La rectora de la UV entrega el premio Manuel Castillo a Alberto Pla por “Atu, el rostro de un pueblo olvidado”

2021-11-15T18:26:19+01:00noviembre 15th, 2021|

La ceremonia de la XI Edición de los Premios Manuel Castillo ha tenido lugar este lunes en el rectorado de la Universitat de València.

El documental «Atu. El rostro de un pueblo olvidado» se puede ver ya online en el canal de Youtube de MOSSolidaria.

El rectorado de la Universitat de València ha acogido este lunes, día 15 de noviembre, la entrega de la XI edición de los Premios Manuel Castillo. Una edición en la que el galardón al mejor reportaje periodístico emitido ha sido para Alberto Pla, director de la película documental “Atu. El rostro de un pueblo olvidado”, que rodó en los campamentos de refugiados de Tindurf, en Argelia, para la ONG MOSsolidaria. Un documental que ahonda en la problemática del pueblo saharaui, una antigua colonia española que lleva 40 años reclamando un territorio que todavía pertenece a Marruecos y, mientras tanto, sigue viviendo dividida entre territorio marroquí y los campos de refugiados de Argelia.

Estos Premios Manuel Castillo pretenden estimular la investigación académica y periodística en el ámbito de la cooperación y el desarrollo humano. Tienen la finalidad de potenciar e incentivar que los resultados de la investigación, y la orientación de su plasmación escrita o audiovisual, tengan relación directa con la cooperación al desarrollo, todo aportante conocimientos, revelando capacidades o denunciando agresiones a los derechos humanos y a este desarrollo humano y sostenible.

El Sahara occidental, la provincia 53 olvidada

Los galardones de todos los premiados - Fotografía: Tania Fraile

Los galardones de todos los premiados – Fotografía: Tania Fraile

En el acto de entrega, Alberto Pla ha destacado que esta “provincia 53” sigue siendo “la puerta de atrás de occidente ante la ineficiencia de las Naciones Unidas” y, mientras tanto “la muerte les llega allí en tumbas de tierras prestadas” de este pueblo saharaui que es “el reflejo de la resistencia y se muestra incombustible ante la adversidad”. Y, “por ellos, y por ellas, en nombre de la dignidad hicimos este trabajo para la ONG MOSSolidaria”, sentenciaba.

Alberto Pla durante el discurso tras la entrega del Premio Maunel Castillo. Fotografía - Tania Fraile

Alberto Pla durante el discurso tras la entrega del Premio Maunel Castillo. Fotografía – Tania Fraile

También intervino en el acto la concejala de Cooperación del Ayuntamiento de Valencia, Maite Ibáñez. Ella señalaba que “la actual crisis tiene un impacto en el ámbito de la cooperación muy significativo. La incidencia que tiene en las comunidades de los países del sur donde muchas organizaciones valencianas ejercitan proyectos de cooperación y acción humanitaria, es mu relevante”. En esta línea, “los premios Manuel Castillo llevan a cabo “una labor fundamental para visibilizarlos, la puesta en valor de trabajados destacados, potencia la defensa de los mismos, nos permiten conocer aspectos de esos proyectos que de otra manera permanecerían invisibles”, resaltaba.

Ella ponía en valor la relevancia, más aún en estos tiempos, de reforzar la acogida y la solidaridad. En este sentido, cabe resaltar que, precisamente, Manuel Castillo y su familia fueron también refugiados, en esta caso durante la Guerra Civil cuando tuvieron que irse, como tantos otros españoles, a México. Y no podemos olvidar que ahora son otras personas las que sufren en campos de refugiados, como el propio pueblo saharaui, protagonista de “Atu. El rostro de un pueblo olvidado”.

La rectora destaca el apoyo a los más vulnerables

El momento de la entrega del premio a Alberto Pla por parte de la rectora de la UV, Mavi Mestre. Foto: Tania Fraile.

La rectora de la UV, Mavi Mestre cerraba el acto y ponía en valor que “es de agradecer el apoyo de los órganos de gobierno para reconocer a los premiados y premiadas de este acto que tiene tanto contenido vinculado a la solidaridad de los pueblos, a la cooperación y al apoyo a los pueblos más vulnerables”.

Ella resaltaba que este “es uno de los premios más importantes de España en el ámbito de la cooperación y esta condición me hace sentir un inmenso orgullo por el papel que la Universitat de València lleva a cabo y por la suerte que tenemos de este vínculo entre la familia Castillo y la Universidad que ha cumplido ya 30 años”.

Y continuaba indicando que “todavía hay pueblos y colectivos muy vulnerables, con falta de derechos y de recursos. Cuando hablamos de cooperación hablamos de cambiar el mundo y mejorar las sociedades, pero a veces es más importante cambiar esas partes del mundo que no nos son cercanas, que son invisibilizadas y que solo ocupan portadas cuando ocurre una desgracia”. Para acabar dando la enhorabuena a todos los premiados por ser “los mejores representantes de una figura que significa tanto para la cooperación internacional, para la paz y para la Universitat de València y la educación como es Manuel Castillo”.

Atu. Online desde este lunes en el canal de Youtube de MOSSolidaria

Mari Olcina habla con Alberto Pla en Ruzafa Studio.

