooperación”.

Ángela Nzambi explica que una de las prioridades de CESÁfrica en estos momentos, especialmente a raíz del Covid-19, es atender y tratar de solucionar la situación de las personas que viven en diferentes asentamientos chabolistas en la ciudad de Valencia o en sus alrededores. Ella recuerda, además, que desde 2014 se viene conmemorando el Día de África en Valencia con diferentes actos púbicos, los cuales han servido para visualizar a las asociaciones y organizaciones africanas y a aquellas que trabajan en este continente, así como para integrar a la población africana con la valenciana, de una forma conjunta. Este año no podrá ser y por ello han propuesto una serie de actividades online como las que comentábamos anteriormente.

Angela Nzambi, a la derecha, en una reunión de CESÁfrica. Foto: CESÁfrica

CESÁfrica también trabaja en cuestiones de orientación, acompañamiento y derivación de los recursos, así como en ofrecer servicios de traducción y mediación, en promover el asociacionismo, la interculturalidad y el codesarollo y en denunciar las injusticias y violaciones de derechos humanos. Como argumenta Nzambi: “Somos una especie de correa de transmisión entre las personas migrantes africanas, las entidades sociales de todo tipo y también la administración”.

Para ella este tipo de iniciativas, así como las actividades que se suelen dar en el día de África sirven para “Dejar de ser un porcentaje, reconocer que somos un aporte cultural, aparte de nuestros aportes sociales, económicos… lo que no se suele mostrar son nuestros aspectos comunes. Estos son espacios para hacer puestas en común y darnos cuenta de que la cuestión etnica está demasiado exacerbada. Es más lo que nos une que lo que nos separa. La cuestión racial no es más que una convención de unos cuantos que fueron catalongado a la gente porque al sistema la interesan los catálogos, los límites y fronteras, no podemos evitar que somos fruto de ese sistema”.

Una de las reuniones de la Coordinadora de Entidades de Solidaridad con África (CESÁfrica) en Valencia.

Nzambi espera, además, que toda esta crisis nos sirva para “darnos cuenta de nuestra vulnerabilidad. Qué es lo prioritario y hacia dónde dirigir los recursos. Hay que reflexionar aunque no sé si el sistema va a ceder o querer reflexionar. Lo más probable es que quieran seguir con sus dinámicas de siempre”, alerta. “El Covid-19 ha destapado muchas miserias, estaban detrás de muros, murallas… No sé si tendríamos que darle las gracias por destapar muchas miserias y carencias en tantos países”. No obstante, ella avisa también de que “la concepción de la plantación, de la colonia, sigue ahí y se ve en propuestas como la de probar una vacuna contra el virus en África”.

«El Covid-19 ha destapado muchas miserias que estaban detrás de muros, murallas… la concepción de la plantación, de la colonia, sigue ahí». Angela Nzambi, integrante de CESÁfrica.

Nzambi y CESÁfrica son conscientes de que el discurso del odio, del miedo, puede proliferar en estos tiempos, pero también confían en que otras voces, como la plataforma valenciana de ONGD que ya hizo un llamamiento al respecto la semana pasada, los contrarresten. Ella pide una cooperación “que beneficia a ambas partes” para que se de “una solidaridad efectiva”. Por último, preguntada por el hipotético futuro en que fueran los europeos los que solicitaran migrar o solicitar refugio en África, ella quiere pensar que no se repetirían escenas de cierre de fronteras y levantamiento de muros: “Uno de los valores que caracterizan al continente es la solidaridad, los lazos sociales. Es más, si llegara ese momento tal vez sería una forma de demostrar que se pueden cambiar las cosas y que se pueden hacer de otra manera”, sentencia.

MOSSolidaria nos habla de la fuerza y la solidaridad africanas

Una de las personas que más se ha acercado en los últimos años al continente africano es Mari Olcina. Licenciada en nutrición, es la presidenta de la ONGD MOSSolidaria, la cual mantiene abiertos varios proyectos nutricionales en lugares como el Sahara occidental o Etiopía. Ella nos habla de esta solidaridad a la que se refería Nzambi. “A las gentes de África se las dotó de una fuerza y resistencia que ningún otro ser en la tierra posee, pero también de una bondad y sencillez que hace de la población africana el ejemplo de una sociedad evolucionada, hospitalaria y tremendamente solidaria”.
Las personas de otros continentes que llegan a África se sienten tan acogidas y seguras, que les cuesta volver a sus respectivos países, llenos de prisas y desasosiego y cuando lo hacen, se llevan un trozo de África y a sus gentes prendidas en el alma”, una reflexión de Mari Olcina que el equipo de la Agencia Alberto Pla aprendimos, junto a ella, cuando estuvimos en Etiopía, tan solo unos días antes de que se decretara el estado de alarma en España. “De la enorme fuerza que África ejerce a todo el que la visita se han escrito hermosísimos relatos, libros fantásticos y reales, películas y documentales únicos que describen emociones y sentimientos junto a la grandeza inmensa de África y sus gentes y que nos transportan al mundo ideal, en el que a todos y todas nos gustaría vivir”, reflexiona Olcina.

