La CV-ONGD aprueba una declaración para que las instituciones públicas valencianas mantengan su compromiso con la cooperación

2020-05-20T21:36:07+02:00mayo 20th, 2020|

Por: Gerard Sánchez

La crisis ocasionada por el Covid-19 ha aumentado y va a incrementar a corto y medio plazo la situación de las personas más vulnerables en todo el mundo. Ahora, más que nunca, todo tipo de colectivos necesitan del apoyo internacional y por ello desde la Coordinadora Valenciana de ONGD, conformada por unas 90 organizaciones, llevaron a cabo este martes, día 19 de mayo, una asamblea online extraordinaria tras la cual aprobaron una declaración oficial en la que solicitan al gobierno valenciano y a las diferentes corporaciones locales que mantengan el compromiso con la cooperación para hacer frente así a “un desafío global”. Reclaman también que la reconstrucción se base, precisamente, en valores como la solidaridad y la cooperación para superar como sociedad global la crisis del coronavirus.

Mientras tanto, y como nos confirma la presidenta de la CV-ONGD, Lourdes Mirón, van a continuar luchando para que se haga justicia en el Caso Blasco. La Asamblea Extraordinaria aprobó, de manera unánime, presentar un recurso de casación ante el Tribunal Supremo.

Lourdes Mirón, presidenta de la CV-ONGD. Fotografía: Joves Solides

 

La declaración institucional aprobada afirma que “No podemos volver a la misma ‘normalidad’, es necesaria una redefinición y un cambio profundo y global en el sistema” y recuerda cómo Naciones Unidas ha alertado de que la crisis alimentaria sin precedentes que está generando esta pandemia, duplicará el número de personas que sufrirán hambre severa en el mundo, hasta alcanzar los 265 millones de personas. A este respecto, Mirón explica que el sistema sanitario español ha puesto en práctica durante estos meses enseñanzas de lucha ante todo tipo de pandemias que diversas organizaciones especializadas en cooperación ya venían implementando en muchos países. Por otra parte, las propias ONGD se han adaptado a trabajar online, a ofrecer seminarios digitales y también a mantener el contacto directo con las comunidades más empobrecidas del planeta.

«En este contexto de pandemia mundial es más necesaria que nunca la cooperación y exigimos a las administraciones que mantengan su compromiso presupuestarios y el acuerdo firmado hace un año», Lourdes Mirón: Presidenta de la CV-ONGD

Convocamos esta asamblea extraordinaria porque consideramos que en este contexto de pandemia mundial es más necesaria que nunca la cooperación. El motivo de hacerla es para que las organizaciones, casi 100, dijéramos alto y claro que la cooperación sigue siendo necesaria”, explica Mirón.

Por ello, la declaración se basa en varios puntos. En primer lugar, instan a las diferentes administraciones públicas valencianas “para que mantengan su compromiso presupuestario y el acuerdo firmado hace un año en materia de cooperación”, indica Lourdes.

Doble crisis para las personas de la economía informal y las mujeres

La declaración de la CV-ONGD también recuerda cómo está afectando la crisis especialmente a las 2.000 millones de personas que trabajan en la economía informal en todo el mundo, incluidas el 75% de las trabajadoras domésticas, y las consecuencias que están teniendo las medidas de confinamiento para los millones de niñas y niños que no pueden ir a la escuela, y para las mujeres que están sufriendo el recrudecimiento de la violencia machista. Lourdes Mirón nos comenta que “si antes de la crisis había carencias agudas en ciertos colectivos, ahora se multiplican. Hemos intensificado la atención a las mujeres víctimas de violencia de género aquí y en otros países”. Ella añade que muchas de las personas que sufren trabajos precarios en el mundo son mujeres, especialmente las trabajadoras domésticas, pero también muchas otras. Por ello “no nos podemos olvidar de ellas”.

«No se puede parar el trabajo de cooperación o Educación para la Ciudadanía Global. No hablamos de folclore o algo así, sino de cuestiones esenciales para la vida de muchas personas»

Convocatorias de “interés General para la Generalitat Valenciana»

La coordinadora valora que la Generalitat Valenciana haya declarado “de interés general” las convocatorias de subvenciones para proyectos de Acción Humanitaria y Cooperación, y la continuación de su tramitación ante la urgencia de los retos a los que las ONGD y las comunidades más empobrecidas están haciendo frente en estos momentos. Según nos argumenta Mirón, esto se traduce en desbloquear aspectos tan importantes como el Comité de Ayuda de Emergencia (CAHE), así como abrir de forma inminente la presentación anual de proyectos para acción humanitaria y para cooperación y poder abrir, cuando se levante el estado de alarma, los de Educación para la Ciudadanía Global.

También valoran que ayuntamientos como el de Valencia también han mostrado el mantenimiento de sus políticas de cooperación, en este caso mediante su concejala de Cooperación, Maite Ibáñez, que se reunió telemáticamente con integrantes de la CV-ONGD como la propia Lourdes Mirón. Aunque también hay otros, como el de Elche, que ya han anunciado recortes, que serían proporcionales a los propuestos también en otras áreas municipales. Ante ello, Mirón alerta de que “no se puede parar este trabajo. No hablamos de folclore o algo así, sino de cuestiones esenciales para la vida de muchas personas”.

Un imperativo moral de una sociedad solidaria

Lourdes Mirón asegura que mantener y apoyar la cooperación internacional es “un imperativo moral que nos interpela”. Ella asegura que “nuestra sociedad quiere ser solidaria a pesar de todo. Ahora hemos vivido también en nuestras carnes la solidaridad de otros pueblos que nos han mandado su ayuda y su apoyo de todo tipo. La sociedad española ha podido vivir en sus propias carnes un momento muy delicado. Lamentablemente, otros países están acostumbrados a vivir epidemias, pandemias, hambrunas, guerras… Y todo esto nos está haciendo ponernos en la piel de estas personas que viven estas situaciones o las han vivido de forma directa”.

«La sociedad valenciana ha podido vivir en sus propias carnes un momento muy delicado. Nos ha hecho ponernos en la piel de esas personas que viven estas situaciones o las han vivido de forma directa»

Fomentar la Educación para la Ciudadanía Global

La resolución aprobada también muestra su preocupación “por la incertidumbre que hay respecto a la financiación de proyectos de Educación para el Desarrollo, una herramienta fundamental en el contexto actual para construir una ciudadanía comprometida con valores de justicia social y solidaridad, imprescindibles para afrontar la crisis actual”.

La presidenta de la CV-ONGD reconoce que están “muy preocupados por esta convocatoria porque se piensa que puede ser secundaria, pero no podemos parar este trabajo. El discurso de odio está ahí y se incrementa en estas circunstancias. Se reproducen mensajes como ‘primero los de aquí’, y ante eso la mejor herramienta es la educación y las campañas de sensibilización”. Mirón explica que este tipo de campañas van destinadas tanto a colegios e instituciones educativas, como a otras de ámbito no formal y para todo tipo de personas.

«El discurso de odio está ahí y ante esto la mejor herramienta es la educación y las campañas de sensibilización»

Uno de los proyectos de EpD de la ONG CESAL diseñado por la Agencia de Alberto Pla. Fotografía: Agencia

Recurso ante el Tribunal Supremo por el Caso Blasco

Los ONGD valencianas han mostrado, asimismo, en la Asamblea su indignación por la reciente sentencia de la Audiencia Provincial de València, por la que se condenó a penas “ridículas” al ex conseller Rafael Blasco y a otros 20 de los 24 acusados por la trama de desvío de fondos destinados a la cooperación con comunidades vulnerables en más de una decena de países empobrecidos, poblaciones que, como se ha recordado en la Asamblea, hoy son las más expuestas a las consecuencias del Covid-19.

«Otra cuestión que queríamos evidenciar es nuestra indignación por la sentencia del caso Blasco. No se hace justicia, no se restituye lo robado  ni se pagan las penas correspondientes»

Otra cuestion que queríamos evidenciar es nuestra indignación por la sentencia del caso Blasco. Consideramos que no se hace justicia, no se restituye el dinero robado ni se pagan las penas correspondientes. Por supuesto, por parte de la coordinadora vamos a recurrir al Tribunal Supremo para hacer justicia porque este es un mensaje muy nefasto a la sociedad si lo dejamos correr”, argumenta Mirón. “Tristemente ha salido en un momento muy delicado para toda la sociedad española. Vamos a esperar también un poco para poder tener un poco más de eco y poder salir a denunciar una sentencia que no nos ha parecido justa”, avanza.

Ella explica que la coordinadora ha asumido todo tipo de costes, como el de los abogados. Y agradece a toda la ciudadanía porque no ha sido solo mediante fondos propios sino gracias a una campaña de crowfounding que lanzaron y ante la cual “se demostró la solidaridad y la indignación de muchos valencianos que aportaron su dinero para hacer frente a estos gastos”.

Para las ONGD, por tanto, la sentencia ha dejado una profunda sensación de injusticia porque, a pesar de considerar probados los hechos y condenar a la trama corrupta por delitos tan graves como los de malversación, prevaricación, fraude en subvenciones y blanqueo de capitales, entre otros, el tribunal impone unas penas que supondrán que los condenados no volverán a la cárcel ni devolverán el dinero robado. Ante esta situación, la Asamblea ha apoyado de manera unánime la presentación de recurso de casación ante el Tribunal Supremo, para intentar que “se haga justicia en uno de los casos de corrupción más inmorales que hemos sufrido la ciudadanía valenciana”.