Coincidiendo con esta entrega de los premios Manuel Castillo, el documental «Atu. El rostro del pueblo olvidado», se puede ver online desde este lunes, día 15 de noviembre, en el canal de Youtube de MOSSolidaria. Un estreno online que viene acompañado, además, de un video de presentación con varios protagonistas.

 

Premiados en la XI Edición Manuel Castillo

Categoría A. Monografía universitaria de investigación publicada, dotado con un  diploma y un premio de 3.000 euros (sujeto a las retenciones y las normativas fiscales  pertinentes), se otorga a: Mónica Palerm Martínez, Clara Ruiz Navarro y José Miguel Soriano del Castillo por la  monografía titulada “Acción Humanitaria Universitaria”.

Categoría B. Trabajo Fin de Máster y Tesis Doctoral, dotado con un diploma y un premio  de 400 euros (sujeto a las retenciones y las normativas fiscales pertinentes), se otorga
a:  Ignacio Martínez Martínez, por la Tesis Doctoral: “La cooperación internacional ante un  contexto global de cambios profundos: una mirada al caso vasco”.

Categoría C Reportatge periodístic emès, dotado con un diploma y un premio de 1800  euros (sujeto a les retenciones y les normativas fiscales pertinente), se otorga a:  Alberto Pla Monfort, por “Atu: El rostro de un pueblo olvidado”.

Categoría D Iniciatives “Lluís Vives” de cooperació al desenvolupament de la Universitat de València, dotado con diploma, galardón y un ejemplar de la obra Tratado  de Socorro de los Pobres de Luis Vives, se otorgan en las siguientes categorías:

· Premio Manuel Castillo a iniciativa “Luis Vives” de cooperació al  desenvolupament de Personal d’Administració i Serveis de la Universitat de  València. Concepción Mariblanca Marí.
· Premio Manuel Castillo a iniciativa “Luis Vives” de cooperació al  desenvolupament de Estudiants de la Universitat de València. Tamara Mroue Cuenca.
· Premio Manuel Castillo a iniciativa “Luis Vives” de cooperació al  desenvolupament de centre, institut, servei o càrrec institucional de la Universitat de València Centre, Institut, Servei, Càrrec Institucional.  Equipo PDI de ApS multidisciplinar de la Facultat de Farmacia.

 

 

 

Alberto Pla recibe el premio Manuel Castillo de la UV por «Atu. El rostro de un pueblo olvidado»

2021-02-07T21:22:08+01:00febrero 4th, 2021|

El mes de febrero arranca con grandes motivos para la celebración para la Agencia Alberto Pla-Proyectos de Comunicación Social. De este modo, a la confirmación del estreno mundial de nuestra película documental «El jardín de las rosas» en el Festival de Cine y Derechos Humanos de Valencia, el próximo día 11, tenemos que añadir una gran noticia que hemos conocido hoy mismo con gran alegría y emoción. No es para menos, porque el jurado del Premio Manuel Castillo 2020, otorgado por la Universitat de Valencia, ha concedido a Alberto Pla el premio Manuel Castillo en la modalidad de Reportaje periodístico emitido, por nuestra película documental «Atu. El rostro de un pueblo olvidado», elaborada para la ONGD MOSSolidaria. Cabe destacar que este es, actualmente, uno de los reconocimientos más relevantes en materia de cooperación y periodismo de toda España.

El jurado del Premio Manuel Castillo 2020.

La noticia nos ha pillado, además, en medio del rodaje de otro proyecto muy emotivo e ilusionante, del que no podemos dar, de momento, más detalles, y también cuando estábamos organizando el estreno de otra película documental que, posiblemente, tendrá lugar en marzo.

El director de nuestra Agencia, Alberto Pla, se mostraba muy emocionado tras conocer la noticia: «El hecho de que una institución como la Universidad de Valencia reconozca tu trabajo es una satisfacción enorme. Me acuerdo de todo el equipo que lucha en esta agencia para visibilizar la falta de derechos humanos y acompañar a tantas organizaciones sociales. Va dedicado a Marco, que fue el operador de cámara en el Sahara, Yolanda González, que lo fue en España y a todo nuestro maravilloso equipo con el que compartimos proyectos».

Detalle del cartel de la película documental «Atu. El rostro de un pueblo olvidado».

«Por supuesto, agradezco también la confianza de la ONGD MOSSolidaria y de Mari Olcina, que confió en nuestra agencia para ir al Sahara a rodar y poder redescubrir de cerca y ayudar a visibilizar la causa saharaui. No podemos olvidar que allí hay un pueblo vecino que lleva más de cuatro décadas olvidados en el desierto y que, a pesar de que Naciones Unidas resolvió su derecho a la autodeterminación, lejos queda de cumplirse ese derecho. Hay que seguir apoyando a este pueblo para que finalmente puedan ser dueños de su destino». Porque, como decía la propia Atu en el documental «es el Sahara Occidental y es nuestro, de nadie más«.

«No podemos olvidar que allí hay un pueblo vecino que lleva más de cuatro décadas olvidados en el desierto… Este premio nos anima a luchar y está dedicado, especialmente, al pueblo saharaui»

Por su parte, la directora de MOSSolidaria, Mari Olcina indicaba que «estoy muy contenta con el premio. La verdad es que ha sido una noticia muy grata. Este premio que la Universidad de Valencia concede a Alberto Pla, como director del documental, tras tantas trabas que se nos pusieron para que lo pudiéramos realizar es un reconocimiento también al pueblo saharaui. Especialmente, a los niños y niñas de los campamentos de refugiados saharauis. Más de la mitad, de las 200.000 personas que viven en los campamentos son niños y niñas, que han nacido allí y que no conocen otra cosa nada más que aquello».