«Esto expresa un deseo, la posibilidad de que en un tiempo no muy lejano la magnífica África despierte y nos muestre su grandeza». Mari Olcina: Presidenta de MOSSolidaria»

Mari Olcina atiende a un niño del programa de los desnutridos en Muketuri, Etiopía. Fotografía: Alberto Pla

Finalmente, agrega que “esto no es más que una redacción, un cuento si queréis, que expresa un deseo y la posibilidad de que en un tiempo no muy lejano la magnifica África despierte y nos muestre su grandeza y magnificencia, sus gentes son fuertes, sencillas y hospitalarias, sus riquezas inmensas y su belleza profunda y emocionante hasta hacernos sentir que el origen de la vida, la razón de la existencia y la esperanza comienzan y termina en África”.

MCSPA y el agradecimiento a la vida en África

Una gran conocedora de África y especialmente de Etiopía y Kenia es Lourdes Larruy. Responsable de la Comunidad Misionera san Pablo Apóstol (MCSPA) en Muketuri (Etiopía), lleva 20 años viviendo en África y 13 en Muketuri. Aún así, asevera que a aquellos que viven en el continente y que proceden de otros lugares “no nos deja de sorprender la naturalidad de la espiritualidad de sus gentes y su gran agradecimiento a la vida. A pesar de que no podemos hablar de África como una sola identidad y cultura, creo que su profunda conexión con la naturaleza y, en muchos casos su arraigo en costumbres ancestrales no “contaminadas” por el materialismo, les caracteriza, para bien y para mal”.

Larruy destaca esa importancia de valorar las pequeñas cosas o más bien las “cosas básicas y esenciales”, de las que tanto se ha hablado con esta pandemia, pero que en África ya estaban ahí: “En constante contacto con el sufrimiento y la dureza de la vida, en constante lucha por sobrevivir, muchos africanos han conservado la capacidad de celebrar los regalos de la naturaleza: la cosecha, la lluvia.. Y, también, los momentos rituales de la vida: bodas, nacimientos, funerales…”.

Lourdes Larruy abraza a Genet, la protagonista del documental que rodamos en Etiopía para la Misión San Pablo Aposto. Fotografía: Alberto Pla

En el campo hombres y mujeres viven a merced de sus animales y cosechas, manteniendo vivas sus creencias en la protección que les ofrecen sus antepasados y también una especie de conexión con todo el género humano que les hace ser agradecidos con la vida, traiga lo que traiga consigo”, argumenta.

«Precisamente ellos, se preocupan por nosotros, ellos, que su sufrimiento permanente llega a niveles angustiantes. Pero a pesar de su situación de precariedad les duele el sufrimiento de gente lejana”. Lourdes Larruy: Responsable de MCSPA en Muketuri.

Sobre cómo están viviendo esta pandemia y este Día de África, Larruy confiesa que “en estos últimos días a todo poblado que vamos la gente se alegra de que estemos bien y nos dicen cuánto han rezado por nuestras familias y conocidos, ya que han oído cuánto está afectando la pandemia en nuestros países. Precisamente ellos, se preocupan por nosotros, ellos, que su sufrimiento permanente llega a niveles angustiantes. Pero a pesar de su situación de precariedad les duele el sufrimiento de gente lejana”.

Ella explica que “en esta época del año es cuando excavamos pozos y las familias que ahora tendrán agua cerca de su casa nos quieren agradecer con sus mejores manjares y celebramos, juntos, que, aunque continuarán cargando bidones de agua a la espalda, será unos pocos metros, no los interminables kilómetros de antes.. Sus muestras de agradecimiento a Dios siempre me impactan”. Y concluye: “Para la Comunidad Misionera de San Pablo Apóstol, en palabras de nuestro fundador el Padre Paco Andreo, ‘África es la niña de nuestros ojos’, y estamos agradecidos de la acogida de los africanos, y de poder, junto a ellos luchar por un mundo más justo”.

