Las vacunas, una grieta más en un mundo quebrado

2021-02-26T18:48:04+01:00febrero 26th, 2021|

Por: Gerard Sánchez

Hoy, 26 de febrero de 2021, se cumple un año desde que los periódicos valencianos anunciaron que Sanidad confirmaba el primer caso de coronavirus en un valenciano. Pronto se cumplirá también un año desde que el gobierno de España anunciaba el inicio de un confinamiento domiciliario por 15 días, que luego fue por 15 más, y por otros 15… hasta llegar a la ansiada desescalada. Luego vinieron los rebrotes, la segunda ola, la tercera… y, entre tantos, miles de muertos, unos 2,5 millones contando los del resto del mundo.

Un año en que nuestras vidas han cambiado radicalmente y en el que hemos tenido mucho tiempo, y necesidad, de reflexionar. De pararnos a pensar. De reaprender. Pero, ¿lo hemos hecho realmente? En este largo, largísimo año, las buenas noticias han llegado con cuentagotas. Tenues luces para la esperanza, como el anuncio de la llegada de las vacunas.

Pero, como era de preveer, y de temer, este anuncio y estas vacunas no han llegado igual para todo el mundo. Primero, cómo no, han estado los países privilegidados. Y, dentro de ellos, incluso ciertas personas que, saltándose todos los protocolos, han considerado que ya les tocaba el turno de inmunizarse. Aunque para ello tuvieran que pisar a otros, pasarles por delante, quitarles su dosis, aquella que podía salvarles la vida.

Todas y todos nos hemos horrorizado con estas actitudes y estas personas. Nos parecía bien cualquier castigo que se les impusiera. Pero, ¿no hemos hecho, en cierto modo, lo mismo? Nos hemos alegrado cuando nuestros ricos y prósperos países se han lanzado a comprar las vacunas y a asegurarse que tenían suficientes para ellos. Pero, como denunció recientemente el Secretario General de Naciones Unidas, Antonio Guterres, al Consejo de Seguridad, «diez países han acaparado el 75% de las vacunas Covid-19. Países que, como se pueden imaginar, no son los más necesitados, aquellos donde su población es más vulnerable a los efectos sanitarios, económicos y sociales de una pandemia como esta, sino los países desarrollados que podían pagar estas vacunas.

Doctores y trabajadores de la salud han sido los primeros en recibir la vacuna contra el COVID-19 en India. Foto: UNICEF/Vinay Panjwani

Doctores y trabajadores de la salud han sido los primeros en recibir la vacuna contra el COVID-19 en India. Foto: UNICEF/Vinay Panjwani

Guterres lamentaba que el proceso de vacunación haya sido “tremendamente desigual e injusto”. Y reclamaba que «en este momento crítico, la mayor prueba moral que encara la comunidad global es la equidad en la distribución de vacunas. Debemos asegurarnos de que todo el mundo, en todas partes, pueda vacunarse lo antes posible”, apuntó.

En la misma línea, desde la OMS también han criticado, en varias ocasiones, «el egoísmo de los países ricos y las farmacéuticas frente a las vacunas del Covid-19». Su director, el eritreo Tedros Adhanom Gebreyesus, agrega que el enfoque de “yo primero” no solo deja en riesgo a las personas más pobres y vulnerables del mundo, «sino que también es contraproducente, y, en última instancia, acciones de ese tipo solo prolongarán la pandemia, las restricciones necesarias para contenerla y el sufrimiento humano y económico».

Unas palabras y unas intenciones que, poco a poco, van calando. Más voces se suman a esta reclamación tan justa y necesaria. Por ejemplo, la Coordinadora valenciana de ONG (CV-ONGD) asevera que «nos adherimos a la Iniciativa Ciudadana Europea para que la UE garantice el acceso gratuito de todas las personas a la vacuna y los tratamientos contra la Covid-19». Una campaña que está recabando firmas en toda Europa y en la que se puede colaborar en este link.

Entre las principales peticiones de esta iniciativa está que «la salud es un derecho. En una pandemia, la investigación y las tecnologías deberían compartirse ampliamente, rápido, a través del mundo. Una compañía privada no debería tener el poder de decidir quién tiene acceso a tratamientos o vacunas, ni a qué precio. Las patentes otorgan a una sola compañía el poder y monopolio sobre productos farmacéuticos esenciales. Esto limita su disponibilidad e incrementa su coste para las personas que los necesitan».