Maro Toledo, cámara y sonidita en el centro logístico del Programa Mundial de Alimentos

Marco Toledo, cámara y sonidista, en el centro logístico del Programa Mundial de Alimentos, en el Sahara Occidental.

«Por eso, añade Olcina, el programa Vacaciones en Paz» es tan importante. Pero si alguien se merece este premio, si alguien se merece este reconocimiento, esa necesidad de que esos niños salgan de ahí, de la diáspora, y vuelvan otra vez a su tierra, son los niños sarahauis. Les tengo gran cariño y creo que no se merecen esa forma de vida. Y España lo más que hace es mandarle unas cuantas lentejas cada año y ya está. Se olvidaron de ellos totalmente cuando, en su tierra que es muy rica, está la potencia que lo ocupa, Marruecos, expoliando los recursos inmensos que tiene el Sahara Occidental. Estos niños tienen derecho a su tierra, a vivir en libertad, a tener ese pan de cada día que se ganarán sus padres y eso es lo que hay que resaltar. MOSSolidaria lucha y luchará siempre por los niños y las niñas, estén donde estén».

Segundo premio Manuel Castillo para un proyecto de Alberto Pla

Este es el segundo proyecto elaborado por Alberto Pla que consigue el Premio Manuel Castillo de la UV. El primero otorgado a la ONG CESAL y este, directamente, a Alberto Pla. La exposición «Somos Salvador«, creada para la ONG CESAL lo recibió en 2018. Una exposición que fue la mayor obra de prevención de la violencia en El Salvador expuesta en España y que ha estado de gira desde entonces hasta su última exhibición, a finales de diciembre, en Ruzafa Studio.

Alberto Pla conversa con la secretaria autonómica Cooperación y Calidad Democrática, María Belén Cardona, la directora general de Cooperación, Xelo Angulo y la vicerrectora de Responsabilidad Social y Cooperación de la UPV, Rosa Puchades durante la presentación de la exposición Somos Salvador en la Universidad Politécnica de valencia. Foto: Juanjo Martín

Los Premios Manuel Castillo pretenden estimular la investigación académica y periodística en el ámbito de la cooperación y el desarrollo humano. También reconocer y difundir los resultados de más interés para la sociedad española, y especialmente la valenciana, sobre la cooperación internacional, la paz y su contribución al desarrollo humano y sostenible de los pueblos en el mundo.

El galardón honra a Don Manuel Castillo (1869), licenciado en Filosofía y Letras, filántropo y colaborador como periodista en el diario Levante-EMV. Castillo desarrolló numerosas actividades sociales, entre las que destacó su trabajo en la Junta de Protección de Menores, el Reformatorio de Jóvenes de Godella o la Asociación Valenciana de Caridad. Al finalizar la guerra viajó a México donde desarrolló un importante trabajo con la comunidad de exiliados republicanos. Murió en 1964 a la edad de 94 años.

Otros galardonados con el Premio Manuel Castillo 2020

Monografía universitaria de investigación publicada se otorga a:
Mónica Palerm Martínez, Clara Ruiz Navarro y José Miguel Soriano del Castillo por la monografía titulada “Acción Humanitaria Universitaria”.

Trabajo Fin de Máster y Tesis Doctoral. Se otorga a:
Ignacio Martínez Martínez, por la Tesis Doctoral: “La cooperación internacional ante un contexto global de cambios profundos: una mirada al caso vasco”.

Iniciatives “Lluís Vives” de cooperació al desenvolupament de la Universitat de València. Se otorgan en las siguientes categorías:
Premi Manuel Castillo a iniciativa “Luis Vives” de cooperació al desenvolupament de Personal d’Administració i Serveis de la Universitat de València. A Concepción Mariblanca Marí

Premi Manuel Castillo a iniciativa “Luis Vives” de cooperació al desenvolupament de Estudiants de la Universitat de València. A Tamara Mroue Cuenca

Premi Manuel Castillo a iniciativa “Luis Vives” de cooperació al desenvolupament de centre, institut, servei o càrrec institucional de la Universitat de València Centre, Institut, Servei, Càrrec Institucional. Al equipo PDI de ApS multidisciplinar de la Facultat de Farmacia.

 

 

 

 

Hoy, Día de los Derechos Humanos, o de la ausencia de ellos en muchos lugares

2020-12-10T16:36:55+01:00diciembre 10th, 2020|

Fotografías y texto: Alberto Pla 

Tal día como hoy en 1948 se firmó la Declaración de los Derechos Humanos por la Asamblea General de las Naciones Unidas. Ninguno de los 56 miembros de las Naciones Unidas votó en contra del texto, aunque Arabia Saudí, Bielorrusia, Checoslovaquia, Polonia, Sudáfrica, Ucrania, Unión Soviética y Yugoslavia se abstuvieron. Honduras y Yemen se ausentaron.

En la fotografía de portada, Eleanor Roosevelt (esposa del ex presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt) sostiene el documento impreso. Eleanor fue escritora, activista y política, además de la delegada de los Estados Unidos en la Asamblea General de las Naciones Unidas de 1945 a 1952. Harry S. Truman, posteriormente, la llamó la «Primera Dama del Mundo» por sus avances en materia de derechos humanos.

