Últimos días para ver la exposición Somos Salvador en Ruzafa Studio

2020-12-01T10:38:33+01:00diciembre 1st, 2020|

La exposición #SomosSalvador acaba, en Valencia, su amplia gira, concretamente en Ruzafa Studio. Un  proyecto que cuenta con la financiación de la Generalitat Valenciana y que, con fotografías de Alberto Pla, nos muestra la visión de un país como El Salvador cuyo número de homicidios es comparable con el de un país en conflicto. Además, podrá verse por última vez hasta 12 de diciembre en la calle Pedro III El Grande 11D, de Valencia.

La ONG CESAL, en convenio con la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), ofrece la educación como el mejor vehículo para salir del ambiente de violencia que recorre el país. Un trabajo que, además, obtuvo el premio Manuel Castillo, de la Universidad de Valencia, en el año 2018.

CESAL está llevando a cabo un proyecto de desarrollo en El Salvador con fondos de cooperación de la Generalitat Valenciana desde el año 2019. Su título es “Mejora de la educación y participación juvenil para la prevención de la violencia en los municipios de Izalco y Sacacoyo” y se está ejecutando en consorcio con la Fundación Mainel. En el marco de este proyecto se han establecido acciones de sensibilización dirigidas a la ciudadanía en la Comunidad Valenciana y en España. Una de ellas es #SomosSalvador.

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La exposición Somos Salvador, de la ONG CESAL, se puede ver por última vez, y hasta el 12 de diciembre, en Ruzafa Studio. Fotografía: Alberto Pla

Esta exposición ha viajado, con la colaboración de la Fundación SEUR, por diferentes ciudades españolas como Madrid, Sevilla, Bilbao, Cáceres, Mallorca y este año regresó a Valencia donde ya ha sido expuesta en la Casa del Alumno de la Universitat Politécnica (UPV) y también en la sede de la Fundación Mainel.

Una exposición que, acompañada de cinco capsulas audiovisuales, muestra la dura realidad que viven los jóvenes de esa región del planeta.

Alejar a los jóvenes de la violencia mediante la educación

Alejar a los jóvenes de la violencia supone un desafío que requiere la implicación de todas las partes, de ahí, que no solo la educación sea una de las propuestas, también desarrollan cursos de implicación política y formación para el empleo.  Su objetivo es ofrecer una alternativa a los jóvenes que desde temprana edad ven cómo las pandillas son un camino para su desarrollo vital. Sentido de pertenencia y sueños por cumplir, es lo que demandan muchos de los jóvenes salvadoreños. Para lograrlo, se emplea la educación como herramienta, potenciando sus habilidades sociales y formando en oficios varios, alejándolos así de la violencia.

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A través de esta muestra los espectadores se convierten en testigos, a través de la mirada de sus seis protagonistas, de los distintos problemas en los que está sumido el país como son la violencia de género, la violencia política, la falta de empleo o los espacios para construir sus proyectos de vida. El trabajo muestra cómo estos jóvenes son formados en talleres de mecánica, arte, carpintería o pintura logrando de ese modo un trabajo con el que poder vivir alejado de las bandas.

La ONG CESAL está convencida que las oportunidades educativas y de prevención de la violencia, puede ayudar a mejorar la vida y el futuro de muchos jóvenes, además de una alta repercusión en el país. Después de muchos años trabajando con los más vulnerables están decididos a mostrar sus éxitos a través de la campaña #SomosSalvador, proyectando estas historias que darán fe del éxito de la organización y de la importancia de la educación.

«En Guatemala hay zonas que siguen aisladas tras el huracán ETA. Necesitamos ayuda hasta para el combustible de los helicópteros»

2020-11-11T11:43:41+01:00noviembre 11th, 2020|

La Comunidad Valenciana sufrió, una vez más, las consecuencias de la gota fría hace unos días. Unas fuertes lluvias que ocasionaron todo tipo de problemas y que han generado muchos daños y pérdidas, sobre todo económicos y materiales, que se agravan en una situación ya de crisis originada por la pandemia del coronavirus que incide, una vez más, en las clases más vulnerables. Pero, al mismo tiempo, al otro lado del océano atlántico, el huracán ETA dejaba a su paso un paisaje totalmente desolador en comunidades todavía más pobres, aún más necesitadas y olvidadas. Regiones que, como nos confirmaba el pasado lunes, día 9 de noviembre, el presidente de la Asociación CONI, Alejandro Sebastián, desde Cobán, en el Alta Verapaz (Guatemala), seguían totalmente inundadas, incomunicadas, sin luz ni agua a la espera de que los helicópteros llegaran hasta ellas para socorrerlas.

«Lleva ocho días lloviendo de una manera espectacular, no recuerdan por aquí una inundación tan tremenda desde el huracán Mitch, hace más de 20 años».