Desde la CV-ONG explican que «la campaña recuerda que la Covid-19 se propaga como un incendio, y que las soluciones deben llegar más rápido, porque nadie estará seguro o segura hasta que todo el mundo tenga acceso a tratamientos y vacunas seguros y efectivos. Además, recuerda que todas las personas tenemos derecho a curarnos«.

Esta campaña ya tiene el apoyo de más de un centenar de organizaciones en toda Europa. en España cuenta con el respaldo, entre otras, de la Coordinadora de ONG para el Desarrollo- España, Farmamundi, medicusmundi Mediterrània y Oxfam intermón. Una propuesta para liberalizar vacunas que se lanzó ya en diciembre de 2020 y que ahora continúa, con más fuerza.

La Generalitat Valenciana apoya la democratización del acceso al tratamiento de la Covid-19 en todo el mundo

Las instituciones públicas también empiezan a sumarse a estas reclamaciones de un reparto más equitativo de las vacunas. En esta línea, la Generalitat Valenciana anunciaba este mismo viernes que el Pleno del Consell aprueba una declaración institucional con la que se suma a la propuesta de Amnistía Internacional de democratizar el acceso al tratamiento de la Covid-19 en todo el mundo y que se imponga la perspectiva de los Derechos Humanos para garantizar el acceso universal a la salud.

Trabajadores sanitarios posan con una dosis de la vacuna contra el COVID-19. Se necesita aumentar la producción y distribución de vacunas en todo el mundo. Foto: UNICEF/Vinay Panjwani

Trabajadores sanitarios posan con una dosis de la vacuna contra el COVID-19. Se necesita aumentar la producción y distribución de vacunas en todo el mundo. Foto: UNICEF/Vinay Panjwani

En este sentido, la declaración institucional recoge el compromiso del Gobierno valenciano de instar al Gobierno de España a apoyar la propuesta de esta exención en la próxima reunión de la Organización Mundial del Comercio que se celebrará los días 10 y 11 de marzo de 2021. Asimismo, el Consell incide en el «sentimiento mayoritario de la sociedad valenciana que durante los largos meses de esta pandemia ha defendido que de esta situación teníamos que salir mejores personas y con una sociedad más cohesionada y justa».

Desde el Conselle reconcen y lamentan que «la actual escasez mundial de vacunas y la falta de agencia pública mundial ha impulsado diferentes acuerdos entre los países ricos y la industria privada farmacéutica para la compra anticipada de miles de millones de dosis de las vacunas para su población, excluyendo a población de los países empobrecidos».

Por todo ello, el Consell se une a la denuncia del director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre el egoísmo de unos pocos países (entre ellos España, no hay que olvidarlo) respecto a las vacunas, y como es necesario, aparte de la perspectiva de los Derechos Humanos que hay que salvaguardar, contener y tratar la pandemia en todo el planeta como solución frente a la crisis de salud pública mundial que se está viviendo».

¿Estamos a tiempo de revertir la situación?

Parece que ahora, por fin, empezamos a ser conscientes de que nosotros mismos, nuestros países, nuestros representantes políticos por acción y, la ciudadanía, por omisión, somos culpables de ser los primeros en alargar el brazo para recibir una dosis al tiempo que cerrábamos los ojos o girábamos la cabeza para no ver que tal vez había otras personas, en otros lugares, que la necesitaban más. ¿Hemos actuado según la ley? Seguramente sí. ¿Ha sido una actuación legítima y justa? Creo que no hace falta responder a la pregunta. Pero, tal vez, aún estemos a tiempo de dar un giro a la situación y de, por una vez, cooperar juntos y de verdad para salir, unidos, de la peor pandemia mundial que ha azotado a nuestra generación.

Hace unos días veía un documental en el que se reflexionaba acerca de por qué los seres humanos hemos sido los únicos en la tierra capaces de crear una civilización compleja. Y la respuesta no era darwiniana, no se regía por la ley del más fuerte. Sino que era porque hemos sido capaces de cooperar, de unir esfuerzos, de aunar conocimientos y transmitirlos. De apoyarnos unos en otros. ¿Lo haremos ahora, de verdad, para salir de esta crisis de una manera global y justa?

 

 

 

 

 

Elisa Escorihuela: «Nutricionalmente, debemos volver a lo que tenemos, ser prácticos y no ser tan caprichosos».

