Las cifras de refugiados se elevan hasta registros nunca vistos

2022-06-20T10:48:10+02:00junio 20th, 2022|

Por. Gerard S. Ferrando

El año 2022, pese a encontrarse todavía en su ecuador, ya está pasando a la historia como uno de los peores por lo que respecta a la situación de las personas refugiadas y desplazadas en el mundo. La Guerra de Ucrania ha venido a desbordar un baso que ya rozaba su límite desde hacía tiempo, sobre todo a raíz de la pandemia de la Covid-19, pero también con el recrudecimiento de los conflictos y hostilidades en Palestina, las hambrunas y sequía en el cuerno de África, la inestabilidad en regiones como el norte de Etiopía, la falta de solución a los refugiados en el Sahara Occidental -de actualidad tras el cambio de postura, de manera unilateral, del gobierno de España- o la enquistada situación de violencia estructural en centroamérica, por poner algunos ejemplos.

Casa Paradiso, "perdido" en el Sahara Occidental, refugio de niños con discapacidad. Fotografía: Alberto Pla

Casa Paradiso, «perdido» en el Sahara Occidental, refugio de niños con discapacidad. Fotografía: Alberto Pla

En este 20 de junio en que se conmemora el Día Mundial del Refugiado las señales para el optimismo son, más bien pocas. Una efeméride que comenzó a celebrarse en 2001, para conmemorar el el 50 aniversario de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951. Un estatuto que, cabe recordar, se aprobó, como la propia ONU, después de una larga y sangrienta II Guerra Mundial. Desde entonces, salvo excepciones como la Guerra de Yugoslavia, Europa, al menos, podía decir que había vivido su tiempo más largo de paz y estabilidad. Algo que ahora, con la invasión de Ucrania por parte de Rusia, se vuelve a caer.

Regresan los fantasmas del pasado, se habla ya, incluso, de la posibilidad de una Tercera Guerra Mundial o de algún tipo de ataque nuclear. Y, mientras tanto, millones de ucranianos y ucranianas buscan refugio para escapar de las bombas y del horror.

Refugio que, no cabe olvidar, buscamos los españoles hace algunas décadas, durante la Guerra Civil y también durante el Franquismo, en lugares muy diversos como, por ejemplo, la propia Ucrania. Fruto de aquel asilo es, por ejemplo, el hermanamiento que existe hoy en día entre las ciudades de Valencia y de Odesa. Cabría no olvidarlo…

Refugio antiaéreo en el Ayuntamiento de Valencia.

Desde España y también desde otros países como Francia (buscar por el ejemplo del barco Winnipeg, fletado con la ayuda de Pablo Neruda) también salieron embarcaciones rumbo a latinoamérica, fundamentalmente a México o Chile, pero también hacia África o hacia otros puntos de Europa.

Los que se quedaban, en cambio, trataban de sobrevivir a los terribles bombardeos a las ciudades en refugios antiaéreos que durante décadas permanecieron en el olvido y que ahora, en algunos casos, son visitables, como ocurre con algunos de los refugios de Valencia. Nunca está de más visitarlos, más aún en tiempos como estos, para hacerse una idea de lo que supone vivir en pleno horror causado por una guerra.

Acnur convierte la estación de Chambery en un refugio antiaéreo

Una madre camina con su hijo en brazos a través del árido paisaje de la región somalí de Etiopía, donde miles de familias han sido desplazadas durante una reciente sequía. © ACNUR/Eugene Sibomana

Una madre camina con su hijo en brazos a través del árido paisaje de la región somalí de Etiopía, donde miles de familias han sido desplazadas durante una reciente sequía. © ACNUR/Eugene Sibomana.

La Agencia de la ONU para los refugiados ACNUR es una de las entidades que lucha a diario por los derechos de estas personas y también por aumentar la conciencia social ante sus situaciones. En este sentido, este 20 de junio ha convertido la estación Museo de Chamberí en un refugio antiaéreo, como así lo fue durante la Guerra Civil Española y como ahora lo son otras estaciones como las de Kiev o Járkov en Ucrania.

A lo largo de esta jornada, grupos de entre 20 y 25 personas irán accediendo a este refugio, previa reserva. Además, allí podrán encontrarse también con personalidades como el Secretario de Estado de Migración; Jesús Perea; Representante de ACNUR en España, Sophie Muller y Elena Anaya, actriz y colaboradora de ACNUR.