«De las comunidades con las que trabajamos desde la Asociación CONI, hay 10 afectadas, en distinto grado. Dos de ellas, siguen aisladas, una de las que ha quedado aislada no hemos conseguido contactar con ellos todavía. Se han caído los postes telefónicos, no tienen acceso a energía eléctrica y solo se puede llegar por aire. Necesitamos ayuda urgente».

Lamenta un Sebastián que nos explica que han abierto una cuenta corriente en España para, sobre todo, lograr dinero para pagar el combustible para los helicópteros que organismos públicos y privados y hasta personas particulares han puesto a disposición para lograr llegar hasta estas comunidades en una situación tan desesperada.

La cuenta corriente es la siguiente: ES92 3025 0006 2114 3324 6483 (Caja de Ingenieros).

«Ahora mismo, más que víveres o ropa seca, que de momento hay porque la población guatemalteca, con sus tremendas limitaciones, se está volcando en donarlos, necestiamos dinero para los helicópteros. Los que los tienen nos han dicho que los ponen a disposición de la ayuda humanitaria, pero piden sufragar el combustible o parte de él».

Precisamente, este mismo martes, CONI lograba llegar a una de estas comunidades. Y lo relataban así: «Hoy hemos conseguido llegar a la comunidad de Balbatzul II que llevaba 5 días completamente aislada por la inundación. Han construido con tablones y bidones balsas para poder hacer llegar los víveres a las familias afectadas. Comida, gel, jabón, agua potable y mascarillas entre otras cosas. Aún quedan muchas comunidades a las que solo podemos llegar en helicóptero. Ya tenemos todos los víveres y necesitamos vuestra ayuda URGENTE para la compra de combustible. Los próximos días son cruciales«.

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En la comunidad de Balbatzul II que llevaba 5 días completamente aislada por la inundación, han construido con tablones y bidones balsas para poder hacer llegar los víveres a las familias afectadas.

«Te hablo, ahora mismo, bajo un sol radiante, pero lleva ocho días lloviendo de una manera espectacular, no recuerdan por aquí una inundación tan tremenda desde el huracán Mitch, hace ya más de 20 años», relata Sebastián.

Él nos explica cómo en lugares como el supermercado de Cobán, donde la propia Asociación Coni se abastece para sus necesidades cotidianas, el agua alcanzó los tres metros en su interior. Y asegura que tanto en Cobán como en Carchá y en muchos otros lugares el casco urbano quedó, literalmente, sumergido.

Exterior del supermercado de Cobán donde el agua superó los tres metros.

Exterior del supermercado de Cobán donde el agua superó los tres metros de altura.

«Hay pocas lanchas, pero se han improvisado barcas o flotadores para recoger al a gente en sus tejados. En el supermercado donde nos abastecemos el agua llegó a más de tres metros en su interior».

Estas son zonas de interior donde ha habido que evacuar a gran parte de las familias: «Hay pocas lanchas, pero se han improvisado barcas o flotadores para recoger al a gente en sus tejados«, relata. También lamenta la gran cantidad de derrumbes y de pérdida de vidas humanas, muchas de ellas todavía sin contabilizar. «En la aldea Quejá, en San Cristóbal, Verapaz, se produjo un fuerte derrumbe en el que murieron docenas de personas».

Víctimas de los derrumbes ocasionados por el huracán ETA

En este vídeo de una televisión local aparece un afectado que ha perdido a más de 20 familiares en un derrumbe, entre ellos su hija de tan solo dos años, su esposa, sus padres y 4 hermanos.

Una ciudadanía guatemalteca que, pese a todo, se está volcando en ayudar a los demás de todas las maneras posibles. «Está siendo abrumadora la respueta de la gente. Ahora mismo, todo el mundo en Cobán y Carchá está alonando a alguien en su casa. Es algo que ha impactado a todas las familias, todo el mundo tiene gente alojada, incluso personas que no son ni familiares suyos». Personas, cabe recordar, que ya viven con lo justo y en muchas ocasiones sin ello y que venían sufriendo también las limitaciones y la crisis originada por el coronavirus.

Reparto de alimentos en la comunidad de Balbatzul II

Reparto de alimentos en la comunidad de Balbatzul II en Guatemala, tras el huracán ETA.

Igual de loable o incluso más es el esfuerzo y la dedicación que están desarrollando los guatemaltecos y guatemaltecas para organizar bancos de alimentos y de ropa limpia. Una situación que ahora, según explica Alejandro Sebastián, lleva a ver «cómo coordinar todas estas iniciativas, principalmente en dos aspectos: «La identificación de necesidades y la priorización de las mismas».

