Jóvenes y pandemia. Un binomio incomprendido

2021-07-07T15:37:25+02:00julio 7th, 2021|

Por: Gerard Sánchez

Meses y meses sin salir, clases online, distanciamiento social en una época de la vida en la que el gregarismo, el grupo, las amistades, lo son, prácticamente, todo. Los jóvenes están siendo, de nuevo, señalados por el resto de la sociedad como «culpables» de la que ya se conoce como la quinta ola del coronavirus. Pero, ¿lo son realmente? ¿Hemos sido los adultos, en general, más responsables? ¿Estamos siendo empáticos con su situación, con sus traumas, miedos y consecuencias de esta pandemia? ¿Ponemos en valor la gran cantidad de jóvenes que sí han cumplido, que incluso han sido ejemplo, que han ayudado a personas mayores, se han volcado con sus familias, han reaprendido a disfrutar de su ocio y tiempo libre?

Sí, las imágenes de los botellones, de las fiestas masivas son impactantes, casi tanto como lo son las de las pateras de migrantes. Pero, al igual que los datos dicen que esas llegadas en patera suponen una gran minoría respecto a la migración que llega cada año, la mayor parte de ella desde los aeropuertos y carreteras, puede que esos jóvenes «irresponsables», solo sean la punta del iceberg de un colectivo que, tal vez, no se ha portado tan mal como pensamos o como nos quieren hacer creer aquellos que siempre, sin excepción, buscan un chivo expiatorio para todo.

 

En nuestra agencia, sin ir más lejos, hemos trabajado en estos últimos meses con diversos jóvenes, ya sea como parte de nuetro equipo, como con otros que han colaborado en nuestros proyectos de un modo u otro. Personas que, como nosotros, como nuestros padres o abuelos, estaban preocupadas por la situación del coronavirus, comentaban el incremento o descenso de los casos, esperaban, con ansia, que se avanzara en las vacunas. Mientras tanto, trataban de combinar sus estudios con su vida privada que, como la del resto de la sociedad, o incluso más, quedó interrumpida, varada, atascada, por esta pandemia que a todos, sin excepción, nos pilló por sorpresa y con el pie cambiado.

 

Queremos recordaros algunos de los vídeos que elaboramos este año para el Ayuntamiento de Valencia y que mostraban, precisamente, esa otra cara de la juventud durante la pandemia. Una cara diversa, plural, que iba desde la solidaridad, hasta el arte, desde la literatura y el emprendurismo hasta el voluntariado con las personas que peor lo estaban pasando, nuestros mayores. Personas como Ricardo, de la ONG Damos nuestra Ilusión, formada íntegramente por universitarios, y que los sábados por la mañana salen a repartir comida y otros productos a personas sin hogar. Jóvenes como Juan Faus, de Sedajazz, a quien la pandemia le impidió ir, en el tiempo previsto, a cumplir su sueño tras recibir una beca para estudiar música en Boston.

 

Por su parte, la joven Lucía, se volcó en su labor de voluntariado con «Amics de la Gent Major» y Mamen Monsoriu dio impulso a su recién creada librería en el barrio de Ruzafa «El Imperio de los libros».

 

Covid e impacto emocional para los jóvenes

Otra cuestión que tal vez no se está teniendo en cuenta como debería es el impacto emocional que esta pandemia está teniendo y tendrá entre los jóvenes, quienes, recordemos, están formando aún su carácter, su personalidad, el quienes serán en el futuro y, sin duda, todo lo que hemos vivido en este año los va a marcar para bien o para mal. En esta línea, un reciente sondeo realizado por UNICEF muestra que la crisis del COVID-19 ha tenido un importante impacto en la salud mental de las y los adolescentes y jóvenes de Latinoamérica y el Caribe. Entre las y los participantes, 27% reportó sentir ansiedad y 15% depresión en los últimos siete días. Para el 30%, la principal razón que influye en sus emociones actuales es la situación económica.

Mientras que otro informe, también de Unicef, indica que los adolescentes no creen que se hayan tenido en cuenta sus necesidades y opiniones a la hora de responder a la crisis sanitaria, a pesar de que su generación está siendo especialmente afectada.

Otras organizaciones como FAD, también han emitido en los últimos meses informes relacionados con la juventud y la pandemia en los que se pueden encontrar muchas claves sobre lo que están sintiendo. Por ejemplo, el 43% de los y las jóvenes ha sentido miedo de contagiar a alguien de su familia durante la desescalada. Mientras que el 54% cree que no tendrá más remedio que trabajar en lo que sea.

El año pasado, por su parte, la Organización Internacional del Trabajo, también publicó un informe mundial titulado: «Los jóvenes y la pandemia de la COVID-19: efectos en los empleos, la educación, los derechos y el bienestar mental».

 

 

Las vacunas, una grieta más en un mundo quebrado

2021-02-26T18:48:04+01:00febrero 26th, 2021|

Por: Gerard Sánchez

Hoy, 26 de febrero de 2021, se cumple un año desde que los periódicos valencianos anunciaron que Sanidad confirmaba el primer caso de coronavirus en un valenciano. Pronto se cumplirá también un año desde que el gobierno de España anunciaba el inicio de un confinamiento domiciliario por 15 días, que luego fue por 15 más, y por otros 15… hasta llegar a la ansiada desescalada. Luego vinieron los rebrotes, la segunda ola, la tercera… y, entre tantos, miles de muertos, unos 2,5 millones contando los del resto del mundo.

Un año en que nuestras vidas han cambiado radicalmente y en el que hemos tenido mucho tiempo, y necesidad, de reflexionar. De pararnos a pensar. De reaprender. Pero, ¿lo hemos hecho realmente? En este largo, largísimo año, las buenas noticias han llegado con cuentagotas. Tenues luces para la esperanza, como el anuncio de la llegada de las vacunas.

Pero, como era de preveer, y de temer, este anuncio y estas vacunas no han llegado igual para todo el mundo. Primero, cómo no, han estado los países privilegidados. Y, dentro de ellos, incluso ciertas personas que, saltándose todos los protocolos, han considerado que ya les tocaba el turno de inmunizarse. Aunque para ello tuvieran que pisar a otros, pasarles por delante, quitarles su dosis, aquella que podía salvarles la vida.

Todas y todos nos hemos horrorizado con estas actitudes y estas personas. Nos parecía bien cualquier castigo que se les impusiera. Pero, ¿no hemos hecho, en cierto modo, lo mismo? Nos hemos alegrado cuando nuestros ricos y prósperos países se han lanzado a comprar las vacunas y a asegurarse que tenían suficientes para ellos. Pero, como denunció recientemente el Secretario General de Naciones Unidas, Antonio Guterres, al Consejo de Seguridad, «diez países han acaparado el 75% de las vacunas Covid-19. Países que, como se pueden imaginar, no son los más necesitados, aquellos donde su población es más vulnerable a los efectos sanitarios, económicos y sociales de una pandemia como esta, sino los países desarrollados que podían pagar estas vacunas.

Doctores y trabajadores de la salud han sido los primeros en recibir la vacuna contra el COVID-19 en India. Foto: UNICEF/Vinay Panjwani

Doctores y trabajadores de la salud han sido los primeros en recibir la vacuna contra el COVID-19 en India. Foto: UNICEF/Vinay Panjwani

Guterres lamentaba que el proceso de vacunación haya sido “tremendamente desigual e injusto”. Y reclamaba que «en este momento crítico, la mayor prueba moral que encara la comunidad global es la equidad en la distribución de vacunas. Debemos asegurarnos de que todo el mundo, en todas partes, pueda vacunarse lo antes posible”, apuntó.

En la misma línea, desde la OMS también han criticado, en varias ocasiones, «el egoísmo de los países ricos y las farmacéuticas frente a las vacunas del Covid-19». Su director, el eritreo Tedros Adhanom Gebreyesus, agrega que el enfoque de “yo primero” no solo deja en riesgo a las personas más pobres y vulnerables del mundo, «sino que también es contraproducente, y, en última instancia, acciones de ese tipo solo prolongarán la pandemia, las restricciones necesarias para contenerla y el sufrimiento humano y económico».

Unas palabras y unas intenciones que, poco a poco, van calando. Más voces se suman a esta reclamación tan justa y necesaria. Por ejemplo, la Coordinadora valenciana de ONG (CV-ONGD) asevera que «nos adherimos a la Iniciativa Ciudadana Europea para que la UE garantice el acceso gratuito de todas las personas a la vacuna y los tratamientos contra la Covid-19». Una campaña que está recabando firmas en toda Europa y en la que se puede colaborar en este link.

Entre las principales peticiones de esta iniciativa está que «la salud es un derecho. En una pandemia, la investigación y las tecnologías deberían compartirse ampliamente, rápido, a través del mundo. Una compañía privada no debería tener el poder de decidir quién tiene acceso a tratamientos o vacunas, ni a qué precio. Las patentes otorgan a una sola compañía el poder y monopolio sobre productos farmacéuticos esenciales. Esto limita su disponibilidad e incrementa su coste para las personas que los necesitan».

Desde la CV-ONG explican que «la campaña recuerda que la Covid-19 se propaga como un incendio, y que las soluciones deben llegar más rápido, porque nadie estará seguro o segura hasta que todo el mundo tenga acceso a tratamientos y vacunas seguros y efectivos. Además, recuerda que todas las personas tenemos derecho a curarnos«.

Esta campaña ya tiene el apoyo de más de un centenar de organizaciones en toda Europa. en España cuenta con el respaldo, entre otras, de la Coordinadora de ONG para el Desarrollo- España, Farmamundi, medicusmundi Mediterrània y Oxfam intermón. Una propuesta para liberalizar vacunas que se lanzó ya en diciembre de 2020 y que ahora continúa, con más fuerza.

La Generalitat Valenciana apoya la democratización del acceso al tratamiento de la Covid-19 en todo el mundo

Las instituciones públicas también empiezan a sumarse a estas reclamaciones de un reparto más equitativo de las vacunas. En esta línea, la Generalitat Valenciana anunciaba este mismo viernes que el Pleno del Consell aprueba una declaración institucional con la que se suma a la propuesta de Amnistía Internacional de democratizar el acceso al tratamiento de la Covid-19 en todo el mundo y que se imponga la perspectiva de los Derechos Humanos para garantizar el acceso universal a la salud.

Trabajadores sanitarios posan con una dosis de la vacuna contra el COVID-19. Se necesita aumentar la producción y distribución de vacunas en todo el mundo. Foto: UNICEF/Vinay Panjwani

Trabajadores sanitarios posan con una dosis de la vacuna contra el COVID-19. Se necesita aumentar la producción y distribución de vacunas en todo el mundo. Foto: UNICEF/Vinay Panjwani

En este sentido, la declaración institucional recoge el compromiso del Gobierno valenciano de instar al Gobierno de España a apoyar la propuesta de esta exención en la próxima reunión de la Organización Mundial del Comercio que se celebrará los días 10 y 11 de marzo de 2021. Asimismo, el Consell incide en el «sentimiento mayoritario de la sociedad valenciana que durante los largos meses de esta pandemia ha defendido que de esta situación teníamos que salir mejores personas y con una sociedad más cohesionada y justa».

Desde el Conselle reconcen y lamentan que «la actual escasez mundial de vacunas y la falta de agencia pública mundial ha impulsado diferentes acuerdos entre los países ricos y la industria privada farmacéutica para la compra anticipada de miles de millones de dosis de las vacunas para su población, excluyendo a población de los países empobrecidos».

Por todo ello, el Consell se une a la denuncia del director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre el egoísmo de unos pocos países (entre ellos España, no hay que olvidarlo) respecto a las vacunas, y como es necesario, aparte de la perspectiva de los Derechos Humanos que hay que salvaguardar, contener y tratar la pandemia en todo el planeta como solución frente a la crisis de salud pública mundial que se está viviendo».

