Valencia asegura que sus proyectos en el Sáhara Occidental son prioritarios

2022-03-24T16:49:59+01:00marzo 24th, 2022|

La concejala de Cooperación al Desarrollo y Migración, Maite Ibáñez, se ha reunido con el delegado en Valencia del Frente Polisario “para afianzar el compromiso del Ayuntamiento con los proyectos de cooperación vinculados al pueblo saharaui”.

Durante la reunión, Ibáñez ha recordado que “en los proyectos de la Concejalía se consideran zonas geográficas prioritarias las intervenciones dirigidas al pueblo saharaui, así como a Palestina, por ser territorios sobre los que el Ayuntamiento tiene aprobadas declaraciones institucionales de apoyo”.

Maite Ibáñez y el delegado del Frente Polisario en Valencia, Habibulah Mohamed.

Maite Ibáñez y el delegado del Frente Polisario en Valencia, Habibulah Mohamed.

En este sentido, la convocatoria de proyectos de Cooperación al Desarrollo de 2021 concedió a Movimiento Por la Paz, la Libertad y el Desarme -MPDL, una subvención destinada a mejorar la situación de higiene y seguridad ambiental en los campamentos de la población refugiada saharaui.

Además de estos proyectos, la Concejalía apoya el Programa de vacances en Pau (de acogimiento temporal de niños y niñas saharauis), que gestiona la ONGD AL-ADALA, la participación en FEDISSAH (Federación Estatal de Instituciones Solidarias con el Pueblo Saharaui) y, recientemente, el Programa Valenciano de Protección Integral y Acogida de Defensoras y Defensores de Derechos Humanos, acogió al periodista saharaui Said Amidan.

Ibáñez ha agradecido al delegado en Valencia del Frente Polisario su colaboración, reiterando «el importante trabajo conjunto desarrollado desde la Concejalía de Cooperación al Desarrollo y Migración junto al pueblo saharaui».

Documental «Atu, el rostro de un pueblo olvidado»

La Agencia Alberto Pla-Proyectos de Comunicación Social, junto con la ONGD MOSSolidaria elaboró el documental «Atu. El rostro de un pueblo olvidado», en 2021, para mostrar la situación del pueblo saharaui, que sobrevive desde hace décadas en campos de refugiados en el desierto del Sáhara.

Alberto Pla recibe el premio Manuel Castillo de la UV por «Atu. El rostro de un pueblo olvidado»

2021-02-07T21:22:08+01:00febrero 4th, 2021|

El mes de febrero arranca con grandes motivos para la celebración para la Agencia Alberto Pla-Proyectos de Comunicación Social. De este modo, a la confirmación del estreno mundial de nuestra película documental «El jardín de las rosas» en el Festival de Cine y Derechos Humanos de Valencia, el próximo día 11, tenemos que añadir una gran noticia que hemos conocido hoy mismo con gran alegría y emoción. No es para menos, porque el jurado del Premio Manuel Castillo 2020, otorgado por la Universitat de Valencia, ha concedido a Alberto Pla el premio Manuel Castillo en la modalidad de Reportaje periodístico emitido, por nuestra película documental «Atu. El rostro de un pueblo olvidado», elaborada para la ONGD MOSSolidaria. Cabe destacar que este es, actualmente, uno de los reconocimientos más relevantes en materia de cooperación y periodismo de toda España.

El jurado del Premio Manuel Castillo 2020.

La noticia nos ha pillado, además, en medio del rodaje de otro proyecto muy emotivo e ilusionante, del que no podemos dar, de momento, más detalles, y también cuando estábamos organizando el estreno de otra película documental que, posiblemente, tendrá lugar en marzo.

El director de nuestra Agencia, Alberto Pla, se mostraba muy emocionado tras conocer la noticia: «El hecho de que una institución como la Universidad de Valencia reconozca tu trabajo es una satisfacción enorme. Me acuerdo de todo el equipo que lucha en esta agencia para visibilizar la falta de derechos humanos y acompañar a tantas organizaciones sociales. Va dedicado a Marco, que fue el operador de cámara en el Sahara, Yolanda González, que lo fue en España y a todo nuestro maravilloso equipo con el que compartimos proyectos».

Detalle del cartel de la película documental «Atu. El rostro de un pueblo olvidado».