Ayuda urgente para las comunidades más aisladas y necesitadas

«Estas iniciativas tan exitosas y bien intencionadas de la gente al final responden a llamadas que hacen desde comunidades a través de redes sociales dicendo «estamos incomunicados, necesitamos ayuda, víveres, ropa». El problema –agrega– es que hay muchas comunidades que son las más necesitadas y las más lejanas que han quedado totalmente incomunicadas, no tienen posibilidad de emitir ninguna llamada de auxilio, estamos viendo entre las ong y las municipalidades cómo hacer llegar la ayuda y los víveres a ellas por aire y ahí es donde son vitales los helicópteros».

La ciudad de San Pedro Carchá

La ciudad de San Pedro Carchá, inundada.

«Lo que  más hace falta ahora mismo es conseguir el dinero para pagar la gasolina de los helicópteros. Desde CONI hemos abierto una cuenta en España de emergencia, desde la que nos podéis ayudar. El 100% del dinero que transfiráis llegará íntegro a la gestión de la ayuda para estas comunidades en esta situación tan complicada», reclama Alejandro.

Mientras tanto, mira hacia el cielo y también hacia las aplicaciones de meteorología pues ETA puede que no sea la única desgracia que amenaza de forma inminente a esta zona tan castigada del planeta: «Se está formando otra tormenta en el caribe, esperemos que no se consolide y no venga para acá» expresa Alejandro entre el temor y la esperanza.

Recordamos la cuenta para hacer donaciones a la Asociación CONI en esta emergencia ocasionada por el Huracán ETA.

ES92 3025 0006 2114 3324 6483 (Caja de Ingenieros).

Así como sus redes sociales para seguir informados de lo que sucede en Guatemala:

https://www.facebook.com/AsociacionConi

Twitter: @AsociacionConi

Documental 142 pulsaciones sobre la historia de superación de Kimberly en Guatemala

Si desean conocer más de cerca algunos de los proyectos en que trabaja la Asociación Coni pueden ver el documental «142 pulsaciones» que elaboramos para ellos el equipo de la Agencia Alberto Pla-Proyectos de Comunicación Social.

 

 

MICRO | Fidel Ernesto

2020-06-20T13:31:17+02:00junio 20th, 2020|

El abogado y profesor de Derecho Constitucional, Fidel Ernesto Narváez, vivió el inicio de las protestas del gobierno de Ortega en abril de 2018 y tuvo que salir de su país tras ser amenazado de muerte. Ahora sigue la lucha desde el exterior y crea máscaras inspiradas en las del pueblo indígena de Monimbó.

Por: Gerard S. Ferrando | Fotografías: Alberto Pla

“Confecciono máscaras para visibilizar la lucha de Nicaragua y la de otros pueblos”

MICRO se acerca a la convulsa realidad de Nicaragua de la mano del asilado político en España, Fidel Ernesto Narváez. Profesor de Derecho Constitucional, abogado y librero “en mis tiempos libres”, como él mismo se define, vivió en primera línea el inicio de las protestas al gobierno de Daniel Ortega en abril de 2018 y luego tuvo que huir apresuradamente de su país, pues su vida estaba amenazada. Ahora es miembro de la Caravana Internacional de Solidaridad con Nicaragua y también cuenta con un taller en el que diseña y crea máscaras monimboseñas para visibilizar la lucha de su pueblo y también el de tantos otros de todo el mundo: “realizo máscaras artesanales con el objetivo de dotarlas de significado político y divulgar a través de ellas la resistencia de los pueblos y en concreto la del mío, el nicaragüenese”, asevera.

Cuéntenos más de sus máscaras ¿cómo las hace, qué objetivos tienen y en qué se inspira para ellas?

Se llaman máscaras monimboseñas porque provienen de una comunidad indígena de Monimbó en el departamento de Masaya en el pacífico nicaragüense. Estas máscaras las hago con el objetivo de dotar de un objetivo simbólico o de un significado político a la resistencia de los pueblos porque realmente estas máscaras también se utilizaron como una forma de protesta en los bailes y en las expresiones culturales durante la colonia y durante la resistencia a la dictadura somocista. En esta dictadura actual también están siendo significadas por la población como un elemento muy importante de cómo las personas pueden hacer cada quien sus máscaras. Pueden hacer las máscaras desde sus casas, sus escuelas, sus universidades o desde el exterior para dotar de un contenido simbólico a esas luchas. Pueden imprimir sobre ellas símbolos, frases, colores y texturas que realmente representen esas formas de resistencia que tienen los pueblos del mundo.

 

¿Ha recibido peticiones concretas?

Sí, peticiones con máscaras que representen las luchas que están desarrollando otros pueblos como el palestino o el hondureño que tienen muchos años de estar batallando por una vida mejor y más digna. Es una forma también de empatizar o solidarizarnos con esos pueblos del mundo dándoles un pedazo de nuestra cultura, de lo que tenemos y que es lo más popular, como puede ser la artesanía o el arte popular.

