El Medio Ambiente ya no puede esperar más

2020-06-05T14:36:43+02:00junio 5th, 2020|

Por: Gerard Sánchez | Fotografías de Alberto Pla

El Día Mundial del Medio Ambiente de 2020, que se celebra este 5 de junio, es especialmente importante por diversos aspectos. En primer lugar, y tal vez el más obvio, es por la evidencia sobre el impacto del ser humano en la naturaleza que la crisis del Covid-19 ha puesto todavía más de manifiesto. Mucho se ha hablado ya de que cuando nos hemos retirado un poco la naturaleza ha vuelto a aflorar, pero no hay que olvidar, como alerta Naciones Unidas, que “alrededor de un 75% de todas las enfermedades infecciosas emergentes en humanos son zoonóticas”. Es decir, se transmiten de animales a personas. Un concepto, el del contagio por zoonosis del que, precisamente, nos hablaba hace unos días en una entrevista para nuestra web el prestigioso doctor César Carballo.

En este contexto, el tema del Día Mundial del Medio ambiente en 2020, que es “la biodiversidad”, cobra mayor relevancia, más aún si recordamos recientes acontecimientos devastadores para ella como los incendios forestales sin precedentes en Brasil, California y Australia o la invasión de langostas en el Cuerno de África. Como también alerta la ONU: “La aparición del Covid-19 ha puesto en evidencia que cuando destruimos la biodiversidad destruimos el sistema que sustenta la vida humana”. Por lo que protegerla ya no es solo un deber, sino una obligación, una necesidad para preservar la vida tal y como la conocemos. Hay que tener en cuenta que un ecosistema biodiverso dificulta la propagación de los patógenos, por lo que uno más debilitado facilita no solo su expansión sino también su contagio de animales a personas.

«La aparición del Covid-19 ha puesto en evidencia que cuando destruimos la biodiversidad destruimos el sistema que sustenta la vida humana”

Duplicamos la población y aumentan las especies en riesgo de extinción

No hay que olvidar, en este contexto, que en los últimos 50 años los seres humanos hemos duplicado nuestra población y, por tanto, nuestra necesidad de recursos naturales de todo tipo. El incremento de la agricultura intensiva, l a deforestación, la invasión de hábitats de vida silvestre o la aceleración del cambio climático alteran, cada vez más, el equilibrio natural, creando las condiciones que facilitan la propagación de patógenos, incluidos los coronavirus. Pero no solo eso, la ONU advierte también que “dentro de la próxima década, una de cada cuatro especies conocidas podría extinguirse”, lo cual significaría una extinción masiva sin precedentes en la historia de la tierra. Y, mientras tanto, se necesitarían los recursos de 1,6 planetas Tierra para satisfacer a los humanos cada año, según fuentes de la ONU.

El oso polar es una especie amenazada, considerada en peligro de extinción y la cuál, según datos del Fondo Mundial para la naturaleza, podría desaparecer en el próximo siglo si si continúa la tendencia actual de calentamiento en el Ártico. Fotografía cedida por Freepik.

Faltan 10 años para cumplir los 17 ODS

En este extraño año 2020 estamos a 10 años de que se venza el plazo para cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. cabe recordar que el 25 de septiembre de 2015, los líderes mundiales adoptaron un conjunto de 17 objetivos globales de Desarrollo Sostenible (ODS) para erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad para todos como parte de una nueva agenda de desarrollo sostenible. Cada objetivo tiene metas específicas que deben alcanzarse con ese horizonte de 2030 que cada vez se acerca más.

Una bicicleta con los ODS durante una acción de nuestra Agencia en la plaza del Ayuntamiento de Valencia. Fotografía: Alberto Pla

El medio ambiente como transversal en la cooperación Internacional

La protección del medio ambiente cuenta con un peso cada vez más importante en la cooperación internacional. Prueba de ello es que, como se indica en el libro “Cooperació Valenciana, 30 anys Transformant el Món” que el equipo de la Agencia Alberto Pla-Proyectos de Comunicación Social editó este año para la Generalitat Valenciana y que fue presentado por Ximo Puig en el Palau de la Generalitat en enero: “Todos los proyectos financiados por la Generalitat Valenciana en el ámbito de la cooperación internacional al desarrollo, independientemente de su naturaleza, deben incorporar un enfoque transversal de sostenibilidad medioambiental».

El citado libro, de hecho, dedicaba un capítulo completo al medio ambiente titulado “Adaptación y mitigación del cambio climático”. En él aparecían proyectos que, con la financiación de la Generalitat Valenciana, diferentes organizaciones han desarrollado en las últimas tres décadas para promover la protección del medio ambiente en diferentes lugares del mundo. Entre ellas había entidades como Atelier, Cesal, Perifèries, Manos Unidas, Fundación Vicente Ferrer, Petjades, Iscod, Cerai, Paz y Desarrollo, Fundación Musol, Oxfam Internacional, Pau i Solidaritat o la ONG Cooperación Internacional.