¿Estamos a tiempo de revertir la situación?

Parece que ahora, por fin, empezamos a ser conscientes de que nosotros mismos, nuestros países, nuestros representantes políticos por acción y, la ciudadanía, por omisión, somos culpables de ser los primeros en alargar el brazo para recibir una dosis al tiempo que cerrábamos los ojos o girábamos la cabeza para no ver que tal vez había otras personas, en otros lugares, que la necesitaban más. ¿Hemos actuado según la ley? Seguramente sí. ¿Ha sido una actuación legítima y justa? Creo que no hace falta responder a la pregunta. Pero, tal vez, aún estemos a tiempo de dar un giro a la situación y de, por una vez, cooperar juntos y de verdad para salir, unidos, de la peor pandemia mundial que ha azotado a nuestra generación.

Hace unos días veía un documental en el que se reflexionaba acerca de por qué los seres humanos hemos sido los únicos en la tierra capaces de crear una civilización compleja. Y la respuesta no era darwiniana, no se regía por la ley del más fuerte. Sino que era porque hemos sido capaces de cooperar, de unir esfuerzos, de aunar conocimientos y transmitirlos. De apoyarnos unos en otros. ¿Lo haremos ahora, de verdad, para salir de esta crisis de una manera global y justa?

 

 

 

 

 

«En Guatemala hay zonas que siguen aisladas tras el huracán ETA. Necesitamos ayuda hasta para el combustible de los helicópteros»

2020-11-11T11:43:41+01:00noviembre 11th, 2020|

La Comunidad Valenciana sufrió, una vez más, las consecuencias de la gota fría hace unos días. Unas fuertes lluvias que ocasionaron todo tipo de problemas y que han generado muchos daños y pérdidas, sobre todo económicos y materiales, que se agravan en una situación ya de crisis originada por la pandemia del coronavirus que incide, una vez más, en las clases más vulnerables. Pero, al mismo tiempo, al otro lado del océano atlántico, el huracán ETA dejaba a su paso un paisaje totalmente desolador en comunidades todavía más pobres, aún más necesitadas y olvidadas. Regiones que, como nos confirmaba el pasado lunes, día 9 de noviembre, el presidente de la Asociación CONI, Alejandro Sebastián, desde Cobán, en el Alta Verapaz (Guatemala), seguían totalmente inundadas, incomunicadas, sin luz ni agua a la espera de que los helicópteros llegaran hasta ellas para socorrerlas.

«Lleva ocho días lloviendo de una manera espectacular, no recuerdan por aquí una inundación tan tremenda desde el huracán Mitch, hace más de 20 años».

«De las comunidades con las que trabajamos desde la Asociación CONI, hay 10 afectadas, en distinto grado. Dos de ellas, siguen aisladas, una de las que ha quedado aislada no hemos conseguido contactar con ellos todavía. Se han caído los postes telefónicos, no tienen acceso a energía eléctrica y solo se puede llegar por aire. Necesitamos ayuda urgente».

Lamenta un Sebastián que nos explica que han abierto una cuenta corriente en España para, sobre todo, lograr dinero para pagar el combustible para los helicópteros que organismos públicos y privados y hasta personas particulares han puesto a disposición para lograr llegar hasta estas comunidades en una situación tan desesperada.

La cuenta corriente es la siguiente: ES92 3025 0006 2114 3324 6483 (Caja de Ingenieros).

«Ahora mismo, más que víveres o ropa seca, que de momento hay porque la población guatemalteca, con sus tremendas limitaciones, se está volcando en donarlos, necestiamos dinero para los helicópteros. Los que los tienen nos han dicho que los ponen a disposición de la ayuda humanitaria, pero piden sufragar el combustible o parte de él».

Precisamente, este mismo martes, CONI lograba llegar a una de estas comunidades. Y lo relataban así: «Hoy hemos conseguido llegar a la comunidad de Balbatzul II que llevaba 5 días completamente aislada por la inundación. Han construido con tablones y bidones balsas para poder hacer llegar los víveres a las familias afectadas. Comida, gel, jabón, agua potable y mascarillas entre otras cosas. Aún quedan muchas comunidades a las que solo podemos llegar en helicóptero. Ya tenemos todos los víveres y necesitamos vuestra ayuda URGENTE para la compra de combustible. Los próximos días son cruciales«.

barcas improvisas en guatemala, huracán ETA

En la comunidad de Balbatzul II que llevaba 5 días completamente aislada por la inundación, han construido con tablones y bidones balsas para poder hacer llegar los víveres a las familias afectadas.

«Te hablo, ahora mismo, bajo un sol radiante, pero lleva ocho días lloviendo de una manera espectacular, no recuerdan por aquí una inundación tan tremenda desde el huracán Mitch, hace ya más de 20 años», relata Sebastián.

Él nos explica cómo en lugares como el supermercado de Cobán, donde la propia Asociación Coni se abastece para sus necesidades cotidianas, el agua alcanzó los tres metros en su interior. Y asegura que tanto en Cobán como en Carchá y en muchos otros lugares el casco urbano quedó, literalmente, sumergido.

Exterior del supermercado de Cobán donde el agua superó los tres metros.

Exterior del supermercado de Cobán donde el agua superó los tres metros de altura.

«Hay pocas lanchas, pero se han improvisado barcas o flotadores para recoger al a gente en sus tejados. En el supermercado donde nos abastecemos el agua llegó a más de tres metros en su interior».

Estas son zonas de interior donde ha habido que evacuar a gran parte de las familias: «Hay pocas lanchas, pero se han improvisado barcas o flotadores para recoger al a gente en sus tejados«, relata. También lamenta la gran cantidad de derrumbes y de pérdida de vidas humanas, muchas de ellas todavía sin contabilizar. «En la aldea Quejá, en San Cristóbal, Verapaz, se produjo un fuerte derrumbe en el que murieron docenas de personas».

Víctimas de los derrumbes ocasionados por el huracán ETA

En este vídeo de una televisión local aparece un afectado que ha perdido a más de 20 familiares en un derrumbe, entre ellos su hija de tan solo dos años, su esposa, sus padres y 4 hermanos.

Una ciudadanía guatemalteca que, pese a todo, se está volcando en ayudar a los demás de todas las maneras posibles. «Está siendo abrumadora la respueta de la gente. Ahora mismo, todo el mundo en Cobán y Carchá está alonando a alguien en su casa. Es algo que ha impactado a todas las familias, todo el mundo tiene gente alojada, incluso personas que no son ni familiares suyos». Personas, cabe recordar, que ya viven con lo justo y en muchas ocasiones sin ello y que venían sufriendo también las limitaciones y la crisis originada por el coronavirus.

Reparto de alimentos en la comunidad de Balbatzul II

Reparto de alimentos en la comunidad de Balbatzul II en Guatemala, tras el huracán ETA.

Igual de loable o incluso más es el esfuerzo y la dedicación que están desarrollando los guatemaltecos y guatemaltecas para organizar bancos de alimentos y de ropa limpia. Una situación que ahora, según explica Alejandro Sebastián, lleva a ver «cómo coordinar todas estas iniciativas, principalmente en dos aspectos: «La identificación de necesidades y la priorización de las mismas».

Ayuda urgente para las comunidades más aisladas y necesitadas

«Estas iniciativas tan exitosas y bien intencionadas de la gente al final responden a llamadas que hacen desde comunidades a través de redes sociales dicendo «estamos incomunicados, necesitamos ayuda, víveres, ropa». El problema –agrega– es que hay muchas comunidades que son las más necesitadas y las más lejanas que han quedado totalmente incomunicadas, no tienen posibilidad de emitir ninguna llamada de auxilio, estamos viendo entre las ong y las municipalidades cómo hacer llegar la ayuda y los víveres a ellas por aire y ahí es donde son vitales los helicópteros».

La ciudad de San Pedro Carchá

La ciudad de San Pedro Carchá, inundada.

«Lo que  más hace falta ahora mismo es conseguir el dinero para pagar la gasolina de los helicópteros. Desde CONI hemos abierto una cuenta en España de emergencia, desde la que nos podéis ayudar. El 100% del dinero que transfiráis llegará íntegro a la gestión de la ayuda para estas comunidades en esta situación tan complicada», reclama Alejandro.

Mientras tanto, mira hacia el cielo y también hacia las aplicaciones de meteorología pues ETA puede que no sea la única desgracia que amenaza de forma inminente a esta zona tan castigada del planeta: «Se está formando otra tormenta en el caribe, esperemos que no se consolide y no venga para acá» expresa Alejandro entre el temor y la esperanza.

Recordamos la cuenta para hacer donaciones a la Asociación CONI en esta emergencia ocasionada por el Huracán ETA.

ES92 3025 0006 2114 3324 6483 (Caja de Ingenieros).

Así como sus redes sociales para seguir informados de lo que sucede en Guatemala:

https://www.facebook.com/AsociacionConi

Twitter: @AsociacionConi

Documental 142 pulsaciones sobre la historia de superación de Kimberly en Guatemala

Si desean conocer más de cerca algunos de los proyectos en que trabaja la Asociación Coni pueden ver el documental «142 pulsaciones» que elaboramos para ellos el equipo de la Agencia Alberto Pla-Proyectos de Comunicación Social.

 

 

MICRO | Joan Peris. Director general de Farmamundi

2020-09-25T13:22:44+02:00septiembre 25th, 2020|

Para celebrar el Día Mundial del Farmacéutico, que se conmemora este 25 de septiembre, publicamos una entrevista al director general de Farmamundi y responsable del Área Logística, Joan Peris Lluch. Miembro de Farmamundi desde 2016, tiene experiencia en cooperación internacional para el desarrollo, acción humanitaria, desarrollo organizacional y estrategia. Una ONGD que, como él mismo explica, nació en Valencia a inicios de los años 90 y actualmente cuenta con sede permamente en 7 países y son «el primer distribuidor de medicamentos sin ánimo de lucro y con un fin humanitario en España». Farmamundi, además, está teniendo un papel clave a la hora de luchar contra la pandemia del coronavirus en España y en el mundo. Desde su sede logística principal, ubicada en Paterna, distribuyen todo tipo de kits sanitarios y fármacos allá donde más se necesitan.

Por: Gerard Sánchez / María Palau | Fotografías: Alberto Pla

«Apostamos realmente por que la salud sea un derecho universal, para todas las personas, transversalmente, independientemente del país o contexto donde nazcan, de la religión, de la cultura, del género»

Farmamundi es una ONG de Desarrollo que, como el propio Peris explica, se dedica “a trabajar por la salud y el derecho a la salud; por sensibilizar, concienciar y transformar realidades y conciencias”. Así mismo, desde su enfoque más educativo, también trata de mostrar las enormes diferencias en el acceso a la salud entre nuestro contexto y otros países.

“Nos hace diferentes del resto de las ONG el hecho de ser un distribuidor de medicamentos, y somos el primer distribuidor de medicamentos sin ánimo de lucro y con un fin humanitario en España”, reconoce su director. Peris explica que cuentan con un área logística humanitaria, ubicada en el Parque Tecnológico de Paterna. Una gran nave que cuenta con un almacén de 700m2 y 10 personas que lo gestionan.

Desde su nacimiento en Valencia en 1993, como “un grupo de farmacéuticos que consideró importante poner en marcha una asociación que pudiera llevar medicamentos a aquellas personas que más los necesitaban de forma solidaria”, Farmamundi ha desarrollado más de 350 proyectos de cooperación para el desarrollo y acción humanitaria y 150 intervenciones de emergencia, más de 6.000 envíos de ayuda humanitaria que benefician a más de 16 millones de personas; ha repartido más de 2.300 toneladas de medicamentos y material sanitario y ha realizado mejoras en más de 200 hospitales y centros de salud. Después de 27 años de actuación, cuenta con sede internacional permanente en 7 países (Ecuador, El Salvador, Guatemala, Malí, Nicaragua, Perú y República Democrática del Congo).