2020-05-28T21:38:41+02:00mayo 28th, 2020|

8Por: Gerard Sánchez | Fotografías de Alberto Pla

Como cada 28 de mayo desde 2002 hoy se celebra el Día Mundial de la Nutrición. Una iniciativa de la Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética (FESNAD), en colaboración con otras instituciones y que este año tiene como lema «vayamos al grano, ayudando», poniendo en valor la importancia de los cereales y también la necesidad de ayudar al que más lo necesita en estos tiempos tan complicados.

La nutrición es un aspecto fundamental de nuestras vidas al que, en demasiadas ocasiones, no prestamos la atención que merece. La pandemia del Covid-19 ha llevado a muchas persona a reencontrarse con la cocina, con la preocupación por una alimentación de proximidad, de temporada y más saludable, pero también ha aumentado hábitos de vida sedentarios y ha puesto en evidencia las carencias alimentarias en muchas sociedades del mundo y también en la nuestra.

Para tratar de analizar esta problemática y para ver cómo estamos actualmente en España y en el mundo a nivel nutricional hablamos con la nutricionista valenciana Elisa Escorihuela cuyo centro Nutt-Consejo Nutricional cumplió 10 años el pasado mes de enero.

En 2010 fundó Nutt – Consejo Nutricional , centro de nutrición en Valencia. Ahora, diez años después, ¿cuál es su balance personal?
Hicimos el aniversario en enero y celebramos una gran fiesta. Creo que fue el mejor acierto de mi vida. Yo era farmacéutica, me retiré para criar a mis hijos, estudié ahí un máster de nutrición y después la carrera. Logré unir las cosas que más me gustaban que eran mi  afición a la cocina y la ciencia. Así, a través de talleres cocina contribuyo a instaurar hábitos saludables. En lugar del clásico mensaje paterno filial del médico con el paciente, es un mensaje más cautivador a través de la gastronomía. Empecé yo sola, sin pacientes, sin conocer a nadie, pero sí tuve el apoyo de muchas personas. Poco a poco fui creciendo, fui colaborando en diferentes medios de comunicación y así fue creciendo la consulta. Actualmente el balance es muy bueno. Lo que eran llamadas para pérdida de peso, ahora se convierte en una nutrición más clínica, preventiva, asesoramos a empresas, fomentamos productos saludables…

La nutricionista valenciana Elisa Escorihuela. Fotografía: NUTT

¿Cómo ha ejercido su profesión durante estos últimos meses de confinamiento?
Como todo el mundo ha sido duro. Pusimos en marcha todos los juguetes digitales que teníamos. Por ejemplo, tenemos un juguete digital que es una aula de nutrición. Ahora hemos tenido que hacer muchas cosas de manera virtual. Pusimos ese engranaje en marcha y no hemos parado en ningún momento. Hemos potenciado nuestra página web, pero ha sido duro. Yo colaboro en Caixabank Talks, doy charlas en empresas y para retomar esto aún vamos a tardar un poco. Pero ya hemos vuelto a la consulta, la hemos transformado y estamos con mucha ilusión y con diversos proyectos.

«Hemos aumentado las consultas sobre temas gástricos, que están relacionados con la tensión y el estrés que ha habido en estos momentos»

¿En qúe se han centrado las consultas de la gente desde marzo?
Durante el periodo de confinamiento las consultas subieron mucho y fueron muy originales. Fue muy interesante también entrar literalmente a las casas de los pacientes porque te llamaban desde el salón por videollamada y estaba por ahí su hijo, su pareja o el perro. Sobre las consultas, se centraron mucho en lo que ocurría con la falta de actividad o el aumento de peso, que puede parecer trivial, pero puede estar relacionado con otros parámetros de salud. También temas gástricos, que están relacionados con la tensión y el estrés que ha habido en estos momentos. Preguntaban por cómo la alimentación ayuda a mantener el sistema inmunitario…

Mari Olcina en la comunidad de Gimbichu, Etiopía, en el programa de desnutridos que desarrolla con la Comunidad Misionera San Pablo Apóstol – MCSPA. Fotografía: Alberto Pla.