¿Cómo está ahora mismo la situación en Nicaragua?

Nicaragua actualmente está atravesando una crisis humanitaria, política y de valores que también puede verse reflejada en las hermanas repúblicas de Honduras, El Salvador y Guatemala. La mejor forma de poder ayudar a estos pequeños países y a estos pueblos es hacer un trabajo de solidaridad internacional a través de la divulgación de los problemas de derechos humanos, los problemas humanitarios y económicos que tenemos y enfrentarlos siempre desde una matriz integral como puede ser la educación, la cultura y el respeto a los derechos humanos.

 

¿Cómo ha sido la respuesta en Europa y en España de las instituciones y la ciudadanía?

Podríamos decir que Nicaragua es un país privilegiado en cuanto a la solidaridad internacional porque en el pasado ha conseguido mucha solidaridad internacional a raíz de la revolución de 1979 y ha quedado un vínculo de esa familia, esos cooperantes y esas personas que decidieron colaborar con Nicaragua y actualmente se está replicando. Existe todavía ese vínculo de solidaridad y ha sido muy bien recepcionado por la población que vive en Europa y en otros lugares del mundo. Ha sido una oportunidad para poder divulgar la realidad de esos países porque muchas veces no la conocen, pasa desapercibida o los titulares de los periódicos realmente no abarcan toda la conjetura y la realidad que estos países tienen y padecen.

Hablando en positivo, dentro de la dificultad de la situación, recibir esa solidaridad y ver cómo la gente responde también dará aliento.

Hay un crecimiento en términos de hermanamiento internacional, lo que antes se conocía como una lucha internacionalista de hermanamiento de los pueblos, la resistencia de los pueblos, hoy estamos creando una ciudadanía global que tiene respeto por la solidaridad, por la dignidad y la vida de otras personas y pueblos. Es un acercamiento en materia humana, no solamente en el ámbito político sino en el más humano, es muy importante reconocer, fomentar y agradecer en las dos vías. De forma bilateral, tanto la ayuda que recibe la población nicaragüense por parte de la población extranjera, como el apoyo que recibe la población extranjera por parte de la población nicaragüense que está aquí dándoles un ejemplo de resistencia y solidaridad. Son personas que entregan lo poco que tienen y que están esperando también esas formas de humanismo en este siglo XXI que está siendo bastante desaparecida por una nueva forma de vida global que cierra fronteras, que cierra formas de comunicación y espacios de participación y de interculturalidad, creo que es un ejemplo de cómo podemos seguir tendiendo esos puentes.

Fidel Ernesto Narváez. Fotografía: Alberto Pla

¿Qué se está haciendo ahora por parte de la Caravana Internacional de solidaridad con Nicaragua?

Hay un movimiento en Nicaragua que ha dado la voz al mundo a través de sus activistas, asilados, incluso a través de las personas que tenían trabajo y han migrado por temas económicos y luego se han convertido en sujetos políticos y en activistas de derechos humanos. Ellos ahora reconocen que la industria del desplazamiento, que desplaza a las personas por razones económicas, por guerras, por crisis humanitarias, se están dando cuenta de que todo eso tiene una causa y que estando fuera del país esas personas pueden contribuir a poder solventar esos problemas que provocaron sus salidas. Todas las personas que han salido de Nicaragua y que en un determinado momento se han convertido en voces o portavoces de la lucha del pueblo nicaragüense han sido bien recepcionados por sus compatriotas que estaban ya viviendo y que habían sido migrantes económicos y han fomentado una forma de solidaridad y de lucha donde no importan las fronteras ni los espacios. Al final es una ciudadanía global que ya tiene una visión de derechos humanos y de seguir acompañando cualquier persona donde se encuentre y de dónde sea a la resistencia de los pueblos frente a la injusticia.

¿Si esto lo ve alguien que está en Nicaragua que no ha podido o querido salir de allí qué le diría?

Yo le diría al que está dentro de Nicaragua y quiere salir o al que quiere seguir resistiendo que hagan caso a su conciencia. Que siga los sueños que tenga porque realmente no podemos reprimir el deseo de ser libres, de vivir con dignidad, de tener justicia, democracia y libertad. Esa persona no tiene que reprimir ese deseo si quiere quedarse y seguir resistiendo o si quiere irse y seguir la lucha desde afuera o quiere estar con su familia en un lugar seguro. Todo es respetable, pero que no reprima ese deseo porque realmente sería hacerse violencia a sí mismo y estar repitiendo esa estructura de violencia orgánica y sistémica que ya padecemos los pueblos de Centroamérica.

 

 

 

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