De la sonrisa etíope al confinamiento en España

2020-03-17T12:31:20+01:00marzo 17th, 2020|

Por: G. Sánchez

Etiopía nos despidió, como no podía ser de otra forma, con su mejor sonrisa etíope, con abrazos, con los mejores deseos y con invitaciones para regresar cuando podamos. En este país africano, al que viajamos para elaborar un documental para la Comunidad Misionera San Pablo Apóstol, la Fundación Emalaikat y la ONGD MOSSolidaria, conocimos todo tipo de historias, algunas desgarradoras, otras de esperanza y superación y muchas de resignación y lucha diaria por algo tan básico como es la supervivencia pura y dura. Allí la pobreza, el no saber qué se comerá cada día o ni siquiera si se comerá algo se vive con dureza, claro que sí, pero también con dignidad, con ayuda mutua, con sentimiento de comunidad. El hambre y la malnutrición son como una bruma constante que afecta a demasiadas personas, muchas de ellas niñas y niños, el 40 % de los cuales no logra superar los cinco años de vida. En Etiopía hemos visto muchos de esos niños y niñas con el pelo rapado, en muchas ocasiones para evitar piojos y otros parásitos, pero con un mechón de pelo en la parte delantera de la cabeza: “les dejan ese pelo para que los ángeles puedan llevárselos tirando de él si se mueren, algo que, por desgracia, es bastante habitual a esas edades”, nos cuentan.

Unas niñas juegan en el patio del colegio que mantiene la Misión San Pablo Apóstol en Muketuri. Fotografía: Alberto Pla

De vuelta en España, nos encontramos con imágenes dantescas como personas acumulando kilos de natillas, carnes, todo tipo de productos perecederos y papel del baño –al parecer, el nuevo oro blanco de estos tiempos de Covid-19- personas que, a la mínima señal de alerta pierden los nervios y piensan solamente en sí mismos (incluso se ha denunciado en redes sociales que se llevaban hasta los productos sin gluten, esenciales para las personas celiacas). Ante la declaración de alerta del Gobierno de España gran parte de la población mantiene la responsabilidad y se queda en casa, pero también ha habido quien ha aprovechado para pegarse “la última fiesta” antes de que cerraran bares y restaurantes y se prohibiera la libre circulación por las calles. Es cierto que no tenemos experiencia en afrontar crisis de estas magnitudes. Tal vez en eso también podríamos mirar a África y a países como Etiopía. En este último, donde solo llueve durante unos tres meses al año, las hambrunas son bastante habituales, así como plagas como las de langostas que arrasan cosechas esenciales para la manutención de la población. Por no hablar de enfermedades o brotes víricos como el del Ébola, mucho más mortal que este coronavirus o Covid-19. Allí están acostumbrados a padecer todo tipo de situaciones de alerta para su salud y, lo que es igual o más desesperante, a sufrir también el silencio y la pasividad del resto del mundo, especialmente de occidente.

Dos niñas trabajan en el puesto que mantienen el mercado de Muketuri. Fotografía: Alberto Pla

En Etiopía, en su capital Adish-Abeba, en Muketuri o en poblados como Gimbixu hemos encontrado a personas con todo necesidades de todo tipo y también con una en común; la de contar su historia, la de hacerse ver, la de buscar ayuda a través de todos los medios posibles. Tal vez por eso muchos de los niños y adultos con los que nos encontramos nos piden que les hagamos una foto, para trascender, para que les miremos a sus ojos, llenos de vida pese a todo, para que sus ropas, en muchas ocasiones raídas, para que sus situaciones de vida, queden inmortalizadas, traspasen fronteras y, tal vez, remuevan conciencias en este lado del mundo. Pero aquí ahora tenemos la excusa perfecta para, una vez más, mirar solo hacia nuestro ombligo, pensar que esto del Covid-19 y su consecuente encierro domiciliario es lo más duro que nos ha pasado nunca y sentirnos, una vez más, el centro del mundo. El eurocentrismo, lejos de haber desaparecido, sigue muy presente en nuestras vidas y sus efectos se siguen notando en el resto del mundo. Pero tal vez estos quince días, o más, de confinamiento, nos sirvan para mirar al otro de una manera diferente. Si sirven para que estrechemos nuestras relaciones sociales, si nos hacen mirar hacia otras realidades de una forma más solidaria, si contribuyen a que veamos a los que vienen de crisis económicas, sanitarias, de conflictos armados, de un modo más humano y comprensivo, tal vez habrá valido la pena.

Del Covid-19 saldremos juntos, se suele decir, pero estaría bien que también tras él permanezcamos juntos, unidos, solidarios y responsables, no solo entre nuestros familiares y amigos, no solo entre nuestra comunidad y nuestro país, sino de una forma global.