Manifestación frente al Ciutat de la Justicia en Valencia. Fotografía: CV-ONGD

Homenaje a los fallecidos y en especial a Alba Aparicio

Esta crisis del Covid-19 ha dejado, de momento, más de 300.000 personas fallecidas en todo el mundo. Desde la Asamblea Extraordinaria de la CV-ONGD les mandan todo su apoyo y recuerdo, especialmente para la familia de la cooperante valenciana Alba Aparicio, de Psicólogas y Psicólogos sin Fronteras, que falleció junto a otras cinco personas el pasado 2 de mayo en un accidente de avioneta cuando iba a ser repatriada desde Bolivia. “Hemos querido dar ese mensaje especial para la familia de Alba y para las personas que integran Psicólogas y Psicólogos sin Fronteras. Muchas personas de nuestras organizaciones operan en Bolivia y conocen la zona, por lo que se han sentido especialmente identificadas, incluso algunas habían viajado con anterioridad en el mismo tipo de transporte que ella. Su muerte ha tocado mucho al sector y queríamos mostrarles todo nuestro apoyo y reconocimiento”, sentencia Lourdes Mirón.

Desde la Agencia Alberto Pla-Proyectos de Comunicación Social, nos sumamos a este homenaje a todas las personas fallecidas durante la crisid el Covid-19 y en especial a Alba Aparicio. Y también damos todo nuestro apoyo a las ONGD y a todo el tercer sector por su gran labor que realizan habitualmente, más aún, en estos tiempos tan complicados. Os recordamos a continuación el vídeo «Soisimprescindibles» que producimos hace unas semanas para pedir un aplauso para el tercer sector.

La Fundación Altius alerta de que se ha triplicado el número de solicitantes de ayuda básica

2020-05-14T17:06:49+02:00mayo 14th, 2020|

Por: Gerard Sánchez

La pandemia del Covid-19 ha despertado el lado más solidario de gran parte de la sociedad, pero también ha aumentado la necesidad de muchas personas en nuestro país y en muchos otros lugares del mundo. Lo saben bien entidades como la Fundación Altius que en poco más de dos meses han triplicado el número de beneficiarios de su programa de alimentación básica en el barrio de Orriols, como nos cuenta el delegado en Valencia, Santiago Fayos. Él alerta de que existen muchas familias que vivían al día, con ingresos mínimos y ahora, al no poder salir a trabajar “no tienen nada. Y cuando decimos nada es nada”. Fayos advierte que crisis como estas ocasionan “que se incrementen las diferencias porque al final es el más vulnerable el que empeora ante una situación así”. Por eso solicita la solidaridad de la sociedad, pero también medidas efectivas desde las instituciones.

Una voluntaria de Altius junto a una de las beneficiarias del programa de alimentación básica.

La Fundación Altius centra sus esfuerzos en España en dos grandes áreas. Una de ellas es la atención a personas desempleadas, con programas de empleo, orientación laboral, itinerarios integrados… La otra es el área de infantil y familia, que se centra en cuestiones como la alimentación básica, el refuerzo escolar y actividades de ocio y tiempo libre. Fayos explica que a las personas en búsqueda de empleo que atienden les otorgan un programa de ayuda en la alimentación “para aliviar esa carga psicológica de no tener ingresos para mantener a la familia. Así tienen más tiempo también para buscar ofertas de empleo, formarse…” Ahora, desde el inicio de la pandemia, la situación de desempleo y también de emergencia alimentaria se ha disparado. Por ello Fayos asegura que han triplicado el número de beneficiarios en Rascanya y Orriols, siempre coordinados con los Servicios Sociales del Ayuntamiento de Valencia, un incremento que también se ha dado en el resto del país.

Se incrementan las diferencias sociales”

Esa situación se está dando en muchas familias que vivían al día, con ingresos mínimos, y que ahora, al no poder salir a trabajar no tienen nada. Y cuando decimos nada es nada”, alerta Fayos que explica que entidades como su fundación trabajan coordinadas con el ayuntamiento y son un complemento de ayuda de emergencia allá donde este no alcanza a llegar. Él recuerda que hay familias completas que están afectadas por los Erte y que todavía no han cobrado nada y lanza otra advertencia: “Esta situación está ocasionando que se incrementen esas diferencias sociales entre las personas, lamentablemente, al final es más vulnerable es el que ante una situación así su situación empeora mucho más que otra persona que tiene otro tipo de recursos”.

En esta línea, Fayos espera que toda esta situación sirva para que la sociedad tome conciencia de ciertas situaciones que están ahí, pero que se suelen vivir y sufrir en silencio: “He visto estas semanas en muchos medios de comunicación situaciones que tal vez nos puedan parecer irreales pero que están ahí y están saliendo a la luz por esta crisis, el hacinamiento en los pisos, la necesidad de alimentos, las limitaciones para pagar facturas de servicios básicos y otras condiciones en que viven cada día muchas familias muy vulnerables”.

Varias personas hacen cola para recibir los alimentos de la Fundación Altius.

Espero que salgamos de nuestro individualismo”

El delegado de la Fundación Altius en Valencia es consciente de que la situación de desempleo va a seguir creciendo y muchas personas se van a encontrar con recursos muy limitados, por lo que entidades como la suya también tendrán que ir adaptándose a esos cambios sociales. Por otra parte, espera que todo esto sirva para aumentar la conciencia social: “Que se genera una concienciación mayor hacia todo tipo de problemas porque apenas estamos en el comienzo de lo que se nos viene encima. Mucha gente, que tal vez no había pasado antes por ello, se va a encontrar sin empleo o en una situación delicada. Espero que, al menos, esto genera una verdadera conciencia social, que salgamos de nuestro individualismo y podamos, de verdad, ver las necesidades del otro”.

De momento, Fayos reconoce que sí que ha percibido una reacción positiva de las personas individuales, que han aumentados sus donaciones, y también del sector empresarial que están colaborando en multitud de proyectos e iniciativas. Así, La Fundación Altius ha contado con la colaboración de Endesa, Alcampo, El Corte Inglés, también han recibido toneladas de alimentos de Mercadona, y han firmado un acuerdo con Amazon Prime para repartir, de forma gratuita, los packs de comida de emergencia a Valencia y su área metropolitana, pues Fayos asegura que cada vez les llegan más peticiones de ayuda que les llevan a ampliar su área de actuación que suele estar en Orriols y Rascanya.

Empresas como Mercadona están dondando alimentos a fundaciones como Altius.

Hemos repartidos portátiles y tablets entre niños con pocos recursos”

Mientras tanto, la Fundación Altius trata de mantener el refuerzo escolar de los niños y niñas con formación online a través de whatsapp y otras plataformas, siempre en coordinación con los centros escolares y los tutores. No obstante, se han encontrado también con que existen muchas familias y niños que no cuentan con ordenador, tablet o con conexión wifi a Internet. “Es complicado que puedan acceder así a los recursos online, más cuando hay varios niños en la familia. Por ellos hemos repartido portátiles y tablets entre niños con pocos recursos, también nos hacemos cargo si hay impagos por el recibo del teléfono que suponga cortes de internet…, son acciones esenciales para seguir trabajando con ellos y que no se queden más descolgados de lo que ya están”, comenta Fayos. Él agradece también la labor en este sentido de empresas y particulares como una consultora que les donó equipos portátiles justo antes de la pandemia o el programa Caixa-proinfancia, con el cual se les entrega tarjetas monedero con saldo a las familias.

Otra cuestión esencial para los niños y niñas, más en estos tiempos de confinamiento y falta de clases presenciales, es contar en casa con materiales escolares, libretas, bolis, colores, cartulinas… esto, que puede parecer un gasto menor, se convierte en un auténtico problema cuando lo esencial es poder tener lo mínimo para comer. Por ello desde la fundación Altius también proporcionan a las familias beneficiarias de sus programas todo tipo de material escolar.

Somos seres muy limitados con muchas vulnerabilidades”

Santiago Fayos insta a reflexionar con todo lo que está pasando: “Esta situación nos ha hecho ver un poco y reflexionar sobre nosotros mismos, nuestra realidad y limitaciones. No somos dioses, somos seres muy limitados y tenemos muchas vulnerabilidades y debilidades. Nos ha ayudado mucho a dar importancia a lo que de verdad es importante. Poder valorar tantas cosas que en otras ocasiones las asumimos como normales”. Él espera que, a partir de ahora “estemos más pendientes de los demás, que no vivamos en nuestro mundo, con nuestras cosas resueltas, sino que vivamos más como una auténtica sociedad”. No obstante, teme que, como ya ha ocurrido en el pasado “cuando vuelva la normalidad, al poco tiempo, muchas cosas que ahora están en nuestras mentes y en nuestros corazones se nos olviden”. Por lo que insta a que todo esto “quede, de alguna forma, grabado en nuestros corazones y contribuya a que como sociedad podamos crecer más humanamente”.

Más información y donaciones:

https://www.fundacionaltius.org/emergencia-covid-19/

info@fundacionaltius.org

Bizum (código ONG 33644)

El Comercio Justo como modelo para salir de la crisis sin dejar a nadie atrás

2020-05-09T12:59:58+02:00mayo 9th, 2020|

Por Gerard Sánchez | Fotografías de Alberto Pla

El Día Mundial del Comercio Justo, que se celebra este sábado, día 9 de mayo, llega en plena pandemia mundial por el covid-19. Una crisis que está sirviendo para remover conciencias en muy diversos ámbitos, entre ellos, la forma en que consumimos y nos relacionamos con nosotros mismos y con nuestro planeta. Ahora, más que nunca, y como reclaman desde la Coordinadora Valenciana de ONGD (CVONG) es necesario “un modelo económico más humano y sostenible para salir de esta crisis”.

Precisamente, la CVONG organiza cada año todo tipo de actos, como la feria del Comercio Justo que suele tener lugar en la plaza del ayuntamiento de Valencia y que desde la Agencia Alberto Pla-Proyectos de Comunicación Social solemos difundir, como hicimos con este video el año pasado.

En este 2020, gran parte de estos actos se han tenido que cancelar, pero se han promovido otros como el webinar “El comercio justo en la «nueva normalidad» que tendrá lugar de forma online este lunes, día 11 de mayo, de 16 a 17:30 horas.