Volunteermap. El voluntariado que cambia vidas

Cada vez son más las personas que deciden llevar a cabo todo tipo de voluntariado en África y en otros lugares del mundo. En esta línea nació Volunteermap, una organización que fue fundada por la valenciana Carol Di Girolamo, la cual también es su presidenta. Ella nos relata que “África es el continente que aún vive bajo la colonización, en pleno siglo XXI siguen siendo objeto del abastecimiento de los ejes que mueven al sistema capitalista y es la cara más visible de la injusticia social en el mundo”. Ella matiza que “resumir a África en esta frase sería ignorar a lo que de verdad predomina en ella, porque en las experiencias que hemos tenido la gran suerte de vivir, hemos podido ver y saber qué es humanidad, gratitud, esencia,vida, alegría, amor”. Para Di Girolamo “África es esa mano que se extiende ante la tuya cuando llegas y te dice `eres bienvenido’, es esa cena que se comparte aunque no alcance para todos, es la sonrisa que ilumina todo, a pesar de todo”.

Desde Volunteermap quieren huir del “asistencialismo”, por ello Di Girolamo explica que “el trabajo consiste en generar un impacto real en los viajes de voluntariado, en trabajar conjuntamente para mejorar no sólo la realidad allí, sino también aquí en Europa donde hace falta tanta conciencia y donde con nuestros actos también están impactando en los países del sur”. Ella explica que es “muy importante” “abrirse a entender la vida desde otra óptica y verla bajo sus “Gafas”, sin intentar imponer nuestra visión, compartir conocimiento y fluir en el camino”.

«Debemos abrirnos a entender la vida desde otra óptica y verla bajo sus gafas, sin intentar imponer nuestra visión, compartir conocimiento y fluir en el camino”. Carol Di Girolamo: Presidenta y fundadora de Volunteermap

La presidenta de Volunteermap, Carol Di Girolamo en África. Fotografía: Volunteermap

Durante esta pandemia, en algunos lugares se han visto afectados, y lo podemos saber sobre todo por nuestros contactos locales en Uganda, Ghana y Senegal que son nuestra fuente de información más directa, en la paralización de su economía y es que en un lugar donde se vive al día, donde el mañana es un concepto que por lo general no existe en el pensamiento colectivo, porque no hay tiempo para eso. Cuando tu tiempo y energía deben invertirse en la supervivencia diaria, la perspectiva de la vida es otra. Malaria, Ébola, Sida, Cólera, son nombres de muchas de sus pandemias y esto no es nuevo para ellos, allí no pueden quedarse en casa, no tienen neveras ni ayudas, nadie les va a llevar una compra para pasar la semana”, argumenta.

Volunteermap lleva a cabo proyectos de voluntariado en varios países africanos.

Di Girolamo también destaca la solidaridad mutua y la cooperación bilateral: “Allí se ayudan entre sí porque saben que sin comunidad no hay supervivencia y es justamente este el mensaje que nace de la más cruda realidad en todo el mundo, sobreviven las especies que cooperan y no las que luchan entre sí”.

Por todo esto –concluye– queremos finalizar diciendo que cooperar es algo bilateral y sanador que impacta en África e impacta aquí, y nos ha enseñado que la humildad y la predisposición de aprender es lo que mantiene vivo el espíritu de Volunteermap”.

ONE DAY YES. Una ONG pequeña pero con una familia muy grande

Otra valenciana, la periodista Ana Mansergas es la fundadora, junto a la también periodista valenciana Begoña Machancoses, de la asociación ONE DAY YES, que nació “con el objetivo de garantizar la educación y alimentación de los niños y niñas que componen la escuela Twashukuru, en la isla de Lamu (Kenia)  para que se consolide, se haga autosuficiente y genere empleo local en la comunidad. Mansergas nos cuenta que “en la isla de Lamu, por suerte, el COVID está bastante controlado , de momento y por suerte no hay detectado ningún caso”. Aún así, explica que “Lamu vive un confinamiento parcial ya que los restaurantes y espacios públicos han cerrado o se han adaptado a la nueva situación. Además, este confinamiento se ha juntado con Ramadán, y es que durante el mes de Ramadán  Lamu  se transforma puesto que la mayor parte de su población es musulmana”.

Algunos alimentos repartidos por One Day Yes en la isla de Lamu (Kenia) durante la pandemia del Covid-19.

Este año, además, se une la ausencia de turistas que son una fuente de ingresos importante para la isla y una realidad difícil de encajar para muchas familias. La pobreza y la falta de acceso a los alimentos es una realidad más dura que nunca y que va creciendo porque hay muchas familias que se han quedado sin trabajo. La isla está paralizada”, lamenta.
Mansergas indica que “desde nuestra organización One Day Yes hemos intentado adaptarnos a la nueva realidad y, aunque por medidas de seguridad estatales la escuela Twashukuru se ha visto obligada a cerrar sus puertas, desde España hemos seguido garantizando la nutrición a los niños y niñas y sus familias”.