Adaptarse frente a la covid-19

Con el decreto del estado de alarma en marzo y las restricciones consiguientes, en Farmamundi se vieron obligados a reaccionar: “Cuando toda esta pandemia eclosionó rápidamente nos pusimos a orientar todo el esfuerzo de nuestra área logística para dar servicio a las entidades humanitarias que lo estaban necesitando en nuestro contexto”.

Cambiaron el foco y comenzaron a adquirir y distribuir equipos de protección individual. “Hablamos de mascarillas, tanto quirúrgicas como FP2 o FP3 en algunos casos, geles hidroalcohólicos, guantes de nitrilo, pantallas, termómetros sin contacto…”, enumera Joan Peris.

Joan Peris atiende al periodista de la Agencia, Gerad Sánchez, durante la entrevista para MICRO. Fotografía: Alberto Pla

Destaca la necesidad de “colaborar mucho más estrechamente con las entidades humanitarias para identificar sus necesidades en tiempo real”. En este sentido, fueron escogidos por Cruz Roja como suministrador principal para la campaña Cruz Roja RESPONDE frente al coronavirus. “Hemos dado asistencia a más de un millón y medio de personas en nuestro país”.

“También hemos aportado nuestro granito de arena a través de las más de veinte distribuidoras farmacéuticas de España que suministran habitualmente a las farmacias”, añaden. Así, los materiales conseguidos en mercados internacionales como China o Turquía eran ofrecidos a estas distribuidoras o, en algunos casos, suministrados directamente.

Pandemia global, respuesta global

“Esta pandemia ha sacudido los cimientos, los valores, las prioridades de nuestra sociedad, cobrando una especial relevancia el ámbito de la salud”. El director de Farmamundi es claro: “Siendo una pandemia global, no podemos pensar en soluciones locales, serían erróneas. Es una pandemia global que se ha de manejar y abordar de una forma global”.

Para Joan Peris, la covid-19 ha demostrado la interrelación de un mundo globalizado. “Somos un mundo amplio, pero al final es un mundo interconectado donde todo tiene una causa y un efecto interconectado”, continua; “estamos en un mismo entorno o ámbito, en el sentido en que todo lo que pase en un lado, afecta en el otro. Somos mismas partes de un solo organismo”.

Por todo esto, aboga “más que nunca” por la solidaridad internacional para plantar frente al virus de forma colectiva y “darle una respuesta contundente y efectiva”.

La solución: Más prevención

“La prevención es mucho más eficiente que la intervención una vez está desatado el problema”, repite en diversas ocasiones Joan Peris durante la entrevista. “Nuestro enfoque en muchas de las intervenciones que hacemos en tantos países es desde la prevención”, y, en esta ocasión, remarca que dicha prevención pasa por el refuerzo de la atención primaria.

Lanza un mensaje de alerta a la población y nos insta a ser prudentes o “todo el esfuerzo que se ha hecho en nuestras propias familias, todo este confinamiento que hemos vivido durante casi tres meses, puede no haber servido de nada”. De forma más concreta, recuerda la importancia de cumplir todas las medidas que recomiendan las autoridades sanitarias para prevenir la enfermedad: mantener la distancia social, repetir constantemente el lavado de manos, utilizar la mascarilla…

Detalle de la entrevista para MICRO que realiza Gerad Sánchez, durante la entrevista para MICRO. Fotografía: Alberto Pla

Hasta no tener una vacuna adecuada y tener controlada realmente la pandemia, no es el momento de relajarnos”. Precisamente para lograr la vacuna, Peris defiende la importancia de una “colaboración multidisciplinar, donde científicos, laboratorios, empresas y gobiernos de todo el mundo deben colaborar más allá de intereses individuales y económicos”. “Esto es un interés común”, recuerda.

Los campos refugiados ante la crisis sanitaria

“Yo destacaría como muy grave la situación de personas en situación de refugio que viven y desarrollan su vida en campos de refugiados”, denuncia Peris para referirse a los grandes olvidados por el foco mediático. Enumera las condiciones de vida “totalmente insalubres” en las que viven las personas refugiadas: no hay acceso a agua potable ni a sistemas de saneamiento adecuados, cuando llueve se producen inundaciones y las aguas negras se mezclan con las aguas de lluvia, etc.; además “las condiciones de hacinamiento y alimentarias son muy deficientes”.

Una situación que se ha visto claramente ahora tras el incendio de Moria, en la isla griega de Lesbos y las consecuencias que está teniendo para unas personas refugiadas que ya vivían una situación muy precaria.

“Si nosotros en un contexto como España, hemos tenido que lidiar con esta pandemia a duras penas y con muchas dificultades, ¿cómo será lidiar cuando no tienes ni agua potable, ni una alimentación saludable, ni alimentos con una periodicidad adecuada, ni con la cadena de frío adecuada?”, lamenta el director de Farmamundi.

Para no caer en la facilidad de generalizar, señala algunos casos concretos: Gaza, Siria, el Líbano, Sudán del Sur, Uganda, Kenia, Yemen, el Kurdistán iraquí, Nicaragua o Malí, entre muchos otros ejemplos.

Y aporta una reflexión de alerta final: “Cada vez más, situaciones humanitarias y personas en situación de vulnerabilidad se dan dentro de nuestras fronteras, no necesariamente en países en vías de desarrollo. Por ejemplo, las personas que viven sin hogar, jóvenes en riesgo, o personas que llegan a nuestras costas en pateras, y que requieren de una asistencia o de una serie de materiales y productos de primera necesidad”.

Joan Peris atiende al periodista de la Agencia, Gerad Sánchez, durante la entrevista para MICRO. Fotografía: Alberto Pla

Aprendizajes durante la pandemia

Preguntado sobre aquello que han aprendido durante esta pandemia, Joan Peris reconoce “la importancia de colaborar, de apoyarnos unos a otros para ser en conjunto una sociedad más solidaria y más justa, donde todas las personas puedan tener acceso a un derecho tan fundamental como es el de la salud”.

Desde Farmamundi, han aprendido “cuán vulnerables somos todas las sociedades, incluso aquellas que pensamos que tenemos un sistema de salud fuerte, sólido y capaz”. Para ello, se deben “redoblar esfuerzos para asegurar que existan todas las condiciones mínimas necesarias para tener un sistema de salud garantista que llegue a todas las personas, incluso en momentos de extrema necesidad como una pandemia que ha azotado transversalmente a todos los sectores”.

Joan Peris atiende al periodista de la Agencia, Gerad Sánchez, durante la entrevista para MICRO. Fotografía: Alberto Pla

En palabras del director de Farmamundi, la solución se encuentra en la inversión y la dedicación de recursos públicos y privados para “fortalecer y robustecer el sistema público y gratuito de salud”.

Antes de concluir la entrevista, Joan Peris no quiere perder la oportunidad de “reconocer la gran labor que todo el sector farmacéutico ha desarrollado en esta crisis que hemos vivido, estando al pie del cañón y de cada oficina de farmacia”. Y, afirma haber “constatado el gran equipo de profesionales que conforma Farmamundi y que dan vida y sentido, hacen realidad esta gran misión que llevamos día a día. Me anima a seguir trabajando por este cambio y transformación social hacia una nueva realidad más justa, más saludable y más adecuada para todas las personas”.

Isabel Gemio: «Es injusto que patologías ya de por sí poco financiadas como las enfermedades raras sufran recortes por esta crisis»

2020-09-17T19:14:31+02:00septiembre 17th, 2020|

Por: Gerard Sánchez. Fotos: Fundación Isabel Gemio

Periodista, presentadora de televisión y radio. Isabel Gemio es querida y recordada por programas como «Sorpresa, sorpresa» o «Lo que necesitas es amor», pero el mayor amor de su vida y el que, seguramente, le ha dado las mejores sorpresas, buenas y malas, es su hijo. Gemio, por encima de todo, más allá de todas las capas que la fama y el prestigio profesional puedan otorgarle, es madre y eso se nota cuando uno habla con ella y ve cómo lo da todo por ver dibujarse una sonrisa en el rostro de su hijo.

El hijo de Isabel Gemio sufre distrofia muscular, una de esas enfermedades calificadas como «raras» y que la llevó en 2008 a crear la Fundación Isabel Gemio para la Investigación de Distrofias Musculares y otras Enfermedades Raras. Su objetivo primordial es contribuir a acelerar la investigación en las Distrofias Musculares, otras Enfermedades Neuromusculares y Enfermedades Raras. Una investigación que como tantas otras cosas, la pandemia del coronavirus se ha llevado por delante. Como ella misma denuncia, si antes ya era complicado encontrar financiación y apoyos para estas causas, ahora lo es todavía más. Tanto es así que «hemos tenido que suspender las aportaciones económicas de este año a todos nuestros proyectos».

Isabel Gemio muestra en esta entrevista su indignación y enfado con las clases dirigentes y llega a reclamar «un voto en blanco» general en las próximas elecciones para dar una lección a la clase política. Pero, como luchadora que es, también mantiene la esperanza, trata de reinventarse y ha creado incluso un canal de Youtube para aportar como mejor sabe, haciendo preguntas, dando la voz a otras y otros, buscando así ideas y soluciones a todo tipo de problemáticas.

¿Creó una fundación tras conocer que su hijo sufría distrofia muscular. ¿Por qué se animó a crearla y cómo le cambió la vida esta experiencia?

Lo decidí cuando me desesperaba la poca investigación que había sobre enfermedades raras o minoritarias. Ver a mi hijo empeorando cada año sin poder hacer nada me llenaba de impotencia. Después de informarme vi que una fundación es la manera más seria y transparente de recaudar dinero para los científicos. Hacerlo me dio la satisfacción de estar haciendo todo lo que podía.

¿Qué le aportó escribir el libro “mi hijo, mi maestro”, sobre su historia personal y la de su hijo y cómo cree que este puede ayudar a otras personas?

Isabel Gemio con su libro «mi hijo, mi maestro».

Lo hice por el mismo motivo, para dar a conocer la realidad de estos enfermos y la necesidad de apoyarlos. Fue una experiencia dolorosa porque volví a revivir muchas cosas, pero también momentos bellísimos. Es una historia de dolor, pero también de mucho amor y ternura. No quise edulcorar la verdad, pero es también un homenaje a mi hijo, que con su forma de ser nos enseña a valorar las cosas bellas de la vida. También hablo de otras madres, de ciencia, de avances, por lo que puede ser útil para otras personas. También hablo de cómo he ido aprendiendo a sobrellevar la enfermedad de mi hijo.

«Escribí el libro «mi hijo, mi maestro», para dar a conocer la realidad de estos enfermos y la necesidad de apoyarlos. Es una historia de dolor, pero también de mucho amor y ternura».

¿Cree que las personas que sufren estas enfermedades padecen una doble “enfermedad” al tener que enfrentarse también al desconocimiento social e incluso médico y a la falta de tratamientos accesibles en muchos casos?

Tienen un camino lleno de obstáculos y dificultades en todos los aspectos, sanitarios, científicos, sociales, laborales, escolares etc. las ayudas económicas son muy deficitarias, lo que significa que las familias tienen que sacrificar su economía, su trabajo, su ocio, su vida familiar por atender adecuadamente al enfermo. Casi siempre es la madre la que renuncia a su realización profesional para cuidar de su hijo. Emocionalmente es devastador.

¿Cuáles son las principales líneas de actuación actualmente de la Fundación, sobre todo tras el estallido de la pandemia del Covid-19?