Recientemente regresamos de Etiopía donde, junto a otra nutricionista, como Mari Olcina, presidenta de la ONG MOSSolidaria, vimos la crudeza de la desnutrición infantil. ¿Vivimos a veces en tal burbuja que nos hace olvidar que estos problemas todavía se dan en gran medida?
Totalmente. Vivimos en una burbuja que solo vemos a un kilómetro o menos incluso. Vemos solo lo que alcanzan a ver nuestros ojos. A veces el problema es que no lo queremos mirar. Hay unas diferencias sociales tremendas. Esto lo habéis visto en Etiopía pero en Ruzafa está pasando. No llegamos a ese punto de desnutrición, pero sí hay muchos problemas. Aquí hay muchas familias que, de la noche a la mañana, se han quedado sin sus trabajos y hay entidades como Juntos por la Vida que están recogiendo alimentos para entregarlos a familias desfavorecidas.

«Vivimos en una burbuja que solo vemos a un kilómetro o menos incluso. Vemos solo lo que alcanzan a ver nuestros ojos. A veces el problema es que no lo queremos mirar»

La FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) En su último informe (publicado en septiembre de 2018), estimaba que en el año 2017 casi 821 millones de personas en el mundo pasaron hambre, es decir, una de cada nueve. En España los bancos de alimentos han tenido que multiplicar significativamente la canasta básica para poder atender la demanda. ¿Qué hacemos mal?, ¿qué supone una sociedad mal alimentada?
Son las grandes diferencias sociales que están habiendo. Es una problemática económica que ha marcado aquí un punto de inflexión en cuanto a las necesidades que van a tener familias que no van a poder cubrir. Hay que ver cómo tender una mano a esas personas, no tanto con bancos de alimentos solamente, sino con trabajo… Y también dar visibilidad, que no giremos la cara porque esto sería hacer como si no pasara nada. Hay que intentar ayudar porque hoy en día el apoyo que están obteniendo muchas familias es gracias a sus vecinos y personas cercanas.

En algunos países que viajábamos nos encontramos con problemas de desnutrición y malnutrición. ¿Cuál es la diferencia de ambas problemáticas? ¿A qué nivel cognitivo, físico, psicológico puede afectar?
Ambas llevan a una diferenciación social, cuando peor te alimentas peor vas a rendir. Luego puedes sufrir patologías diversas con una desnutrición y con una malnutrición. Lo importante es seguir informando a la gente, también que las políticas de los bancos de alimentos estén formadas, que la gente sepa qué es lo que tiene que llevar. No llevar, por ejemplo, una caja de galletas, sino alimentos más saludables que, además pueden ser también más baratos como pueden ser legumbres, por ejemplo. La ciudadanía ha de formarse en nutrición y educar en ella.

Mari Olcina pesa a un niño con desnutrición severa en Muketuri, Etiopía. Fotografía: Alberto Pla

Y en España, ¿cuáles son los principales problemas nutricionales?
Seguimos vivendo en una sociedad obesogénica, premiamos a niños con chuches o con comidas que no son saludables, también se practica menos ejercicio físico. Somos un país con unos altos niveles de obesidad y de sobrepeso infantil. Estos niños llegarán a adultos con problemas cardiovasculares, la diábetes que ya causa estragos, de seguir así no habrá recursos ni para insulina.

«Seguimos vivendo en una sociedad obesogénica, premiamos a niños con chuches o con comidas que no son saludables, también se practica menos ejercicio físico»

¿Mejoramos a nivel nutricional como país o empeoramos?
Creo que hay más información, pero esta no llega a calar del todo. Hay mucha gente que come mucho mejor. Estamos viviendo un momento de oro de la nutrición, ha sido un gran descubrimiento de la ciencia, poder demostrar que lo que comemos tiene que ver con nuestra salud. Por tanto, los cimientos están ahí, pero tenemos mucho que construir. Los informes siguen alertando de que los niños en edades muy tempranas tienen diabetes o colesterol y esto no pasaba hace cincuenta años. Tenemos la teoría, pero falta ponerla en práctica.

Se dedica también a la divulgación de hábitos saludables a través de distintos medios de comunicación. ¿Cuál sería el hábito saludable fundamental?
Sería el tema frutas y verduras. Vivimos en una zona en la que somos privilegiados, por tanto, un punto de inflexión sería consumir la mitad de nuestra cesta de la compra con verduras, hortalizas y frutas. Además, que estas sean locales, de temporada, de proximidad. Esta simple acción mejoraría la salud, la sociedad a nivel económico y el medio ambiente. Hoy todo está muy globalizado y esto puede llevar a un gran desgaste del medio ambiente. Debemos volver a lo que tenemos, ser prácticos y no ser tan caprichosos. Consumir, sobre todo, lo del terreno.