Por ello, agrega, “cada martes hemos realizado el reparto de lotes de comida para garantizar la seguridad alimentaria que proveemos a cada uno de los niños y niñas de Twashkuru con las aportaciones de los socios y socias y con la financiación del Ajuntament de València. Además de la nutrición hemos repartido desinfectantes, jabones y mascarillas confeccionadas por una artesana y costurera local, Mama Elizabeth, para apoyar la economía local que tanto se empieza a resentir”.

«El Covid-19 nos puede infectar a todas y todos por igual, pero no nos afecta a todas y todos por igual. Hoy más que nunca los países y personas en situación de extrema pobreza necesitan no ser abandonados ni olvidados». Ana Mansergas: Fundadora de One Day Yes

Mansergas espera “seguir en esta línea, manteniendo los puestos de trabajo del personal local con los que mantenemos a unas 15 familias  y a las familias de los 50 niños y niñas que vienen cada día a nuestro proyecto. Además de seguir con el proyecto de comedor social. Ahora, más que nunca, necesitamos la ayuda y el apoyo de nuestros socios y socias y de quienes se quieran unir y apostar y apoyar por proyectos familiares y locales. … porque no olvidemos que el COVID nos puede infectar a todas y todos por igual, pero no nos afecta a todas y todos por igual. Hoy más que nunca los países y personas en situación de extrema pobreza necesitan no ser abandonados ni olvidados y que organizaciones como la nuestra siga desarrollando el trabajo que hacemos en terreno desde hace cinco años”.

Una de las receptoras de los lotes de comida de ONE DAY YES en Lamu, junto a su hijo.

“El confinamiento en Etiopía es totalmente imposible. La inmensa mayoría de la población vive al día”

2020-04-24T11:16:23+02:00abril 24th, 2020|

Por Gerard Sánchez | Fotografías de Alberto Pla

La pandemia mundial ocasionada por el Covid-19 está cambiando los modos de vida en todas las partes del mundo. Una de las primeras medidas lanzadas desde diferentes gobiernos, sobre todo los occidentales, fue recomendar que sus ciudadanos que vivían en otros lugares regresaran cuanto antes. No obstante, existen personas que no solo han decidido permanecer donde estaban, sino que lo han hecho porque son conscientes de que su labor, vinculada a proyectos de cooperación internacional resulta fundamental y lo será todavía más a corto y medio plazo. El equipo de la Agencia Alberto Pla-Proyectos de Comunicación Social queremos mostrarles todo nuestro apoyo y admiración. En este sentido, vamos a llevar a cabo una serie de entrevistas con cooperantes españoles que han decidido continuar en sus países de destino.

Arrancamos estas entrevistas con Lourdes Larruy, responsable de la Comunidad Misionera san Pablo Apóstol (MCSPA) en Muketuri (Etiopía). Precisamente, dos días antes de que se declarara el estado de alarma en España, tres integrantes de nuestra agencia regresamos de Muketuri donde fuimos a grabar nuestro próximo documental. Allí fuimos testigos de cómo la MCSPA, junto a la Fundación Emalaikat y otras entidades colaboradoras como la ONG MOSSolidaria, trabajan cada día para contribuir a la formación de niños y niñas, para garantizar su alimentación, así como para llevar agua, mediante la construcción de pozos, a lugares muy remotos, entre muchas otras acciones e iniciativas. Lourdes Larruy nos relata cómo ha cambiado la pandemia todas estas acciones y nos muestra su preocupación sobre cómo podrán mantenerlas si esta se prolonga.

Lourdes Larruy abraza a Genet, la protagonista del documental que rodamos en Etiopía para la Misión San Pablo Apóstol. Fotografía: Alberto Pla

Lleva 20 años viviendo en África y 13 en Muketuri (Etiopía), ¿pensó en algún momento en regresar a España por el Covid-19?

No pensé en regresar a España en ningún momento, este es mi lugar. De hecho, tenía previsto viajar a España justo en marzo para dar charlas en algunas universidades, ver a benefactores y a la familia, pero decidí no ir ya que después seguramente no podría volver.

¿Qué le dicen su familia y amigos en España?