Vivimos una crisis muy profunda que no sabemos a donde nos va a llevar. Hemos tenido que suspender las aportaciones económicas de este año a todos nuestros proyectos. No estamos consiguiendo ingresos ya que las empresas donantes y los particulares en general prefieren donar para la investigación del coronavirus. Es injusto que patologías ya de por sí poco financiadas sufran recortes por esta crisis. Estamos muy preocupados.

«Hemos tenido que suspender las aportaciones económicas de este año a todos nuestros proyectos. Es injusto que patologías ya de por sí poco financiadas sufran recortes por esta crisis. Estamos muy preocupados».

¿Qué le aporta ser presidenta de una fundación de estas características?

Satisfacción de estar contribuyendo con la ciencia de nuestro país. Contribuir a que la sociedad conozca y apoye el mecenazgo científico. Apoyar el gran talento de nuestros investigadores, y apostar por la investigación pública, ya que todos nuestros proyectos pertenecen a hospitales y universidades públicas. Y como el dinero público no basta, aportamos nuestro granito de arena con capital privado.

Isabel Gemio destaca la fortaleza de tantas familias, que a pesar de su realidad tan adversa, no dejan de luchar.

¿Qué ha aprendido, en grandes líneas, Isabel Gemio desde 2008 hasta ahora sobre las enfermedades raras y las personas que las padecen?

Muchas cosas, la complejidad de un número tan numeroso de patologías, más de siete mil. Pero sobre todo en lo humano, conocer a tantas personas, familias, que a pesar de su realidad tan adversa no dejan de luchar. Me dan fuerza y energía para seguir trabajando por todos ellas.

Ahora que todo parece centrarse en el coronavirus, ¿los pacientes de enfermedades raras tienen mas riesgos de no ser atendidos correctamente en el día a día o de que sus enfermedades aún se investiguen menos?

Sí, como te decía vivimos tiempos muy complicado para estos enfermos. Son muy vulnerables al contagio, tienen miedo de ir a un hospital, por lo que muchos no están recibiendo las terapias que necesitan, empeorando su Salud. Las residencias de las discapacidad son un foco de contagio, y los profesionales de las mismas están denunciando las carencias y exigiendo más recursos y materiales. Además estas familias siguen, seguimos prácticamente confinados. Debemos tener mucho cuidado de no exponer a nuestro hijo o familia.

«Vivimos tiempos muy complicado para estos enfermos. Son muy vulnerables al contagio, tienen miedo de ir a un hospital, por lo que muchos no están recibiendo las terapias que necesitan, empeorando su Salud».

Se ha hablado de muchos héroes en esta pandemia. ¿Pero son los padres y madres de estos niños que sufren enfermedades raras o los familiares de los que ya son adultos héroes silenciosos cada día?

Es una situación muy difícil para madres y padres. En el confinamiento, algunos no pudieron contar con su cuidador a domicilio, y como consecuencia la familia tuvo que hacerse cargo. Son personas muy dependientes para todo lo que necesitan. Si a ello se suma el aislamiento absoluto, es muy duro. Por otro lado han muerto muchas personas sin haber recibido las ayudas de la ley de dependencia, a pesar de tenerlas adjudicadas. De estar muertes no habla nadie, es muy injusto. Es como si fueran muertes de segunda. Es todo muy triste.

Isabel Gemio reclama que se apoye más la investigación científica y que no se dejen de lado a las enfermedades raras.

¿Cómo se puede conseguir darles visibilidad y conseguir más apoyos?

Yo, ya no sé qué hacer. Creí que esta pandemia concienciaría sobre la necesidad de que se apoye más la investigación científica, pero veo que no es así. Todo el mundo quiere una vacuna para el coronavirus, pero no colabora con la ciencia. Y ésta es muy cara y lenta. Lo público no es suficiente, todos, empresas, y particulares podríamos donar más a la ciencia, pero no hay cultura en este aspecto. Y no lo entiendo. Todos necesitaremos, tarde o temprano, de una medicina o tratamiento. Podemos donar dinero a una institución como la nuestra, sin ánimo de lucro, ser voluntario, organizar eventos, hacerse socio.

«Vivimos tiempos muy complicado para estos enfermos. Son muy vulnerables al contagio, tienen miedo de ir a un hospital, por lo que muchos no están recibiendo las terapias que necesitan, empeorando su Salud».

El doctor César Carballo, nos alertaba en una entrevista de que la sanidad pública española, actualmente, ya no es de tipo A, sino B y que no es C por sus profesionales y su dedicación. ¿Está deacuerdo?

El doctor César Carballo en el hospital Ramón y Cajal. Fotografía de Íñigo Sola para la Agencia Alberto Pla.

Es evidente que no tenemos la sanidad pública que creíamos tener, y menos para una pandemia de estas características. Es increíble que los profesionales de la sanidad se hayan expuesto tanto por no tener la suficiente protección. Deberíamos tener un gran pacto por la sanidad y la ciencia más allá del gobierno de turno. Pero los políticos se dedican a descalificarse y a echar la culpa al adversario. Es una auténtica vergüenza. Deberíamos votar en blanco en las próximas elecciones. Darles una buena lección. A mí me indigna que no se pongan de acuerdo en cosas tan esenciales como la sanidad, la inversión en ciencia, que ni siquiera con esta crisis sanitaria ha aumentado como debería. No estamos ni al nivel de Hungría.

«Deberíamos tener un gran pacto por la sanidad y la ciencia más allá del gobierno de turno. Pero los políticos se dedican a descalificarse y a echar la culpa al adversario. Es una auténtica vergüenza. Deberíamos votar en blanco en las próximas elecciones.»

¿Cómo animaría a la ciudadanía para que siga apoyando a las enfermedades raras, más aún en los tiempos actuales de crisis sanitaria y económica?

Toda persona que no esté en una situación vulnerable económicamente debería apoyar la investigación científica, porque es un bien para todos. Y las enfermedades raras son más frecuentes de lo que se cree. No es tan raro sufrir una enfermedad minoritaria. Muchas aparecen en la edad adulta, a cualquiera le puede pasar. Y no tiene que pasarnos para colaborar. Con un poquito todos los meses, se consigue avanzar y mejorar los tratamientos.

«He aprendido que no necesito tanto para vivir… He abierto una canal, Nextv Isabel Gemio. No tengo necesidad de estar bajo el foco, sino es para aportar algo a mi oficio y a la gente.»

¿Qué ha aprendido Isabel Gemio de esta pandemia?

He aprendido que no necesito tanto para vivir, que estar sin ver mi familia, y amigos me pone triste. Que la solidaridad de quienes trabajaron en primera línea en los momentos más difíciles hicieron más soportable la catástrofe. En lo negativo, he comprobado que la estupidez humana no tiene límite. Las mentiras mil veces repetidas no se convierten en verdad. He aprendido a trabajar con muy pocos medios a través de un medio desconocido para mí, como es YouTube. He abierto una canal, Nextv Isabel Gemio, y aunque no es fácil, me permite seguir haciendo lo único que sé hacer, preguntar a quienes creo que pueden darnos respuestas en este tiempo difícil. Solo aspiro a que sea rentable para pagar al equipo, y que no me cueste dinero. Me voy a dar un tiempo. Y ya veremos, porque no tengo necesidad de estar bajo el foco, sino es para aportar algo a mi oficio y a la gente. Es una ventana pequeña y humilde, pero muy libre.

«El dominicano le ha perdido el miedo al virus, justamente cuando más extendido está»

2020-07-24T12:01:10+02:00julio 24th, 2020|

Por: Gerad Sánchez y Alberto Pla | Fotografías: Alberto Pla

La pandemia originada por el Covid-19 se extiende por todo el mundo y se agrava en zonas ya de por sí castigadas por otras enfermedades, por la pobreza, el hambre… como buena parte de Latinoamérica, África o Asia. En esta línea, desde República Dominicana nos atiende Rubén García Mulet, el director de la Fundación SOLCA-Solidaridad Calasancia. Una organización con gran presencia en toda la zona del Caribe y para la que elaboramos el documental «Un Sol para Dominicana» que cuenta con más de medio millón de visitas en Youtube.

Rubén García es uno de tantos cooperantes que ha decidido quedarse en su país de destino durante esta pandemia, pues considera que ahora, más que nunca, su aportación y cualquier ayuyda es muy necesaria. Él pide que la población cumpla con las medidas sanitarias, aunque es consciente de que gran parte de ella vive al día y «necesita estos recursos para subsistir». Además, reclama que se amplie el acceso a camas y respiradores en los hospitales, para afrontar una pandemia que todavía sigue muy presente y genera muchos peligros sanitarios, sociales y económicos.

Ruben García, director de SOLCA Solidaridad Calasancia en La Romana (República Dominicana) junto con un beneficiario del programa de salud – Fotografía: Alberto Pla

Continuamos así con nuestra serie de entrevistas a cooperantes que han decidido quedarse en sus países de destino a pesar de la pandemia ocasionada por el Covid-19. Una serie en la que ya hemos contado con el testimonio de Lourdes Larruy, responsable de la Comunidad Misionera San Pablo Apóstol en Muketuri (Etiopía), con el del presidente de la Asociación CONI, Alejandro Sebastián que, lleva ya más de 12 años desarrollando todo tipo de proyectos de cooperación en Guatemala. Así como con Ana Ferrer, la actual presidenta de la Fundación Vicente Ferrer, que lleva 50 años en India. Y también publicamos recientemente un reportaje con Psicólogos Sin Fronteras para homenajear la labor de la joven cooperante valenciana Alba Aparicio, que falleció durante la pandemia, en un accidente de avión en Bolivia.

La pandemia del Covid-19 le pilló en República Dominicana. ¿Cómo ha sido allí la afectación así como en otros países en los que trabajan?

La evolución ha sido lenta. Eso produjo un efecto de falsa seguridad en el grueso de la población que no ha respetado totalmente las medidas de seguridad.

«El dominicano vive en la calle y ese esfuerzo de quedarse en casa ha resultado difícil, además, una mayoría de la población vive al día y necesita los recursos para subsistir».

Quedarse en casa no es una opción viable en muchos casos, pero socializar por diversión está siendo irresponsable.

Rubén García en la sede de SOLCA en La Puya de Santo Domingo durante una clase de ortografía – Fotografía: Alberto Pla

Ahora que aquí en España y en Europa parece que está pasando, en Latinoamérica se intensifica. ¿Cómo es la situación actual? ¿Qué sectores de la población o zonas son las más afectadas?

Ahora mismo aquí hemos llegado al colapso sanitario. Precisamente en estos días el Presidente saliente ha solicitado 45 días de estado de emergencia que han sido aprobados por el Congreso y el Senado, y se decretó de nuevo el toque de queda por 20 días. La progresión de contagios sigue ascendente. Las zonas con más población se han visto más afectadas.

¿Qué están haciendo desde su organización para combatir esta pandemia o paliar sus consecuencias en la población?

El Fundación SOLCA aportamos educación y salud. Nuestro Programa de Salud cuenta con un equipo de Promotores de Salud que son voluntarios, en su mayoría mujeres, que atienden y supervisan a los enfermos crónicos de sus comunidades. Hemos intensificado ese seguimiento, y a través de donaciones, estamos mejorando el control sanitario y repartiendo más medicamentos.

«Nos encontramos con la dificultad que las promotoras también son población de riesgo, y tratan de vencer sus miedos para servir a los demás. Son unas verdaderas heroínas.»

En educación, estamos diseñando los planes del próximo curso con actividades que aseguren el distanciamiento, adaptadas a esta nueva realidad, dotando nuestros centros de las medidas de higiene adecuadas e introduciendo temáticas de salud e higiene en los programas educativos.

Una mujer abraza a su nieto en el Centro de Salud Padre Cabaloto en La Romana de Santo Domingo antes de la Pandemia de la COVID-19 – Fotografía Alberto Pla

¿Puede el sistema sanitario de un país como República Dominicana hacer frente a una crisis como esta con garantías?