La declaración es un documento histórico que proclama los derechos fundamentales que corresponden a toda persona como ser humano, independientemente de su raza, color, religión, sexo, idioma, opinión política o de otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición. La declaración, por cierto, está disponible en más de 500 lenguas y es el documento que más se ha traducido en todo el mundo.

Niños de la Escuela guardería internacional de las Naciones Unidas miran un póster de la Declaración Universal de Derechos Humanos. (© Archivo de Historia Universal/Getty Images)

Niños de la Escuela guardería internacional de las Naciones Unidas miran un póster de la Declaración Universal de Derechos Humanos. (© Archivo de Historia Universal/Getty Images)

Después de 72 años de la firma, se han realizado grandes esfuerzos por la igualdad de derechos y libertades de las personas que habitamos el planeta. Sin embargo, todavía queda mucho por hacer teniendo en cuenta que el 10% de la población mundial, 736 millones de personas sobreviven en situación de extrema pobreza con menos de 1,90 dólares. Un dato estremecedor que atenta, directamente, contra el artículo 26 de la carta.

Objetivos de Desarrollo Sostenible

Unos de las guías que marcan el camino para el cumplimiento de la declaración son los famosos ODS que sustituyeron a los antiguos Objetivos del Mileno (ODM) y que el pasado mes de septiembre cumplieron cinco años desde su firma. España y todos los países miembros de las Naciones Unidas participaron en su desarrollo. De hecho, fue de unos de los temas que tratamos en el primer encuentro que organizamos sobre cooperación valenciana.

La cooperación española —a través de su sistema descentralizado de cooperación— trata de adecuar los ODS en sus proyectos de cooperación en territorio nacional e internacional: la educación, la igualdad de género o la lucha contra la pobreza son sólo algunos de los 17 retos que marca la Agenda conformada, además, por 269 metas.

Mientras que los ODS tratan de generar un mundo más equitativo, los derechos de cientos de miles de personas son vulnerados ante la ineficiencia, en algunos casos, de las Naciones Unidas. En algunos casos la organización falla a favor de poblaciones que sufren la violación de sus derechos aunque, a título práctico, no genera una solución real, como es en el caso del Sáhara Occidental.

El Sáhara Occidental. Violación de derechos a diario

La población saharaui es uno de los pueblos que más sufren la violación de los Derechos Humanos de forma constante. Un conflicto en el que Marruecos y España fueron y son especialmente protagonistas y que tal día como hoy conviene recordar.

Panorámica del campamento de Smara. Entre los cinco campamentos se estima que hay unas 200.000 personas refugiadas. Fotografía: Alberto Pla

Panorámica del campamento de Smara. Entre los cinco campamentos se estima que hay unas 200.000 personas refugiadas. Fotografía: Alberto Pla   

La historia puede comenzar en 1885, con la construcción de Villa Cisneros y el establecimiento de factorías en Río de Oro y Cabo Blanco después de reclamar la región situada entre el cabo Bojador y el cabo Blanco un año antes, durante la conferencia de Berlín.

Saguía el Hamra («la acequia roja» en lengua árabe), fue, con Río de Oro, uno de los dos territorios que formaban la antigua provincia española (siendo colonia antes de 1969) del Sahara español. Aunque, realmente, los problemas comenzarían cuando en 1949, Manuel Alía Medina, un geólogo español, descubre en Bucraa los yacimientos de fosfatos más grandes del mundo.

Una trabajadora de la Media Luna Roja frente al los almacenes del Programa Mundial de Alimentos en los campamentos saharauis. Fotografía: Alberto Pla

Una trabajadora de la Media Luna Roja frente al los almacenes del Programa Mundial de Alimentos en los campamentos saharauis. Fotografía: Alberto Pla


Los almacenes del Programa Mundial de Alimentos en los campamentos saharauis vacíos de comida fresca. Fotografía: Alberto Pla

Los almacenes del Programa Mundial de Alimentos en los campamentos saharauis vacíos de comida fresca. Fotografía: Alberto Pla

A comienzos de la década de 1970, ante los deseos de Marruecos y Mauritania de anexionarse el territorio, el gobierno español empezó a considerar la posibilidad de la independencia redactando un borrador de estatuto de autonomía. De hecho, España comunicó a la ONU la intención de celebrar un referéndum de autodeterminación en 1975, quien así lo dispuso en su resolución 3458 B del 10 de diciembre del mismo año.

España comunicó a la ONU la intención de celebrar un referéndum de autodeterminación en 1975

EE. UU., entonces, no quería dejar en manos de España el territorio del Sáhara rico en fosfatos, hierro, petróleo y gas, supuestamente, por estar ligado a la dictadura de Franco. Por ello dio luz verde a un proyecto estratégico secreto de la CIA, y financiado por Arabia Saudí, para arrebatar la provincia del Sahara español a España.