La puerta del Ayuntamiento de València con la pancarta del Día Mundial del Comercio Justo. Fotografía: Alberto Pla

Esta crisis ha mostrado la vulnerabilidad de nuestro sistema económico”

A través de un comunicado, el portavoz del Grupo de Trabajo de Comercio Justo de la Coordinadora Valenciana de ONGD, Carles Xavier López, llama a la reflexión: «La crisis sanitaria ha mostrado la vulnerabilidad de nuestro sistema económico, que deja a demasiadas personas atrás, en condiciones indignas, sin sus necesidades básicas cubiertas. Ante esta situación es más necesario que nunca el comercio justo, que sigue garantizando precios y salarios dignos a las personas que producen lo que consumimos, y respeto a sus derechos humanos y laborales, vivan donde vivan». Un Carles Xavier López que era protagonista del vídeo que elaboramos en 2018 con motivo de este día tan especial y tan importante.

«El comercio justo es un instrumento muy poderoso de cooperación internacional y lucha contra la pobreza. No podemos olvidar que más de 700 millones de personas en todo el mundo no logran salir de ella, aunque tengan trabajo, y que seis de cada diez personas pobres trabajan en la agricultura. El comercio justo ofrece un modelo regulado a nivel internacional, viable y testado para hacer frente a esta realidad», asevera López, que pide ahora, más que nunca, apoyo para este tipo de modelo de consumo más sostenible, empático y solidario: “El apoyo al comercio justo que podemos dar como personas que consumimos de forma responsable es más necesario que nunca. Trabajamos con comunidades cuya alternativa a esta actividad económica es, en muchos casos, la caída en la pobreza extrema en países donde no existen sistemas de protección social como el nuestro. Son productos que podemos seguir encontrando en nuestras ciudades, y que ahora tienen más demanda que nunca, como es el caso del chocolate».

Una exhibición en la plaza del Ayuntamiento de València en el Día Mundial del Comercio Justo del 2018. Fotografía: Alberto Pla

Más de 60 años de lucha por el comercio justo

El movimiento por el comercio justo lleva más de 60 años luchando en todo el mundo para conseguir el respeto a los productores, los derechos laborales, pero también el cuidado del planeta en la elaboración de todo tipo de productos. Desde la Coordinadora de ONGD de España también han lanzado un comunicado al respecto: “El movimiento del Comercio Justo defendemos que la salida a esta crisis deber ser global y colectiva, y debe apostar por un cambio en el sistema económico que priorice la dignidad humana y la protección del planeta. Y manifestamos que esto no solo es posible sino que es absolutamente necesario”. Ellos reclaman tres demandas fundamentales:

  • Las personas frente a los beneficios económicos: “Las organizaciones de Comercio Justo manifestamos que garantizar los derechos laborales y una vida digna para todos los trabajadores y trabajadoras es un derecho fundamental que, además, consolida una sociedad global más justa y menos vulnerable frente a las crisis”.
  • Realizar un consumo responsable. “El nivel de consumo actual es insostenible. Si algo positivo ha tenido esta crisis ha sido que nos ha hecho preguntarnos, como individuos y como sociedad qué es lo realmente importante. Las organizaciones de Comercio Justo defendemos la necesidad de ajustar nuestros niveles de consumo a nuestras necesidades reales, y optar por productos elaborados de manera respetuosa con sus trabajadores y trabajadoras y con el medio ambiente. Hacemos un llamamiento para consumir de forma responsable en tiendas de barrio y de Comercio Justo, apostando por el comercio de proximidad que sostiene nuestros barrios y pueblos”.
  • Respeto al medio ambiente. “El coronavirus desafía a nuestro mundo en plena crisis climática, como si fuera una llamada de atención ante la imperiosa necesidad de cuidar el único planeta que tenemos. Fenómenos como el calentamiento global, la desertificación o la deforestación son algunas de las consecuencias derivadas del modelo productivo imperante y de la agricultura industrial, basados en el uso indiscriminado de recursos naturales, la producción masiva de bienes y prácticas agrícolas como el monocultivo o el uso de fertilizantes y químicos. Las organizaciones de Comercio Justo reclamamos una transición urgente a un modelo productivo verde y neutro en emisiones de carbono”.

Venta online ante el cierre de las tiendas

En la Comunitat Valenciana existen varias tiendas físicas de Comercio justo y diversas entidades sociales y ONGD que lo promueven como ECOSOL, CERAI, La tenda de Tot el Món, Cáritas Diocesana de Valencia, ACOEC, Petjades, Setem, Oxfam Intermón, Fundació Novessendes, la Fundación Vicente Ferrer o Solidaridad Internacional-PV, gran parte de las cuales pertenecen a la CVONGD. Ahora, tras confirmarse que la mayor parte de la Comunitat Valenciana no pasará a la “fase 1” de la desescalada hasta, al menos dentro de 15 días, muchas de ellas permanecen cerradas, pero algunas mantienen su venta online y los pedidos a domicilio y animan a seguir apostando por este tipo de productos por muchos motivos, también por los derechos laborales: «Los altos niveles de consumo actual, no solo provocan un peligroso deterioro medioambiental, sino que además alientan fenómenos como la deslocalización de empresas para producir en países con menor renta donde hay menos regulaciones y en los que los sindicatos o están prohibidos o su acción no es completamente libre», añade el comunicado de la CVONGD.

Por otra parte, y ante la emergencia sanitaria, diversas organizaciones de comercio justo han cambiado su producción habitual para confeccionar mascarillas, pantallas protectoras, geles desinfectantes… también han elaborado kits básicos de alimentación, han realizado donaciones a los centros de salud o han fomentado campañas de concienciación y sensibilización ante el covid-19 en todo tipo de comunidades, sobre todo en aquellas más pobres y más rurales.

Muchos talleres artesanales de comercio justo, como este de la Fundación Vicente Ferrer en India, están readaptando su producción para confeccionar mascarillas y otros productos de primera necesidad durante esta pandemia. Foto: Fundación Vicente Ferrer

¿Cómo celebrar el Día Mundial del Comercio Justo en 2020?

Como hemos indicado, las ferias en pro del comercio justo que suelen celebrarse en este día en diferentes ciudades de España y del mundo no podrán llevarse a cabo, pero hay muchas otras formas de conmemorar este día y de que sirva para acercarse a sus propósitos. Uno de ellos es, lógicamente, tratar de consumir productos elaborados según las normas de este tipo de comercio y compartir este acto a través de las redes sociales con el hashtag (#DiaMundialComercioJusto).

La plaza del Ayuntamiento celebra el Día Mundial del Comercio Justo en 2018. Fotografía: Alberto Pla

Como comentaba el comunicado de la coordinadora estatal de ONGD, consumir de una forma justa y responsable tiene que ver mucho también con apostar por los productos y comercios de proximidad. Sin duda, es una buena oportunidad para acercarnos a nuestros mercados municipales, a las pequeñas tiendas de alimentación y otras que ya estén abiertas en nuestras respectivas ciudades, para consumir en ella y para expresarles verbalmente y con nuestra acción y decisión de consumo nuestro apoyo, el cual es más necesario que nunca.

La plaza del Ayuntamiento celebra el Día Mundial del Comercio Justo en 2018. Fotografía: Alberto Pla

Cambiar los modos de vida y de consumo no es algo que se pueda lograr de la noche a la mañana. El movimiento, como hemos visto, lleva más de 60 años y todavía queda mucho por hacer. Por tanto, resulta fundamental que las nuevas generaciones se conciencien. Ahora que los niños y niñas están en casa, sin acudir a sus clases, es una buena oportunidad para que los padres les hablen de estos temas, les pongan documentales o también dibujen o pinten con ellos dibujos sobre el comercio justo o incluso les animen a escribir sobre la importancia de consumir y vivir de una forma más responsable.

De este modo, tal vez, entre todas y todos, logremos que en este Día Mundial del Comercio Justo, marcado por el confinamiento y la crisis sanitaria, social y económica mundial, empiecen a germinar brotes verdes de esperanza para nuestro debilitado planeta y para tantas familias y sociedades en el mundo que, una vez más, corren el peligro de quedarse atrás.

Spot de un minuto de duración por el Día Mundial de Comercio Justo 2017, producido por la Agencia Alberto Pla-Proyectos de Comunicación Social:

 

Fundación Fontilles: Una lucha contra enfermedades olvidadas más necesaria que nunca

2020-05-08T19:13:01+02:00mayo 8th, 2020|

Por: Gerard Sánchez

Cuando se desata a escala planetaria una pandemia como la del covid-19, otras enfermedades, problemas y realidades pasan a un segundo plano, con los riesgos que esto comporta, especialmente para los que las sufren directamente. Si, además, estas enfermedades están entre aquellas que ya eran tildadas como de “olvidadas”, como la lepra, la situación se vuelve todavía más grave. La Fundación Fontilles lleva décadas luchando contra esta y otras enfermedades en diferentes lugares del mundo. En España, su sanatorio, ubicado en la Vall de Laguar (Alicante), es Centro Nacional de Referencia en lepra y también cuentan en este complejo sanatorio San Francisco de Borja con el Centro Geriátrico Borja y el Hospital Ferrís. La directora de recursos y comunicación de Fontilles, Yolanda Sanchis, nos explica cómo han afrontado esta pandemia en España y en otros lugares en los que actúan y destaca que a pesar de que en el complejo alicantino residen más de 100 personas que están entre los grupos de mayor riesgo de contagio y afectación del virus, de momento, no han tenido ningún positivo, aunque advierte que no hay que bajar la guardia. Mientras tanto, siguen trabajando para que enfermos de lepra en India, el país con mayor afectación de esta enfermedad, sigan recibiendo su medicación y para proporcionarles comida y otros recursos básicos. Y también tratan de mitigar la delicada situación en otros países y regiones como la selva amazónica brasileña o Mozambique.

“En España aumentamos los recursos destinados al Hospital Ferris y al centro geriátrico Borja. Desde el primer momento restringimos las zonas comunes, dejamos de hacer curso de formación, visitas escolares… y tratamos de reducir al mínimo el contacto con el exterior. No ha habido ningún caso y ha sido, en gran parte, gracias al esfuerzo humano y económico”, comenta Yolanda Sanchis. Ella comenta que “si antes las medidas higiénico-sanitarias ya eran altas, ahora lo son todavía más”. Y explica que el trabajo se intensifica al tener que repartir las comidas en cada habitación y tratar de ofrecer también servicios de ocio personalizados a cada persona. Entre ellos está el programa “música para despertar” que se basa en canciones que responden a los gustos de cada paciente y residente en el geriátrico.