«Por supuesto, agradezco también la confianza de la ONGD MOSSolidaria y de Mari Olcina, que confió en nuestra agencia para ir al Sahara a rodar y poder redescubrir de cerca y ayudar a visibilizar la causa saharaui. No podemos olvidar que allí hay un pueblo vecino que lleva más de cuatro décadas olvidados en el desierto y que, a pesar de que Naciones Unidas resolvió su derecho a la autodeterminación, lejos queda de cumplirse ese derecho. Hay que seguir apoyando a este pueblo para que finalmente puedan ser dueños de su destino». Porque, como decía la propia Atu en el documental «es el Sahara Occidental y es nuestro, de nadie más«.

«No podemos olvidar que allí hay un pueblo vecino que lleva más de cuatro décadas olvidados en el desierto… Este premio nos anima a luchar y está dedicado, especialmente, al pueblo saharaui»

Por su parte, la directora de MOSSolidaria, Mari Olcina indicaba que «estoy muy contenta con el premio. La verdad es que ha sido una noticia muy grata. Este premio que la Universidad de Valencia concede a Alberto Pla, como director del documental, tras tantas trabas que se nos pusieron para que lo pudiéramos realizar es un reconocimiento también al pueblo saharaui. Especialmente, a los niños y niñas de los campamentos de refugiados saharauis. Más de la mitad, de las 200.000 personas que viven en los campamentos son niños y niñas, que han nacido allí y que no conocen otra cosa nada más que aquello».

Maro Toledo, cámara y sonidita en el centro logístico del Programa Mundial de Alimentos

Marco Toledo, cámara y sonidista, en el centro logístico del Programa Mundial de Alimentos, en el Sahara Occidental.

«Por eso, añade Olcina, el programa Vacaciones en Paz» es tan importante. Pero si alguien se merece este premio, si alguien se merece este reconocimiento, esa necesidad de que esos niños salgan de ahí, de la diáspora, y vuelvan otra vez a su tierra, son los niños sarahauis. Les tengo gran cariño y creo que no se merecen esa forma de vida. Y España lo más que hace es mandarle unas cuantas lentejas cada año y ya está. Se olvidaron de ellos totalmente cuando, en su tierra que es muy rica, está la potencia que lo ocupa, Marruecos, expoliando los recursos inmensos que tiene el Sahara Occidental. Estos niños tienen derecho a su tierra, a vivir en libertad, a tener ese pan de cada día que se ganarán sus padres y eso es lo que hay que resaltar. MOSSolidaria lucha y luchará siempre por los niños y las niñas, estén donde estén».

Segundo premio Manuel Castillo para un proyecto de Alberto Pla

Este es el segundo proyecto elaborado por Alberto Pla que consigue el Premio Manuel Castillo de la UV. El primero otorgado a la ONG CESAL y este, directamente, a Alberto Pla. La exposición «Somos Salvador«, creada para la ONG CESAL lo recibió en 2018. Una exposición que fue la mayor obra de prevención de la violencia en El Salvador expuesta en España y que ha estado de gira desde entonces hasta su última exhibición, a finales de diciembre, en Ruzafa Studio.

Alberto Pla conversa con la secretaria autonómica Cooperación y Calidad Democrática, María Belén Cardona, la directora general de Cooperación, Xelo Angulo y la vicerrectora de Responsabilidad Social y Cooperación de la UPV, Rosa Puchades durante la presentación de la exposición Somos Salvador en la Universidad Politécnica de valencia. Foto: Juanjo Martín

Los Premios Manuel Castillo pretenden estimular la investigación académica y periodística en el ámbito de la cooperación y el desarrollo humano. También reconocer y difundir los resultados de más interés para la sociedad española, y especialmente la valenciana, sobre la cooperación internacional, la paz y su contribución al desarrollo humano y sostenible de los pueblos en el mundo.

El galardón honra a Don Manuel Castillo (1869), licenciado en Filosofía y Letras, filántropo y colaborador como periodista en el diario Levante-EMV. Castillo desarrolló numerosas actividades sociales, entre las que destacó su trabajo en la Junta de Protección de Menores, el Reformatorio de Jóvenes de Godella o la Asociación Valenciana de Caridad. Al finalizar la guerra viajó a México donde desarrolló un importante trabajo con la comunidad de exiliados republicanos. Murió en 1964 a la edad de 94 años.