La población saharaui vive actualmente sin prácticamente acceso a la salud. La falta de aparatología y medicamentos es evidente en sus precarios centros de salud. Fotografía: Alberto Pla

La población saharaui vive actualmente sin prácticamente acceso a la salud. La falta de aparatología y medicamentos es evidente en sus precarios centros de salud. Fotografía: Alberto Pla

 

Los saharauis apenas tienen acceso a la salud en centros con escasa aparatología y condiciones muy precarias. Fotografía: Alberto Pla

Los saharauis apenas tienen acceso a la salud en centros con escasa aparatología y condiciones muy precarias. Fotografía: Alberto Pla

El 21 de octubre, Juan Carlos I, entonces príncipe de España, se negó a aceptar la jefatura en España con carácter interino, pues buscaba actuar en el Sáhara Occidental con total control algo que consiguió poco tiempo después. Con riesgo de una guerra entre España y Marruecos, Juan Carlos I pidió ayuda de Henry Kissinger, el secretario de estado estadounidense, y este aceptó la mediación solicitada por el rey, intercediendo ante Hasán II Marruecos. Poco después se firmaría un pacto secreto por el que Juan Carlos se comprometía a entregar el Sahara español a Marruecos a cambio del total apoyo político estadounidense en su gobierno como rey de España.

España firmaría un pacto secreto por el que Juan Carlos se comprometía a entregar el Sahara español a Marruecos a cambio del total apoyo político estadounidense en su gobierno como rey de España.

Al margen de ese pacto, España ofrecía una visión muy diferente a las Naciones Unidas en relación a los planes que estaba desarrollando. En un artículo de  Antonio Marín Rodríguez con fecha del 18 de octubre de 1975, se puede leer «El Wall Street Jounrnal dice: las reivindicaciones políticas sobre el Sáhara español presentadas por dos naciones (Marruecos y Mauritania) han sido rechazadas por la Corte Internacional de Justicia… España ya ha anunciado su disposición a retirarse del territorio tan pronto se celebre un referéndum, y  hace unos días, una Misión visitadora de la ONU se expresó en favor de esa consulta».

Los almacenes del Programa Mundial de Alimentos en los campamentos de refugiados saharauis semivaciós con alimentos de primera necesidad. Fotografía: Alberto Pla

Los almacenes del Programa Mundial de Alimentos en los campamentos de refugiados saharauis semivaciós con alimentos de primera necesidad. Fotografía: Alberto Pla

Sin embargo, el rey Hasán II de Marruecos, no conforme con lo establecido por la ONU, organizó la famosa marcha verde el 16 de octubre de 1975. Mientras tanto, España desarrollaba la conocida como Operación Golondrina, una operación para evacuar a los españoles del territorio —con orden incluso de retirar hasta los cadáveres españoles enterrados con el objetivo de retornarlos al territorio español— que llegó a agrupar hasta 200 000 efectivos ante las amenazas de guerra con Marruecos. Las tropas españolas, que iban abandonando sus puestos en el desierto, fueron a su vez ocupados por las Fuerzas Armadas Reales (FAR) de Marruecos. El 26 de febrero de 1976 un escueto comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores anunciaba: «El Gobierno español ha puesto término definitivamente a la presencia de España en el Sahara Occidental». España abandonaba estos territorios tras 92 años en la zona dejando a su suerte a cientos de miles de saharauis españoles, sin celebrar el prometido referéndum de autodeterminación por el entonces príncipe Juan Carlos I y permitiendo que Marruecos invadiese territorio saharaui contra la defensa del Frente Polisario, que poco pudo hacer para ser invadidos.

Desde entonces (hace 45 años), alrededor de 200 000 personas viven afinadas a su suerte sin electricidad, agua potable, cañerías, derecho a la salud, a una alimentación básica, a una educación de calidad… en cinco campamentos distintos. Personas —muchas de ellas— que mantienen el documento nacional de identidad pero que España les niega su asilo siendo todavía potencia administradora.

La Asociación Saharaui de Víctimas de Minas trata de apoyar a aquellas personas que han sufrido una lesión por un explosivo. Fotografía de Alberto Pla

La Asociación Saharaui de Víctimas de Minas trata de apoyar a aquellas personas que han sufrido una lesión por un explosivo. Fotografía de Alberto Pla

 

La Asociación Saharaui de Víctimas de Minas trata de apoyar a aquellas personas que han sufrido una lesión por un explosivo. Fotografía de Alberto Pla

Detalle en el centro de la Asociación Saharaui de Víctimas de Minas trata de apoyar a aquellas personas que han sufrido una lesión por un explosivo. Fotografía de Alberto Pla

Por su parte, Marruecos, mantiene mano de hierro con aquellos que intentan entrar en territorios ocupados siendo objeto de denuncias por amenazas, torturas y encarcelaciones por supuestos delitos cometidos poro sahararuis. Además, el país oculta lo que sucede entre las fronteras saharuis ocupadas por Marruecos. Unas fronteras que custodian el muro más grande del mundo (2720 km) —solo superado por la Muralla China— que, para hacernos una idea, conectaría las capitales entre Madrid y Berlín. Un muro, además, plagado de minas y artefactos explosivos que se ha llevado la vida de varios personas y mutilado a otros tantos camellos o animales que se han acercado a él.

Durante 72 años se ha avanzado mucho en lo que a Derechos Humanos se refieren. Sin embargo, la historia del Sáhara y su actual situación es el claro ejemplo de que todavía —y en otras muchas partes del mundo que relatamos a diario en nuestros proyectos— se violan con total impunidad. El año pasado lanzamos Atu: El rostro de un pueblo olvidado. Una película documental que narra la historia de, como una niña saharaui, consigue salir de los campamentos gracias a ONGD como MosSolidaria a través de la cooperante Mari Olcina. Muy pronto podrán verla online mientras que ya está disponible el trailer.