La Fundación Fontilles cuenta con una gran experiencia en el tratamiento de todo tipo de enfermedades y precisamente eso, así como “el compromiso de nuestros profesionales y el hecho de tener un hospital al lado mismo del geriátrico son puntos fuertes en situaciones como la actual”, argumenta Yolanda.

Una de las trabajadoras en el sanatorio de Fontilles en la Vall de Laguar prepara la comida a los residentes que ahora se reparte habitación por habitación. Foto: Fundación Fontilles

No podemos desatender a otras personas, sino mueren por el covid puede que mueran de hambre”

La Fundación Fontilles cuenta con varios proyectos continuados de lucha contra la lepra y otras enfermedades olvidadas en India. Yolanda Sanchis relata que la situación allí, ahora mismo, es muy delicada. “Hay instalaciones sanitarias cerradas, disponibles solo para urgencias. Están en plena época de lluvias y todo esto puede ocasionar que enfermedades como la malaria, que mata a miles de personas y niños cada año, la lepra o la leishmaniasis queden desatendidas. Debemos seguir luchando para que no sea así porque sino habrá un rebrote de otras enfermedades que ya teníamos controladas. Nos preocupa el covid, es la prioridad, pero no podemos desatender a otras personas”, alerta. Además, añade que “suele tratarse de personas muy vulnerables, no solo por tener otras enfermedades y contar con las defensas bajas, sino porque sino se mueren del covid puede que ser mueran de hambre. Suelen vivir al día y ahora no reciben ingresos. Las mujeres que apoyamos con los proyectos de microcréditos que montaron puestos de venta ambulante —algunas de las cuales aparecen en el documental “Asha, historias de lepra y esperanza” producido por la Agencia Alberto Pla-Proyectos de Comunicación Social— ahora no tienen cómo ganarse la vida”. A esto hay que añadir que muchas de ellas no tiene frigorífico en sus casas o lugares adecuados para almacenar una comida que, por otra parte, tampoco tienen recursos para poder comprar de una forma más elevada de la habitual.

Yolanda Sanchis explica que los equipos sanitarios y los grupos comunitarios con que cuentan en India están desplazándose a las casas de las personas enfermas de lepra y otras enfermedades para asegurarse de que siguen recibiendo la medicación, de que se curan las úlceras. Además, se distribuyen alimentos y kits de higiene a familias vulnerables y se les explica cómo prevenir el covid-19 y cómo detectar sus síntomas de forma precoz. Precisamente, la detección precoz de la lepra es una de las actuaciones más importantes para luchar contra esta enfermedad, pero ahora mismo, con las medidas de confinamiento y distanciamiento social, es muy complicada llevarla a cabo.

Varias personas acuden a buscar comida en India. Foto: Fundación Fontilles

“Nos preocupa mucho el riesgo de contagio de los indígenas en la Amazonía”

Otro lugar en el que la Fundación Fontilles centra ahora mismo sus esfuerzos en en la Amazonía, concretamente, en la región de Manaos, una de las más afectadas por el covid-19 en Brasil y donde viven dos millones de personas. “Allí se está viviendo una gran catástrofe y nos preocupa especialmente el riesgo de contagio de los indígenas. Son una población muy vulnerable a todo tipo de enfermedades que vengan de fuera y tienen gran carencia de atención sanitaria, pues suelen vivir en zonas donde solo se puede acceder en barca. Nos han llegado varias peticiones para desarrollar un proyecto especial para protegerles. Ya teníamos uno para detectar y prevenir la lepra, pero vamos a transformarlo en prevenir el covid-19 y darles cobertura y atención sanitaria”. Además, ella alerta de que en la región amazónica, aprovechando el confinamiento, se están agravando otros problemas como la deforestación, pues hay quien aprovecha para incrementarla.

Nuestros centros médicos en Mozambique están contribuyendo a luchar contra el covid-19”

La Fundación Fontilles, en colaboración con la Fundación Probitas, lleva a cabo proyectos de lucha contra la malaria y de salud materno infantil en Mozambique. Yolanda Sanchis relata que los centros sanitarios que han construido allí “están contribuyendo ahora en luchar contra el covid-19. Teneos que atender la emergencia del coronavirus y poner en valor que el trabajo que ya se había hecho ahora sirve para que estos lugares tengan medios y centros adecuados para enfrentarse a esta emergencia, por eso debemos seguir con nuestro trabajo habitual, reforzando las medidas de seguridad, y luchando para fortalecer los sistemas de salud”.

Varias personas con telas mosquiteras en Mozambique para prevenir la malaria. Foto: Fundación Fontilles

Es complicado explicarle a una persona con alzheimer que no puede salir de su habitación”

Volviendo a España, Yolanda Sanchis pone en valor la responsabilidad y la comprensión con la que están asumiendo esta situación las personas mayores que atienden en el sanatorio. Aún así, allí la media de edad supera los 72 años y se dan todo tipo de circunstancias. “Es complicado explicarle a una persona con alzheimer que no puede salir de su habitación. Es difícil manejar este tipo de situaciones y por ello quiero destacar el esfuerzo que está haciendo todo el personal. Tampoco les pueden calmar como antes acariciándoles o teniendo un trato más cercano con ellos”. Por otra parte, Sanchis asegura que los residentes están sobrellevando bastante bien la situación y les hacen ver que se sienten bien atendido: “Abilio, por ejemplo, nos dice que si estuviera solo en una casa estaría mucho peor, no se sentiría atendido, tendría miedo de salir y también nos dice que de todo esto saldar algo bueno y que hay que ser positivos”.

La gente está predispuesta a ser solidaria, pero se avecinan periodos de incertidumbre”

El pasado martes la Fundación Fontilles, así como muchas otras entidades en todo el mundo, participaron en el Giving Tuesday, una jornada de petición de donaciones y recursos global. Ella asevera que la ciudadanía “está teniendo una buena respuesta ante una crisis como esta. Hacen donativos y ponen que es para el covid-19, parece que están entendiendo las necesidades que se generan en lugares como India, Brasil o Mozambique. Pero a medio y largo plazo no sabemos cómo reaccionarán. La gente está predispuesta a ser solidaria, pero se avecinan tiempos de incertidumbre. Hasta ahora hemos tenido pocas bajas de donantes, pero desconocemos lo que pasará en el futuro. En el sanatorio la necesidad de recursos se ha disparado también, aunque valoramos muy positivamente, sobre todo, la respuesta de la ciudadanía y del sector empresarial de la zona, que se han volcado con nuestras necesidades. No obstante, tanto aquí como en la cooperación internacional tememos que la situación se prolongue y esto haga bajar la solidaridad. Falta ver si seremos más solidarios solo con el vecino de balcón o iremos más allá, pero lo que está claro es que con todo esto el mundo se ha hecho más pequeño y se ha evidenciado que lo que pasa a miles de kilómetros al final llega aquí también. La salud es algo fundamental a nivel mundial”, sentencia Sanchis.

El Dr. Rao junto a dos asha (trabajadoras del sistema de salud indio) que participan con Fontilles en prevenir la lepra para llegar a zonas remotas en India. Foto: Alberto Pla

«Si algo nos ha demostrado esta crisis es la importancia en la cooperación con los sistemas de salud pública de otros países»

Preguntada, precisamente por cómo evitar que decaiga esta solidaridad, responde: “En la crisis de 2008 hubo una importante reducción en la cooperación internacional. Esperemos que no pase lo mismo, dicen que esta crisis va a ser peor, pero si algo nos ha demostrado es la importancia en la cooperación con los sistemas de salud pública de otros países. Esperamos que este descenso no ocurra porque sería una catástrofe humana y sanitaria. No podemos dejar a tantas personas atrás. En cuanto a donativos privados, entendemos que la situación de muchas personas es difícil, eso va a ser inevitable, pero sí que pedimos que el que pueda siga contribuyendo porque es importante y se necesita mucho. Que se despierte esta solidaridad que hemos visto en estas semanas, que cuando superemos la crisis y se vuelva a cierta normalidad se entienda la lección de que hay que cooperar entre todos y que todos estamos en el mismo barco”.

“Las personas sin hogar nos están dando lecciones de convivencia”

2020-05-01T01:49:34+02:00abril 30th, 2020|

Por Gerard Sánchez | Fotografías de Alberto Pla y cedidas por el SJD

La nueva realidad que nos sobrevino a raíz del estado de alarma ocasionado por el Covid-19 alteró nuestras vidas y nos llevó a un confinamiento obligado en nuestros hogares, pero ¿qué pasa con aquellas personas que no tenían un hogar donde refugiarse? Organizaciones como la Orden Hospitalaria San Juan de Dios (Sant Joan de Déu en la Comunidad Valenciana) llevan décadas trabajando con personas sin hogar, ofreciéndoles un refugio en sus albergues y también en pisos compartidos, y lo continúan haciendo durante esta pandemia. Ellas y ellos aseguran que las personas sin hogar están dando lecciones de solidaridad y de buen comportamiento y reclaman a la sociedad y a las instituciones que no se olviden de ellas.

Como indica su coordinador de programas en Valencia, Juan Manuel Rodilla: “Las personas en situación de sin hogar se sitúan en uno de los sectores de la población más vulnerables. Es por ello que la entidad ha seguido  ofreciendo sus recursos y servicios para hacer valer los derechos fundamentales de las personas atendidas”. En Valencia, la orden cuenta con un albergue, situado en la calle Luz Casanova, 9, con capacidad para 50 personas y también con otras 50 plazas en viviendas compartidas repartidas por la ciudad.