Como destacan desde ACNUR, en la presentación de su Informe Tendencias Globales 2021 de ACNUR: «Con 100 millones de personas refugiadas y desplazadas forzosas en el mundo, tenemos más de #100MillonesDeRazones para visibilizar su situación y para ayudarlas, y no sólo se trata de la crisis más reciente en Ucrania, sino también la situación de quienes se tienen que esconder de las bombas que caen en Siria o en Yemen, la de quienes huyen de la violencia y la persecución en la República Democrática del Congo, en Myanmar, en Burkina Faso, Mali, Centroamérica…»

Importante incremento de refugiados y desplazados en 2022

Fuente: ACNUR

Cabe destacar que a finales de 2021, según datos de ACNUR, había unas 89,3 millones de personas refugiadas o desplazadas en el mundo. Cifras que en mayo de 2022 habían aumentado considerablemente hasta superar los 100 millones. Mujeres, hombres, niños y ancianos que tuvieron que dejar forzosamente sus hogares por motivos como la persecución, los conflictos, la violencia, las violaciones a derechos humanos o graves alteraciones del orden público.

Unas cifras que, como alertan desde ACNUR «se encuentran en el nivel más alto desde que se tiene registro». Una tendencia al alza que «solo podrá invertirse con un esfuerzo concertado hacia la construcción de la paz», agregan.

Cada año, la ONU elige un lema para este Día Mundial del Refugiado y este año es «Quien sea. Donde sea. Cuando sea. Toda persona tiene derecho a buscar protección». Que así sea y que cada vez sean menos las personas que se vean obligadas a buscarla…

Mari Olcina, Directora de Moss Solidaria con Atu, la protagonista del documental en las dunas de los alrededores de los campamentos de refugiados saharauis. Fotografía: Alberto Pla

Mari Olcina, Directora de la ONGD MOSSolidaria con Atu, la protagonista del documental «Atu. El rostro de un pueblo olvidado», en las dunas de los alrededores de los campamentos de refugiados saharauis. Fotografía: Alberto Pla.

 

 

 

 

¡Vivan las recetas (pero, sobre todo, las personas) que no entienden de fronteras!

2020-11-05T12:21:27+01:00noviembre 5th, 2020|

Por: María Palau. Fotos: Jessica Iordache

A Toni Bouarfa las comidas le recuerdan a su familia: “A mi abuela y a mi madre. Son ellas las que me enseñaron a cocinar”. Los olores, los colores, los sabores, dice, lo transportan por unos instantes a Marruecos. En el viaje culinario, rescata aquellos “momentos felices con mi familia” y regresa, abrazado a ellos, al presente. Aunque la mascarilla tapa su boca, sonríe con los ojos al narrar su historia.

Bouarfa forma parte del programa «Acoge un plato» organizado por CEAR. Cuando le preguntamos en qué consiste, nos pide que le disculpemos unos segundos y marcha a buscar su teléfono. Tenía preparada esta respuesta, se excusa, se aclara la voz y lee: “Acoge un plato es una iniciativa que persigue la inclusión de las personas a través de la gastronomía de nuestros países. Es una oportunidad para explicar nuestra cultura a través de las recetas que no entienden de fronteras. Al final, lo que pretendemos es que la sociedad de acogida empatice con nuestra realidad, la de las personas refugiadas, y nos ayude en la inserción laboral en el mundo de la alimentación y hostelería tan importante en España”. Alza la vista orgulloso al finalizar la lectura.

acoge un plato, Cear

Toni Bouarfa durante un momento de la entrevista, en el que consulta su móvil para darnos la repuesta más adecuada.

La actividad es un taller online de dulces marroquíes. Toni Bouarfa, acompañado del maestro panadero y repostero y responsable del Horno San Bartolomé de València, Jesús Machí, enseña a los asistentes virtuales -esa “nueva normalidad” en tiempos de covid-19- a cocinar unos deliciosos cuernos de gacela y unas ghoribas.