Sigamos denunciando y avanzando en derechos para todas y todos para, como es de moda decir ahora, que nadie quede atrás.

Día Internacional de la infancia: tres pequeñas grandes historias

2020-11-20T12:54:28+01:00noviembre 20th, 2020|

Por María Palau | Fotografías por Alberto Pla

En la vida, podremos escuchar tantas historias como niños conozcamos. Es imposible encontrar un por qué, pero nos contagiarán su alegría, su ilusión, sus ganas de soñar. Y nos contarán una historia, su historia. Un cuento que no siempre tendrá un final feliz.

Hoy, 20 de noviembre, Día Internacional de la infancia, desde la Agencia Alberto Pla-Proyectos de Comunicación Social queremos compartir algunas historias de niños y niñas que hemos tenido la suerte de cruzarnos en nuestro camino. Queremos compartir con vosotros su alegría, su ilusión y sus ganas de soñar.

Pero, antes de hablaros de Kimberly, de Atu o de Genet y que conozcáis las historias que hemos ido relatando audiovisualmente durante estos años, queremos daros un dato. Sólo uno. Prometemos que no habrá más. Allá va: En el mundo más de 124 millones de personas menores de edad no reciben una educación continuada y de calidad. Bueno, os daremos otro: 58 millones de niñas y niños de entre 6 y 11 años están sin escolarizar.

Para que todas las Kimberly, Atu o Genet del mundo puedan contar sus historias, o incluso llegar a escribirlas algún día, es necesario que se cumpla su derecho, como se cumplió el nuestro, de recibir una educación básica. Para formarse, para crecer, para aprender, y sí, para narrarnos su cuento de la forma en la que ellos decidan.

Kimberly ayuda a una niña a realizar unos dibujos en la Escuelita Feliz del vertedero de Cobán, en Alta Verapaz, Guatemala. Fotografía: Alberto Pla

Kimberly ayuda a una niña a realizar unos dibujos en la Escuelita Feliz del vertedero de Cobán, en Alta Verapaz, Guatemala. Fotografía: Alberto Pla

Kimberly. 142 pulsaciones

Kimberly creció en un vertedero de Guatemala. Gracias a su esfuerzo y determinación y a que la Asociación CONI se cruzó en su camino, consiguió estudiar el Ciclo Básico (el equivalente a la Educación Secundaria en España) y cursó estudios de magisterio y posteriormente de enfermería.

La historia de Kimberly, escribíamos en nuestra página web la primera vez que os hablamos de ella, es un ejemplo para otros estudiantes de su país, donde solo el 3% de alumnos culminan la educación secundaria. Una muestra de cómo, a través de la educación, pueden cumplir cualquier cosa que se propongan.

En el documental 142 Pulsaciones compartíamos el triunfo de una niña, pero, en palabras del presidente de la Asociación CONI, Alejandro Sebastián, denunciábamos el derecho vulnerado de la infancia en Guatemala a la educación.

“Kimberly tiene de especial que representa perfectamente a todas esas familias, y a todos esos niños y niñas guatemaltecas que están esperando una oportunidad y que la pelean, se esfuerzan y la aprovechan”, añadía.

Atu. El rostro de un pueblo olvidado

En 2019, contamos la historia de Atu, una niña saharaui de 12 años que viajaba a València cada verano en el marco del proyecto ‘Vacaciones en Paz’ de la ONGD MOSSolidaria. Su fundadora, Mari Olcina, se transformaba durante unos meses en la madre de acogida de Atu.

Nosotros quisimos contar la vida de Atu, y una parte de la de Mari, en la película documental Atu. El rostro de un pueblo olvidado. Pero nuestro objetivo también era reflejar la vida de todos esos saharauis que llevan desde 1976 sobreviviendo en campo de refugiados en el desierto, en la frontera entre Argelia, Marruecos, Sahara Occidental y Mauritania; narrar la forma de sobrevivir y de resistir del pueblo saharaui en el exilio.

Atu observa el atardecer en el Sáhara argelino dentro del campamento de Smara. Fotografía: Alberto Pla

Atu observa el atardecer en el Sáhara argelino dentro del campamento de Smara. Fotografía: Alberto Pla

Estamos seguros que, como nos pasó a todo el equipo durante el rodaje, vosotros también os daréis cuenta mientras veis el documental: los corazones de Mari y Atu están unidos por una misma causa, la del Sáhara libre. Ambas son conscientes de que su lucha no es nada sencilla, de que tienen muchas cosas en contra, empezando por la pasividad de la comunidad internacional, pero mantienen la esperanza de que un día el Sahara Occidental sea libre y que sus ciudadanos puedan tener un pasaporte y decidir sobre su propio destino y sobre el de su pueblo.

Un pequeño apunte, la cinta también ensalza el trabajo incansable de las mujeres en estos campamentos. Desde el silencio, se organizan para cuidar y educar a los niños y niñas, trabajan en las guarderías, escuelas, hospitales, alimentan a sus conciudadanos y llevan a cabo las tareas cotidianas.