Otros galardonados con el Premio Manuel Castillo 2020

Monografía universitaria de investigación publicada se otorga a:
Mónica Palerm Martínez, Clara Ruiz Navarro y José Miguel Soriano del Castillo por la monografía titulada “Acción Humanitaria Universitaria”.

Trabajo Fin de Máster y Tesis Doctoral. Se otorga a:
Ignacio Martínez Martínez, por la Tesis Doctoral: “La cooperación internacional ante un contexto global de cambios profundos: una mirada al caso vasco”.

Iniciatives “Lluís Vives” de cooperació al desenvolupament de la Universitat de València. Se otorgan en las siguientes categorías:
Premi Manuel Castillo a iniciativa “Luis Vives” de cooperació al desenvolupament de Personal d’Administració i Serveis de la Universitat de València. A Concepción Mariblanca Marí

Premi Manuel Castillo a iniciativa “Luis Vives” de cooperació al desenvolupament de Estudiants de la Universitat de València. A Tamara Mroue Cuenca

Premi Manuel Castillo a iniciativa “Luis Vives” de cooperació al desenvolupament de centre, institut, servei o càrrec institucional de la Universitat de València Centre, Institut, Servei, Càrrec Institucional. Al equipo PDI de ApS multidisciplinar de la Facultat de Farmacia.

 

 

 

 

Hoy, Día de los Derechos Humanos, o de la ausencia de ellos en muchos lugares

2020-12-10T16:36:55+01:00diciembre 10th, 2020|

Fotografías y texto: Alberto Pla 

Tal día como hoy en 1948 se firmó la Declaración de los Derechos Humanos por la Asamblea General de las Naciones Unidas. Ninguno de los 56 miembros de las Naciones Unidas votó en contra del texto, aunque Arabia Saudí, Bielorrusia, Checoslovaquia, Polonia, Sudáfrica, Ucrania, Unión Soviética y Yugoslavia se abstuvieron. Honduras y Yemen se ausentaron.

En la fotografía de portada, Eleanor Roosevelt (esposa del ex presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt) sostiene el documento impreso. Eleanor fue escritora, activista y política, además de la delegada de los Estados Unidos en la Asamblea General de las Naciones Unidas de 1945 a 1952. Harry S. Truman, posteriormente, la llamó la «Primera Dama del Mundo» por sus avances en materia de derechos humanos.

La declaración es un documento histórico que proclama los derechos fundamentales que corresponden a toda persona como ser humano, independientemente de su raza, color, religión, sexo, idioma, opinión política o de otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición. La declaración, por cierto, está disponible en más de 500 lenguas y es el documento que más se ha traducido en todo el mundo.

Niños de la Escuela guardería internacional de las Naciones Unidas miran un póster de la Declaración Universal de Derechos Humanos. (© Archivo de Historia Universal/Getty Images)

Niños de la Escuela guardería internacional de las Naciones Unidas miran un póster de la Declaración Universal de Derechos Humanos. (© Archivo de Historia Universal/Getty Images)

Después de 72 años de la firma, se han realizado grandes esfuerzos por la igualdad de derechos y libertades de las personas que habitamos el planeta. Sin embargo, todavía queda mucho por hacer teniendo en cuenta que el 10% de la población mundial, 736 millones de personas sobreviven en situación de extrema pobreza con menos de 1,90 dólares. Un dato estremecedor que atenta, directamente, contra el artículo 26 de la carta.

Objetivos de Desarrollo Sostenible

Unos de las guías que marcan el camino para el cumplimiento de la declaración son los famosos ODS que sustituyeron a los antiguos Objetivos del Mileno (ODM) y que el pasado mes de septiembre cumplieron cinco años desde su firma. España y todos los países miembros de las Naciones Unidas participaron en su desarrollo. De hecho, fue de unos de los temas que tratamos en el primer encuentro que organizamos sobre cooperación valenciana.

La cooperación española —a través de su sistema descentralizado de cooperación— trata de adecuar los ODS en sus proyectos de cooperación en territorio nacional e internacional: la educación, la igualdad de género o la lucha contra la pobreza son sólo algunos de los 17 retos que marca la Agenda conformada, además, por 269 metas.

Mientras que los ODS tratan de generar un mundo más equitativo, los derechos de cientos de miles de personas son vulnerados ante la ineficiencia, en algunos casos, de las Naciones Unidas. En algunos casos la organización falla a favor de poblaciones que sufren la violación de sus derechos aunque, a título práctico, no genera una solución real, como es en el caso del Sáhara Occidental.