Rodilla argumenta que, actualmente, el perfil de las personas sin hogar es muy diverso, por lo que la atención hacia ellos debe serlo también: “La gente tiende a simplificar, pero el perfil de las personas sin hogar es muy complejo. Antes eran personas que no tenían absolutamente nada, ahora muchos llegan con todo tipo de objetos, con familiares…. en estos casos, suelen ser personas que se han visto abocadas a una situación de vulnerabilidad y necesitan un tiempo para rehacer su situación, encontrar un trabajo, una vivienda… y continuar con sus vidas. También hay muchos perfiles migratorios, que se han incrementado en las últimas décadas. Se trata de personas que pueden tener un elevado perfil de preparación, pero un bajo conocimiento del idioma o con problemas de salud física o mental derivados de sus largos procesos migratorios”.

Mensajes de ánimo desde Sant Joan de Deú para superar esta crisis sanitaria ocasionada por el Covid-19. Foto: SJD

Servicios básicos y dinamización sociocultural

Juan Manuel Rodilla explica que, durante los primeros momentos del estado de alarma, desde Sant Joan de Déu siguieron las directrices que le llegaban desde la orden en toda España y también las de las administraciones local, autonómica y nacional. Posteriormente, se centraron en asegurar los servicios esenciales en los albergues y los pisos tales como alojamiento, comida y medicación. Cuando todo esto se aseguró y se reestructuró al equipo para hacer frente a la nueva situación, se pasó a la fase dos, la cual consistía en que las personas atendidas no abandonaran los recursos. Él reconoce que entre las personas que atienden hay situaciones sociales complejas, patologías de salud física y mental, adicciones… por lo que el confinamiento podía ser delicado de gestionar. Entre las medidas propuestas expandieron los programas de ocio y tiempo libre, los terapéuticos y psicológicos. Rodilla recuerda que fueron los propios internos los que solicitaron que se les ofrecieran pasatiempos, juegos de mesa…

En general, asevera que la respuesta de las personas sin hogar que atienden ha sido muy positiva: “Si hace unos meses nos hubiéramos comentado esto, hubiéramos previsto problemas convivenciales más elevados. Pero hemos visto un compromiso de los residentes a que vaya todo bien, así como varias peticiones de propuestas de mejora que hemos ido incorporando como los torneos de parchís o dominó, las programaciones de películas, talleres…”

La atención en el albergue de Sant Joan de Déu de Valencia no se interrumpe durante la pandemia. Foto: SJD

Tanto es así que asegura que tienen la sensación de que “el barco lo llevamos de manera compartida entre trabajadores y residentes. Estamos contentos pese a la dificultad de la situación. No hemos tenido ningún contagio, lo que refuerza nuestras medidas. El albergue sigue lleno y los residentes están haciendo un trabajo fantástico de autocuidado”, recalca. Es más, afirma que, en muchos casos, se ha pasado de que haya ciertas quejas o problemas de convivencia, a un ambiente más de propuestas y apoyo mutuo. “Hay gente mayor, la media de edad es elevada, y la autonomía personal es reducida, pero los compañeros entre sí se autoayudan y se dan muchas muestras de afecto a los trabajadores, de verbalizar que agradecen mucho lo que se está haciendo por ellos. Nos están dando lecciones de convivencia. Es lo que más nos ha sorprendido, el cariño de la gente y su solidaridad entre ellos mismos”.

Al principio pensábamos que mucha energía se nos iría en el trabajo, pero ahora vemos que son las personas albergadas las que nos dan energía a nosotros, nos agradecen lo que hacemos y eso nos refuerza. Es muy bonito que eso sea lo que te da fuerzas para afrontar el resto de situaciones de esta pandemia como el confinamiento, la falta de contacto social…”, confiesa Rodilla. Él lanza otra reflexión muy interesante: “Las personas que han pasado en su vida personal por situaciones complejas son gente acostumbrada a lidiar con ello. Es una experiencia de la que quizás nos olvidamos y podríamos aprender. Nos trae a una situación positiva, lo ha pasado mal, ojalá no hubiera sido así, pero eso le ha dado herramientas para responder de otra manera ante cualquier crisis. No deja de llevarnos a una reflexión bonita y de aprendizaje”.

Solidaridad empresarial y ciudadania

Otra de las cuestiones que han sorprendido gratamente en Sant Joan de Déu durante esta pandemia ha sido la respuesta de las empresas y la sociedad. “De manera proactiva, varias empresas nos han contactado para preguntarnos qué nos hacía falta. Estamos acostumbrados a la solidaridad ciudadana y del vecindario, pero que ahora nos contacten de forma desinteresada desde diferentes ámbitos es un gran placer”. Tal vez por todo ello, cuando le preguntamos cómo cree que será la solidaridad tras esta crisis, se muestra optimista: “Desde San Joan de Déu estamos acostumbrados a recibir la solidaridad de la gente. Debido a la transformación de una población más pequeña a grandes ciudades donde se pierde un poco el concepto de comunidad pequeña, se puede tener un sentimiento de que la sociedad es poco solidaria, pero nuestra percepción es la contraria. Nuestros centros se enmarcan dentro del barrio, en Marxalenes en nuestro caso, pero las muestras de solidaridad han sido muy positivas. Una parte de nuestro trabajo es gracias a colaboradores y benefactores. Y tenemos una percepción muy positiva”.

Aún así, sí prevé cierto cambio porque “cualquier situación de vulnerabilidad hace a la sociedad replantearse las prioridades. Nosotros trabajamos en sanidad y ahora vemos la importancia capital del sistema de salud”. Él recalca como “muy positivo” que ante el estado de alarma hubiera una presión social para que las 550 personas que están censadas en la calle en Valencia dejaran de estarlo. “Nos parece muy interesante que eso se traslade fuera del confinamiento. Ha sido una prioridad que dejen de estar en la calle durante el confinamiento, es un problema de salud pública, pero cuando termine, obviamente, tendría que ser una prioridad también que dejen de estar ahí”.

Más información sobre Sant Joan de Déu

La Orden Hospitalaria de San Juan de Dios cuenta una trayectoria de más de 125 años en la ciudad de Valencia. En su primera etapa se centró en la atención sanitaria de niños enfermos en el Hospital de la Malvarrosa. Desde 1992 se dedica a la atención de personas sin hogar a través de Programas de Atención Social que se han ido ampliando en función del análisis de las necesidades del colectivo, con el deseo de crear un modelo de atención integral, que favorezca un proceso de inserción social para las personas que atienden.

Nuestra Agencia conoce bien su trabajo desde hace casi una década. En 2013 participamos en la elaboración de su calendario anual. Ese año Alberto Pla pasó una jornada con Félix (ex interno del centro) con Vicente, un bombero del consorcio provincial de Valencia para intercambiar impresiones sobre la vida. Félix —que falleció— terminó sin hogar después de un problema con el juego. En las fotos se encontraba a punto de abandonar el centro tras superar su adicción. Un ejemplo de como personas «completamente normales» pueden terminar en una situación sin hogar, aunque Félix y según Alberto Pla, «haya sido una de las personas con mayor corazón que me haya encontrado nunca».

Su misión es “acoger a las personas necesitadas  respetando su dignidad, cuidándolas y promoviendo mejoras en su calidad de vida”.

Link: www.sanjuandediosvalencia.org

Así transcurrió la jornada entre Félix y Vicente bajo la mirada fotográfica de Alberto Pla en el Centro San Juan de Dios (2013)

 

 

“El confinamiento en Etiopía es totalmente imposible. La inmensa mayoría de la población vive al día”

2020-04-24T11:16:23+02:00abril 24th, 2020|

Por Gerard Sánchez | Fotografías de Alberto Pla

La pandemia mundial ocasionada por el Covid-19 está cambiando los modos de vida en todas las partes del mundo. Una de las primeras medidas lanzadas desde diferentes gobiernos, sobre todo los occidentales, fue recomendar que sus ciudadanos que vivían en otros lugares regresaran cuanto antes. No obstante, existen personas que no solo han decidido permanecer donde estaban, sino que lo han hecho porque son conscientes de que su labor, vinculada a proyectos de cooperación internacional resulta fundamental y lo será todavía más a corto y medio plazo. El equipo de la Agencia Alberto Pla-Proyectos de Comunicación Social queremos mostrarles todo nuestro apoyo y admiración. En este sentido, vamos a llevar a cabo una serie de entrevistas con cooperantes españoles que han decidido continuar en sus países de destino.

Arrancamos estas entrevistas con Lourdes Larruy, responsable de la Comunidad Misionera san Pablo Apóstol (MCSPA) en Muketuri (Etiopía). Precisamente, dos días antes de que se declarara el estado de alarma en España, tres integrantes de nuestra agencia regresamos de Muketuri donde fuimos a grabar nuestro próximo documental. Allí fuimos testigos de cómo la MCSPA, junto a la Fundación Emalaikat y otras entidades colaboradoras como la ONG MOSSolidaria, trabajan cada día para contribuir a la formación de niños y niñas, para garantizar su alimentación, así como para llevar agua, mediante la construcción de pozos, a lugares muy remotos, entre muchas otras acciones e iniciativas. Lourdes Larruy nos relata cómo ha cambiado la pandemia todas estas acciones y nos muestra su preocupación sobre cómo podrán mantenerlas si esta se prolonga.

Lourdes Larruy abraza a Genet, la protagonista del documental que rodamos en Etiopía para la Misión San Pablo Apóstol. Fotografía: Alberto Pla

Lleva 20 años viviendo en África y 13 en Muketuri (Etiopía), ¿pensó en algún momento en regresar a España por el Covid-19?

No pensé en regresar a España en ningún momento, este es mi lugar. De hecho, tenía previsto viajar a España justo en marzo para dar charlas en algunas universidades, ver a benefactores y a la familia, pero decidí no ir ya que después seguramente no podría volver.

¿Qué le dicen su familia y amigos en España?