La sonrisa etíope

2020-03-08T18:27:34+01:00marzo 7th, 2020|

Etiopía nos recibe con una sonrisa, pero, lejos de tópicos, aquí cada sonrisa tiene un trasfondo. Detrás de la de Genet, la protagonista del documental que estamos elaborando con MOSSolidaria para la Comunidad Misionera San Pablo Apóstol, hay una historia de lucha constante, detrás de una de las niñas del aula de especiales de la comunidad misionera San Pablo Apóstol, está la más pura inocencia y detrás de la de Enat, una de las profesoras de esa aula de especiales, hay una historia de abandono y superación.

Por: Gerard Sánchez

Dicen que los niños africanos siempre sonríen, tal vez solo sea su sistema inmunológico que lucha así, desde el subconsciente, por salir adelante ante la adversidad, que no es poca aquí. Pero la sonrisa etíope va más allá, está en esa abuela que nos abre la puerta de su casa y sonríe a la cámara con toda su dignidad. Está en esa marea de personas que nos rodea en la grabación de cada escena de exteriores. Y está, cómo no, en los niños que ríen, corren y saludan al cielo desde el que los graba nuestro dron.

Unos niños juegan con unas ruedas en la comunidad de la Misión San Pablo Apóstol. Fotografía: Alberto Pla

Somos unos recién llegados a Etiopía, es cierto, pero nos nutrimos de la experiencia de personas como Lourdes Larruy quien, al frente de la comunidad misionera, lleva aquí más de diez años y llama a casi todo el mundo por su nombre. La sonrisa etíope también es la suya cuando se acerca a los niños, cuando habla con las profesoras e incluso cuando conduce su todorerreno esquivando baches, burros y vacas.

La sonrisa etíope no es un cliché, no es un tópico porque no es homogénea. Responde a múltiples impulsos, esconde realidades desgarradoras y se alza por encima de la adversidad. Es una medicina y a la vez una cura en sí misma.

Unas niñas juegan en un prado en el municipio de Muketuri. Fotografía: Alberto Pla

La sonrisa etíope está también en la predisposición de Iván Luna, el director del hotel Best Western International en el que Genet llevó a cabo sus prácticas profesionales de Turismo cumpliendo así el sueño de una niña que como ella misma nos relata, cuando era pequeña no tenía sueños porque lo único que alcanzaba a ver en su horizonte era reproducir el mismo estilo de vida que tuvieron las generaciones que la precedieron. Y está también en personas que están de paso, como el guitarrista Gabriel Pérez y la bailaora Anabel Velasco que, sin pensárselo, se ofrecen a aparecer de extras en nuestra película documental. Y está en la alegría de Tesfayesh y Yohanish que nos recogen en el aeropuerto, de madrugada, y nos llevan a nuestro hotel.

Grabar en Etiopía es adaptarse a las circunstancias, al igual que la población se adapta cada día a la realidad que les ha tocado vivir. Es aceptar que lo que tenías previsto captar en cierto momento tal vez no puede ser, pero, como compensación, en cada rincón, en cada rostro, en cada mirada aparece una historia digna de ser contada.

Una madre en la comunidad de Gimbichu arropa a su hijo en brazos. Fotografía: Alberto Pla

Y ahí, en Gimbichu, un poblado tradicional con casas confeccionadas a base de barro y eucalipto, te das cuenta, de repente, que toda la comunidad ha contribuido para invitarnos a compartir con ellos una comida tradicional a base de cerveza artesana e injera, un pan plano confeccionado con harina fermentada de tef que se acompaña de humus, lentejas, remolacha y patatas. Una comunidad donde Deribe, otra de nuestras protagonistas, es la auténtica lideresa. Su sonrisa también es la de todas esas mujeres etíopes fuertes y resilientes que salen adelante y se convierten en referente y ejemplo para muchas otras.

Una mujer de la comunidad de Gimbichu sonríe mientras abriga a su hija sujeta sobre su espalda. Fotografía: Alberto Pla

La sonrisa etíope te contagia, te atrapa y te engancha, tal vez por ello personas como Mari Olcina y su marido Víctor Pareja regresan una y otra vez aquí con su ONG MOSSolidaria para recibir su dosis. Porque cooperar, en el fondo, va tanto de dar como de recibir, de hecho va más de lo segundo.

MICRO | PAPA BALLA

2020-01-14T12:32:18+01:00julio 3rd, 2019|

Vicepresidente del Consejo Local de Migración e Interculturalidad

“Debemos de luchar desde el exterior para mejorar el continente africano”

El secretario general de SOS Racismo del País València indica que “hay que usar las competencias de los migrantes para contribuir al desarrollo de la población de acogida”

> Una entrevista de Gerard Sánchez

Papa Balla en un momento de la entrevista | © Foto Agencia Alberto Pla

Nacido en Senegal, Papa Balla lleva ya más de 10 años en España. Abogado de profesión y formado también en Bellas Artes, cuenta con el Máster en Migración Internacional de la Universitat de València. Actualmente es el vicepresidente del Consejo Local de Migración e Interculturalidad de la ciudad de Valencia. Además, es el presidente de la federación Unión Africana España, secretario general de SOS Racismo del Pais Valencià y coordinador de varios movimientos sociales. Lleva muchos años defendiendo los derechos de los migrantes y de la población africana en España y en Europa y tiene claro que hay que actuar en lo local, pero teniendo muy presente siempre lo global: “Siempre que pensamos en lo local tenemos que pensar en lo global. Tenemos que pensar la justicia social desde lo global. África no está lejos, el cambio climático, por ejemplo, afecta a África y a occidente también. Debemos unificar todas las luchas para mejorar y combatir las desigualdades porque es uno de los principales problemas de nuestros tiempos. Debemos avanzar hacia la convivencia, la cohesión social y la paz”, asevera.