Creo que ningún país está preparado para algo así. Los recursos sanitarios son claramente insuficientes.

El presidente Danilo Medina declaró la emergencia nacional para combatir la pandemia de coronavirus el pasado mes de marzo, una medida que implica el cierre de las fronteras y la suspensión de las clases, de las actividades comerciales y de los eventos de todo tipo. Y que se ha alargado hasta final de junio, aunque con las críticas de la oposición.

Un grupo de voluntarios costarricenses de la Fundación SOLCA visitan el barrio Sinaí en San José, Costa Rica, antes de la pandemia – Fotografía: Alberto Pla

¿Cómo se tomó la población las medidas de confinamiento?

Al principio con mucho escepticismo y ahora con algo más de conciencia. En tres meses el refuerzo fue mínimo o nulo del sistema, se confiaron en que no pasaría de ahí. Pero pronto la gente se lanzó a la calle, como dicen aquí, a hacer “coro”, socializar sin mucha protección.

«El dominicano le ha perdido el miedo al virus, justamente cuando más extendido está.»

El Gobierno puso en marcha diversos programas de atención social (FASE, Quédate en casa, Pa ti), pero lo cierto es que son insuficientes para todas las necesidades existentes, y hay mucha población con trabajos informales que ni siquiera califican para estos programas.

¿Qué problemas empezaron a surgir con estas medidas?

Sobre todo la falta de recursos. La economía no puede soportar los cierres de negocios. El turismo es la principal fuente de ingresos y se está viendo afectado por esta crisis.

En abril se conoció la noticia de que un falso remedio, a base de alcohol, mató a más de 100 personas en el país. ¿Entiende que, ante la falta de medidas o soluciones, la población tome otros caminos?

El tema del clerén (bebida alcohólica casera) no tiene una relación directa con el COVID-19, aunque haya coincidido en el tiempo. Muchas personas se intoxicaron con esta bebida, sobre todo al inicio de la pandemia, pero ya ese tema está más controlado.

En esas fechas era, con 5.749 casos confirmados y 267 fallecidos, el país con más contagiados de covid-19 de Centroamérica. Y ahora parece que, una vez relajadas las medidas de confinamiento, la pandemia vuelve a acelerarse ¿temen que se de un rebrote más fuerte que el primero?

La curva de contagios sigue en ascenso y eso es preocupante, lo que ha llevado al segundo toque de de queda. Esperamos que esta vez tenga un efecto más claro.

El 5 de julio hubo elecciones legislativas y presidenciales, tras el aplazamiento de la anterior cita –17 de mayo. ¿Teme que esto genere nuevos rebrotes y tensiones?

Se celebraron las elecciones y hay un cambio de gobierno, lo cual no sabemos cómo puede afectar a efectos de este virus. En general la población estaba muy descontenta con la gestión anterior por diversos temas de corrupción y transparencia en la gestión. Pero esperemos que la economía no se descontrole, vamos a esperar para sacar conclusiones.

¿Se planteó regresar?, ¿lo hicieron otros cooperantes que conozca?

Conozco algunos cooperantes que lo hicieron, ya que la Embajada Española facilitó este proceso a través de las compañías aéreas. La verdad es que tuve un momento de duda, pero mi vida y mi trabajo están aquí, tengo mucha gente cerca y espero poder afrontar lo que venga con positividad.

Ruben García, director de SOLCA Solidaridad Calasancia en la Ciudad Hogar Calasanz en San José, Costa Rica – Fotografía: Alberto Pla

¿Cuáles son las necesidades principales?

Ahora mismo lo fundamental sería ampliar el acceso a camas y respiradores en los hospitales, ampliar su capacidad. Y por otra parte respetar las medidas higiénicas y de distanciamiento.

¿Qué temores le expresa la población?

Sobre todo la inquietud de no saber qué va a pasar, ni hasta cuándo se podrá aguantar con esta situación.

Un sol para Dominicana, la campaña y producción audiovisual que hicimos para la Fundación SOLCA, se estrenó en octubre de 2015 en el Palacio Nacional de Bellas artes, llegó incluso a la gran pantalla dominicana y hoy el documental tiene más de medio millón de visitas. ¿Qué ha supuesto para SOLCA esta campaña cinco años después?

Viéndolo en perspectiva, esta campaña logró visibilizar el enorme trabajo que desde hace años hacemos en educación y salud en La Puya de Arroyo Hondo (Santo Domingo) y La Romana. Nos ayudó a posicionarnos en la sociedad dominicana y a poner “rostro” a los éxitos conseguidos en este tiempo. A partir de ahí surgieron otras posibilidades muy bonitas y nuevos aliados estratégicos se sumaron a nuestra labor.

«El documental Un Sol Para Dominicana nos ayudó a posicionarnos en la sociedad dominicana…a partir de ahí surgieron otras posibilidades muy bonitas y nuevos aliados estratégicos se sumaron a nuestra labor.»

De derecho a izquierda: Carlos García de las Heras, Rubén García, Aline Mataix y Alberto Pla durante el rodaje de Un sol para Dominicana en República Dominicana en 2015.

Ashley y Angelo fueron los protagonistas más jóvenes del film. ¿Qué es de ellos actualmente?

Hasta el año pasado, Angelo seguía acudiendo al Centro Cultural Calasanz La Puya. Pero ahora mismo no les estamos siguiendo la pista.

En el documental veíamos el programa deportivo, el programa de lectura y el de promotoras de salud que precisamente arrancó Beatriz, una pediatra valenciana. ¿Cómo están lidiando con la pandemia actualmente?

Como todo el mundo, con muchos miedos pero con ganas de servir. Estamos trabajando en equipo como nunca, ya que esta situación nos empuja a inventar nuevas acciones, sacar toda la creatividad y superarnos. Este año lo hemos llamado “Año de la Creatividad”, y queremos innovar en la atención a nuestros enfermos y la formación de nuevos promotores.

«Pero seguimos necesitando muchos recursos para servir mejor a nuestros beneficiarios. Hemos tenido que finalizar con el servicio de atención pediátrica en áreas muy pobres de La Romana, que esperamos poder relanzar en algún momento.»

También estamos rediseñando el proyecto educativo del Centro Cultural Calasanz La Puya y necesitamos que se sumen a nuestro trabajo todas aquellas empresas y entidades que quieran aportar transformación a través de la educación de los niños, generando alternativas a la calle.

Un niño disfruta de la lectura en el programa de educación no forman que la Fundación SOLCA mantiene en La Romana, Santo Domingo – Fotografía: Alberto Pla

¿Cree que esta crisis hará que cada país se centre en sí mismo y baje la cooperación internacional o, por el contrario, servirá para darnos cuenta de que estamos todos conectados y que lo que sucede en un lugar nos puede afectar a todos?

Yo siempre creo que se sacan oportunidades de las limitaciones. Estoy positivo. La sociedad merece ser atendida más que nunca y SOLCA es una opción muy válida para canalizar estos esfuerzos por los demás. Somos garantía del trabajo bien hecho, sólo hay que ver los resultados. La realidad ahí fuera ha cambiado, y nosotros cambiamos con ella. Posiblemente, los recursos en cooperación sean más escasos, pero también la solidaridad en tiempos difíciles es más fuerte.

“El hambre puede ser mucho más letal que el coronavirus entre una población tan joven pero tan desnutrida como la guatemalteca”

2020-05-02T13:56:56+02:00mayo 2nd, 2020|

Por Gerard Sánchez | Fotografías de Alberto Pla 

Los efectos de una pandemia como la del Covid-19 se dejan sentir en todo el mundo, pero ya se están volviendo especialmente dramáticos en aquellos países con menos recursos y con más altos porcentajes de población que vive, literalmente, al día. Entre ellos está Guatemala, un país que se encuentra, de momento, entre los de menor porcentaje respecto a la población total de contagiados y fallecidos, pero donde las medidas de confinamiento prolongadas están llevando ya a muchas familias al límite.

Continuando con nuestra serie de entrevistas a cooperantes españoles que han decidido quedarse en sus países de destino, y que arrancamos con el testimonio de Lourdes Larruy, responsable de la Comunidad Misionera San Pablo Apóstol en Muketuri (Etiopía), en esta ocasión entrevistamos al presidente de la Asociación CONI, Alejandro Sebastián que, lleva ya más de 12 años desarrollando todo tipo de proyectos de cooperación en Guatemala.

Pasa unos seis meses al año en España y otros en Guatemala, esta pandemia le pilló en Guatemala, ¿cómo se vivió allí desde el inicio?

Las experiencias de Italia y España dejaron muchos aprendizajes para la preparación y la gestión de la llegada del COVID-19 a otros países. En Guatemala, la fase de contención ha funcionado espectacularmente bien por la premura de las medidas. Después de 45 días de cuarentena sólo tenemos identificados en el país 600 contagiados y 16 fallecidos. De hecho, Guatemala es el país del mundo con menor porcentaje de infectados y fallecidos por millón de habitantes.

De todas formas, esta contención tan exitosa puede ser un arma de doble filo. Mientras en otros países ya se habla de “desescalada” y “desconfinamiento”, en Guatemala no parece que hayamos llegado al pico de la famosa “curva”, estamos comenzando ahora con el contagio comunitario, parece que esto va para largo, y las familias del área rural no se pueden permitir muchas más semanas sin trabajo y sin ingresos. Vamos a ver mucha hambre en Guatemala. Y quizá violencia.

Alejandro Sebastián reunido con la Directora de programas en Guatemala y el profesor de la escuela de Cobán. Fotografía: Alberto Pla

¿Se planteó regresar?, ¿lo hicieron otros cooperantes que conozca?

Todos los colaboradores españoles que teníamos desplazados en Guatemala se quedaron encerrados en el país cuando cerraron las fronteras. Afortunadamente, la Embajada de España en Guatemala fletó un avión 10 días más tarde y pudieron regresar todos. Yo decidí quedarme. Fue una decisión difícil, porque no habría más oportunidades de regresar a España en los próximos meses y la idea de que enferme un ser querido y no poder volver es muy dura. Pero quiero pensar que soy más útil aquí.

¿Dónde está exactamente y cuál es allí la situación respecto al resto del país?

Estamos en Alta Verapaz, el departamento con mayor índice de población indígena y pobreza extrema del país. Estamos en lo que llaman “la Guatemala profunda”, un departamento con casi dos millones de habitantes, 95% indígenas mayas de la etnia q’eqchí’, diseminados en más de 3.000 comunidades rurales. Más del 80% de las familias vive bajo el umbral de pobreza.

Reparto de comida en una de las comunidades rurales de Guatemala donde trabaja la asociación. Foto: Asociación CONI

¿Cómo se tomó la población las medidas de confinamiento?

Con un civismo admirable. De verdad le digo que siento orgullo por el nivel de comprensión y responsabilidad que han demostrado las familias y las comunidades de esta zona de Guatemala y de todo el país en general. Sigo los chats de mis amigos en España, quejándose porque no pueden salir a correr, porque no les ha llegado a tiempo el dinero del ERTE… y de verdad que siento admiración por gente como Don Oswaldo, campesino, analfabeto, que está buscando cómo comprar comida a sus 6 hijos sin poder ir a trabajar desde hace semanas y que te lo cuenta con un nivel de comprensión, responsabilidad y civismo digno de admiración.

«En Guatemala el 80% de las familias sobreviven al día. No hay ahorros. El día que no entra jornal, no se come en casa”

¿Qué problemas empezaron a surgir con estas medidas?

Económicos. Hambre. En Guatemala el Estado no tiene la capacidad financiera de impulsar esos mastodónticos planes de protección del empleo, protección de rentas, subsidios, etc. Aquí la cuarentena supone dejar de ingresar. Hablamos de una región del planeta donde el 80% de las familias sobreviven al día, como jornaleros, en la economía informal. No hay ahorros. El día que no entra jornal, no se come en casa. Y el jornal lleva 45 días sin entrar.