Mi familia, aunque les encanta que vaya enseguida, me dijeron justamente eso: “No vengas porque después no podrás volver”. Muchos en España se muestran preocupados por la gente en África, sobre todos los que han estado aquí. Nos han dicho que si este virus está siendo devastador en nuestras sociedades, las cuales cuentan con buenos sistemas sanitarios, ¿qué va a pasar en África? Muchos nos han insistido en que nos cuidemos… otros nos preguntan cómo estamos y qué situación vivimos. Muchos voluntarios que han estado aquí quieren saber cómo está la situación… De manera que montamos un grupo de Whatsapp con ellos para rezar un padrenuestro a la misma hora por la gente de Etiopía todos los días: creo que ha sido consolador para nosotras y fortalecedor para todos.

Etiopía saltó a la actualidad cuando la aerolínea nacional, una de las más importantes de África, decidió mantener los vuelos con China. Pese a ello, no ha habido, de momento, un boom de contagios. Se habla de que los motivos pueden ser la juventud de la población y que se tomaron medidas de prevención pronto. ¿Está de acuerdo?

Desde luego, la edad media de la población etíope va a ayudar, aquí casi no hay, prácticamente, nadie que pase de los 65 años. Por otro lado, pareciera que la población que está permanentemente desnutrida podría ser víctima fácil, pero también creo que son supervivientes, han desarrollado una fortaleza extraordinaria porque luchan a diario por sobrevivir. Las medidas de cerrar escuelas y universidades y cerrar fronteras terrestres y transportes públicos creo que ha ayudado a que no se extienda por el país o, al menos, que no lo haga rápido. También el control de las personas que llegan de fuera, están en cuarentena en lugares aislados, incluso algunos que se sabía que llegaron de otros países los vienen a buscar en ambulancias… Lo de los mercado es más complicado: en Muketuri, como en muchos lugares, han trasladado el mercado a lugar más grande, en nuestro caso, a la cancha de futbol, para que las paradas en el suelo puedan estar más separadas… pero es imposible guardar distancia.

Deribe reparte una ración a los niños y niñas de la comunidad de Gimbichu. Fotografía: Alberto Pla

“En Etiopía se es mucho más consciente de la vulnerabilidad del ser humano ante las fuerzas de la naturaleza”

¿Cree posible que el virus, como se dice desde algún lugares, podría haber pasado sin mayor trascendencia ya por varios países africanos, entre ellos Etiopía? ¿O tal vez no ha llegado aún con fuerza o los datos que se dan no son los correctos?

Todo puede ser, lo que está claro es que los números de infectados aumentan, aunque lentamente, también porque no se realizan tantos tests… y es muy probable que mucha gente no quiera ir al hospital, es difícil de saber. Lo que si que creo que está ayudando es el hiper control que este país tiene sobre la información de quien llega de fuera y rastrear los contactos que hayan podido tener. Es de resaltar la religiosidad de este país: el gobierno pidió oficialmente a los lideres religiosos, de todas las religiones, que llamaran a la oración en esta situación de pandemia, reconociendo su frágil sistema sanitario para atender a la población. Todos los días a las 21h en la TV nacional uno de diferentes grupos religiosos reza por ello. Se ha declarado un mes de oración y ayuno. Es impresionante cómo le gente sencilla confía en que la fe de los etíopes va ayudar; lo que está claro es que aquí se es mucho más consciente de la vulnerabilidad del ser humano ante las fuerzas de la naturaleza.

¿Son factibles las medidas de confinamiento y aislamiento en un país como Etiopía en el que muchas personas viven al día y comparten casas que, en muchos casos, solo tienen una estancia o un par de ellas?

El confinamiento aquí es totalmente imposible. La inmensa mayoría de la población vive al día. Es una economía muy precaria, muchos viven de ser jornaleros, o bien de la construcción, o hacer trabajos de lavar ropa o cocinar en el caso de las mujeres, sin ningún tipo de contrato; si hay trabajo se come, si no, las cosas se ponen difíciles.

Por otra parte, las casas son pequeñas, oscuras, no se puede estar encerrado por el día. Nadie tiene almacenado nada de comer, lo que ganan cada día no les da para eso. En este sentido, los que viven del campo lo tiene un poco mejor, porque tienen, al menos, su cosecha. Ha sido impresionante la iniciativa de gente campesina que ha ayudado con parte de su cosecha para que el gobierno pueda distribuir comida en los pueblos más grandes y en las ciudades.

Unas mujeres secan ropa al sol en el altiplano etíope. Fotografía: Alberto Pla

¿Cómo ha cambiado vuestro día a día debido a esta pandemia?

Pues llevamos más de un mes sin movernos de Muketuri. Antes íbamos cada semana a misa a la capital y hacer compras o a llevar gente al hospital. No queremos ir sobre todo para evitar la posibilidad, por pequeña que sea, de traer el virus aquí. Mientras tanto, Nuestro Centro Materno infantil está cerrado y los comedores también. Los niños que tenemos becados en escuelas internas están aquí en Muketuri y organizamos cosas con ellos para que no pierdan su curso escolar. No podemos hacer reuniones de más de cuatro personas en la misma habitación. Pero continuamos visitando a familias y excavando pozos.

En Muketuri cuentan con un comedor escolar infantil con unos 350 niños, ¿qué supone para ellos y para sus familias no ir ahora al colegio?

Pues ese es un problema, porque nuestro centro Materno Infantil, con 346 niños y niñas, es un centro educativo, pero lo más importante es que los menores reciben dos comidas todos los días de lunes a viernes. Por eso hemos organizado, desde hace dos semana, la distribución de comidas a las familias más pobres de los niños registrados en el Centro, porque si no, sencillamente, no comen. Y después el problema será mayor si están desnutridos y enfermos.

¿Qué están haciendo durante estos días para aliviar el sufrimiento de estas familias?

Cada martes distribuimos a 42 familias alimentos: 4 kg de harina o cereal, 10 huevos, jabón y verduras. Y cada sábado atendemos a los niños del programa de desnutridos con harina proteica y leche. Todo esto con las precauciones marcadas por el gobierno: la gente se espera fuera con un distancia de 2 metros entre ellos, los vamos llamando de uno en uno, se lavan las manos antes de entrar… También estamos confeccionando mascarillas en el taller de costura, para las maestras y para el personal voluntario etíope que nos ayudan en la distribución.

¿Cuáles son las principales necesidades ahora mismo para mantener este tipo de ayudas?

Necesitamos fondos para comprar comida, hasta ahora hemos ido tirando de la comida que teníamos para el centro, pero ya tenemos que comprar. El valor de los que damos a cada familia cada martes es de unos 6 euros, todas las semanas a 43 familias… De momento, la ayuda la centramos en estas familias.. si esta situación se alarga más aumentará el número de gente que no tiene nada que comer.. y no sé si podremos responder a todas; El gobierno también ha organizado una lista de gente que necesita ayuda y nos coordinamos para la distribución. Les pasamos la lista cada semana de la personas a quien les estamos dando comida.

Es un poco agobiante no saber qué va a pasar.. hay jóvenes que han vuelto de la universidad, donde comían, y no tienen donde trabajar, o jóvenes que vivían de bici taxi o de limpiar zapatos en la calle… estamos pensando en organizar un programa de comida por trabajo, o sea, gente que hagan trabajo comunitarios como limpiar el pueblo a cambio de comida, pero de momento no tenemos fondos para eso, vamos a ver si lo podemos hacer junto con el gobierno local.

Una niña ayuda a dar de comer a su hermano en el comedor que mantiene la Misión San Pablo Apóstol en Gimbichu, Eitopía. Fotografía: Alberto Pla

Llevan a cabo un programa con niños desnutridos. ¿En qué consiste? Si esto se alarga, ¿lo podrán mantener?

Atendemos a unos 250 niños que, por distintas razones, están por debajo de su peso normal, algunos porque son gemelos y la madre no tiene suficiente leche para dos bebés; reciben harina proteica y leche hasta que su peso es normal para su edad. Más o menos la mitad vienen de los pueblos de alrededor de Muketuri y la otra mitad viven en Muketuri. Los que están viniendo ahora son mayormente de Muketuri; los de los pueblos vienen menos, la gente se mueve poco, por las indicaciones que el gobierno está dando por radio. Este programa está diseñado para aportar un suplemento alimenticio a los bebés, pero ahora muchas de estas familias, en muchos casos mujeres solas, no tienen cómo mantener al resto de la familia, esto es un gran problema, que no se podrá mantener pacíficamente mucho tiempo.

«Hay que sensibilizar en que la falta de justicia en tantos lugares nos hace a todos más vulnerables»

Teme que Europa, una vez pase esta crisis, se centre, más que nunca, en sí misma, y se olvide de la cooperación al desarrollo y del sufrimiento en otros países?

Obviamente, estamos ya pensando en que a partir de ahora las ayudas bajarán, sobre todo las convocatorias, grandes ayudas… pero nuestra experiencia está siendo que mucha gente está reaccionando de manera solidaria, pensando en África, queriendo colaborar, quizás más modestamente, pero no olvidarse. Sobre todo, nuestros colaboradores permanentes, muchos han estado aquí y se sienten vinculados.

También creo que a gran escala tendrá que haber una reflexión sobre la interacción de todos los países del mundo: creo que este virus ha puesto el dedo en la llaga en el sentido de que no podemos vivir unos sin los otros, o sea, pretendiendo vivir bien cuando hay lugares dónde no existen sistemas sanitarios, porque esto nos va a afectar a todos. Creo que al menos en el tema salud habrá más corresponsabilidad… aunque sea por protección propia.

¿Qué habría que hacer para que esto no ocurriera?

Profundizar en eso, en cómo nos afecta a todos lo que se vive en el otro lado del mundo. Sensibilizar en que la falta de justicia en tantos lugares nos hace a todos más vulnerables. Creo que es una buena ocasión para profundizar en la gratuidad de lo que tenemos; no podemos controlarlo todo, por mucho dinero que uno tenga. no puede controlar algo como esta pandemia.

Mari Olcina, directora de la ONGD MOSSolidaria pesa a un bebé en la comunidad de Gimbichu, Etiopía. Fotografía: Alberto Pla.

En un hipotético escenario en que los europeos buscaran refugio en un continente como África, ¿cómo cree que sería la acogida?