Genet. Etiopía

El pasado 12 de marzo, apenas unos días antes de confinarnos en España, volvimos de rodar un documental en Etiopía junto con la ONGD MOSSolidaria y la Comunidad Misionera Juan Pablo Apóstol-MCSPA. Aún no podemos avanzaros mucha información sobre el proyecto en el que estamos trabajando con muchísima ilusión, aunque podemos adelantaros que ha sido un auténtico placer trabajar de nuevo junto a Mari Olcina.

Sin embargo, no podemos resistirnos a hablaros de Genet. De Genet y de su sonrisa. Detrás del blanco reluciente, se esconde una historia de lucha constante de una de las niñas del aula de especiales de la MCSPA.

Y no queremos olvidarnos tampoco de la sonrisa del director de hotel Best Western International, Iván Luna, cuya mano tendida posibilitó que Genet llevara a cabo sus prácticas profesionales de Turismo en este establecimiento. Como ella misma narraba, pudo cumplir así el sueño de una niña que, cuando era pequeña, no tenía sueños porque “lo único que alcanzaba a ver en su horizonte erra reproducir el mismo estilo de vida que tuvieron las generaciones que la precedieron”.

Genet —ya de mayor— sonríe durante la entrevista que le hicimos para relatar su historia del documental. Fotografía: Alberto Pla

Genet —ya de mayor— sonríe durante la entrevista que le hicimos para relatar su historia del documental. Fotografía: Alberto Pla

Otras iniciativas

No queremos perder la oportunidad de compartir con vosotros estas iniciativas que, sin ninguna duda, estarán plagadas de historias como la de Kimberly, Atu o Genet. Historias de niños y niñas llenos de alegría, ilusión y ganas de soñar.

ALBOAN

ALBOAN es una ONG centrada en el trabajo de “construcción de una ciudadanía global que denuncie las injusticias que provocan desigualdad en el mundo, construya una cultura que promueva el bien común y transforme las estructuras generadoras de pobreza a nivel local y global”.

Una de sus luchas principales se centra en conseguir una educación universal, libre y de calidad que, como defienden, “es necesaria para avanzar en la construcción de un mundo más justo e igualitario”. Con el objetivo de que la educación de calidad sea accesible al mayor número de niños y niñas en todo el mundo, desarrollan proyecto en países como R.D. Congo, Chad o Madagascar apoyando la gestión del Servicio Jesuita a Refugiados-Grandes Lagos dentro de los campos de personas desplazadas y la labor de Fe y Alegría en zonas rurales empobrecidas o en áreas urbanas marginales. Crean escuelas nuevas y facilitan material escolar; forman y contratan a profesorados, apoyan la creación de asociaciones de madres y padres involucradas en el sistema educativo y acompañan a adolescentes víctimas de violencia.

Unos niños saltan en la playa de Beira en Mozambique. Fotografía: Alberto Pla

Unos niños saltan en la playa de Beira en Mozambique. Fotografía: Alberto Pla

UNICEF

Sería imposible abarcar el trabajo del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) en unas líneas, ni siquiera en un único artículo, nos harían falta miles. Pero, no queremos perder la oportunidad de destacar algunas de sus incontables proyectos dedicados a los niños y niñas de todo el mundo.

En primer lugar, la estrategia que diseñaron desde el estallido de la pandemia para apoyar el aprendizaje remoto desde los domicilios en Uruguay. En este sentido, proporcionaron herramientas que permitieran a las familias afrontar la cuarentena y organizaron reuniones virtuales con técnicos y autoridades de la Administración Nacional de Educación Pública para abordar los principales desafíos relacionados con el aprendizaje de los niños y adolescentes. El primer reto fue superado, el segundo -asegurar la continuidad de la educación para todos en el contexto del desconfinamiento- está en proceso de ser conseguido.

En Camboya, UNICEF también trabajó con el Ministerio de Educación, Juventud y Deporte para permitir que la reapertura de las escuelas contara con las condiciones de seguridad necesarias. Según explican en su página web, desde que abrieron las escuelas, han distribuido 6.195 desinfectantes de manos, 72.725 pastillas de jabón y 801 termómetros para 417 escuelas y 290.772 estudiantes de seis provincias.

En R.D. Congo impulsaron la iniciativa Masks made in DRC, a través de la que encargaron a organizaciones aliadas que fabricaran mascarillas reutilizables de protección a escala local. En agosto, ya se habían fabricado 950.455 mascarillas y distribuido 760.766 para las comunidades más desfavorecidas de las provincias más afectadas por la covid-19. Otras 423.000 mascarillas se destinaron a maestros de primaria y de secundaria.

Presentación del documental “Atu, el rostro de un pueblo olvidado”

2020-01-10T11:15:41+01:00julio 9th, 2019|

 

“Atu, el rostro de un pueblo olvidado”. Una película documental sobre la vida en los campamentos de refugiados saharauis desde el punto de vista de una niña.

La ONGD MOSSolidaria presenta la última producción de Alberto Pla, el lunes, 15 de julio, a las 20 horas, en Ruzafa Studio

 

Cada verano, Atu, deja por unos meses su vida en los campos de refugiados del Sahara Occidental para convivir con la familia de Mari Olcina, en València. Su historia refleja la vida de sus compatriotas, que llevan desde 1976 sobreviviendo en cinco campos situados en medio del desierto, la hamada, frontera entre Argelia, Marruecos, Sahara Ocidental y Mauritania. 