Mi familia, aunque les encanta que vaya enseguida, me dijeron justamente eso: “No vengas porque después no podrás volver”. Muchos en España se muestran preocupados por la gente en África, sobre todos los que han estado aquí. Nos han dicho que si este virus está siendo devastador en nuestras sociedades, las cuales cuentan con buenos sistemas sanitarios, ¿qué va a pasar en África? Muchos nos han insistido en que nos cuidemos… otros nos preguntan cómo estamos y qué situación vivimos. Muchos voluntarios que han estado aquí quieren saber cómo está la situación… De manera que montamos un grupo de Whatsapp con ellos para rezar un padrenuestro a la misma hora por la gente de Etiopía todos los días: creo que ha sido consolador para nosotras y fortalecedor para todos.

Etiopía saltó a la actualidad cuando la aerolínea nacional, una de las más importantes de África, decidió mantener los vuelos con China. Pese a ello, no ha habido, de momento, un boom de contagios. Se habla de que los motivos pueden ser la juventud de la población y que se tomaron medidas de prevención pronto. ¿Está de acuerdo?

Desde luego, la edad media de la población etíope va a ayudar, aquí casi no hay, prácticamente, nadie que pase de los 65 años. Por otro lado, pareciera que la población que está permanentemente desnutrida podría ser víctima fácil, pero también creo que son supervivientes, han desarrollado una fortaleza extraordinaria porque luchan a diario por sobrevivir. Las medidas de cerrar escuelas y universidades y cerrar fronteras terrestres y transportes públicos creo que ha ayudado a que no se extienda por el país o, al menos, que no lo haga rápido. También el control de las personas que llegan de fuera, están en cuarentena en lugares aislados, incluso algunos que se sabía que llegaron de otros países los vienen a buscar en ambulancias… Lo de los mercado es más complicado: en Muketuri, como en muchos lugares, han trasladado el mercado a lugar más grande, en nuestro caso, a la cancha de futbol, para que las paradas en el suelo puedan estar más separadas… pero es imposible guardar distancia.

Deribe reparte una ración a los niños y niñas de la comunidad de Gimbichu. Fotografía: Alberto Pla

“En Etiopía se es mucho más consciente de la vulnerabilidad del ser humano ante las fuerzas de la naturaleza”

¿Cree posible que el virus, como se dice desde algún lugares, podría haber pasado sin mayor trascendencia ya por varios países africanos, entre ellos Etiopía? ¿O tal vez no ha llegado aún con fuerza o los datos que se dan no son los correctos?

Todo puede ser, lo que está claro es que los números de infectados aumentan, aunque lentamente, también porque no se realizan tantos tests… y es muy probable que mucha gente no quiera ir al hospital, es difícil de saber. Lo que si que creo que está ayudando es el hiper control que este país tiene sobre la información de quien llega de fuera y rastrear los contactos que hayan podido tener. Es de resaltar la religiosidad de este país: el gobierno pidió oficialmente a los lideres religiosos, de todas las religiones, que llamaran a la oración en esta situación de pandemia, reconociendo su frágil sistema sanitario para atender a la población. Todos los días a las 21h en la TV nacional uno de diferentes grupos religiosos reza por ello. Se ha declarado un mes de oración y ayuno. Es impresionante cómo le gente sencilla confía en que la fe de los etíopes va ayudar; lo que está claro es que aquí se es mucho más consciente de la vulnerabilidad del ser humano ante las fuerzas de la naturaleza.

¿Son factibles las medidas de confinamiento y aislamiento en un país como Etiopía en el que muchas personas viven al día y comparten casas que, en muchos casos, solo tienen una estancia o un par de ellas?

El confinamiento aquí es totalmente imposible. La inmensa mayoría de la población vive al día. Es una economía muy precaria, muchos viven de ser jornaleros, o bien de la construcción, o hacer trabajos de lavar ropa o cocinar en el caso de las mujeres, sin ningún tipo de contrato; si hay trabajo se come, si no, las cosas se ponen difíciles.

Por otra parte, las casas son pequeñas, oscuras, no se puede estar encerrado por el día. Nadie tiene almacenado nada de comer, lo que ganan cada día no les da para eso. En este sentido, los que viven del campo lo tiene un poco mejor, porque tienen, al menos, su cosecha. Ha sido impresionante la iniciativa de gente campesina que ha ayudado con parte de su cosecha para que el gobierno pueda distribuir comida en los pueblos más grandes y en las ciudades.

Unas mujeres secan ropa al sol en el altiplano etíope. Fotografía: Alberto Pla

¿Cómo ha cambiado vuestro día a día debido a esta pandemia?

Pues llevamos más de un mes sin movernos de Muketuri. Antes íbamos cada semana a misa a la capital y hacer compras o a llevar gente al hospital. No queremos ir sobre todo para evitar la posibilidad, por pequeña que sea, de traer el virus aquí. Mientras tanto, Nuestro Centro Materno infantil está cerrado y los comedores también. Los niños que tenemos becados en escuelas internas están aquí en Muketuri y organizamos cosas con ellos para que no pierdan su curso escolar. No podemos hacer reuniones de más de cuatro personas en la misma habitación. Pero continuamos visitando a familias y excavando pozos.