El Sáhara Occidental. Violación de derechos a diario

La población saharaui es uno de los pueblos que más sufren la violación de los Derechos Humanos de forma constante. Un conflicto en el que Marruecos y España fueron y son especialmente protagonistas y que tal día como hoy conviene recordar.

Panorámica del campamento de Smara. Entre los cinco campamentos se estima que hay unas 200.000 personas refugiadas. Fotografía: Alberto Pla

Panorámica del campamento de Smara. Entre los cinco campamentos se estima que hay unas 200.000 personas refugiadas. Fotografía: Alberto Pla   

La historia puede comenzar en 1885, con la construcción de Villa Cisneros y el establecimiento de factorías en Río de Oro y Cabo Blanco después de reclamar la región situada entre el cabo Bojador y el cabo Blanco un año antes, durante la conferencia de Berlín.

Saguía el Hamra («la acequia roja» en lengua árabe), fue, con Río de Oro, uno de los dos territorios que formaban la antigua provincia española (siendo colonia antes de 1969) del Sahara español. Aunque, realmente, los problemas comenzarían cuando en 1949, Manuel Alía Medina, un geólogo español, descubre en Bucraa los yacimientos de fosfatos más grandes del mundo.

Una trabajadora de la Media Luna Roja frente al los almacenes del Programa Mundial de Alimentos en los campamentos saharauis. Fotografía: Alberto Pla

Una trabajadora de la Media Luna Roja frente al los almacenes del Programa Mundial de Alimentos en los campamentos saharauis. Fotografía: Alberto Pla


Los almacenes del Programa Mundial de Alimentos en los campamentos saharauis vacíos de comida fresca. Fotografía: Alberto Pla

Los almacenes del Programa Mundial de Alimentos en los campamentos saharauis vacíos de comida fresca. Fotografía: Alberto Pla

A comienzos de la década de 1970, ante los deseos de Marruecos y Mauritania de anexionarse el territorio, el gobierno español empezó a considerar la posibilidad de la independencia redactando un borrador de estatuto de autonomía. De hecho, España comunicó a la ONU la intención de celebrar un referéndum de autodeterminación en 1975, quien así lo dispuso en su resolución 3458 B del 10 de diciembre del mismo año.

España comunicó a la ONU la intención de celebrar un referéndum de autodeterminación en 1975

EE. UU., entonces, no quería dejar en manos de España el territorio del Sáhara rico en fosfatos, hierro, petróleo y gas, supuestamente, por estar ligado a la dictadura de Franco. Por ello dio luz verde a un proyecto estratégico secreto de la CIA, y financiado por Arabia Saudí, para arrebatar la provincia del Sahara español a España.

La población saharaui vive actualmente sin prácticamente acceso a la salud. La falta de aparatología y medicamentos es evidente en sus precarios centros de salud. Fotografía: Alberto Pla

La población saharaui vive actualmente sin prácticamente acceso a la salud. La falta de aparatología y medicamentos es evidente en sus precarios centros de salud. Fotografía: Alberto Pla

 

Los saharauis apenas tienen acceso a la salud en centros con escasa aparatología y condiciones muy precarias. Fotografía: Alberto Pla

Los saharauis apenas tienen acceso a la salud en centros con escasa aparatología y condiciones muy precarias. Fotografía: Alberto Pla

El 21 de octubre, Juan Carlos I, entonces príncipe de España, se negó a aceptar la jefatura en España con carácter interino, pues buscaba actuar en el Sáhara Occidental con total control algo que consiguió poco tiempo después. Con riesgo de una guerra entre España y Marruecos, Juan Carlos I pidió ayuda de Henry Kissinger, el secretario de estado estadounidense, y este aceptó la mediación solicitada por el rey, intercediendo ante Hasán II Marruecos. Poco después se firmaría un pacto secreto por el que Juan Carlos se comprometía a entregar el Sahara español a Marruecos a cambio del total apoyo político estadounidense en su gobierno como rey de España.

España firmaría un pacto secreto por el que Juan Carlos se comprometía a entregar el Sahara español a Marruecos a cambio del total apoyo político estadounidense en su gobierno como rey de España.