El president de la Generalitat, Ximo Puig, junto a Alberto Pla, en la presenación del libro «Cooperació Valenciana, 30 anys transformant el món».

Una responsabilidad compartida

Tal vez iniciativas como estas de la Generalitat Valenciana y conmemoraciones como esta del Día Mundial del Medio Ambiente puedan ser una luz de esperanza para nuestro ecosistema, para la biodiversidad y para los seres humanos. Tal vez no sea demasiado tarde para entrar en una fase de degradación ambiental a escala planetaria irreversible, pero que así sea depende de cada uno de nosotros y nosotras, de nuestras acciones cotidianas y de las exigencias hacia las empresas y los gobiernos, a los países y las organizaciones internacionales. Solo tenemos un planeta y tenemos el deber, la obligación y la responsabilidad de cuidarlo y de garantizar su sostenibilidad y su futuro.

 

#PorLaNaturaleza

#DíaMundialMedioAmbiente

La “Hora del Planeta”, hoy, más importante que nunca

2020-03-28T15:20:58+01:00marzo 28th, 2020|

Por: Gerard Sánchez

“Apaga la luz, todo irá bien”. Este es el lema de este año de la “Hora del Planeta”, una iniciativa de WWF con alcance mundial y que en plena crisis mundial por el Covid-19 se readapta tanto en su mensaje como en las peticiones hacia la ciudadanía.  Una hora en la que se nos incita, cada año, a desenchufarnos de la red eléctrica para luchar contra el cambio climático y la pérdida de biodiversidad mundial. Pero en este 2020, cuando gran parte de la población permanece confinada en sus domicilios, las ventanas y balcones se han convertido, junto a las redes sociales y las aplicaciones de videollamadas colectivas, en los grandes zocos de socialización. Este sábado 28 de marzo, desde WWF nos piden, de nuevo, apagar las luces de nuestras casas, empresas y edificios oficiales de 20:30 a 21:30 horas, pero nos animan a encender otras; las de las linternas en nuestros balcones. Ese objeto, que permanecía oculto en los cajones, a la espera, tan solo, de algún apagón inesperado y que, como tantos otros como los relojes, las calculadoras o incluso las cámaras de fotos, había sido sustituido por el teléfono móvil, ha vuelto a la vida en esta pandemia global y se ha convertido en un símbolo de homenaje hacia las personas fallecidas y, también, en una forma de saludarse y mandarse ánimos de una fachada a otra. Personas que, aún viviendo muy cerca, tal vez nunca habían cruzado una palabra, ni siquiera un saludo, ahora se fortalecen mutuamente con un gesto tan básico como es el de salir a la ventana o al balcón y aplaudir o encender una linterna o una vela, siendo conscientes de que ese vecino o vecina, al que tal vez no conoces, está viviendo una circunstancia muy similar a la tuya.

En las grandes crisis y catástrofes es cuando la humanidad, paradójicamente se siente más unida y hasta más viva. Célebres eran las fiestas nocturnas durante las grandes batallas de la II Guerra Mundial, pues nadie sabía si, tal vez, aquella sería su última noche con vida. Ahora, salvando las distancias, este confinamiento obligado nos ha servido, o debería hacerlo, a apreciar de verdad el valor de un abrazo, de un beso, para saber que nuestro mayor tesoro es el cariño y el amor de otras personas y para ser conscientes de que todas y todos, sea cual sea nuestra condición social, podemos ponernos en la piel de los demás y tratar de colaborar, desde nuestras posibilidades, para aliviar su sufrimiento.

La Madre Tierra pide un cambio de modelo para el planeta

Como decía la Madre Tierra en una conferencia que dio en la ciudad de Valencia pocos días antes de la manifestación de Pobresa Zero de 2019, convocada por la Coordinadora Valenciana de ONGD: “El cambio climático afecta a todas las personas, pero en especial a las poblaciones que dependen más de los recursos naturales, las comunidades rurales de los países empobrecidos, y dentro de ellas a las mujeres, que producen hasta el 80 % de los alimentos en estos países».

Manifestantes en 2019 en València manifestándose en contra de la pobreza y por el planeta. Fotografía: Juanjo Martín.

La Madre Tierra añadía una frase que hoy, cuando gran parte de la población se mantiene en sus hogares y reflexiona sobre cómo el mundo está interconectado, cobra aún más vigencia: “Necesitamos un cambio de modelo urgente y radical que no se base en la contaminación del planeta y la explotación sin límite de los recursos naturales, que minimice unos costes sociales de discriminación y exclusión que son insoportables”, recalcaba.