En Muketuri cuentan con un comedor escolar infantil con unos 350 niños, ¿qué supone para ellos y para sus familias no ir ahora al colegio?

Pues ese es un problema, porque nuestro centro Materno Infantil, con 346 niños y niñas, es un centro educativo, pero lo más importante es que los menores reciben dos comidas todos los días de lunes a viernes. Por eso hemos organizado, desde hace dos semana, la distribución de comidas a las familias más pobres de los niños registrados en el Centro, porque si no, sencillamente, no comen. Y después el problema será mayor si están desnutridos y enfermos.

¿Qué están haciendo durante estos días para aliviar el sufrimiento de estas familias?

Cada martes distribuimos a 42 familias alimentos: 4 kg de harina o cereal, 10 huevos, jabón y verduras. Y cada sábado atendemos a los niños del programa de desnutridos con harina proteica y leche. Todo esto con las precauciones marcadas por el gobierno: la gente se espera fuera con un distancia de 2 metros entre ellos, los vamos llamando de uno en uno, se lavan las manos antes de entrar… También estamos confeccionando mascarillas en el taller de costura, para las maestras y para el personal voluntario etíope que nos ayudan en la distribución.

¿Cuáles son las principales necesidades ahora mismo para mantener este tipo de ayudas?

Necesitamos fondos para comprar comida, hasta ahora hemos ido tirando de la comida que teníamos para el centro, pero ya tenemos que comprar. El valor de los que damos a cada familia cada martes es de unos 6 euros, todas las semanas a 43 familias… De momento, la ayuda la centramos en estas familias.. si esta situación se alarga más aumentará el número de gente que no tiene nada que comer.. y no sé si podremos responder a todas; El gobierno también ha organizado una lista de gente que necesita ayuda y nos coordinamos para la distribución. Les pasamos la lista cada semana de la personas a quien les estamos dando comida.

Es un poco agobiante no saber qué va a pasar.. hay jóvenes que han vuelto de la universidad, donde comían, y no tienen donde trabajar, o jóvenes que vivían de bici taxi o de limpiar zapatos en la calle… estamos pensando en organizar un programa de comida por trabajo, o sea, gente que hagan trabajo comunitarios como limpiar el pueblo a cambio de comida, pero de momento no tenemos fondos para eso, vamos a ver si lo podemos hacer junto con el gobierno local.

Una niña ayuda a dar de comer a su hermano en el comedor que mantiene la Misión San Pablo Apóstol en Gimbichu, Eitopía. Fotografía: Alberto Pla

Llevan a cabo un programa con niños desnutridos. ¿En qué consiste? Si esto se alarga, ¿lo podrán mantener?

Atendemos a unos 250 niños que, por distintas razones, están por debajo de su peso normal, algunos porque son gemelos y la madre no tiene suficiente leche para dos bebés; reciben harina proteica y leche hasta que su peso es normal para su edad. Más o menos la mitad vienen de los pueblos de alrededor de Muketuri y la otra mitad viven en Muketuri. Los que están viniendo ahora son mayormente de Muketuri; los de los pueblos vienen menos, la gente se mueve poco, por las indicaciones que el gobierno está dando por radio. Este programa está diseñado para aportar un suplemento alimenticio a los bebés, pero ahora muchas de estas familias, en muchos casos mujeres solas, no tienen cómo mantener al resto de la familia, esto es un gran problema, que no se podrá mantener pacíficamente mucho tiempo.

«Hay que sensibilizar en que la falta de justicia en tantos lugares nos hace a todos más vulnerables»

Teme que Europa, una vez pase esta crisis, se centre, más que nunca, en sí misma, y se olvide de la cooperación al desarrollo y del sufrimiento en otros países?

Obviamente, estamos ya pensando en que a partir de ahora las ayudas bajarán, sobre todo las convocatorias, grandes ayudas… pero nuestra experiencia está siendo que mucha gente está reaccionando de manera solidaria, pensando en África, queriendo colaborar, quizás más modestamente, pero no olvidarse. Sobre todo, nuestros colaboradores permanentes, muchos han estado aquí y se sienten vinculados.

También creo que a gran escala tendrá que haber una reflexión sobre la interacción de todos los países del mundo: creo que este virus ha puesto el dedo en la llaga en el sentido de que no podemos vivir unos sin los otros, o sea, pretendiendo vivir bien cuando hay lugares dónde no existen sistemas sanitarios, porque esto nos va a afectar a todos. Creo que al menos en el tema salud habrá más corresponsabilidad… aunque sea por protección propia.