«Vivimos en una zona en la que somos privilegiados, por tanto, un punto de inflexión sería consumir la mitad de nuestra cesta de la compra con verduras, hortalizas y frutas. Además, que estas sean locales, de temporada, de proximidad»

¿Y el hábito que deberíamos erradicar sí o sí?
Evitar o disminuir el consumo de azúcares y limitar el consumo de alcohol. Durante muchos años hemos estado disfrutando de que el alcohol era maravilloso, en dosis adecuadas, pero ahora se ha visto que tampoco. También hay que tener mucho cuidado con los alimentos procesados por sus altas cantidades de sal, azúcares y grasas poco saludables. Y, repito, evitar el alcohol.

Varios tipos de azúcar, azúcar moreno y blanco. Fotografía: Cedida por FreePik.

Hace un tiempo veía un documental de un país sudamericano donde los niños en los colegios disponían de máquinas de frutas y luego no comían, ni pedían, golosinas u otros dulces…

Hay que educarlos desde pequeños. El paladar se educa, si no has comido nunca tan dulce no tenderás a hacerlo. Hay que hacerles entender también que la comida saludable no es tan aburrida como pensamos. Aquí tenemos platos tradicionales muy saludables como el gazpacho andaluz y productos fantásticos como la chufa, la cual es adorada en otros lugares como el reino Unido o Japón. Deberíamos consumir más bebida de chufa y tal vez no tanta de soja, por ejemplo. No hablo de la horchata, que sí tiene, normalmente, mucho azúcar, sino de bebida de chufa como tal, pues es un alimento con muy buenas características nutricionales por sí mismo. Además, estaríamos fomentando lo nuestro.

«La comida saludable no es tan aburrida como pensamos. Tenemos platos tradicionales muy saludables como el gazpacho andaluz y productos fantásticos como la chufa»

¿Qué le parece la recomendación de la OMS de fomentar el consumo de insectos a nivel mundial para erradicar el hambre y para aumentar la ingesta de proteínas?

A mi me parece fantástico, aunque yo, personalmente, sí tengo escrúpulos con los insectos. Es verdad que se está estudiando, desde hace ya años, cómo podemos usar los insectos como un sustituto de la proteina animal. Es verdad que llegará un momento que no va a haber suficiente para todos y los insectos pueden ser un buen aporte, pero yo prefiero que me los sirvan en forma de harinas, por ejemplo.

Elisa Escorihuela durante la grabación de un programa de televisión Fotografía: NUTT.

En relación al Covid-19, ¿llevar una buena alimentación y una vida saludable puede ayudar a prevenir y combatirlo mejor?
Claro, mantener el sistema inmune a raya claro que nos va a ayudar a prevenir y combatir. Visto lo visto, según estudios que van saliendo, el Covid-19 afecta más a personas con una inflamación más elevada. Conseguir disminuir la inflamación con la alimentación, podría ser un preventivo y un paliativo por decirlo de alguna manera.

«Cada vez superamos más los mitos o creencias erróneas. La nutrición es una ciencia super joven, ahora vamos obteniendo resultados de todo tipo de investigaciones. Poco a poco vamos desmintiendo mitos»

¿Qué problemas nutricionales cree que hemos ido superando en los últimos diez años y cuáles tendremos que enfrentar a corto y medio plazo?
Cada vez superamos más los mitos o creencias erróneas. La nutrición es una ciencia super joven, ahora vamos obteniendo resultados de todo tipo de investigaciones. Poco a poco vamos desmintiendo mitos como una copa de alcohol al día es buena, o no. O se pedía que no se consumiera huevo porque tenía colesterol. No, tiene en su composición, pero no aumenta el colesterol sanguíneo. Vamos rompiendo esos mitos y dudas que teníamos sobre nutrición.

Por otra parte, vivimos en una sociedad super sedentaria, hasta un patinete ahora es eléctrico. Más que nunca, nos estamos reconviertiendo en animales digitales. Los que antes no eran digitales, con este confinamiento han empezado a serlo. También hay patologías relacionadas con la sobre alimentación, con los alimentos procesados, la gente tiene pereza a cocinar… todo ello revierte en  enfermedades cardiovasculares y endocrinas. Según la OMS, la diabetes, el cáncer o las enfermedades respiratoria son las causantes del 70% de las muertes a nivel mundial. Y todas ellas tienen una relación causa-efecto con la alimentación. Si no salimos de este círculo el panorama va a ser el mismo o peor.