Al margen de ese pacto, España ofrecía una visión muy diferente a las Naciones Unidas en relación a los planes que estaba desarrollando. En un artículo de  Antonio Marín Rodríguez con fecha del 18 de octubre de 1975, se puede leer «El Wall Street Jounrnal dice: las reivindicaciones políticas sobre el Sáhara español presentadas por dos naciones (Marruecos y Mauritania) han sido rechazadas por la Corte Internacional de Justicia… España ya ha anunciado su disposición a retirarse del territorio tan pronto se celebre un referéndum, y  hace unos días, una Misión visitadora de la ONU se expresó en favor de esa consulta».

Los almacenes del Programa Mundial de Alimentos en los campamentos de refugiados saharauis semivaciós con alimentos de primera necesidad. Fotografía: Alberto Pla

Los almacenes del Programa Mundial de Alimentos en los campamentos de refugiados saharauis semivaciós con alimentos de primera necesidad. Fotografía: Alberto Pla

Sin embargo, el rey Hasán II de Marruecos, no conforme con lo establecido por la ONU, organizó la famosa marcha verde el 16 de octubre de 1975. Mientras tanto, España desarrollaba la conocida como Operación Golondrina, una operación para evacuar a los españoles del territorio —con orden incluso de retirar hasta los cadáveres españoles enterrados con el objetivo de retornarlos al territorio español— que llegó a agrupar hasta 200 000 efectivos ante las amenazas de guerra con Marruecos. Las tropas españolas, que iban abandonando sus puestos en el desierto, fueron a su vez ocupados por las Fuerzas Armadas Reales (FAR) de Marruecos. El 26 de febrero de 1976 un escueto comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores anunciaba: «El Gobierno español ha puesto término definitivamente a la presencia de España en el Sahara Occidental». España abandonaba estos territorios tras 92 años en la zona dejando a su suerte a cientos de miles de saharauis españoles, sin celebrar el prometido referéndum de autodeterminación por el entonces príncipe Juan Carlos I y permitiendo que Marruecos invadiese territorio saharaui contra la defensa del Frente Polisario, que poco pudo hacer para ser invadidos.

Desde entonces (hace 45 años), alrededor de 200 000 personas viven afinadas a su suerte sin electricidad, agua potable, cañerías, derecho a la salud, a una alimentación básica, a una educación de calidad… en cinco campamentos distintos. Personas —muchas de ellas— que mantienen el documento nacional de identidad pero que España les niega su asilo siendo todavía potencia administradora.

La Asociación Saharaui de Víctimas de Minas trata de apoyar a aquellas personas que han sufrido una lesión por un explosivo. Fotografía de Alberto Pla

La Asociación Saharaui de Víctimas de Minas trata de apoyar a aquellas personas que han sufrido una lesión por un explosivo. Fotografía de Alberto Pla

 

La Asociación Saharaui de Víctimas de Minas trata de apoyar a aquellas personas que han sufrido una lesión por un explosivo. Fotografía de Alberto Pla

Detalle en el centro de la Asociación Saharaui de Víctimas de Minas trata de apoyar a aquellas personas que han sufrido una lesión por un explosivo. Fotografía de Alberto Pla

Por su parte, Marruecos, mantiene mano de hierro con aquellos que intentan entrar en territorios ocupados siendo objeto de denuncias por amenazas, torturas y encarcelaciones por supuestos delitos cometidos poro sahararuis. Además, el país oculta lo que sucede entre las fronteras saharuis ocupadas por Marruecos. Unas fronteras que custodian el muro más grande del mundo (2720 km) —solo superado por la Muralla China— que, para hacernos una idea, conectaría las capitales entre Madrid y Berlín. Un muro, además, plagado de minas y artefactos explosivos que se ha llevado la vida de varios personas y mutilado a otros tantos camellos o animales que se han acercado a él.

Durante 72 años se ha avanzado mucho en lo que a Derechos Humanos se refieren. Sin embargo, la historia del Sáhara y su actual situación es el claro ejemplo de que todavía —y en otras muchas partes del mundo que relatamos a diario en nuestros proyectos— se violan con total impunidad. El año pasado lanzamos Atu: El rostro de un pueblo olvidado. Una película documental que narra la historia de, como una niña saharaui, consigue salir de los campamentos gracias a ONGD como MosSolidaria a través de la cooperante Mari Olcina. Muy pronto podrán verla online mientras que ya está disponible el trailer.

Sigamos denunciando y avanzando en derechos para todas y todos para, como es de moda decir ahora, que nadie quede atrás.

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