El Gobierno está lanzando algunos planes paliativos, pero son una gota anecdótica en un mar de necesidad. Aquí no llegan. Aquí en nuestras comunidades vemos que la gente empieza a colgar pañuelos blancos en las puertas de sus casas para que alguien les lleve comida. Tienen hambre. El confinamiento no es sostenible por mucho más tiempo, esté como esté la “curva”.

Cada vez más personas cuelgan sábanas blancas delante de sus casas para pedir que alguien les lleve comida. Fotografía: Asociación CONI

 

Tal como vimos durante el rodaje del documental 142 Pulsaciones, el sistema sanitario guatemalteco, sobre todo en los lugares remotos o más rurales, es bastante precario. ¿Puede el sistema sanitario de un país como Guatemala hacer frente a una pandemia prolongada de este tipo?

Si tomamos como definición de “colapso del sistema sanitario” lo que entendemos en España por ello, el sistema sanitario guatemalteco lleva “colapsado” ininterrumpidamente desde que llegué yo aquí hace 12 años. Los retos sanitarios que enfrenta este país a diario ya superan con mucho las capacidades instaladas. Ahora mismo, tenemos una plaga de dengue en algunas zonas del país, con casi 4.000 infectados en lo que va de año. La de COVID es otra capa más.

Para que usted se haga una idea: en Madrid se hablaba de “riesgo de colapso”, cuando en Madrid hay 37 hospitales públicos con unas 22.000 camas hospitalarias. Aquí en Alta Verapaz, para casi 2 millones de habitantes, tenemos sólo un hospital con unas 36 camas. Con el equipamiento la comparación es todavía peor: el presupuesto de la sanidad pública en la Comunidad de Madrid es 5 veces mayor que el presupuesto del Ministerio de Salud para todo Guatemala.

En nuestras comunidades vemos que la gente empieza a colgar pañuelos blancos en las puertas de sus casas para que alguien les lleve comida. Tienen hambre”

¿Cuál es la situación ahora mismo?

Mucha incertidumbre. La gestión de la pandemia estos primeros 45 días ha sido un indudable éxito. Pero también es indudable que el confinamiento no se puede prolongar durante mucho tiempo. Durante los próximos meses la situación es de muchísima incertidumbre.

Yasmin abraza a su hijo en su casa. Muchas mujeres afrontan la maternidad a edades muy tempranas. Fotografía: Alberto Pla

Kimberly, la protagonista del documental 142 Pulsaciones, estudió enfermería pero quería seguir estudiando y trabajando, ¿qué está haciendo ahora?

Kimberly acabó el Técnico Universitario en Enfermería y ahora está estudiando la Licenciatura Superior de Enfermería. Ha estado colaborando con nuestra organización en un proyecto de salud sexual y reproductiva en el departamento de Jutiapa durante los últimos meses, pero ahora la están llamando como jefa de enfermería desde el sistema público de salud, así que creo que ese será su futuro inmediato. Mientras, sigue estudiando, con mucho éxito como siempre. Ahora, a distancia, dado el cierre de todas las clases presenciales en el país.

Kimberly atiende a una paciente indígena guatemalteca en el centro de salud de Cobán. Fotografía: Alberto Pla

Ella era promotora de salud y daba charlas sobre prevención de enfermedades como el sida. ¿Qué está haciendo durante la pandemia?

Pues está encerrada, como todos, colaborando lo que puede a través del móvil. Aquí en Guatemala se ha decretado un estado de sitio parcial, de 18:00 a 4:00, y se ha prohibido el desplazamiento entre zonas, así que estamos todos haciendo lo que podemos con la locomoción y los horarios muy limitados.

Kimberly durante una charala de prevención de enfermedades de transmisión sexual en el centro de salud de Cobán, junto a su compañera Yolanda. Fotografía: Alberto Pla

El presidente de Guatemala, Alejandro Giammattei, anunció el lunes, 27 de abril, 30 nuevos casos de coronavirus en las últimas 24 horas para sumar un total de 530 contagiados de COVID-19 en su país, incluidas 15 personas fallecidas por la enfermedad. ¿Son fiables estas cifras tan bajas en el país más poblado de América Central, con 16,301,286 de habitantes?

En España sabemos bien que las cifras no son fiables en ningún lado. Es imposible que lo sean. Cuando hablamos de “infectados”, hablamos de personas que han dado positivo en un test. Cuando hablamos de “fallecidos” hablamos de personas que han fallecido después de haber dado positivo en un test. Por lo tanto, la fiabilidad de las cifras en cada país dependerá mucho del número de test que se hagan.

En Guatemala, con la población que usted indica, sólo se hacen alrededor de 500 test diarios. Sin embargo, me atrevería a afirmar que las cifras aquí son mucho más fiables que en España porque en Guatemala apenas hay todavía contagio comunitario. El virus está muy localizado entre unas 3.000 personas de colectivos muy concretos (personas deportadas de EEUU, personas en contacto con turistas infectados) que están en cuarentena y en observación desde hace semanas. Apenas se han identificado en el país 10 casos de contagio comunitario. Parece que se extenderá, pero parece que aún no se ha extendido.

«Quizá durante las próximas semanas, el reto mayor no es gestionar el virus, sino gestionar el estado de ánimo de la población»

El presidente Giammattei ya advirtió esta semana en declaraciones a periodistas de que «lo peor está por venir» con respecto a la emergencia sanitaria y que el pico de contagios podría llegar en las primeras dos semanas de mayo…

Como decíamos, aquí todavía estamos escalando la “curva”, aún no hemos llegado al pico. Así que es una afirmación obvia que las próximas semanas serán peores que las anteriores. El presidente —que es doctor— ha gestionado muy hábilmente la pandemia hasta ahora. Merece reconocimiento por ello. Pero lo que se le viene encima es un dilema complicado porque, como decíamos, lo peor del virus aún no ha llegado y la gente no aguanta más en cuarentena. Ya se están viviendo casos aislados de impaciencia y violencia en el país. Quizá durante las próximas semanas, el reto mayor no es gestionar el virus, sino gestionar el estado de ánimo de la población.

¿Cuáles son las necesidades principales?

Retomar la actividad, trabajar, generar ingresos, comprar comida y comer. Guatemala ya arrojaba, antes de esta pandemia, el sexto peor índice de desnutrición crónica del mundo. En el país, 1 de cada 2 menores de 5 años padece desnutrición crónica. Aquí en el área rural es más del 80%, 4 de cada 5 niños. El hambre puede ser mucho más letal que el coronavirus entre una población tan joven pero tan desnutrida. Es un dilema complicado.

«Hambre. Hambre. Hambre. Es la mayor preocupación ahora mismo. Aquí no llegan los programas del Gobierno»

Una niña en Alta Verapaz (Guatemala) estudia con una vela al no disponer de energía eléctrica. Fotografía: Alberto Pla

¿Qué temores le expresa la población?

Hambre. Hambre. Hambre. Es la mayor preocupación ahora mismo. Aquí no llegan los programas del Gobierno. Muchas familias de estas comunidades en el área rural no están ni siquiera registradas como ciudadanos. Sin embargo, sí les afecta el estado de sitio y el confinamiento. Ellos tampoco pueden trabajar, tampoco están ingresando. Y ya están empezando a pasar hambre. Cada vez hay más pañuelos blancos colgados en las casas. Ya se están viendo casos aislados de violencia contra la policía. Es urgente resolver la situación.

Dos hermanos en el vertedero de Cobán donde muchas familias trabajan para subsitir. Fotografía: Alberto Pla

¿Cree que esta crisis hará que cada país se centre en sí mismo y baje la cooperación internacional o, por el contrario, servirá para darnos cuenta de que estamos todos conectados y que lo que sucede en un lugar nos puede afectar a todos?

Creo que esta crisis deja un aprendizaje claro: somos una única comunidad global, necesitamos más unión y solidaridad. Pero también creo que la crisis anterior dejaba un aprendizaje claro: es necesario regular ciertas prácticas de los mercados financieros… Me temo que estaremos tan atentos a los aprendizajes como lo estuvimos en crisis anteriores.

«Llevamos décadas manejando desde el Tercer Sector un discurso positivo, naíf diría yo, que hace que no se nos tome en serio»

¿Qué mensaje le mandaría a los gobiernos occidentales y a su ciudadanía para que mantenga las inversiones y las donaciones en cooperación internacional?

Llevamos décadas manejando desde el tercer sector un discurso positivo, naíf diría yo, que hace que no se nos tome en serio. Parece que nos dedicamos a algo superfluo, prescindible. El discurso de la solidaridad y la cooperación no se está tomando en serio, el reto de la pobreza y la desigualdad no se está abordando con determinación.

Crisis como ésta nos enseñan que realmente estamos todos unidos, que la frontera que dibujamos en un papel no nos separa ni nos protege de retos que son globales. Que debemos pensar desde una conciencia global de una vez por todas. Si no se ha hecho por generosidad, que se haga por egoísmo. Pero que se haga.

Alejandro Sebastián durante una reunión con los integrantes de la municipalidad de Cobán para informar sobre la necesidad de construir una nueva escuela. Fotografía: Alberto Pla

En su asociación dan mucha importancia a la educación, a las becas educativas cuyos becados, en muchos casos, se convierten luego en padrinos de otros. ¿Es la educación la mejor medicina contra las desigualdades?

¡No es la mejor! ¡Es la única! No podremos abordar el resto de problemas de pobreza, desigualdad, enfermedades, pandemias, contaminación, destrucción del medio ambiente, cambio climático, superpoblación, violencia de género, democracia, justicia, paz, si no resolvemos primero la cuestión de la educación. Tras esta pandemia, reafirmamos nuestro convencimiento: es necesario invertir en educación. Aquí y allí.

El documental que produjimos sobre el trabajo de la Asociación CONI a través del increíble testimonio de Kimberly

1º de mayo de 2020: Un día por los que no pueden trabajar

2020-05-01T16:31:55+02:00mayo 1st, 2020|

Por Gerard Sánchez | Fotografías de Alberto Pla

El Día del Trabajo de 2020 será recordado como el de la ausencia de grandes manifestaciones o reivindicaciones en las calles de las principales ciudades del mundo debido a las medidas de confinamiento y aislamiento social ocasionadas por el Covid-19. Este primero de mayo llega marcado por una nueva palabra que se ha instalado en nuestro vocabulario y en nuestra vida cotidiana de forma tan brusca como dramática: los Erte (Expedientes de regulación temporal de empleo). Millones de personas se ven ya afectadas por ellos y, consecuentemente, también sus familias, sus entornos más cercanos y la sociedad y la economía en general. En una situación donde sectores tan estratégicos como la hostelería, el turismo y gran parte del comercio llevan en España casi dos meses cerrados y donde las previsiones de recesión no paran de aumentar, parece complicado sacar fuerzas para celebrar este Día del Trabajo. Pero, precisamente por eso, porque los derechos conseguidos después de tantas décadas de lucha vuelven a estar en riesgo, es momento de mirar para atrás, y valorar todo lo que se peleó para lograrlos, pero también hacia adelante, para conseguir, entre todas y todos, salir de esta situación y, sobre todo, hacerlo como sociedad, de una forma solidaria para evitar que las desigualdades sociales y económicas no se amplíen todavía más.