«Vivimos en una sociedad super sedentaria, hasta un patinete ahora es eléctrico. Nos estamos reconviertiendo en animales digitales. También hay muchas patologías relacionadas con la sobre alimentación»

¿Qué ha aprendido Elisa Escorihuela de esta crisis?
He aprendido que necesitamos el contacto, la necesidad de él, no te puedes imaginar lo importante, y mira que soy nutricionista, esa cañita en el bar con amigos, a poder ser sin alcohol, o ir a disfrutar a hacer ejercicio con alguien. Esa importancia de las personas que te rodean. Somos importantes, no somos animales individuales, necesitamos de la sociedad. Nos tenemos que apoyar. Es verdad que en estos últimos meses nos hemos apoyado mucho. Te das cuenta que las personas están ahí y es muy satisfactorio porque es un contacto que no sabías que estaba ahí. Recuerdo, con mis padres, esas comunidades de vecinos de antes de me voy al médico y te dejo al niño un rato, lo he vivido de pequeña, pero había desaparecido. Ahora esto ha vuelto, la gente preguntaba si el vecino necesitaba algo, hemos retomado el contacto con las personas más cercanas y era algo que necesitábamos.

La ONU alerta del grave retroceso del desarrollo humano en el mundo a causa del Covid-19

2020-05-21T13:31:11+02:00mayo 21st, 2020|

Fotografías de Alberto Pla

La pandemia mundial ocasionada por el Covid-19 ha ocasionado una crisis sanitaria a escala planetaria a la que hay que agregar también una no menos grave y complicada crisis social, económica y humanitaria. De ello alertaba, precisamente, esta semana la Coordinadora Valenciana de ONGD que reclamaba a las instituciones públicas mantener la financiación a los programas de desarrollo. Y también lo resaltan los cooperantes que siguen en diferentes países como estamos viendo en nuestras entrevistas a personas como Alejandro Sebastián (Asociación Coni), en Guatemala, o Lourdes Larruy (Comunidad Misionera San Pablo Apóstol), en Etiopía.

Precisamente, el nuevo informe del Programa las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) advierte del deterioro de las condiciones a nivel sanitario, educativo y de calidad de vida en todo el mundo. La pandemia del COVID-19 está, además, ampliando las desigualdades. Un informe que también destaca que “solo la implementación de medidas coordinadas basadas en la igualdad podría limitar los efectos de la crisis”. Algo que, de momento, no está sucediendo, como así lamentaba esta semana el Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, durante la inauguración de la anual Asamblea Mundial de la Salud, en la que participan los 194 Estados miembros de la Organización. Guterres recalcó que se necesita de un esfuerzo masivo y combinado de todos los países para hacer frente a la pandemia de coronavirus que ha “puesto de rodillas” al mundo a pesar de los avances científicos y tecnológicos de las ultimas décadas.

El director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Gebreyesus, durante la inauguración de la Asamblea Mundial de la Salud. Foto: ONU/Christopher Black

“Hemos visto algo de solidaridad, pero muy poca unidad, en nuestra respuesta al COVID-19. Los países han seguido diferentes y hasta contradictorias estrategias, y por eso estamos todos pagando el precio”, afirmó el Secretario General.

«Hemos visto algo de solidaridad, pero muy poca unidad. Los países han seguido diferentes y hasta contradictorias estrategias, y por eso estamos todos pagando el precio»

Guterres reiteró su llamado para que más naciones aborden el impacto de la pandemia en la salud, así como sus consecuencias económicas y sociales. «A menos que controlemos la propagación del virus, la economía nunca se recuperará», explicó.

Retrocesos en países de todas las regiones

La ONU alerta de que la pandemia de coronavirus podría hacer retroceder por primera vez desde el año 1990 el desarrollo humano global, calculado como una combinación de factores educativos, sanitarios y de condiciones de vida en el mundo, como así advertía este miércoles, día 20 de mayo, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

El estudio apunta que, tras la muerte de 300.000 personas a causa de la COVID-19, las estimaciones para este año apuntan a una caída del 4% de la renta per cápita mundial. Lo cual se traducirá en retrocesos significativos de elementos básicos de desarrollo humano que ya se están observando y sufriendo en países de todas las regiones, tanto ricos como, especialmente, pobre.