¿Qué habría que hacer para que esto no ocurriera?

Profundizar en eso, en cómo nos afecta a todos lo que se vive en el otro lado del mundo. Sensibilizar en que la falta de justicia en tantos lugares nos hace a todos más vulnerables. Creo que es una buena ocasión para profundizar en la gratuidad de lo que tenemos; no podemos controlarlo todo, por mucho dinero que uno tenga. no puede controlar algo como esta pandemia.

Mari Olcina, directora de la ONGD MOSSolidaria pesa a un bebé en la comunidad de Gimbichu, Etiopía. Fotografía: Alberto Pla.

En un hipotético escenario en que los europeos buscaran refugio en un continente como África, ¿cómo cree que sería la acogida?

Al principio hubieron en la capital brotes de odio a los extranjeros, pero, en general, la gente de los pueblos, los que nos conocen han reaccionando preocupándose por nosotros, por nuestras familias, por los voluntarios que han estado aquí.. Hemos recibido muchas muestras de agradecimiento por habernos quedado; una mujer nos dijo: “Hemos comentado en mi poblado que pudiendo iros a vuestro país con vuestra familia, os quedáis aquí con nosotros, os lo agradecemos mucho.” Con el vocabulario etíope muchos nos dicen “que Dios os dé larga vida”.

NOTA: Si colabora o pertenece a alguna ONGD y desea que entrevistemos a alguna persona española que continúa como cooperante en algún país del mundo, póngase en contacto con nosotros:

apla@albertopla.com

gsanchez@albertopla.com

La pandemia de los nadie

2020-03-24T21:40:16+01:00marzo 24th, 2020|

Texto y fotografías: Alberto Pla

Con la desolación de ver avanzar el coronavirus entre los nuestros, implacable en su objetivo de colapsar nuestro sistema hasta dejarnos sin aliento me acuerdo de aquellos que intentan salir a flote entre millones de frentes adversos.

Una niña del poblado de Gimbichu: Fotografía Alberto Pla

No nos sucede nada, —permítanme la comparación— que lo que le sucede a millones de personas diariamente en otros puntos del globo: la inmensa fragilidad del ser humano, la impotencia desde nuestros hogares, la aceptación, o no, del destino de aquellos que la muerte tiene la crueldad de llevar, la ansiedad ante lo desconocido, la soledad de aquellos —mayores y en residencias generalmente— que ya no sirven y quedan a merced de la Parca, la angustia de quienes sin recursos tratan de saber qué pasará mañana, el redescubrimiento de las verdaderas prioridades, el oxígeno entrar en nuestros pulmones día a día y pensar en voz alta: por ahora no me ha tocado a mí.

Una joven del poblado de Gimbichu: Fotografía Alberto Pla

El planeta, por momentos, deja de ser Europa para abrirse paso a través de nuestro ombligo y el sufrimiento de los nadie parece ser un poco más nuestro, después de todo. No cabe duda que esta pandemia aumentará el pensamiento colectivo ante un mundo que —lejos de terminar en el horizonte— lo sentirá más cercano. Y aquellos que se levantan si pensar si quiera que pasará mañana estará menos lejanos.

Una señora del poblado de Gimbichu: Fotografía Alberto Pla

Probablemente los protagonistas de estas imágenes del poblado de Gimbichu, en Etiopía, viven todavía ajenos al problema del coronavirus. Todavía hay personas, —piénselo— que tienen cosas más importante de qué preocuparse, como la niña que ejerce de madre con 9 años soportando a su hermana sobre sus hombros. «¿Y que culpa tengo yo?», puede pensar. Usted ninguna, —al menos directamente—, pero es en la adversidad de manera indiscutible donde se generan los mayores gestos de humanidad y aumenta el grado de empatía.

Una niña del poblado de Gimbichu: Fotografía Alberto Pla

Si la humanidad aprovecha esta crisis para hacer del dolor empatía y del sufrimiento resiliencia, encontraremos un mundo más humano y conectado con quienes seguirán golpeados con virus con nombre de hambrunas, sequías o plagas. Pero sobre todo, si al término de esta pandemia, miramos a los ojos de aquellos que jamás tuvieron una oportunidad y les tendemos una mano el mundo sin lugar a dudas saldrá fortalecido.