España, pionera en instaurar las ocho horas laborales

Si os preguntamos por qué se celebra hoy el Día del Trabajo, seguramente os sonará la historia de los conocidos como “mártires de Chicago”, cinco trabajadores, concretamente tres periodistas, un tipógrafo y un carpintero, todos ellos inmigrantes europeos, que fueron condenados a muerte y ejecutados después de unas marchas en apoyo por los obreros que reclamaban instaurar la jornada laboral de 8 horas. Las marchas arrancaron el 1 de mayo de 1886 y finalizaron el día 4 con fuertes enfrentamientos con la policía en la que sería conocida como la revuelta de Haymarket. Tres años después, la Segunda Internacional decidió declarar este Día del Trabajo como una jornada reivindicativa global y las primeras manifestaciones en España al respecto se celebraron en 1890. No obstante, habría que esperar hasta 1919 para que España se convirtiera en uno de los primeros países del mundo en instaurar de forma oficial la jornada laboral de 8 horas, fue después de la histórica huelga de “La Canadiense” de Barcelona que duró, nada más y nada menos que 44 días. El año pasado, precisamente, se conmemoró el centenario de aquella efeméride, pero, lamentablemente, esta reclamación por las tres ocho: ocho horas de trabajo, ocho horas de ocio y ocho horas de sueño, sigue siendo una utopía para muchos trabajadores no solo en España sino en muchos otros lugares del mundo.

La Revuelta de Haymarket en la que acusaron a los Mártires de Chicago. Fuente: Archivo

Primer año sin manifestaciones desde 1978

Otro motivo para conmemorar este Día del Trabajo y no olvidar todo lo que se ha luchado por él y por los derechos con que hoy contamos es pensar en todos los años en que en España estuvo prohibido conmemorarlo de forma oficial. Ya en 1891, solo un año después de la primera celebración, el Gobierno de Cánovas del Castillo las prohibió y no se reanudaron hasta 1902. Posteriormente, también fueron prohibidas durante la Dictadura de Primo de Rivera, de 1923 a 1930. La II República retomó estas manifestaciones del 1º de mayo, pero con la Guerra Civil y la posterior dictadura franquista fueron abolidas de nuevo durante más de 40 años. Es más, incluso en plena transición, en 1977, el Gobierno presidido por Adolfo Suárez las prohibió, a pesar de que ya estaban convocadas, y la respuesta de las organizaciones sindicales de mantener la convocatoria acabó con cientos de detenidos y heridos. Este Día del Trabajo, por tanto, no es algo que se haya conseguido de forma gratuita, ni mucho menos. En este 2020, los efectos del coronavirus ocasionarán que, por primera vez desde 1978, no se celebren en las calles de España manifestaciones, reivindicaciones y otros eventos para conmemorar este importante día. Aún así, hay muchas formas de celebrarlo y también de inculcar su importancia a las nuevas generaciones.

¿Cómo celebrar el Día del Trabajo desde el hogar?

Las organizaciones sindicales viven este 1º de mayo cada año con especial intensidad. Además de las habituales masivas manifestaciones, suelen aprovechar para organizar jornadas de debates, exposiciones… no obstante, este año se han tenido que readaptar para celebrar este día de una forma online. De este modo, el secretario general de UGT, Pepe Álvarez, en una rueda conjunta con su homólogo de CCOO, Unai Sordo, hacía un llamamiento a todos los trabajadores y trabajadoras a participar en la manifestación virtual, que tendrá lugar a partir de las 13:30 horas”. Además, agregaba que este es “el Primero de Mayo más atípico y extraño desde hace 130 años”. El lema de este año es “Trabajo y servicios públicos: otro modelo social y económico es necesario”. Una realidad que se muestra más patente que nunca con esta crisis sanitaria, social y económica en la que estamos ya inmersos.

Por su parte, el secretario general de CCOO, Unai Sordo, decía que “los trabajadores y trabajadoras no vamos a poder tocarnos y abrazarnos en las calles, pero en el que pocas veces como en este 1º de Mayo queda tan patente el valor insustituible del trabajo, de los trabajadores y trabajadoras, para sacar adelante la sociedad, y el de los servicios públicos, y que #OtroModeloEsNecesario”.

Además de participar en esta manifestación virtual que arranca a las 13:30 horas con todo tipo de mensajes, fotografías, reflexiones en relación a los derechos y reivindicaciones laborales, a lo largo de este día se puede celebrar esta jornada de muy diversas maneras.

Conciertos virtuales a las 17 horas y 20:10 h.

Los sindicatos han convocado, a las 17 horas, un concierto virtual en las redes sociales de homenaje a todos los trabajadores y trabajadoras, especialmente a los sanitarios y a todos aquellos servicios esenciales. El concierto contará con la participación de numerosos artistas como Rozalén, Ismael Serrano, Marwan, Sole Giménez, Luis Pastor, Efecto Mariposa, Marisa Valle Roso, Cristina del Valle, entre otros muchos artistas, y será presentado por Olga Rodríguez y Juan Diego Botto. Por otra parte, a partir de las 20:10 horas, después de los aplausos, tendrá lugar un concierto virtual de carácter internacional que contará con las actuaciones de Víctor Heredia, Inti Illimani, Tico Santa Cruz, Billy Bragg, entre otros.

Visualización de películas, series y documentales sobre trabajo

Otro modo de celebrar este Día del Trabajo desde nuestros hogares es seguir iniciativas como el concierto solidario del 1º de Mayo o ver películas, documentales o series relacionadas con los derechos laborales. Así, entre las películas os recomendamos algunas como Sufragistas, Tiempos Modernos, Arcadia, En busca de la felicidad, Los lunes al sol, Pago Justo o Full Monty. Entre las series, podemos empezar a ver algunas como Empire, Mad Men, o House of Cards. Finalmente, existen gran cantidad de documentales sobre el mundo laboral y para conocer más todo tipo de profesiones y problemáticas. Entre ellos destacamos algunos como Inside Job o el cazador de cerebros, así como los que hemos ido elaborando desde la Agencia Alberto Pla-Proyectos de Comunicación Social que narran todo tipo de situaciones laborales en países tan diferentes como Guatemala, India, el Sáhara Occidental, Mozambique, República Dominicana, El Salvador o Etiopía, de donde volvimos el pasado 12 de marzo de grabar un documental centrado en el desarrollo personal y profesional de las mujeres etíopes.

Jóvenes costarricenses se forman en mecánica en el proyecto «Ciudad Hogar» impulsado por los escolapios. Fotografía: Alberto Pla

Puedes ver la serie Tenemos un plan que producimos en Costa Rica a través de este enlace. Se centra en la importancia de la formación profesional y el empleo para alcanzar una vida digna.

Involucrar a los más pequeños en el Día del Trabajo

Todos aquellos que están pasando esta cuarentena confinados con niñas y niños saben de la importancia de mantenerlos entretenidos y también de hacerles comprender esta situación y sacar aprendizajes de ella. En este sentido, un buen modo de celebrar este Día del Trabajo es animarles a que hagan dibujos sobre el mismo, que coloreen o que escriban algo al respecto. También pueden inventar alguna historia, hacer manualidades o incluso ponerse a cocinar alguna receta de forma conjunta y celebrar una cena especial en familia de homenaje. Todas estas actividades, además, se pueden compartir por redes sociales para desear un feliz Día del Trabajo a los abuelos, tíos y tías, amigos…

Unos niños dibujan en su casa durante el confinamiento. Fotografía cedida por Freepik

Mostrar nuestra solidaridad

En este día del Trabajo no podemos olvidarnos de aquellos que lo están pasando más mal tanto en nuestro país, donde existen muchas personas y familias con necesidades urgentes, así como en el resto del mundo, especialmente en los países más pobres en los cuales esta crisis del coronavirus ha supuesto un golpe más para unas economías globales y domésticas muy precarias. Por tanto, otra forma de celebrar este Día es ayudándoles de muy diversas formas, tanto mediante donativos a ONG, Fundaciones… como haciéndonos socios de ellas o preguntándoles qué necesitan para tratar de paliar estas situaciones. Por supuesto, debemos seguir exigiendo a los gobiernos locales, autonómicos, nacionales y a los organismos internacionales que mantengan y refuercen los proyectos de cooperación al desarrollo.

Un niño trabaja en un taller mecánico en la comunidad de Rajeev Nagar, (Estado de Gurgaon), India. La fotografía, que denunciaba el trabajo en los más jóvenes ganó el primer premio nacional de fotografía de la Fundación por los Derechos Civiles que impulsaba el INJUVE. Fotografía: Alberto Pla

En este 1º de Mayo de 2020, cuando las personas en paro o con condiciones de trabajo muy precarias están aumentado de forma alarmante en todo el mundo, es momento de alzar la voz por todos los trabajadores y trabajadoras pero, especialmente, por aquellos que, muy a su pesar, no pueden trabajar.

 

“Las personas sin hogar nos están dando lecciones de convivencia”

2020-05-01T01:49:34+02:00abril 30th, 2020|

Por Gerard Sánchez | Fotografías de Alberto Pla y cedidas por el SJD

La nueva realidad que nos sobrevino a raíz del estado de alarma ocasionado por el Covid-19 alteró nuestras vidas y nos llevó a un confinamiento obligado en nuestros hogares, pero ¿qué pasa con aquellas personas que no tenían un hogar donde refugiarse? Organizaciones como la Orden Hospitalaria San Juan de Dios (Sant Joan de Déu en la Comunidad Valenciana) llevan décadas trabajando con personas sin hogar, ofreciéndoles un refugio en sus albergues y también en pisos compartidos, y lo continúan haciendo durante esta pandemia. Ellas y ellos aseguran que las personas sin hogar están dando lecciones de solidaridad y de buen comportamiento y reclaman a la sociedad y a las instituciones que no se olviden de ellas.

Como indica su coordinador de programas en Valencia, Juan Manuel Rodilla: “Las personas en situación de sin hogar se sitúan en uno de los sectores de la población más vulnerables. Es por ello que la entidad ha seguido  ofreciendo sus recursos y servicios para hacer valer los derechos fundamentales de las personas atendidas”. En Valencia, la orden cuenta con un albergue, situado en la calle Luz Casanova, 9, con capacidad para 50 personas y también con otras 50 plazas en viviendas compartidas repartidas por la ciudad.

Rodilla argumenta que, actualmente, el perfil de las personas sin hogar es muy diverso, por lo que la atención hacia ellos debe serlo también: “La gente tiende a simplificar, pero el perfil de las personas sin hogar es muy complejo. Antes eran personas que no tenían absolutamente nada, ahora muchos llegan con todo tipo de objetos, con familiares…. en estos casos, suelen ser personas que se han visto abocadas a una situación de vulnerabilidad y necesitan un tiempo para rehacer su situación, encontrar un trabajo, una vivienda… y continuar con sus vidas. También hay muchos perfiles migratorios, que se han incrementado en las últimas décadas. Se trata de personas que pueden tener un elevado perfil de preparación, pero un bajo conocimiento del idioma o con problemas de salud física o mental derivados de sus largos procesos migratorios”.