Se trata de dulces típicos de las fiestas marroquíes, con un relleno de almendras el primero, y una abundante base de cacahuete el segundo. Para Jesús Machí, la cultura marroquí y la española, sobre todo la valenciana, se asemejan en muchas costumbres y “nuestras comidas comparten varios ingredientes”. Toni Bouarfa bromea: “Vosotros tenéis los domingos de paella y nosotros los viernes de cuscús”.

dulces marroquís, cear, acoge un plato

Algunos de los dulces típicos marroquís preparados por Toni Bouarfa dentro de la iniciativa «Acoge un plato» de CEAR.

 

Toni Bouarfa, un refugiado marroquí con acento andaluz

Toni Bouarfa es cocinero y tiene un marcado acento andaluz. “Hablo valenciano andaluz, que me lo dicen mucho aquí”, se ríe. Trabaja para CEAR a través de «Acoge un plato Catering«, “la empresa que lleva la cocina de los centros de acogida de CEAR”. Cuando llegó a Málaga en el año 2015, él también estuvo en uno de estos centros. Fue allí donde le proporcionaron “las herramientas para salir adelante” y obtuvo la atención de psicólogos, abogados y el resto de trabajadores del centro.

cear, acoge un plato

Toni Bouarfa estuvo en un centro de acogida de CEAR cuando llegó desde Marruecos y ahora trabaja para uno de ellos como cocinero.

No quiere contar por qué decidió abandonar Marruecos, cómo era su vida antes de dejar atrás el país. “No quiero pensar el pasado porque era una cosa horrorosa, quiero pensar sólo lo positivo”, nos responde. Y entonces cuenta que, precisamente en el centro de acogida de CEAR en Málaga, tomó la decisión de convertirse en cocinero: “Cuando empecé a hacer el curso de cocina, yo lo hice porque me recordaba a mi familia (…) Por eso decidí entrar, hacer el curso ahí, y ahora soy cocinero”.

«Mi abuela me dijo ‘algún día te enseñaré a cocinar, porque como yo no voy a durar para siempre, así te quedarás con algo de lo mío’”.

La primera receta que cocinó fue un plato de carne con ciruelas. “Es muy especial para mí”, reconoce, porque fue su abuela quien le enseñó a prepararlo. Tras la incansable insistencia de Bouarfa, su abuela le prometió: “Algún día te enseñaré a cocinar, porque como yo no voy a durar para siempre, así te quedarás con algo de lo mío”.

Jesús Machí, un experto repostero convertido en aprendiz

Esta vez, Jesús Machí ha cambiado el traje de maestro panadero y repostero por el de aprendiz. Su trabajo consiste exclusivamente en escuchar a Toni Bouarfa. Durante más de una hora, Toni explica, Jesús atiende. Los papeles están claros: Toni es ahora el maestro, y Jesús presta atención.

cear, acoge un plato

Jesús Machí ha cambiado el traje de maestro panadero y repostero por el de aprendiz. Su trabajo consiste exclusivamente en escuchar a Toni Bouarfa.

“Es un nexo entre varias culturas”, afirma Machí, quien no duda en aplicar en su repostería los nuevos conocimientos. Hace referencia a “mezclas fusionadas” que consisten en “utilizar lo productos, en este caso marroquíes, para darle otro aspecto y otra consistencia a los alimentos. Por ejemplo, una mezcla no sería ni un pan árabe ni un pan valenciano, sería un pan con una base árabe y con un gusto un poco más valenciano”, describe.

Al preguntarle por su colaboración con CEAR, no duda: “Si los que estamos bien ya estamos fastidiados, los que están mal no me quiero imaginar cómo podrán estar. Mientras podamos, colaboremos”.

Medidas urgentes para la libertad y la dignidad de las personas refugiadas de Moria

2020-10-31T12:27:25+01:00septiembre 16th, 2020|

Por: María Palau

“No queremos campo, queremos libertad”, gritaban centenares de personas tras verse obligadas a huir de las llamas del campo de refugiados de Moria (Grecia) y en protesta contra las voces que anunciaban la reconstrucción del antiguo campo o, en su defecto, la construcción de uno nuevo en la isla griega de Lesbos. “¡Libertad!”. Una protesta que reflejaba la fotógrafa Anna Surinyach en su Twitter.

La madrugada del 8 al 9 de septiembre el campo de refugiados de Moria, en la isla griega de Lesbos, ardió por completo. Las 13.000 personas que escaparon del fuego se asentaron en las carreteras colindantes, la colina o incluso en el parking de un supermercado, donde pasarían las siguientes noches al raso, hambrientas y atemorizadas ante su futuro. En cuestión de horas, aquel mar de tela y plástico blanco que fue Moria, quedó reducido a cenizas.