Al principio hubieron en la capital brotes de odio a los extranjeros, pero, en general, la gente de los pueblos, los que nos conocen han reaccionando preocupándose por nosotros, por nuestras familias, por los voluntarios que han estado aquí.. Hemos recibido muchas muestras de agradecimiento por habernos quedado; una mujer nos dijo: “Hemos comentado en mi poblado que pudiendo iros a vuestro país con vuestra familia, os quedáis aquí con nosotros, os lo agradecemos mucho.” Con el vocabulario etíope muchos nos dicen “que Dios os dé larga vida”.

NOTA: Si colabora o pertenece a alguna ONGD y desea que entrevistemos a alguna persona española que continúa como cooperante en algún país del mundo, póngase en contacto con nosotros:

apla@albertopla.com

gsanchez@albertopla.com

Un aplauso para las ONG. Sois imprescindibles

2020-04-07T09:59:16+02:00abril 7th, 2020|

Vivimos días extraños. Tiempos de cambiar rutinas, de reflexionar, de buscar alternativas. Hoy, cuando casi todo se para por el Covid-19, nos damos cuenta de que somos vulnerables, de que ningún muro puede salvarnos y de que solo la unión, el compromiso y la solidaridad, pueden ayudarnos. Hoy puede que nos sea más fácil ponernos en la piel de los otros, en la de aquellos que huyen de guerras o del hambre. Puede que nos aflijamos con los que sufren en hospitales o los que viven privados de libertad en campos de refugiados. Pero ya antes había muchas personas que luchaban para que abriéramos los ojos, para que no olvidáramos otras realidades, para que fuéramos empáticos, solidarios, humanos al fin y al cabo.

Ellas y ellos, desde sus organizaciones, ONG, Fundaciones… entregan sus vidas a los otros, buscan cambios reales y contribuyen a crear un mundo mejor. Por eso queremos que el aplauso sea también para vosotros, porque estamos seguros de que ahora, y siempre, sois imprescindibles. Por eso os dedicamos este vídeo y este artículo y os animamos a seguir, a no desfallecer, a continuar con vuestro trabajo, a veces invisible, pero muy necesario y que realmente cambia vidas.

En este vídeo podemos ver imágenes de proyectos que hemos llevados a cabo en diferentes países del mundo gracias a ONG y organizaciones muy diferentes. Así, encontramos a “El corazón de Haití” que se llevó a cabo con la organización TECHO, la cual está presente en 19 países de América Latina.

Entre ellos se encuentra también el proyecto “Aulas para la libertad”, rodado con la Asociación ESMABAMA y PROYDE en Mozambique.

También vemos a Trini Blanch, delegada en la Comunitat Valenciana de la Assamblea de Cooperació per la Pau (ACPP) durante la grabación de un spot en Morella para difundir su proyecto “Elles trien, nosaltres les triem a elles”, con el que mujeres del Ports y de Túnez unieron esfuerzos para crecer mutuamente.

Una competición larga como la que nos ha tocado ahora se gana partido a partido. Y así, día a día, partido a partido, logran mejorar sus vidas y salir adelante, con el deporte como bandera, las personas beneficiarias por la Fundación del Valencia CF, como pudimos ver con el proyecto audiovisual, «el partido de tu vida«, que constaba de varias cápsulas con historias de vida y superación.

Como olvidar a la Kimberly, protagonista de nuestro documental “142 Pulsaciones”, rodado en Guatemala para la Asociación Coni, presidida por Alejandro Sebastián. Un filme que muestra la importancia de la educación y cómo la solidaridad puede retroalimentarse para continuar generando oportunidades entre las persona con menos recursos.

Un sol para dominicana”, es otro de los trabajos que hemos llevado a cabo, en este caso, en la República Dominicana, gracias a la Fundación SOLCA. Pero con ellos viajamos también a Costa Rica para elaborar “Tenemos un Plan” y a Nicaragua con “Increíbles”.

En El Salvador, la ONG CESAL lleva a cabo un trabajo incansable de prevención de la Violencia, que registramos con “Somos Salvador”, una exposición que lleva varios años circulando por España y que va acompañada de varias cápsulas audiovisuales.

Las ONG contribuyen a transformar el mundo no solo en otros países y continentes, sino también en el nuestro. Lo hace, por ejemplo, la ONG Cooperación Internacional, con campañas como Breakfast for Others, pero también cuando van al Líbano y luego sensibilizan a los estudiantes valencianos sobre cómo es la educación en contextos de guerra o miseria. Y lo hace también la ONG MOSSolidaria cuando lleva a estudiantes de nutrición a los campos de refugiados del Sáhara, como se puede ver en nuestro documental “Atu. El rostro de un pueblo olvidado”.

 

Para contribuir a un mundo más justo, a veces es necesario dar un paso adelante y denunciar las injusticias, se produzcan donde se produzcan, como hizo la Coordinadora Valenciana de ONGD al personarse como acusación en el caso Blasco. Y como lo hacen cada año con la organización de las manifestaciones de “Pobresa Zero”, cuyo spot de promoción elaboramos también en 2019.

Todas las ONG son vitales y fundamentales

Desde las ONG y organizaciones más grandes y consolidadas en el mundo como Cruz Roja, hasta las más pequeñas o recientes como MOSSolidaria, todas son vitales y fundamentales siempre y más aún en estos tiempos difíciles. Hay quien recibe premios y reconocimientos por su labor, como lo hizo, en 2018, el sacerdote valenciano Vicente Berenguer, misionero en Mozambique durante 50 años, que recibió ayer el título de Hijo Adoptivo de la ciudad de Valencia. Pero el mayor premio es ser consciente de que con tu labor, con tu compromiso, con tus acciones puedes llevar la esperanza, la inspiración, el cambio, a cualquier persona, sea cual sea su situación.

Una labor social y solidaria que la Generalitat Valenciana viene financiando desde hace 30 años y que recogimos en el libro Cooperació valenciana, 30 anys transformant el món, el cual fue presentado, el pasado mes de enero, por el president de la Generalitat, Ximo Puig, en el Palau de la Generalitat.

El president de la Generalitat, Ximo Puig, junto a Alberto Pla, en la presenación del libro «Cooperació Valenciana, 30 anys transformant el món». Foto: Juanjo Martín.

Entre estas organizaciones con gran trayectoria se encuentran algunas como la ONG Movimiento por la Paz (MPDL) que trabaja desde 1983 por el pleno cumplimiento de los derechos humanos, la gobernabilidad democrática, la igualdad y la solidaridad entre las personas y los pueblos. Más tiempo todavía lleva la Fundación Vicente Ferrer en India, concretamente desde que Vicente y Ana llegaran a este país en 1969. Un país asiático en el que otra Fundación, Fontilles, se ha convertido en todo un referente de lucha contra una enfermedad tan estigmatizada como es la Lepra. Con ellos viajamos en 2019 para elaborar el documental “Asha. Historias de lepra y esperanza”, el cual se estrenó en enero de este año.

Regresamos de nuestro último viaje el 12 de marzo, justamente dos días antes de que se declarara en España el estado de alarma. Allí, en Etiopía, de la mano de MOSSolidaria, la Fundación Emalaikat y la Comunidad Misionera San Pablo Apóstol, dirigida por Lourdes Larruy, trabajamos en la elaboración de nuestro próximo documental y aprendimos el valor de la educación desde la más tierna infancia. Vimos como hay sueños inimaginables que se pueden cumplir, y cómo hasta el más pequeño apoyo nutricional puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

Varios niños juegan con unas ruedas en el patio de la guardería de la Comunidad Misionera San Pablo Apóstol en Muketuri (Etiopía). Foto: Alberto Pla.

Ahora, desde nuestros respectivos hogares, como tantas otras personas, seguimos trabajando, pero no podemos dejar de pensar en cómo afectará esta pandemia, con sus consecuencias sanitarias, sociales, económicas… a las personas que viven en los países más vulnerables, a aquellas que sobreviven en campos de refugiados como los del Sáhara o Palestina, pero también a las familias con pocos recursos en España. Pero si de algo estamos seguros, si algo nos reconforta, es saber que las ONG y todas aquellas personas que trabajan, colaboran y cooperan con el tercer sector, seguirán ahí, en primera línea, ofreciendo sus manos, su inteligencia, sus conocimientos y, sobre todo, sus almas, su corazón, su pasión y entrega, para conseguir que esos pequeños granos de arena se conviertan en grandes bolas portadoras de esperanza, transformadoras de vidas y hacedoras de sueños.

¿Estarás tú también ahí junto a ellas y ellos?

La ONG Cooperación internacional organiza una carrera indoor en solidaridad con los afectados por el Covid-19

2020-04-05T12:53:06+02:00abril 5th, 2020|

Por: Gerard Sánchez

Una de las facetas de nuestras vidas que más se ha modificado debido al confinamiento provocado por el Covid-19 ha sido el deporte. La suspensión de todo tipo de eventos, así como la prohibición de practicar ejercicio al aire libre, ha llevado a profesionales y aficionados a adaptar sus rutinas en sus respectivos domicilios. En esta línea, desde la ONG Cooperación Internacional también han modificado su tradicional carrera solidaria Running For Others para que este año no solo sea posible, sino que contribuya a paliar el sufrimiento de familias vulnerables, que ahora lo son más debido al coronavirus y sus efectos socioeconómicos. Así, desde el pasado 3 de abril y hasta este lunes, día 6, todas aquellas personas que quieran participar en esta particular competición pueden hacerlo desde sus hogares.

Según explican desde Cooperación Internacional, “la carrera es una forma de conseguir, a través del deporte, apoyar a familias que tienen ser serias dificultades para cubrir sus necesidades básicas, pues los fondos recaudados se destinarán a la campaña de recogida de alimentos para familias en situación de necesidad”. Además, la meta de la misma coincide con el día Internacional del Deporte que se conmemora el 6 de abril.