Mensajes de ánimo desde Sant Joan de Deú para superar esta crisis sanitaria ocasionada por el Covid-19. Foto: SJD

Servicios básicos y dinamización sociocultural

Juan Manuel Rodilla explica que, durante los primeros momentos del estado de alarma, desde Sant Joan de Déu siguieron las directrices que le llegaban desde la orden en toda España y también las de las administraciones local, autonómica y nacional. Posteriormente, se centraron en asegurar los servicios esenciales en los albergues y los pisos tales como alojamiento, comida y medicación. Cuando todo esto se aseguró y se reestructuró al equipo para hacer frente a la nueva situación, se pasó a la fase dos, la cual consistía en que las personas atendidas no abandonaran los recursos. Él reconoce que entre las personas que atienden hay situaciones sociales complejas, patologías de salud física y mental, adicciones… por lo que el confinamiento podía ser delicado de gestionar. Entre las medidas propuestas expandieron los programas de ocio y tiempo libre, los terapéuticos y psicológicos. Rodilla recuerda que fueron los propios internos los que solicitaron que se les ofrecieran pasatiempos, juegos de mesa…

En general, asevera que la respuesta de las personas sin hogar que atienden ha sido muy positiva: “Si hace unos meses nos hubiéramos comentado esto, hubiéramos previsto problemas convivenciales más elevados. Pero hemos visto un compromiso de los residentes a que vaya todo bien, así como varias peticiones de propuestas de mejora que hemos ido incorporando como los torneos de parchís o dominó, las programaciones de películas, talleres…”

La atención en el albergue de Sant Joan de Déu de Valencia no se interrumpe durante la pandemia. Foto: SJD

Tanto es así que asegura que tienen la sensación de que “el barco lo llevamos de manera compartida entre trabajadores y residentes. Estamos contentos pese a la dificultad de la situación. No hemos tenido ningún contagio, lo que refuerza nuestras medidas. El albergue sigue lleno y los residentes están haciendo un trabajo fantástico de autocuidado”, recalca. Es más, afirma que, en muchos casos, se ha pasado de que haya ciertas quejas o problemas de convivencia, a un ambiente más de propuestas y apoyo mutuo. “Hay gente mayor, la media de edad es elevada, y la autonomía personal es reducida, pero los compañeros entre sí se autoayudan y se dan muchas muestras de afecto a los trabajadores, de verbalizar que agradecen mucho lo que se está haciendo por ellos. Nos están dando lecciones de convivencia. Es lo que más nos ha sorprendido, el cariño de la gente y su solidaridad entre ellos mismos”.

Al principio pensábamos que mucha energía se nos iría en el trabajo, pero ahora vemos que son las personas albergadas las que nos dan energía a nosotros, nos agradecen lo que hacemos y eso nos refuerza. Es muy bonito que eso sea lo que te da fuerzas para afrontar el resto de situaciones de esta pandemia como el confinamiento, la falta de contacto social…”, confiesa Rodilla. Él lanza otra reflexión muy interesante: “Las personas que han pasado en su vida personal por situaciones complejas son gente acostumbrada a lidiar con ello. Es una experiencia de la que quizás nos olvidamos y podríamos aprender. Nos trae a una situación positiva, lo ha pasado mal, ojalá no hubiera sido así, pero eso le ha dado herramientas para responder de otra manera ante cualquier crisis. No deja de llevarnos a una reflexión bonita y de aprendizaje”.

Solidaridad empresarial y ciudadania

Otra de las cuestiones que han sorprendido gratamente en Sant Joan de Déu durante esta pandemia ha sido la respuesta de las empresas y la sociedad. “De manera proactiva, varias empresas nos han contactado para preguntarnos qué nos hacía falta. Estamos acostumbrados a la solidaridad ciudadana y del vecindario, pero que ahora nos contacten de forma desinteresada desde diferentes ámbitos es un gran placer”. Tal vez por todo ello, cuando le preguntamos cómo cree que será la solidaridad tras esta crisis, se muestra optimista: “Desde San Joan de Déu estamos acostumbrados a recibir la solidaridad de la gente. Debido a la transformación de una población más pequeña a grandes ciudades donde se pierde un poco el concepto de comunidad pequeña, se puede tener un sentimiento de que la sociedad es poco solidaria, pero nuestra percepción es la contraria. Nuestros centros se enmarcan dentro del barrio, en Marxalenes en nuestro caso, pero las muestras de solidaridad han sido muy positivas. Una parte de nuestro trabajo es gracias a colaboradores y benefactores. Y tenemos una percepción muy positiva”.

Aún así, sí prevé cierto cambio porque “cualquier situación de vulnerabilidad hace a la sociedad replantearse las prioridades. Nosotros trabajamos en sanidad y ahora vemos la importancia capital del sistema de salud”. Él recalca como “muy positivo” que ante el estado de alarma hubiera una presión social para que las 550 personas que están censadas en la calle en Valencia dejaran de estarlo. “Nos parece muy interesante que eso se traslade fuera del confinamiento. Ha sido una prioridad que dejen de estar en la calle durante el confinamiento, es un problema de salud pública, pero cuando termine, obviamente, tendría que ser una prioridad también que dejen de estar ahí”.

Más información sobre Sant Joan de Déu

La Orden Hospitalaria de San Juan de Dios cuenta una trayectoria de más de 125 años en la ciudad de Valencia. En su primera etapa se centró en la atención sanitaria de niños enfermos en el Hospital de la Malvarrosa. Desde 1992 se dedica a la atención de personas sin hogar a través de Programas de Atención Social que se han ido ampliando en función del análisis de las necesidades del colectivo, con el deseo de crear un modelo de atención integral, que favorezca un proceso de inserción social para las personas que atienden.

Nuestra Agencia conoce bien su trabajo desde hace casi una década. En 2013 participamos en la elaboración de su calendario anual. Ese año Alberto Pla pasó una jornada con Félix (ex interno del centro) con Vicente, un bombero del consorcio provincial de Valencia para intercambiar impresiones sobre la vida. Félix —que falleció— terminó sin hogar después de un problema con el juego. En las fotos se encontraba a punto de abandonar el centro tras superar su adicción. Un ejemplo de como personas «completamente normales» pueden terminar en una situación sin hogar, aunque Félix y según Alberto Pla, «haya sido una de las personas con mayor corazón que me haya encontrado nunca».

Su misión es “acoger a las personas necesitadas  respetando su dignidad, cuidándolas y promoviendo mejoras en su calidad de vida”.

Link: www.sanjuandediosvalencia.org

Así transcurrió la jornada entre Félix y Vicente bajo la mirada fotográfica de Alberto Pla en el Centro San Juan de Dios (2013)

 

 

Las manos que nos alimentan cada día

2020-04-17T15:21:12+02:00abril 17th, 2020|

Por: Gerard Sánchez | Fotografías: Alberto Pla

Al igual que ocurre con los sanitarios, los agricultores y trabajadores del sector primario se han visto ensalzados durante esta pandemia del Covid-19 a la categoría de “héroes”. De personas vitales para la sociedad que continúan trabajando, a pesar del peligro al que se exponen, para que el sistema se mantenga, la población disponga de aquello que necesita y no se propaguen escenas de pánico o desesperación. No obstante, no hace tanto, se manifestaban por nuestras calles para reivindicar cuestiones tan fundamentales como precios dignos para los productos que producen. Este 17 de abril, cuando se conmemora el Día Mundial de la Lucha Campesina, la mejor forma de apoyarles es repensando nuestra forma de consumir y apreciar su trabajo con nuestras acciones de compra cotidianas.

Una masacre como origen

Como sucede con otros días mundiales e internacionales, como el Día del Trabajo, el Día Mundial de la lucha Campesina se creó para conmemorar una tragedia. En este caso, esta ocurrió el 17 de abril de 1996 en Eldorado dos Carajás, en Pará, Brasil. Allí, el Movimiento de los Trabajadores Rurales sin Tierra (MST) marchaba para protestar por la demora en la expropiación de tierras, una manifestación que fue sofocada por la Policía Militar con diversas armas de fuego que provocaron la muerte de 19 trabajadores. Paradójicamente, estos terribles actos sucedieron, precisamente, cuando se celebraba la Segunda Conferencia de Vía Campesina en Tlaxcala, México. En ella participaban 37 países y allí mismo decidieron instaurar el 17 de abril como el Día Mundial de la Lucha Campesina.

Consumo de productos de proximidad

El consumo de productos de proximidad y kilómetro cero, la compra directa a los productores, pero también nuestro apoyo a los pequeños comercios de barrio, a los puestos de los mercados municipales que siguen abriendo cada día y ofrecen un trato cercano y unos productos de calidad, son formas excelentes de apoyar a nuestros campesinos y agricultores, así como a los trabajadores del campo, pero también de almacenes de fruta y verdura… Cabe recordar que, por ejemplo, en la ciudad de Valencia, los mercados municipales no solo continúan abiertos, sino que muchos disponen de compra online o telefónica e incluso de repartos a domicilio. Además, mercados como el de Mercat de Russafa o el Mercat Central, están llevando a cabo todo tipo de campañas de concienciación y de promoción para que la ciudadanía no se olvide de ellos.

La parada LITA del Mercado de Ruzafa de València. Fotografía: Alberto Pla

#SOSCampesinado

La precariedad a la que se enfrenta el sector primario se ha visto agravada durante la actual crisis sanitaria. Desde los jornaleros sin papeles que ahora ni pueden ir a trabajar ni reciben ninguna prestación, a los propietarios de fincas que asumen más gastos tanto de desplazamientos, al no poder ir las personas habituales en las furgonetas, así como gastos de medidas de seguridad sanitaria… sin olvidar el hecho de que, sobre todo al inicio de la pandemia, incluso desde las autoridades se instaba a acudir a los supermercados, olvidando la importancia de comprar en el pequeño comercio para garantizar la subsistencia de este, de sus productores y de todas las personas vinculadas al sector. Por ello, el pasado 30 de marzo más de 150 organizaciones enviaron una carta al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación demandando medidas para que, dentro del estado de alarma actual, se proteja al campesinado y a la pequeña producción agroalimentaria. Y también se lanzó la campaña #SOSCampesinado en redes sociales. Una carta que, ante la falta de medidas concretas, derivó, el ocho de abril, en otra carta, esta vez firmada por unas 600 organizaciones y colectivos, destinada a los ministerios de Sanidad y Consumo. En ella, entre otras cuestiones, instaban a que se “dicten las instrucciones pertinentes a las comunidades autónomas y ayuntamientos para que busquen soluciones a los mercados no sedentarios de proximidad”.

#AlimentáisNuestraVida

Mientras tanto, el El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) inició el pasado 4 de abril, la campaña #AlimentáisNuestraVida para “agradecer a todo el sector agroalimentario: agricultores, ganaderos pescadores, cooperativas e industria alimentaria, mayoristas, comercio minorista, distribución o logística, su esfuerzo y trabajo para, en estos momentos de crisis sanitaria provocada por el COVID-19, asegurar el abastecimiento alimentario de la ciudadanía”. Una campaña a la que se han sumado, con sus vídeos, diversos artistas y periodistas como Julia Otero, Ana Rosa Quintana, Carlos Herrera, Ismael Serrano o Santi Rodríguez.

La campesina Deribe trabaja en el campo con el apoyo de la Misión San Pablo Apóstol y la colaboración de MOSSolidaria, en Etiopía. Fotografía: Alberto Pla

#EstasManosVanASeguir

Por su parte, la Conselleria de Agricultura ha puesto en marcha la campaña #EstasManosVanASeguir para incentivar el consumo de proximidad y agradecer la labor esencial que el sector de la agricultura, ganadería y pesca de la Comunitat Valenciana está desarrollando en la actual situación de crisis sanitaria por Covid-19. La consellera de Agricultura, Mireia Mollà, aseguraba en un comunicado que “con el fin de devolver el esfuerzo y agradecer el importante trabajo que en estos momentos están llevando a cabo las personas que trabajan en la agricultura, la ganadería y la pesca de la Comunitat Valenciana”, la Conselleria de Agricultura invita a que la población consuma, “ahora más que nunca, productos de proximidad, para fomentar la economía local y contribuir a la recuperación económica de la Comunitat Valenciana”.

Paliar el hambre en el mundo

En estos tiempos de dificultad no hay que olvidar a las personas que cuentan con dificultades para alimentar a sus familias aquí y en otros lugares del mundo. Es momento de impulsar nuestra solidaridad y de apoyar a aquellas instituciones u ONGD que trabajan a diario para conseguir paliar el hambre en el mundo. Y para lograrlo, el apoyo firme y comprometido hacia el campesinado resulta esencial porque ellas y ellos son las manos que nos alimentan cada día. Son héroes y heroínas, no solo ahora, sino siempre.

La campesina Deribe posa en Muketuri, Etiopía. Fotografía: Alberto Pla

#DíaMundialdelaLuchaCampesina.

#quédateencasa

 

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