Organizaciones como Médicos Sin Fronteras llevaban años advirtiendo del peligro: “No se puede mantener a personas prisioneras en condiciones inhumanas con acceso básico a agua, electricidad, servicios, obligándolas a hacer cola durante horas para conseguir comida y aseo”. “Ha explotado la bomba de relojería”, sentenciaron cuando el infierno se prendió fuego.

El campo de Moria quedó totalmente arrasado tras el incendio.

Pero la amenaza de las llamas no era nueva para los refugiados de Moria. El pasado año 2019, también en el mes de septiembre, un incendio desató el pánico en el campo. Una mujer y un niño murieron y 21 personas fueron atendidas en la clínica de MSF a causa de las heridas provocadas por el fuego y los enfrentamientos con la policía griega.

El incendio del pasado miércoles se inició una semana después de confirmarse el primer caso de coronavirus en el campo de refugiados. El gobierno heleno decretó una estricta cuarentena que pretendía que las 13.000 personas que viven hacinadas en un espacio inicialmente pensado para 3.000 respetaran la distancia de seguridad. Las medidas fueron ineficaces y, el día anterior al incendio, se detectaron 35 casos positivos de Covid-19.

La respuesta humanitaria de Médicos Sin Fronteras

“Las autoridades deben reconocer el fracaso de sus políticas de contención y deben centrarse en brindar una respuesta humanitaria de urgencia para cada una de las personas afectadas y desplazadas por los incendios”, advierten en Médicos Sin Fronteras desde Lesbos. Para ellos, continuar con la atención es vital en estos momentos y, a pesar de las trabas y las limitaciones derivadas de la quema de material, continúan ofreciendo asistencia médica-humanitaria.

El centro médico covid-19 de MSF quedó calcinado y el caos del incendio obligó a interrumpir momentáneamente los servicios médicos. Ya a finales de julio, la organización tuvo que cerrar el centro de aislamiento debido a diversas multas por motivos urbanísticos impuestas por las autoridades de Lesbos.

Desde Médicos Sin Fronteras llevaban semanas exigiendo “un plan de respuesta de covid-19 adecuado para Moria donde las personas y su dignidad fueran lo primero”. Además, junto con otras organizaciones, pidieron a las autoridades griegas y de la UE que evacuaran a las personas más expuestas al virus y descongestionaran el campo (19.000 personas sobrevivían en él al inicio de la pandemia). Cientos de refugiados fueron trasladados, pero MSF denuncia que 200 personas pertenecientes a los grupos de riesgo continuaban en Moria cuando se produjo el incendio.

 

Movimiento por la Paz y el respeto a los Derechos Humanos

Por su parte, Movimiento por la Paz-MPDL culpa a la UE y al gobierno griego de su desatención hacia las personas refugiadas “antes y después” del incendio. Reclaman que las autoridades inicien la búsqueda de una solución conjunta para la emergencia humanitaria de Lesbos, establezcan una política común de asilo e incrementen los fondos para ayuda humanitaria y ayuda al desarrollo. “No pueden seguir mirando para otro lado”.

Underaged refugee in a camp located at the northeastern Greek island of Lesbos, 30 January 2016.

La organización demanda el “cumplimiento inexcusable de las leyes y los acuerdos internaciones y el respeto absoluto a los Derechos Humanos”, así como el traslado de los refugiados a los distintos países miembros de la UE, garantizando unas condiciones de dignidad plenas.

Trabajo en el terreno de Médicos del Mundo

“Sin medidas de acogida y asilo coherentes, esas tragedias seguirán ocurriendo”, denuncian desde Médicos del Mundo. Saben de lo que hablan, pues un equipo compuesto por 22 miembros del personal médico y del proyecto y una unidad médica móvil están trabajando para identificar a las posibles víctimas y evaluar las necesidades de los miles de personas desplazadas por el incendio.

El sábado llegó a la isla de Lesbos un cargamento de material médico de emergencia (tiendas de campaña, sacos de dormir, equipos de protección, kits de higiene y material informativo) y medicamentos y consumibles médicos (jeringas, gasas y antisépticos). También enviaron una segunda unidad móvil para distribuir kits de protección contra el virus a las afueras del llamado nuevo campo provisional de Kara Tepe, donde la gente observa con resignación desde la carretera como se aproxima un nuevo encierro.