Una niña en Alta Verapaz (Guatemala) estudia con una vela al no disponer de energía eléctrica. Fotografía: Alberto Pla

Incremento de las tasas de desescolarización

Mientras tanto, el Programa de la ONU estima que, debido fundamentalmente al cierre obligado de las escuelas, pero también a factores relacionados con la crisis social, sanitaria y económica, la tasa de abandono escolar provoca que el 60% de los menores no reciban ningún tipo de educación, “lo que sitúa la desescolarización global a niveles inéditos desde la década de los ochenta del pasado siglo”. El estudio destaca que «el impacto conjunto de estos choques podría dar lugar a un retroceso inédito en los niveles de desarrollo humano».

El Programa de la ONU calcula que en los países con un desarrollo humano bajo el 86 % de los niños y niñas de primaria se encuentran actualmente sin escolarizar, en comparación con el 20% en los países con un desarrollo humano muy alto. «Sin embargo, con un acceso más equitativo a internet que permita a los países rezagados cerrar la brecha respecto a los que encabezan su grupo de desarrollo, algo que es factible, las desigualdades actuales en materia educativa podrían cerrarse», apunta el informe.

Unas niñas estudian en los asentamientos informales en el valle de la Bekaa, Líbano, apoyados por CIVES MUNDI y ONG RESCATE. Fotografía: Alberto Pla

Desigualdades en aumento

Las previsiones del informe apuntan a que la caída del desarrollo humano será mucho mayor en los países en desarrollo que en los más ricos, ya que los primeros disponen de menos recursos para manejar los efectos sociales y económicos de la pandemia.

Del mismo modo, destaca que las medidas concretas y enfocadas en la igualdad pueden impulsar la reacción de las economías y las sociedades de manera que se logren mitigar los profundos efectos de la pandemia de COVID-19.

La Organización Mundial de la Salud entrega suministros médicos para luchar con el COVID-19 en la República Democrática del Congo. Foto: OMS

«Esta crisis muestra que si no somos capaces de integrar la equidad en nuestras políticas muchas personas quedarán atrás. Esto cobra especial relevancia en el caso de las ‘nuevas necesidades’ del siglo XXI, como el acceso a internet, que nos permite aprovechar los beneficios de la teleeducación, la telemedicina y el trabajo desde casa», dice Pedro Conceição, director de la Oficina del Informe sobre Desarrollo Humano del PNUD.

«Esta crisis muestra que si no somos capaces de integrar la equidad en nuestras políticas muchas personas quedarán atrás»

La aplicación de medidas centradas en la igualdad tendría un costo razonable, según el estudio. Por ejemplo, el Programa de la ONU calcula que cerrar la brecha digital en los países de renta media y baja solo costaría un 1% de los paquetes de estímulo fiscal aprobados en todo el mundo hasta el momento en respuesta a la COVID-19.

La importancia de las políticas equidad se refleja en el Marco de las Naciones Unidas para la respuesta socioeconómica inmediata ante la crisis de la COVID-19, que establece unos criterios básicos para una buena gobernanza ecológica y en igualdad de género desde la que construir una «nueva normalidad».

La OMS alerta de los retrocesos en salud pública

En todo el mundo, la pandemia de COVID-19 está provocando la pérdida de muchas vidas, afectando a los medios de vida y poniendo en peligro los progresos realizados recientemente en el ámbito de la salud y los avances hacia la consecución de los objetivos mundiales de desarrollo señalados en las Estadísticas Sanitarias Mundiales 2020, según pública la Organización Mundial de la Salud (OMS).

«La buena noticia es que las personas de todo el mundo viven más tiempo y en mejor estado de salud, y la mala es que el ritmo de los progresos es demasiado lento para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Además, la COVID-19 nos alejará todavía más de estos», declaró el etíope Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la OMS.

Unos pacientes en el hospital de Smara que ya contaban con escasos recursos en los campamentos de refugiados saharauis, donde el COVID-19 les ha supuesto un nuevo reto añadido a los 45 años de exilio. Fotografía: Alberto Pla

La OIT llama a reforzar la protección social

Mientras tanto, la Organización Internacional del Trabajo (OIT), asegura que la única manera de lograr una recuperación que se sostenga y de prevenir futuras crisis en los países en desarrollo será subsanar el déficit de protección social que ha quedado en evidencia con la crisis generada por la pandemia de COVID-19.

La respuesta a la crisis derivada de la pandemia del coronavirus requiere la implementación de sistemas de protección social reforzados e integrales, sostiene un nuevo informe divulgado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

 

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