Algunos de los participantes en la carrera Running For Others. Foto: CI

Cómo participar en Running For Others 2020

Para poder formar parte de esta carrera se han establecido tres modos de participación:

  • Si tienes medidor de pasos: 10.000 pasos (hay muchas aplicaciones móviles, podómetros…)
  • Si tienes el terreno de casa medido: Recorre 5Kms a ritmo de competición indoor.
  • Si no te gusta la tecnología: anda una hora.

Por otra parte, hay que publicar en redes sociales una foto finish o grabar una historia y etiquetar a Cooperación Internacional, añadiendo también los hastags: #RunningForOthers y #Yomequedoencasa. Desde la organización animan a las personas participantes a elaborar su propio dorsal y también a disfrazarse para hacer este iniciativa todavía más divertirla y compartirla con los pequeños de la casa. Y recuerdan que hacer deporte en las zonas comunes no está permitido.

Cómo aportar para las familias en riesgo

La carrera es solidaria, por tanto, se insta a los participantes a aportar el donativo que consideren y lograr así que muchas familias pasen esta crisis con menos sufrimiento. Existen dos modos:

  • Con un donativo para la campaña de alimentos a través de Bizum al 00138 con referencia «RFO»
  • Con un donativo para la campaña de alimentos a través de una transferencia bancaria a la cuenta de Cooperación Internacional: ES40 2100 2123 1502 0046 0163.

Por otra parte, esta donación también se puede desgravar fiscalmente, para ello hay que escribir, una vez realizada, a finanzas@ciong.org indicando nombre y apellidos, DNI y Código Postal.

Esta crisis la vamos a superar todas y todas juntos y esta carrera solidaria también se puede ganar desde la solidaridad y el compromiso con aquellas personas que lo están pasando más mal. Una ayuda que ya está llegando, como muestran algunos mensajes recibidos en las redes sociales de Cooperación Internacional:

«Hola buenas tardes Pedro, quería agradeceros por la ayuda que está llegando a mi casa, hoy llegó una cantidad de comida y de verdad gracias y mil gracias. No tengo palabras»

«He recibido la tarjeta ya hice la compra y he mandado la foto del recibo… estoy muy agradecida con esta gran ayuda para mí y mi familia. Muchísimas gracias de todo corazón, muy agradecida con la cooperación…»

##RunningForOthers

#Yomequedoencasa

Más información:

https://ciong.org/novedad/corre-en-tu-casa-por-las-victimas-del-covid-con-running-for-others-indoor-2020/

https://ciong.org/novedad/covid_19-ayuda-a-familias-que-necesitan-alimentos/

La pandemia de los nadie

2020-03-24T21:40:16+01:00marzo 24th, 2020|

Texto y fotografías: Alberto Pla

Con la desolación de ver avanzar el coronavirus entre los nuestros, implacable en su objetivo de colapsar nuestro sistema hasta dejarnos sin aliento me acuerdo de aquellos que intentan salir a flote entre millones de frentes adversos.

Una niña del poblado de Gimbichu: Fotografía Alberto Pla

No nos sucede nada, —permítanme la comparación— que lo que le sucede a millones de personas diariamente en otros puntos del globo: la inmensa fragilidad del ser humano, la impotencia desde nuestros hogares, la aceptación, o no, del destino de aquellos que la muerte tiene la crueldad de llevar, la ansiedad ante lo desconocido, la soledad de aquellos —mayores y en residencias generalmente— que ya no sirven y quedan a merced de la Parca, la angustia de quienes sin recursos tratan de saber qué pasará mañana, el redescubrimiento de las verdaderas prioridades, el oxígeno entrar en nuestros pulmones día a día y pensar en voz alta: por ahora no me ha tocado a mí.

Una joven del poblado de Gimbichu: Fotografía Alberto Pla

El planeta, por momentos, deja de ser Europa para abrirse paso a través de nuestro ombligo y el sufrimiento de los nadie parece ser un poco más nuestro, después de todo. No cabe duda que esta pandemia aumentará el pensamiento colectivo ante un mundo que —lejos de terminar en el horizonte— lo sentirá más cercano. Y aquellos que se levantan si pensar si quiera que pasará mañana estará menos lejanos.

Una señora del poblado de Gimbichu: Fotografía Alberto Pla

Probablemente los protagonistas de estas imágenes del poblado de Gimbichu, en Etiopía, viven todavía ajenos al problema del coronavirus. Todavía hay personas, —piénselo— que tienen cosas más importante de qué preocuparse, como la niña que ejerce de madre con 9 años soportando a su hermana sobre sus hombros. «¿Y que culpa tengo yo?», puede pensar. Usted ninguna, —al menos directamente—, pero es en la adversidad de manera indiscutible donde se generan los mayores gestos de humanidad y aumenta el grado de empatía.

Una niña del poblado de Gimbichu: Fotografía Alberto Pla

Si la humanidad aprovecha esta crisis para hacer del dolor empatía y del sufrimiento resiliencia, encontraremos un mundo más humano y conectado con quienes seguirán golpeados con virus con nombre de hambrunas, sequías o plagas. Pero sobre todo, si al término de esta pandemia, miramos a los ojos de aquellos que jamás tuvieron una oportunidad y les tendemos una mano el mundo sin lugar a dudas saldrá fortalecido.

Una niña del poblado de Gimbichu: Fotografía Alberto Pla

 

 

Carol Di Girolamo: pasión por transformar la sociedad

2020-01-14T12:36:36+01:00mayo 26th, 2019|

Carol Di Girolamo estudió psicología en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), es fundadora de Volunteermap y colaboradora en el programa A buenas horas solidarias de Radio Intereconomía. Actualmente enfoca su vida a transformar la sociedad a través de proyectos de voluntariado que impulsa desde su plataforma. Nos habla de su proyecto, de ser feliz y de cambiar el mundo.

Carol Di Girolamo en un momento durante la entrevista

¿Por qué esa manera de enfocar tu vida, Carol?

«Para mí es muy importante la responsabilidad social que tenemos las personas a la hora de cambiar el mundo. A veces creemos que lo que podemos aportar nosotros es muy poquito, sin embargo, hay personas que con un solo acto han influido a los demás y han cambiado el mundo».

Carol está dispuesta a cambiarlo. Es el prototipo de mujer impasible ante la adversidad e incombustible ante las dificultades. Una emprendedora nata que creó en 2015 Volunteermap. Un movimiento, —como apunta su página oficial— “para continuar tendiendo puentes entre todas las personas que están buscando sumarse a un movimiento que hará historia en la interconexión humana”. Y Carol, con el tiempo, está haciendo historia. Ahora el movimiento se ha convertido en una ONG de Cooperación Internacional, pero con un factor diferenciador: su trabajo se basa en empoderar a otras organizaciones locales que ya existen sobre el terreno ofreciéndoles las herramientas que necesitan para poder seguir desarrollándose.

Carol cuenta, además, con un altavoz radiofónico para potenciar el trabajo de las organizaciones «trabajar en un proyecto en la radio en el cual podemos presentar a personas que están cambiando el mundo como nosotros es algo maravillo e ilusionante porque nos permite descubrir cada día nuevas historias transformadoras de la sociedad”.

Carol Di Girolamo en el programa A buenas horas donde colabora | Foto: Instagram @caroladigi

Carol derrocha alegría, motivación y sobre todo ilusión por transformar la sociedad y, además, nos da algunas claves para ser felices «hay gente que habla de forma pesimista de cómo es la sociedad hoy, de los problemas, etc., pero, sin embargo, creo que soy una persona feliz porque me rodeo de gente que cree todo lo contrario. De gente que actúa, que cree tiene responsabilidad y que realmente llega, cambia y trasciende».

Sus palabras nos recuerdan que la felicidad plena queda lejos de la autogratificación o el hedonismo efímero. Así lo afirman numerosos estudios como los dirigidos por Steve Cole, profesor de Medicina y Psiquiatría de la Universidad de California en Los Ángeles: “Sé feliz: tus genes pueden agrederte por ello” Y si Cole no se equivoca, los genes de Carol debe tener un perfil de expresión génica muy favorable en sus células inmunitarias por lo que además, la felicidad que desprende Carol es del tipo más saludable.

Carol, la fundadora, con un niño que conoció en uno de sus viajes a Uganda | Foto: Volunteermap

Pero la felicidad de Carol va más allá de ella misma con un propósito claro en la vida «Creo que la felicidad del ser humano radica en eso, en hacer cosas buenas por nosotros y por los demás. Al final encontramos que el sentido de la vida está en ayudar y en formar parte de esta cadena que cada vez se ve más en esta sociedad actual». Y Carol tiene muy claro donde enfocar su vida, «al final yo creo que he encontrando el sentido de mi vida en la cooperación, en el voluntariado y en comunicarlo». Y es que trabajar realmente en cooperación tiene mucho de ser feliz aportando valor a la sociedad y en ese dar más que en recibir puede estar otra de las claves. El Dr. Martin Seligman, precursor de la Psicología Positiva moderna y profesor de la Universidad de Pensilvania, habla de tres niveles de Felicidad. Es precisamente en el segundo nivel donde resalta la vida comprometida y en el tercer nivel donde debemos buscar el sentido más allá de uno mismo.

Le preguntamos a Carol si todos podemos tenemos la capacidad de aportar a la sociedad «No importa donde nazcas, no importa las capacidad que tengas como persona, porque tú tienes algo que ninguna otra persona tiene, y lo que tú tienes es la posibilidad de hacer algo que impacte en la sociedad y que cambie el mundo».

Carol (a la derecha) con una camiseta de Volunteermap | Foto Facebook Volunteermap

Podemos escuchar a Carol en el programa A buenas horas dirigido por el periodista Miguel Angel Pastor, los miércoles a través de la 107.1 FM (València). Y muy activa en las redes sociales donde seguir sus proyectos de cooperación al desarrollo ligados principalmente al territorio africano.

Nosotros nos quedamos con la última reflexión que nos dejó en esta motivadora entrevista: «Este mundo es lo que es gracias a las aportaciones de millones de personas antes de estar nosotros aquí. Eso es un poder que tenemos los seres humanos y yo creo que hay que alzar la voz e ir a por ello».