Como cada año, desde la Agencia Alberto Pla-Proyectos de Comunicación Social colaboramos en la manifestación de Pobresa Zero no solo acudiendo a la misma y documentándola con las fotografías de nuestro compañero Juanjo Martín, sino también elaborando el spot oficial de un minuto de duración que este año tenía como protagonistas a una niña y a una bola del mundo en forma de globo.

 

En nuestra trayectoria profesional hemos desarrollado diversos trabajos, en colaboración con varias ONGD, para concienciar sobre la importancia de cuidar nuestro planeta y para mostrar también los efectos del cambio climático y las desigualdades sociales. Uno de ellos fue el documental “Un Sol para Dominicana”, que llevamos a cabo con la Fundación SOLCA en República Dominicana. Un trabajo que cuenta con cerca de medio millón de visualizaciones en Youtube y que, además, estuvo acompañado de una exposición fotográfica.

Podéis conocer el proyecto y también visualizar el documental completo en el siguiente link: UN SOL PARA DOMINICANA

Una bajada de contaminación nunca vista

En estos días de reclusión obligatoria, cuando nos quedamos en casa y las calles y carreteras están, prácticamente, desérticas de vehículos, las ciudades y nuestro ecosistema aprovechan para respirar a pleno pulmón. La contaminación en las grandes urbes ha descendido de forma generalizada, como así confirman las imágenes tomadas por el satélite de la Agencia Espacial Europea (ESA) durante los últimos cinco días. Según afirma, Clausa Zehner, jefe de la misión Copérnico Sentinel 5-P: “Nunca habíamos visto algo así en Europa”.

En una época en que las grandes ciudades como Madrid o Barcelona están aumentando las restricciones para el tráfico, sobre todo en sus centros urbanos, debido a las altas tasas de contaminación, se necesitan poco menos de cinco días de confinamiento para reducir las cifras atmosféricas de contaminación de una forma drástica. Pero, ¿aprenderemos algo de esta lección? ¿Seremos capaces de movernos de otro modo en nuestro día a día cuando todo esto pase? Es cierto que no depende solo de las acciones particulares de los ciudadanos de a pie, pero estos sí que pueden presionar a sus respectivos gobiernos para que apuesten más por el transporte público, por el fomento de la bicicleta y otros vehículos no contamimantes, por crear zonas peatonales…

¿Mantendríamos una reclusión por el planeta?

Y aquí cabe que nos hagamos otra reflexión. Desde hace años resultan evidentes los efectos nocivos del cambio climático y el calentamiento a nivel global. Se han lanzado campañas de todo tipo, como esta “Hora del Planeta”, se ha pedido la concienciación, el reciclaje, la búsqueda de alternativas a los combustibles fósiles y los cambios de actitudes en el consumo. Ahora, por nuestra salud, y por la del conjunto de la sociedad, se nos pide que nos quedemos en casa y la mayoría lo acatamos con mayor o menor resignación, pero con la sensación general de que es necesario y útil.

Pero, ¿nos hubiéramos quedado en casa si el motivo de la reclusión no hubiera sido por temor a contagiarnos, sino, simplemente, por algo tan básico, y tan vital, como es salvar el planeta, por reducir la contaminación y reflexionar sobre la necesidad de reordenar nuestra relación con la Madre Tierra?

La Madre Tierra ofrece una conferencia desde la plataforma Pobresa Zero en la Universidad Politécnica de València. Fotografía: Alberto Pla

Lamentablemente, la respuesta a esta pregunta, si somos realmente sinceros, sería “no”. Y ahí tenemos una clave de por qué esta “Hora del Planeta”, aunque solo sea un gesto, aunque no sirva para revertir la situación de sobrecontaminación mundial, sí es importante para pensar, para reflexionar, para concienciar a las nuevas generaciones. En definitiva, para buscar un cambio de paradigma que evite que en un futuro no muy lejano tengamos que quedarnos confinados en casa, no por un virus, sino porque el ambiente fuera sea, sencillamente, irrespirable. Ahora, cuando muchos nos ponemos mascarillas para salir de casa, nos viene a la mente la imagen de lugares como Pekín donde hace tiempo que se usan de forma cotidiana no solo para evitar contagiar o ser contagiados, sino, sencillamente, para respirar en medio de ciudades con niveles de polución intolerables. ¿Seremos capaces de reflexionar como sociedad y buscar soluciones para revertir la contaminación en todo el planeta? ¿O nos acostumbraremos a tener la mascarilla colgada en la entrada de casa para usarla cada vez que salgamos? ¿Daremos una lección de responsabilidad cuando lo que esté en juego, de verdad, no seas nuestras vidas particulares, sino la pervivencia de un planeta sano y perdurable para nosotros, para la naturaleza y para las próximas generaciones?

#QuédateEnCasa

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