Una niña del poblado de Gimbichu: Fotografía Alberto Pla

 

 

De la sonrisa etíope al confinamiento en España

2020-03-17T12:31:20+01:00marzo 17th, 2020|

Por: G. Sánchez

Etiopía nos despidió, como no podía ser de otra forma, con su mejor sonrisa etíope, con abrazos, con los mejores deseos y con invitaciones para regresar cuando podamos. En este país africano, al que viajamos para elaborar un documental para la Comunidad Misionera San Pablo Apóstol, la Fundación Emalaikat y la ONGD MOSSolidaria, conocimos todo tipo de historias, algunas desgarradoras, otras de esperanza y superación y muchas de resignación y lucha diaria por algo tan básico como es la supervivencia pura y dura. Allí la pobreza, el no saber qué se comerá cada día o ni siquiera si se comerá algo se vive con dureza, claro que sí, pero también con dignidad, con ayuda mutua, con sentimiento de comunidad. El hambre y la malnutrición son como una bruma constante que afecta a demasiadas personas, muchas de ellas niñas y niños, el 40 % de los cuales no logra superar los cinco años de vida. En Etiopía hemos visto muchos de esos niños y niñas con el pelo rapado, en muchas ocasiones para evitar piojos y otros parásitos, pero con un mechón de pelo en la parte delantera de la cabeza: “les dejan ese pelo para que los ángeles puedan llevárselos tirando de él si se mueren, algo que, por desgracia, es bastante habitual a esas edades”, nos cuentan.

Unas niñas juegan en el patio del colegio que mantiene la Misión San Pablo Apóstol en Muketuri. Fotografía: Alberto Pla

De vuelta en España, nos encontramos con imágenes dantescas como personas acumulando kilos de natillas, carnes, todo tipo de productos perecederos y papel del baño –al parecer, el nuevo oro blanco de estos tiempos de Covid-19- personas que, a la mínima señal de alerta pierden los nervios y piensan solamente en sí mismos (incluso se ha denunciado en redes sociales que se llevaban hasta los productos sin gluten, esenciales para las personas celiacas). Ante la declaración de alerta del Gobierno de España gran parte de la población mantiene la responsabilidad y se queda en casa, pero también ha habido quien ha aprovechado para pegarse “la última fiesta” antes de que cerraran bares y restaurantes y se prohibiera la libre circulación por las calles. Es cierto que no tenemos experiencia en afrontar crisis de estas magnitudes. Tal vez en eso también podríamos mirar a África y a países como Etiopía. En este último, donde solo llueve durante unos tres meses al año, las hambrunas son bastante habituales, así como plagas como las de langostas que arrasan cosechas esenciales para la manutención de la población. Por no hablar de enfermedades o brotes víricos como el del Ébola, mucho más mortal que este coronavirus o Covid-19. Allí están acostumbrados a padecer todo tipo de situaciones de alerta para su salud y, lo que es igual o más desesperante, a sufrir también el silencio y la pasividad del resto del mundo, especialmente de occidente.

Dos niñas trabajan en el puesto que mantienen el mercado de Muketuri. Fotografía: Alberto Pla

En Etiopía, en su capital Adish-Abeba, en Muketuri o en poblados como Gimbixu hemos encontrado a personas con todo necesidades de todo tipo y también con una en común; la de contar su historia, la de hacerse ver, la de buscar ayuda a través de todos los medios posibles. Tal vez por eso muchos de los niños y adultos con los que nos encontramos nos piden que les hagamos una foto, para trascender, para que les miremos a sus ojos, llenos de vida pese a todo, para que sus ropas, en muchas ocasiones raídas, para que sus situaciones de vida, queden inmortalizadas, traspasen fronteras y, tal vez, remuevan conciencias en este lado del mundo. Pero aquí ahora tenemos la excusa perfecta para, una vez más, mirar solo hacia nuestro ombligo, pensar que esto del Covid-19 y su consecuente encierro domiciliario es lo más duro que nos ha pasado nunca y sentirnos, una vez más, el centro del mundo. El eurocentrismo, lejos de haber desaparecido, sigue muy presente en nuestras vidas y sus efectos se siguen notando en el resto del mundo. Pero tal vez estos quince días, o más, de confinamiento, nos sirvan para mirar al otro de una manera diferente. Si sirven para que estrechemos nuestras relaciones sociales, si nos hacen mirar hacia otras realidades de una forma más solidaria, si contribuyen a que veamos a los que vienen de crisis económicas, sanitarias, de conflictos armados, de un modo más humano y comprensivo, tal vez habrá valido la pena.

Del Covid-19 saldremos juntos, se suele decir, pero estaría bien que también tras él permanezcamos juntos, unidos, solidarios y responsables, no solo entre nuestros familiares y amigos, no solo entre nuestra comunidad y nuestro país, sino de una forma global.

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