Papa Balla en un momento de la entrevista | © Foto Agencia Alberto Pla

Celebración del Día de África en Valencia

El pasado 25 de mayo era el Día de África, que en Valencia se celebró bajo el lema de “mujer africana y sociedad civil”. Papa Balla, desde el grupo de trabajo de promoción de la diversidad, del consejo local de Migración, promovió diferentes actividades antes y durante esta jornada tan especial. Entre ellas se encontraban las charlas y talleres en el colegio Claret-Fuensanta para niños entre 12 y 16 años con el objetivo de “llevarles la cara real de África”. Balla recuerda como los estudiantes les decían que para ellos África era “ese país de los niños pobres, donde no tienen comida y hay hambre”. Precisamente, el objetivo era “dar una visión más positivas de lo que es realmente África. Mostrarles que allí también tenemos escritores, periodistas, científicos y mucho más, como aquí”. Que hay otra realidad que no se está contando”, explica Balla. Él añade que “África también tiene sus competencias. Y queremos demostrar que entre los migrantes también hay competencias y que es importante usarlas para contribuir al desarrollo de la población de acogida”.

Papa Balla en un momento de la entrevista | © Foto Agencia Alberto Pla

Sobre el lema de este año del Día de África: “mujer africana y sociedad civil”, Balla explica que es “no solo para empoderarlas, sino para visibilizar este empoderamiento”. Y añadía que “es importante potenciar la sociedad civil porque pensamos que en África como en muchos países de Europa, falta todavía contar con una sociedad civil fuerte y potente. Por tanto, con el lema mujer africana y sociedad civil queremos contribuir a establecer una sociedad africana civil potente, para fiscalizar a los gobiernos porque pensamos que esta puede mejorar la gobernanza africana”.

Orígenes del Día de África

Él rememora los orígenes del Día de África se remontan al 25 de mayo de 1963, cuando fue creado por la Unión Africana con dos claros objetivos: “evaluar cómo iban los países, los obstáculos que había y ver cómo generar las transformaciones sociales y sostenibles necesarias para mejorar el continente”. Además, recuerda que “La Unión Africana desde 2001 ha tenido también el apoyo de la diáspora africana. Pensamos que debemos de luchar desde el exterior para mejorar el continente africano”, sentencia para añadir que “creemos que debemos impulsar cada día esa celebración del Día de África porque el continente lo necesita”.

Papa Balla en un momento de la entrevista | © Foto Agencia Alberto Pla

La importancia del Consejo Local de Migración

Papa Balla explica el funcionamiento y la relevancia del Consejo Local de Migración e Interculturalidad del que él es vicepresidente. Indica que cuenta con un pleno de 75 asociaciones, con una comisión permanente de 16 asociaciones y con cinco representantes de los cinco partidos políticos. Así como la presidenta, que es la concejala de Migración, y un vicepresidente. Por otra parte, cuenta con tres grupos de trabajo, uno sobre igualdad y derechos, otro sobre la promoción de la diversidad y un tercero sobre género.

Papa Balla en un momento de la entrevista | © Foto Agencia Alberto Pla

En el primero trabajan temas como la flexibilidad del padrón municipal: “Debemos insistir sobre la flexibilidad del patrón: “Los migrantes tienen problemas para empadronarse, pero todo depende del padrón. Para poder acoger, el procedimiento de arraigo social pide tres años en España más un contrato de trabajo. El padrón es donde se va a ver si la persona tiene tres años o no. Pero depende de un domicilio fijo, cuando uno no tiene un domicilio fijo no puede empadronarse”. Por eso han trabajado y han logrado la aprobación para que sea posible empadronarse sin contar con un domicilio fijo, no obstante: “tenemos problemas porque hay muchos funcionarios que quizás no lo saben o n o quieren hacer el paso siguiente para que pueda existir esta herramienta de forma efectiva, por tanto, sigue sin aplicarse como debería”, indica.

Papa Balla en un momento de la entrevista | © Foto Agencia Alberto Pla

Para Balla este Consejo Local de Migración es muy importante porque ahora el ayuntamiento “para llevar a cabo cualquier política migratoria tiene que tener en cuenta los informes del consejo local de migración e intercultural”. Además, agrega que “es muy positivo como herramienta porque es la sociedad civil dentro del espacio político para tener voz en él”.

Papa Balla en un momento de la entrevista | © Foto Agencia Alberto Pla

 

 

 

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