Alianza por la Solidaridad se suma a 30 ONG para reclamar medidas urgentes

Un total de 31 organizaciones de la sociedad civil, entre ellas Action Aid Hellas, socia de Alianza por la Solidaridad-ActionAid que opera en Grecia desde 1998, han pedido que se tomen “medidas urgentes para la reubicación y la atención de los refugiados del campo incendiado de Moria”.

Las ONG que firman el comunicado alertan del elevado número de menores de edad, entre los que se encuentran cientos de niños y niñas no acompañados por familiares; además de mujeres embarazadas, personas con discapacidad, con afecciones médicas y de salud mental, ancianos y personas con bebés a su cargo. Sin olvidar la necesidad de contar con un establecimiento habilitado para las 35 personas que dieron positivo en Covid-19 poco antes del inicio del incendio.

Ante el colapso del sistema de vivienda para personas refugiadas y solicitantes de asilo, Alianza por la Solidaridad pide a las autoridades griegas que elaboren “un plan coherente que maximice todos los recursos disponibles” y apela a los líderes europeos a “compartir la responsabilidad” de la recepción de personas solicitantes de asilo “ahora más que nunca”.

La petición de CEAR al gobierno español

La Comisión Europea de Ayuda al Refugiado ha iniciado una campaña de recogida de firmas para reclamar al gobierno español una reubicación urgente de las personas afectadas por el incendio de Moria. Se dirigen a Pedro Sánchez para que reconozca su compromiso de protección de los refugiados y no dé la espalda a sus responsabilidades en materia de asilo y derechos humanos.

“Para los habitantes de Moria, este lugar se había convertido en un infierno. Tras su destrucción, sus vidas no pueden quedar suspendidas de nuevo durante años en una isla convertida en cárcel”, lamenta la entidad.

Afirman que es necesario que España impulse el principio de solidaridad entre los países de la UE con la aprobación de un Nuevo Pacto Europeo de Migración y Asilo que contenga acuerdos obligatorios para garantizar los derechos de las personas migrantes y refugiadas.

Desde CEAR recuerdan la acogida española de 1.233 personas rescatadas entre 2018 y 2019 en el Mediterráneo. Sin embargo, añaden que, aunque en 2015 los estados miembros de la UE se comprometieron a reubicar a más de 100.000 personas desde Grecia e Italia, España incumplió su responsabilidad de acoger a 9.323 personas, dando refugio tan solo a 1.359.

Oxfam Intermón exigen investigar a la Unión Europea

Oxfam Intermón y el Consejo Griego para los Refugiados han solicitado iniciar una investigación para determinar el papel de la UE en la protección de las personas refugiadas, y, por tanto, sus implicaciones en la crisis humanitaria que acontece desde hace años en la isla de Lesbos.

Imagen de un niño en los alrededores de Moria, Lesbos, en agosto de 2020. Foto: Yousif Alshewaili

“La tragedia humanitaria que ha conducido a este devastador incendio es la consecuencia de años de una respuesta equivocada de la UE y sus estados miembros a la llegada de personas que huyen del conflicto y la persecución”, denuncian.

València se concentra por la reubicación urgente

El domingo 13, València se unió a las protestas contra las continuas deshumanizaciones repetidas en Lesbos durante los últimos años, que han visto incrementada su atención mediática tras los incendios de la pasada semana. Bajo el lema “Moria arde, ¡reubicación urgente!”, colectivos como CIEs No, Obrim Fronteres, Crida Contra el Racisme y Caravana Abriendo Fronteras acusaron a los gobiernos europeos de “convertir las islas griegas en prisiones de facto” y advirtieron que en España “se sigue restringiendo la libertad de movimiento a los solicitantes de asilo en Ceuta y Melilla”.

El Ayuntamiento de la ciudad se sumó a Barcelona y otras ciudades europeas para reclamar a los gobiernos un “mayor compromiso de solidaridad” con los refugiados en una carta dirigida a la Comisión, al Consejo y al Parlamento Europeo. Manifestaron también su disposición para ofrecer acogida a “niños que necesiten desesperadamente refugio y protección”.

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