Desde hace más de 43 años el pueblo saharaui lucha por recuperar su casa, ahora en manos de Marruecos. Esta ex colonia española es el único territorio no descolonizado de África. De hecho, es uno de los 17 territorios no autónomos bajo supervisión del Comité Especial de Descolonización de la Organización de las Naciones Unidas,

Gran parte de la población saharaui, unas 200.000 personas, sobrevive en cinco campos de refugiados desde 1976, cuando su potencia administradora, España, abandonó el Sahara Occidental en manos de Marruecos. Estos campos están ubicados en el territorio argelino de Tinduf, en pleno desierto, cerca de la frontera con Marruecos.

Mari Olcina lleva cinco años trabajando para mejorar la nutrición de la población saharaui y ha fundado MOSSolidaria ONGD para canalizar la ayuda de manera más efectiva. Ahora estrena, junto a la agencia Alberto Pla – Proyectos de Comunicación Social, la película documental “Atu, el rostro de un pueblo olvidado”. Mediante la historia de esta niña, que cada verano viaja a España dentro del proyecto “Vacaciones en Paz”, narra la forma de sobrevivir y de resistir del pueblo saharaui en el exilio.

Mari y Atu durante los meses estivales se convierten en madre de acogida e hija. Sus corazones están unidos por una causa: la del Sáhara libre. Ambas son conscientes de que su lucha no es nada sencilla, de que tienen muchas cosas en contra, empezando por la pasividad de la comunidad internacional, pero mantienen la esperanza de que un día el Sahara Occidental sea libre y que sus ciudadanos puedan tener un pasaporte y puedan decidir sobre su propio destino y sobre el de su pueblo.

La vida en el Sahara Occidental tiene cuatro características y varios derechos que son vulnerados a diario. La rutina en los quehaceres y en la alimentación, pues cuentan con una precaria canasta básica. El hecho de ser apátridas, sin derecho a una nacionalidad. La precaria asistencia sanitaria básica y la dominación por parte de Marruecos, son algunos de los problemas a los que se enfrentan desde hace décadas y lo hacen con el silencio cómplice de la comunidad internacional.

Entre los protagonistas de este documental se encuentran saharauis, así como Atu y su familia de origen, representantes de la Media Luna Roja o del Programa Mundial de Alimentos, y también españoles como Mari Olcina o la exconcejala de Cooperación, Neus Fábregas. Así como los estudiantes de nutrición que cada año viajan, junto a Mari Olcina, al Sahara occidental para conocer de primera mano la realidad de este pueblo y tratar de paliar sus carencias alimentarias y nutricionales.

Ellos y ellas reflexionan sobre las necesidades, carencias, aspiraciones y sueños de este pueblo que España abandonó a su suerte hace más de 40 años.

La cinta pretende dar voz al pueblo saharaui y también poner en valor el trabajo incansable de las mujeres en campamentos y resaltar la necesidad de una adecuada alimentación, de la que carecen. Ellas, desde el silencio, mantienen la fe de que un día volverán a su tierra y por ello viven organizadas para cuidar y educar a los niños y niñas, trabajan en las guarderías, escuelas, hospitales, alimentan a sus conciudadanos y llevan a cabo la tarea más tareas cotidianas.

Sinopsi del documental:

Atu es una niña saharaui de 12 años que viene cada verano a Valencia para huir del asfixiante verano del desierto en el exilio. Dos mundos opuestos entre un conflicto que ha alejado a cientos de miles de personas del Sáhara occidental obligándoles a vivir en el suroeste de Argelia. A su corta edad, con escasos recursos y sin patria afronta con coraje un futuro.

Alberto Pla

(Valencia, 1985). Es un fotógrafo, documentalista y filántropo español. Se licenció en Psicología en 2011 por la UCV mientras estudiaba fotografía. Actualmente cursa tercer grado de periodismo, y dirige Alberto Pla. Agencia de Comunicación Social.

https://www.albertopla.com/alberto-pla/

Desde 2010 ha trabajado para varias organizaciones en países como Eslovaquia, El Salvador, India, El Salvador, Mozambique, República Dominicana o Haití.

En 2012 y 2013 recibe el primer premio de fotografía de la Fundación de Derechos Civiles por el trabajo en la ciudad india de Rajeev Nagar sobre la importancia de la educación y por el trabajo “niños mecánicos” sobre la explotación infantil y el primer premio de fotografía por la Fundación BALMS. En 2014 es seleccionado entre los tres jóvenes más talentosos de la Comunidad Valenciana, en los premios “Talento Joven CV”, organizado por el diario LEVANTE-EMV y BANKIA.

Ha realizado varios documentales como “Increíbles”, “El Corazón de Haití” o “Un sol para Dominica” y desarrollado múltiples exposiciones en Valencia, Madrid, Barcelona, Londres, Miami, San José o Santo Domingo en galerías y lugares como Art Basel, Estación de Atocha, Barcelona-Francia, el Centro Cultural Bancaja o el Palacio de Bellas Artes de Santo Domingo en colaboración con organizaciones o empresas como FNAC, AECID, ADIF, Fundación SEUR o Fundación Bancaja. Distintas universidades alrededor de mundo han reconocido su trabajo y diarios como Gea Photo Words o el diario El País han destacado sus proyectos en portada.

 

Presentación del documental

Lunes, 15 de julio de 2019. 20 horas

Ruzafa Studio. Calle Pedro III El Grande, 11, Valencia

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